Alice POV
Era martes, el dia en que mas clientes había en el salón de belleza en el que trabajaba como maquilladora y asesora de modas junto a Cynthia, mi hermana pequeña. Juntas habíamos decidido comenzar con el negocio porque ella estaba terminando contabilidad y yo tenia un gran talento haciendo maquillaje y productos de belleza, el cual aprendi durante los años que viví con mi abuela.
Mi abuela me enseño las propiedades de cada planta, flor o fruto que la naturaleza entrega y yo he prometido que cuando tenga una hija también le transmitiré todos mis conocimientos para que esto sea nuestra tradición familiar, aunque siendo honesta no tendré hijos al menos hasta que tenga 40 y haya conocido el mundo.
- Alice, cariño- murmuró Cynthia mirándome con una pequeña sonrisa-, necesito que me acompañes a mi prueba del vestido.
-¿Era hoy?- pregunte alarmada mientras terminaba de revisar los frascos con petalos de flores que habian llegado a la tienda.
-¡No me digas que lo haz olvidado!- exclamo ella decepcionada- ¡Alice, vas a ser mi dama de honor! ¡¿Còmo puedes ser capaz de olvidar esto?!
-¡No seas tonta!- exclame riendo- Jamas me olvidaria de algo tan importante, ademas ¿Donde vas a encontrar una dama de honor tan bonita como yo?
Sonreí un segundo pensando que en el fondo sí envidio un poco a mi hermana pequeña. Sè que siempre digo que quiero recorrer el mundo, ser una mujer independiente y no casarme nunca, pero en el fondo sueño con una historia de amor épica como la de las películas que pasan por la televisión.
Mientras Cynthia con solo 22 años se va a casar con su amor de toda la vida, yo a mis 24 vengo saliendo de un triangulo amoroso asqueroso entre la chica que era mi mejor amiga y su actual novio, en el que claramente me rompieron el corazón, aunque siendo honesta creo que me lo rompí yo sola al hacerme ilusiones y soñar con alguien a quien simplemente no le gustaba.
De todas formas creo que debo estar feliz por mi hermanita y por mi: ella tiene su historia de amor y yo... yo tengo toda la belleza, la alegría y el talento para conseguir todos mis sueños. En el fondo viajar por el mundo no es una idea tan mala y me hace mucha ilusion convertirme en maquilladora de alguna agencia de modelaje o algo por el estilo. Estoy segura que voy a lograr todo lo que quiero en esta vida y el amor... el amor puede esperar.
Mientras cierro la tienda, lista para ir a la prueba del vestido de novia de mi hermana, se me ocurre que podría pasarme a la joyería en busca de algun collar que pueda combinar con sus ojos y la haga lucir realmente hermosa.
Me concentro, en cambio, en una horquilla que parece ser de oro con piedras preciosas verdes y rojas las que simulan ser hojas y frutas respectivamente. Es una verdadera obra de arte y me encantaría que mi hermana usara algo así en el día de su boda, pero estoy segura que es demasiado costosa y que yo debería ser más realista.
-Es una pieza de muy buen gusto- comenta el dueño de la joyería mirándome con una sonrisa que no sé cómo interpretar. Èl es pequeño, lleva una boina y me mira como si de alguna forma me hubiese estado esperando.
-¿Es de oro?- pregunté más por curiosidad que por otra cosa.
-Así es... es oro con incrustaciones de piedras preciosas- el vendedor mira la horquilla como si sintiera por ella un cariño especial y genuino- ¿sabe usted que esta joya perteneció una vez a alguien de la realeza? Es una pieza que rescate de una tienda de antigüedades... es increible los giros que puede dar la vida ¿no? Un día estas con la realeza y al otro rogando porque alguien decente y medianamente cuidadoso te lleve a casa...
Sonreí
-La dueña debió ser una princesa... lo que es yo, creo que no puedo permitirme comprar algo asi- comenté sonriendo mientras desviaba mi vista hacia un pequeño collar dorado, bastante menos impresionante que la horquilla- ¿Cuánto cuesta este collar?
-Cuesta 120 dólares.
