Jasper POV

El rey, mi padre, me había mandado a llamar desde el lugar al que me enviaron cuando era solo un niño. No recuerdo mucho del palacio, recuerdo a mis hermanos y a mi madre, sobre todo a mi madre cuando cortó mi cara con un puñal dejándome una cicatriz rodeando mi ojo izquierdo, la que suelo cubrir con una máscara que esconde la mitad de mi rostro.

Pese a esto creo que no la odio, quiero decir, era una mujer desesperada porque el rey había decidido tener otra esposa pof cuestiones políticas. Recuerdo que tenía casi 6 años cuando en medio de aquella pelea ella cortó mi cara, luego recuerdo a mi hermano mayor limpiando las heridas e intentando en vano que no quedara una cicatriz.

En cuanto llego con el caballo al palacio visualizo aquel recuerdo, parpadeo un par de veces para esfumarlo y entregarle las riendas del caballo a uno de los guardias de la entrada.

-Buenos días, Su Alteza- saludó el asistente de mi padre después de hacer una breve reverencia- ¿Disfrutó del viaje?

-Es un viaje bastante largo como para disfrutarlo- comenté-, pero fue mucho más placentero que mi vida con la familia Vulturi, espero que esta vez Su Majestad me envíe a un lugar un poco más digno.

-Su Majestad manda a decir que se reunirá con usted en unos minutos- comenta-, además su hermano, el príncipe Edward, se ofreció a alojarlo en su casa hasta que terminen los ritos de expiación... ¿Recuerda como llegar, verdad? ¿Necesitará su caballo?

Miré al caballo, el animal era negro, grande, lleno de vida, pero desvainé mi espada y azoté el cuello de la bestia con ella, haciendo que todos los guardias se tensaran de la sorpresa.

-Envíe el cadáver a los Vulturi- le pedí-, hágales saber lo agradecido que estoy por haberme alojado tantos años en su casa y que he llegado a salvo al palacio.

-Anunciarè a Su Majestad de su llegada.

Seguí al asistente hasta el salón del trono: desde ese lugar el rey gobierna, dirige el palacio, a los militares y ministros de la corte. Toma decisiones y dirige los destinos de sus hijos, sus esposas, concubinas y cada una de las personas que nació en los territorios en que se extiende su poder y vigilancia.

-Llegas justo a tiempo- murmuró después de que hice mi reverencia- ¿Haz tenido un buen viaje?

-Ha sido más placentero de lo que esperaba- confesé-, pero me gustaría asearme un poco y pasar a saludar a mi madre antes de salir del palacio.

-Tus hermanos están tomando un baño en estos momentos, supongo que si vas se alegraran por verte.

-¿Por qué me mandó a llamar?- pregunté al cabo de unos minutos de incomodo silencio- Pensé que no nos volveríamos a ver después de mi ultima visita hace casi 3 años.

-Porque eres mi hijo y el príncipe heredero solicitó que estuvieras aquí en la ceremonia de la expiación. Dijo que quería tener a todos sus hermanos aquí y me parece algo justo. Como ya debes saber te quedarás en casa de tu hermano Edward hasta que la ceremonia termine y después de eso regresarás con los Vulturi.

-Como usted ordene, Su Majestad.

No quería regresar con los Vulturi, a pesar de que es una familia noble y son amigos de mi padre, durante todos los años que viví con ellos no me trataron con cariño o respeto, de hecho para ellos yo era màs un animal o un esclavo que una persona y les odio profundamente. Siendo honesto, la vida que es tan amable con mis hermanos, me ha negado todo tipo de amor o ternura: soy como un perro que más que vivir sobrevive en el mundo.

Me limpio la sangre del caballo que tengo en la cara y las manos con la manga de mi capa. No quiero asustar a mis hermanos menores ni a mi madre, pero tampoco creo que se alegren mucho de verme. Me acerco a la zona del palacio en que se toman los baños y escucho la conversación que mis hermanos mantienen entre si.

-¿Supieron que ya llegó nuestro hermano desde casa de los Vulturi?- pregunta Jacob con curiosidad- Según la guardia, mató a su caballo nada más llegar ¿Por qué habrá hecho eso?

-Yo creo que es porque es una bestia y el defecto es del vientre del que nació- comenta Peter riendo- ¡Nadie que nazca del vientre de la reina Tanya puede salir cuerdo!

James le da un golpe en la cabeza.

-Jasper y yo compartimos el mismo vientre- le espetó- ¿Crees que yo me parezco a él? ¿Crees que estoy tan loco como él?

-¡Suficiente!- exclamó Edward- ¡Es nuestro hermano, y como tal merece respeto! Por culpa de la cicatriz de su cara ha sufrido mucho y no debemos aumentar su dolor.

