Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.
Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y
Canción que inspiró el título: Stole my heart- One Direction.
Espero que la lectura sea de su total agrado.
Se prohíbe resubir en otras plataformas o adaptar este escrito. NO AL PLAGIO.
Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto, solo los utilizo sin ningún fin lucrativo.
Capítulo 5.
Todo mi cuerpo temblaba, las mariposas en mi estómago revoloteaban sin parar y mi corazón latía con tanta fuerza que podía sentirlo hasta la cabeza. ¡Prácticamente besé a Sasuke-kun por culpa de un estúpido impulso!
«¡Shannaro, ya no seas chillona! Ambas sabemos que te morías por hacerlo, acepta lo que hiciste y plantéate la idea de besarlo en los labios, ¡Eso es lo que tienes qué hacer, pendeja!» de nuevo mi voz interior regañándome por culpa de mis inseguridades.
A veces no puedo evitar replicarle para defender mi punto, pero la gente me mira como si estuviera loca.
—¿Ino?— levanté la voz para me escuchara.
El suave sonido de sus sollozos me llevaron al cubículo donde ella estaba. Ino estaba abrazando sus rodillas y su rostro estaba pegado a sus piernas. Me arrodillé frente a ella y la abracé con fuerza.
—Soy patética— pronunció débilmente.
—No lo eres.
—Caí como tonta ante sus encantos— sentí que se aferró a mi cuerpo.
—Él genuinamente te gustaba, no es tu culpa que el imbécil sea una basura que no valoró tus sentimientos— la defendió.
—Todos son basura— escupió con odio.
—No todos, tu padre no lo era— la sostuve por los hombros para mirarla a los ojos —. Siempre habrá una excepción, ¿O es que acaso vas a decirme que aceptas que la gente te etiquete de oxigenada y hueca, solo por tu apariencia?
—No estarían muy lejos de la realidad— bufó —, excepto que soy rubia natural.
—Yo veo a una chica muy hermosa, súper inteligente y tan segura de sí misma que logra que cualquiera se cuestione sobre su autoestima— enumeré cada una de sus virtudes —. Es lo mismo con los chicos, siempre habrá excepciones.
—Tuve tanto miedo, Sakura— me abrazó de nuevo —. En ese momento solo deseaba tener a mi papá conmigo para que él me salvara, como siempre lo hacía cuando tenía pesadillas en las noches.
—Tienes una amiga que siempre va a salvarte ese gordo trasero de cerda— me señalé con una sonrisa arrogante.
—Gordo trasero el tuyo, frentona— acusó ofendida.
—Cierto— me encogí de hombros —, entonces voy a salvar tus tetas de vaca.
—Gracias— sonrió con sinceridad —, no sé que sería de mí sin ti.
—Para eso estamos las amigas, para patear traseros de patanes malintencionados— le devolví el gesto —. Vamos, limpia esas lágrimas, pareces un mapache.
—No quiero salir— se abrazó a sí misma —, no me siento cómoda con la ropa que llevo en este momento.
—Cambia conmigo.
No me tomó demasiado considerarlo, haría cualquier cosa con tal de convencer a Ino que nada de lo que había pasado era su culpa. El único culpable era ese idiota por ser un cerdo, ¡Ugh! Ahora mismo me estoy muriendo por salir a buscarlo y darle una buena patada en las pelotas.
—No quiero que te incomodes tú— debatió.
—Párate y quítate la ropa.
Entiendo un poco la renuencia de Ino al no querer salir de aquí vestida así, solo está vistiendo una falda corta y un crop top. Odio tener que salir con algo que nunca me he atrevido a usar por vergüenza, sobre todo porque Sasuke-kun está afuera y no quisiera que me viera con esta ropa que no deja nada a la imaginación.
Le entregué mi pantalón deportivo, mi sudadera y el gorro tejido que uso en los días malos de mi cabello. Incluso le puse la capucha de mi sudadera para que nadie la reconociera, en caso de que ellos aún estén esperando por ella.
—¡Lo siento mucho, te juro que te voy a compensar por esto!— chilló al notar mi incomodidad con la falda.
—No te preocupes, estaré bien— a pesar de lo que digo, no puedo parar de tirar de ella para que no se me suba y todo el mundo vea mi trasero.
Al salir, Sasuke-kun arqueó una ceja luego de escanear mi aspecto de los pies a la cabeza. Sin pronunciar palabra, se plantó frente a mí, se quitó su propia sudadera, quedando con una camiseta, me obligó a levantar los brazos, me colocó la sudadera y me subió la capucha, quizás cubriendo la esponjosidad de mi cabello por culpa de los días húmedos.