Fruncí un poco el ceño, sigue siendo muy costoso, pero mientras pagaba con mi tarjeta de crédito me dije que Cynthia es mi única hermana y a veces por los hermanos podemos permitirnos cometer una que otra locura, además se merece un buen regalo y algo que pueda lucir orgullosa.
-Que tenga buena tarde- respondí agarrando la bolsa, después de que él depositó el collar en una caja de terciopelo- ¡Nos vemos!
-Claro, señorita- murmuró-... presiento que nos veremos muy pronto...
Le miro un tanto confundida antes de salir de la tienda, tal vez deba tener a mano el gas pimienta: nunca se sabe donde puede haber un psicópata... tal vez la abuela tenía razón y sí necesito hacer un curso de defensa personal después de todo.
Dejo la bolsa de cartón en el asiento del copiloto de mi auto y hago girar la llave para encenderlo, miro la hora y ¡Oh, mi Dios voy casi media hora tarde! ¡Cynthia me va a matar!
El camino va practicamente despejado por lo que acelero un poquito, sonrío satisfecha ya que estoy a menos de 10 minutos de llegar a destino.
Miro de reojo la bolsa con mi compra, para fijarme que la caja de terciopelo está entreabierta. Detengo el auto un minuto para abrir la caja y comprobar con algo de pánico que la horquilla de oro y piedras preciosas se encuentra dentro.
Tengo solo un par de minutos para pensar que quizás el vendedor se equivocó, que tal vez mi inconsciente creyó tan bonito el accesorio que sin darme cuenta lo he tomado o que tal vez el vendedor lo puso en mi bolsa como excusa para hacerme regresar a su tienda y cumplir lo que dijo de volverme a ver.
Tengo solo un par de minutos porque de un momento a otro siento un fuerte impacto sacudir mi auto, no soy capaz de determinar cuántos minutos dura el choque pero sé que he tenido un accidente: me duele el cuerpo y sobre todo la cabeza, huele a gasolina y lo último que veo antes de cerrar mis ojos es que la horquilla sigue en mis manos cubierta con mi sangre...
Vuelvo a respirar asustada, ¿estoy muerta? ¿así se siente la muerte? ¿dónde estoy?
-¡Señorita! - exclama la voz de una joven que no conozco- ¡Señorita Alice! ¿Se encuentra bien?
Suspiro sintiéndome un poco más tranquila, ¡De seguro me he dormido en la prueba de vestido! Ya sabía yo que ver una maratón de Grey's Anatomy era una mala idea...
Abro los ojos confiada de encontrarme en la tienda de novias, sin embargo, la luz del sol me da de lleno en los ojos. A mi alrededor hay pasto y muchos árboles frutales, miro mi regazo y mis manos no tienen el esmalte negro que comencé a usar esta mañana, de hecho la falda color rosa pálido es mucho más larga y diferentes que los shorts que me puse al salir a trabajar... de hecho es lo más largo que he usado en la vida.
-¿Qué está pasando?- susurro mirando este lugar desconocido un tanto asustada- ¿Dónde estoy?
-¡Señorita Alice!- por fin veo a la chica que insiste en llamarme señorita: usa un vestido de un género color café claro, un delantal blanco y su cabello negro está trenzado. Tiene la cara un tanto sucia, pero se ve que es jóven y agradable, ya que de inmediato me ayuda a pararme y me reregala una bonita sonrisa- ¡Ay, señorita! Estaba tan preocupada por usted: no se levantaba y pensé que algo horrible le había pasado.
-¿Dónde estoy?- pregunté aún sintiendo un dolor enorme en mi cabeza- ¿Acaso así es el cielo?
-¡No puede ser!- exclamó la chica alarmada- ¡Señorita, se golpeó muy fuerte la cabeza! Ya sabía yo que era mala idea jugar a deslizarse por las colinas.
-¡No entiendo nada!- gemí al borde de la desesperación- ¡No sé quien eres tú ni porque insistes en llamarme señorita! Yo... yo voy a buscar al dueño de todo esto para que me ayude a pedir un Uber o un taxi.
-¿Un qué?- la chica me miró como si estuviese hablando en chino y refunfuñé exasperada en respuesta.
Comencé a caminar totalmente confundida y sin tener un lugar claro al que ir, hasta que vi un lago del que salía una especie de humo... ¡Son aguas termales! Si hay aguas termales, debe haber un dueño del spa que me ayude a llegar a casa.