Me decidí a entrar a la sala en donde estaban y con esto fue suficiente para que el silencio llenara la habitación. Mis hermanos no me miraban con alegría, me miraban con curiosidad y nerviosismo por la cicatriz de mi cara. Nadie nunca la ha visto po r lo que sé que en el fondo los llena de curiosidad saber qué se esconde tras la máscara.

-¡¿Por qué no hablamos de la chica que acabamos de ver?!- pregunta Seth rompiendo el silencio- ¿Alguien la conoce?

-Creo que era la hermana pequeña de mi esposa- murmura Edward-, se llama Alice y suele ser una chica muy obediente... No entiendo lo que acaba de pasar.

-¿Qué acaba de pasar?- pregunto para intentar entablar una conversación con ellos.

-¡Una chica acaba de interrumpir nuestro baño!- exclama Seth con mucha emoción en la voz- ¡Nunca había visto algo parecido! Tanto descaro en una chica que lucía tan pequeña es extraño...¡Insisto en que debimos haberla seguido para jugarle una broma!

-Si era la hermana pequeña de mi esposa, creo que no habría sido una buena idea la broma: es una chica un tanto delicada y muy tímida. No es buena idea asustarla.- sentencia Edward frunciendo ligeramente el ceño.

-Tan tímida que se escabulle para ver a los príncipes desnudos- murmuro ganando las miradas de mis hermanos-... Creo que vivir en la casa de mi hermano Edward será más divertido de lo que pensaba...

Alice POV

Cada minuto que pasa siento que yo no estoy muerta, es decir, todo se siente demasiado real y verdadero para eso. Los olores, la luz, los lugares; si es un sueño es demasiado real y nunca en la vida he tenido este tipo de sueño.

La casa del príncipe Edward es hermosa y más grande que un parque: hay un montón de árboles, caballos para recorrer el lugar, una casa que es casi del porte del centro comercial y sirvientes en todas partes. Nunca había estado en un lugar así antes por lo que paseo mis ojos intentando capturar cada detalle con la mirada.

-Le diré a su hermana que se siente enferma- murmura la chica que estaba conmigo en el bosque. Me deja en una habitación que supuestamente es la mía, pero no lo siento así, es decir, es como si estuviera en el cuarto de otra persona y no quiero usar sus cosas.

Me senté sobre el suelo solo para no usar las cosas de la chica que vivía aquí. Quiero regresar a mi tiempo, pero ¿cómo les explico a las personas de aquí que vengo de un mundo que existe casi 1000 años después que éste? No quiero que me lleven a un manicomio: las casas de locos son malas incluso en el 2019, no quiero pensar cómo son en el año 900...

-Hermana, ¿Qué ha pasado?- pregunta una chica que tiene su cabello castaño tomado en un extraño y alto peinado. Es pálida, tiene los ojos color chocolate y no la he visto nunca en la vida- Charlotte dice que estaban jugando en una colina a deslizarse, que una vez caíste y te golpeaste la cabeza con una roca ¿Es así?

-Yo... no lo recuerdo- susurré. Lo único que recordaba era la horquilla llena de sangre, el impacto del choque y la cara del vendedor, pero esta historia de colinas y deslizamientos es completamente nueva para mí-... Yo ni siquiera sé dónde estoy.

-¡Señora, ¿ve que sí es grave?! - solloza la tal Charlotte al borde de las lágrimas- ¡La señorita lleva horas sin recordar nada y dice cosas muy extrañas!

-Charlotte ¿Por qué no nos dejas a solas un momento?- pregunta esta nueva chica. Charlotte obedece, realiza una reverencia y sale de la habitación- Hermanita, ¿por qué no me cuentas que pasa? ¿Qué es lo que no recuerdas?

La chica comienza a toser de pronto, es una tos seca y áspera la cual no se parece a la de un resfriado corriente. Es una tos más bien molesta, como la que tenía mi abuela cuando enfermó del pulmón hace años atrás.

-Estás enferma...- susurré cuando terminó de toser más para mí que para ella.

-Hace meses que estoy enferma- responde acariciando con suavidad mi cabello- pero ahora lo que me importa eres tú ¿De verdad no recuerdas nada?

-Ni siquiera sé quién eres tú- susurré mirándola con desconfianza.

-Soy tu hermana mayor, Isabella, tú acabas de cumplir 17 años y yo 24, - me explica con paciencia- mi esposo es el príncipe Edward y tú vives aquí desde hace un tiempo para ayudarme con mi enfermedad. Charlotte es tu sirvienta, disfrutas de jugar con ella, también te gusta la arquería y tejer en algodón.