Con la ayuda de mi mochila, pude disimular un poco más, la mínima longitud de la falda.
Si hay algo que aprendí, después de luchar toda mi vida contra las personas que me irrespetan por el tamaño de mi trasero, es que una mochila con las tiras largas, es una buena aliada.
—H-hola— saludó Ino, lanzándome una mirada inquisidora. Aquello me dice que nada de lo que haga, me salvará de su interrogatorio. Sasuke-kun asintió levemente, devolviéndole el saludo.
Ella sabe de la existencia de Sasuke-kun porque he hablado mucho de él y, en las ocasiones que se ha quedado a dormir en mi casa, lo ha visto a través de la ventana.
De camino al estacionamiento, iba distraída con el aroma de Sasuke-kun que emanaba la sudadera, cuestionándome profundamente su actitud de hace rato y buscando la forma más discreta de enterarme de todo sobre él. Aun así, mis ojos captaron la presencia del imbécil que trató de dañar a Ino, y no lo pensé dos veces antes tratar de ir a darle su merecido, pero sentí que me sujetaron de ambas manos.
Mis ojos buscaron la presencia de Ino, ella solamente me sostenía una de ellas, eso quiere decir que la otra...
—No— Sasuke-kun apretó con fuerza mis dedos.
—Te lo suplico, Sakura, no vayas— rogó Ino.
Sasuke-kun y yo teníamos una silenciosa pelea de miradas, su ceño estaba tan fruncido como el mío. A cada segundo transcurrido, podía sentir como la desesperación de Ino se incrementaba. Yo quería patear a ese maldito, Sasuke-kun quiere impedirlo porque, aún si él va a ayudarme, ellos siguen siendo demasiados; e Ino, ella solamente quiere largarse de allí y olvidar su mala experiencia...
—No haré nada, tómenlo con calma— relajé mi postura en señal de rendición. Sin embargo, Sasuke-kun no soltó mi mano hasta que estuvimos en el estacionamiento —. Ahora que lo pienso, ¿cómo llegaste hasta aquí?— me dirigí a él.
—En eso— señaló con la cabeza una motocicleta que estaba frente a nosotros.
—¿Tú puedes llevar a Ino a su casa?— él asintió en respuesta y soltó mi mano.
—¿Estarás bien?— preguntó Ino insegura.
—¿A qué te refieres? Dudo que me pase algo en el camino— dije extrañada.
—Me refiero a la falda, odias usarlas al andar en bicicleta...— los colores se me subieron al rostro, ¡No había considerado esa posibilidad!
—N-no importa, vete— aún con la incomodidad a flor de piel, le quité el seguro a la bicicleta y me subí en ella —, ¿Ves? Puedo hacerlo.
—Muchas gracias— Ino hizo una reverencia para ambos.
—Te dije que para eso están las amigas— me acerqué a ella y le levanté la nariz con el índice —. Ahora sí eres una cerda.
—¿Acaso tu frentesota monstruosa se comió tu cara?— me devolvió el insulto con una sonrisa arrogante.
—Vete antes de que Sasuke-kun se enoje— la empujé con el dedo que aún tenía puesto en su nariz.
—Nos vemos en la escuela, tenemos mucho de qué hablar— me guiñó un ojo, tomó el casco que Sasuke-kun le ofrecía y se subió al vehículo.
Me quedé observándolos hasta que salieron del estacionamiento, entonces emprendí mi camino a casa.
Me alegra que Ino pudiera darse cuenta a tiempo de lo que sucedía y logró escapar, pero me pregunto cuántas mujeres no han contado con la misma suerte que ella. Temo por mi amiga, siento que ese imbécil no va a quedarse con esa y tratará de dañarla más adelante.
Pensar en Sasuke-kun es desconcertante. Esta mañana cuando nos encontramos en la biblioteca, prácticamente se ofreció a explicarme lo que no entendía. Luego apareció para ayudarme con Ino, aunque su madre lo obligó a seguirme. Pero no era su obligación detenerme cuando quise ir a enfrentar a ese tipo.
Aunque, si lo veo desde otra perspectiva, si algo me hubiera pasado bajo su cuidado, su madre se hubiera enojado mucho con él, y Sasuke-kun tiene la costumbre de hacer todo por ella. Sin embargo, no tengo un argumento convincente para el asunto de la sudadera, ¿Qué habrá sido eso? ¿Por qué trató de protegerme de las miradas de otros...?
Hasta aquí el capítulo de hoy.
Qué onda con el Sasuki. O sea, mijo, ya aclárale a tu waifu que la amas y sean felices para siempre.
Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.
Nos leemos en el próximo capítulo, hasta la próxima.
EAUchiha.