-¡Señorita! ¡Señorita, no puede ir por ahí!- exclama la chica mientras sigo caminando hacia el lugar de origen del humo- ¡Señorita, por favor! ¡No puede entrar por ahí!
-¿Por qué no?- pregunté ya cansada de esta niña- ¡Estamos en un país libre y yo puedo hacer lo que quiera!
Me metí entre las rocas que bordeaban el lago termal para descubrir una especie de cueva o pasadizo secreto. Fruncí ligeramente el ceño, ya que por culpa de mi largo vestido me costaba mucho avanzar con total libertad.
Seguí caminando por la cueva hasta que vislumbré algo de luz al otro lado, se escuchaban voces y risas por lo que sonreí contenta al llegar a un lugar en el que podrían ayudarme.
-¡Buenas tar!...des- saludé contenta al salir del escondite que creaba la cueva solo para descubrir a un grupo de casi 8 hombres que se bañaban desnudos en el lugar- ¡Ay Dios...! ¡Lo siento!
Sé que me puse roja, lo sé porque mi cara arde, pero es que nunca en la vida había visto tantos hombres desnudos y todos guapos. Todos eran altos, de tez clara aunque con un bronceado de verano que yo jamás conseguí en una playa, musculosos y estoy casi segura que me quedé mirándolos embobada por más del tiempo normal.
-¡Una chica! - exclamó el que se veía como el menor de ellos, tenía no más de 15 años y me miraba con curiosidad.
-¡¿Quién anda ahi?!- preguntó otro mirando en mi dirección- ¡¿Quién es para molestar a los príncipes en su baño?!
¿Príncipes?
Descubrí que algunos me miraban enfadados y que la chica de antes tenía razón: esto era una muy mala idea. Corrí lo más rápido que podia para meterme de vuelta entre las rocas y salir de este lugar.
Una vez fuera, la chica de antes me esperaba y aún me miraba preocupada.
-Por favor, explícame exactamente en dónde me encuentro- pedí mirandola a los ojos una vez que nos encontrábamos en el pasto-, estoy perdida y creo que esto está muy lejos de mi casa...
-¡No está perdida, señorita!- exclamó la chica sonriendo- Estamos cerca del palacio real, acaba de entrar al lugar donde la familia real toma sus baños y eso está prohibido... ¿De verdad está tan confundida?
-¿Quién es el rey?- pregunté intentando recordar los nombres de los reyes que conocía.
-Su Majestad Carlisle- respondió ella como si fuese lo más obvio aunque yo no recordaba ningún rey famoso que se llamara de esa manera- ¡Ay, señorita! ¡Vamos a la casa! ¡Le pediré ayuda a su hermana!
-¡Cynthia! ¡Cynthia también está muerta!
-¿Quién es Cynthia?- la chica me miró confundida y alarmada- ¡Su hermana es la señora Isabella! Está casada con el príncipe Edward, él es muy amable y buena persona, aunque no heredará el trono... ¡Estoy segura que él puede ayudarnos!
-¿Sabes cómo se llama este país?
-Este es el reino de Taebong
-Taebong...- repetí - ¡¿Dónde mierda es eso?! ¿Es en Asia? - la chica me miró totalmente asustada- ¡Es la India, ¿verdad?! Siempre quise conocer India pero no pensé que éstas serían las circunstancias...- la pobre chica me miraba como si yo estuviese delirando- ¡Es Europa! Se ve muy diferente a lo que muestran los catálogos o la televisión...
De pronto como en un sueño, recuerdo la voz de mi profesor de historia del instituto: " En el siglo X en el mundo había muchos reinos y civilizaciones interesantes, uno de los reinos más importantes era el antiguo Taebong, su primer rey Carlisle aproximadamente en el año 927, unificó 3 reinos dominados por pueblos inferiores militarmente para formar un gran imperio..."
Un escalofrío me recorre la espalda: estoy aproximadamente en el año 900 en algún lugar del mundo ¡Es una auténtica locura! Y no lo entiendo, es decir, no es lógico... Yo creo que solo estoy muerta y esto debe ser el cielo, pero ¿Por qué nadie me dijo que la muerte se sentía tan rara?