-No lo recuerdo- susurré sintiendo lágrimas en mis ojos-, de verdad que no.

-Tienes que estar tranquila, los recuerdos ya vendrán- Isabella se pone de pie y me sonrié un segundo- ¿por qué no sales de aquí y paseas un poco? Tomar aire fresco te puede hacer bien e ir a lugares que conoces te va a ayudar a recordar.

Negué con la cabeza, no voy a salir de aquí hasta que no regrese a mi vida normal. Yo no soy la Alice que ellos perdieron: esa niña debe haber muerto por un coágulo por el golpe en la cabeza y de seguro yo viví algo parecido; en la muerte hubo una confusión y yo terminé aquí.

¡Suena estúpido mientras más me lo repito! Aunque la idea de los viajes en el tiempo también me da miedo parece ser lo que ha ocurrido.

Me niego a salir de este cuarto y enfrentarme a un mundo extraño y del que desconozco las reglas. Prefiero quedarme encerrada donde no pueda alterar la historia de nada ni de nadie.

-Está muy confundida- susurra la voz de Isabella desde afuera-, dice que no recuerda nada y que no quiere salir jamás de la habitación. Me da miedo que pueda hacer alguna tontería.

-Esta mañana interrumpió el baño de los príncipes- le respondió la voz de algún hombre-, tal vez estaba confundida desde entonces e intentaba pedir ayuda... ¿Quieres que intente hablar con ella?

-Si puedes convencerla de salir, le estaría muy agradecida Su Alteza... Lamento que mi hermana y yo seamos una carga para usted.

La puerta se abrió mientras yo me encogía en mi lugar. Agradezco que quieran ayudarme, pero no pueden hacerlo, es decir, estoy perdida en un reino antigüo y no creo que ellos sepan la forma de viajar por el tiempo... ¡¿Por qué a mí me tienen que pasar las cosas más raras en la vida?!

-Hola...- el joven que entra a la habitación es guapo como un actor de cine: tiene los ojos del color de la miel, el cabello cobrizo y me sonríe con amabilidad- mi esposa me ha comentado que estás un poco confundida ¿De verdad que no recuerdas nada?- me quedé en silencio y evité mirarle porque me sentía frustrada y molesta- Sé que debe ser difícil para ti el haber olvidado todo y estar aquí, pero no puedes quedarte en tu habitación toda la vida. Tienes que salir y confiar en las personas, todos queremos ayudarte, queremos que te sientas bien aquí porque esta es tu casa.

Me miró con una pequeña sonrisa que correspondí casi de inmediato.

-Puedes confiar en mí, yo le insistí a su hermana para que viviera en esta casa- me ofreció su mano la que tomé despues de mirarle a los ojos por un par de segundos- y creo que no me voy a arrepentir nunca de aquella decisión.

Al otro día me levanté con una disposición completamente diferente: si no puedo regresar a mi vida normal, voy a sobrevivir aquí como sea ¡Lograré adaptarme y vivir feliz, tal como sugirió el príncipe Edward! Tal vez tengo que aprender una lecciòn de todo esto para regresar a mi vida, ademàs tengo solo 17 años aquì y nunca es malo perder un poco de edad...

Sin embargo, la vida de las señoritas nobles en el siglo X es bastante aburrida: Charlotte se tardò casi dos horas en vestirme debido a las capas de ropa interior, de hecho pensé que me pondrían un cinturón de castidad o algo por el estilo. Aún me costaba moverme con total libertad por la cantidad de ropa que llevaba encima y me dije que sin lugar a dudas en las películas no te narran lo incòmodo que era ser mujer por estos años.

Después de que me ayudaron a vestirme, no tenía nada que hacer, de hecho me dediqué a pasear por los jardines hasta que me aprendí los caminos y los nombres de la familia real de memoria.

-¡Tan aburrido!- exclamé despuès de volver a recitar los nombres de gente que no habìa visto en la vida- ¿Por què tengo que aprender esto?

-Porque hoy vienen los hermanos del príncipe Edward de visita- murmuró Charlotte mirándome con una sonrisa-, no querrá parecer una tonta frente a ellos porque no recuerda quién es quién.

-Dijiste que venían los hermanos más grandes... ¿Cuántos hermanos son en total?

-Son 25

-¡¿Estás jugando?!- exclamé- ¡¿Qué pobre mujer se presta para tener 25 hijos?!

-Señorita, el rey tiene varias esposas y concubinas reales- Charlotte se reía de la expresión de incredulidad en mi cara-. Permitame explicarle: La madre del príncipe Edward es la reina Kate, madre también de la princesa Maria, que vive aquí pero usted aun no la ha visto. Los demás príncipes son hermanos del príncipe Edward porque comparten el mismo padre.

-Creo que me haré un árbol genealógico más tarde.

¡En qué tipo de reino de locos vine a caer!

Seguí caminando con Charlotte por entre los árboles frutales, intentando divertirme con la observación de pájaros y abejas que en la ciudad no se veían. De pronto me pareció ver al príncipe Edward y a Isabella paseando juntos; él la abrazaba tiernamente por la cintura mientras ella lo miraba con profunda adoraciòn. Se veían tan lindos juntos que sentí una pequeña punzada de envidia.

-¿Qué haces espiando a una pareja casada?- preguntó la voz de una mujer. Me di vuelta para ver a una chica a la que escoltaban un montón de sirvientas, tenía el cabello negro tomado en un peinado similar al mío, pero su vestido era azul claro con mangas anchas y su rostro reflejaba lo poco que yo le agradaba-...¡¿No vas a hacer una reverencia?!

-¿Por qué debería hacer una reverencia?- dije enojada mientras la miraba con dureza- ¡Se nota que no nos agradamos mutuamente y yo no ando por la vida haciendo reverencias!

-¡Princesa Maria, por favor perdone a la señorita!- exclamó Charlotte inclinándose como muestra de respeto- Ha tenido un accidente y perdió la memoria.

-¡No pidas perdón, Charlotte! Porque yo no lo siento nada, ademas...

De pronto, a lo lejos veo caminar hacia una de las salidas a un hombre que he visto antes: es pequeño, usa un traje oscuro y camina de forma similar al vendedor de joyas que me dio la horquilla ¡Es él! ¡Tiene que serlo!

-¡Princesa Maria ¿Quienes son las personas que vienen de visita a la casa?!- pregunté totalmente alterada.

-No lo sé- respondió la chica con frialdad-... entra y sale mucha gente a la casa y hoy vienen los príncipes por lo que tienes prohibido salir; tienes que ayudarme a organizar las comidas.

-Tu no vas a prohibirme nada...- murmuré antes de salir corriendo en dirección a la salida de la casa.

Corrí lo más rápido que podía intentando seguir a aquel hombre, pero sin muchos resultados: seguirle solo me llevó a un mercado en el que había mucha gente y lo perdí entre la muchedumbre ¡La única persona que puede decirme como regresar y la pierdo! ¿Que tanta mala suerte necesito tener en un solo día?

Me pongo a caminar por la orilla del mercado, estamos a un costado de un río y las personas compran y venden sus productos con total normalidad mientras yo recorro los puestos con la mirada sin mucho animo. De pronto algo altera el normal funcionamiento del lugar, se escuchan gritos, el ruido de las personas moviéndose mientras gritan y a lo lejos... ¿un caballo?

-¡Es el perro! ¡Corran!- grita un montón de gente y yo no logro entender por qué tanto escándalo por un perro. Estoy segura que todos juntos le causamos más miedo al pobre perro que lo que él puede dañar.

Miro hacia la dirección del bullicio para ver por què tanto escándalo y lo que veo me deja helada: no era un perro precisamente lo que aterrorizaba a la gente, sino un hombre que montaba un caballo negro abriéndose paso por entre el mercado a toda velocidad mientras la gente huía de él. No sé quien sea pero la gente le tiene mucho miedo, aunque para mí es solo un tío imprudente que no sabe que existen las leyes del tránsito ¡Que le den! yo no pienso moverme para dejarle pasar con su bestia negra, es màs me dispongo a seguir caminando en la dirección a la que iba.

Siento el ruido del caballo cada vez más cerca, cuando siento una mano que me sujeta firmemente por la cintura y me eleva hasta situarme por delante del jinete en el caballo. Miro a la persona que ha hecho esto y que aún mantiene su mano firme sobre mi cuerpo.

Cuando me propuse no hacerme a un lado juro que no esperaba que el jinete hiciera esto ¡Ahora quien sabe dónde iré a parar con un tipo desconocido!

Me dedico a mirar a mi captor un par de segundos: tiene los ojos claros de color azul, el cabello largo y rubio pero cubre su rostro con una máscara así que no puedo verle bien. Usa ropa negra y una capa del mismo color.

Recuerdo entonces que mi psicóloga decía que la gente que usa ropas oscuras esconde una gran inseguridad, así que me digo que este tipo no es malo, que no va a tener el valor de matarme y que me va a dejar ir al cabo de un rato...


hola :3 debo aclarar que la historia original no me pertenece es una adaptación de una serie que vi con mi prima y me he tomado licencias creativas en adaptarlo de todas formas.Tratare de actualizar pronto :3