Alice POV
Siento la mano de mi captor firme y segura sobre mi cintura, mientras yo intento aferrarme a su hombro para no caerme a medida que el galope del caballo aumenta de velocidad. Intento evitar mirar su ojo, me pone un poco nerviosa y creo que no es muy típico de mí sentirme tan intimidada por un hombre.
Esto se parece demasiado al inicio de los libros eróticos que había leído cuando iba al instituto... ¡Tal vez por fin tendré una historia digna de una película!
Pero todas mis ideas se esfuman cuando el hombre que decidió subirme a su caballo, cambió de opinión y pensó que ya había terminado nuestro paseo ya que de un solo empujón me arrojó al suelo desde la cima del animal.
De un segundo a otro me encontraba en el suelo, totalmente adolorida y enfadada. Me paré con dificultad y me sitúe nuevamente frente al caballo para impedirle el paso.
-¡¿Qué crees que soy yo?!- le grité lilimpiando la tierra de mi falda- ¿Acaso tengo forma de bolso o de mochila? ¡No puedes arrojar a la gente así al suelo! ¡Imagina me hubiese fracturado algo!... ¡¿Vas a pagarme tú el hospital?! ¡¿Hay un hospital en todo este maldito lugar?!
El sujeto me miraba sin entender lo que le estaba diciendo, parecía realmente confundido mientras yo cruzaba mis brazos sobre el pecho y le observaba enojada.
-¡Todo el mundo se hizo a un lado para que tú pasaras! - le reproché- ¿Acaso nunca te enseñaron que los peatones van antes que los autos?...- sonreí por un segundo mientras recordaba que aquí no hay autos- Digo, caballos: las personas tienen que pasar antes que los caballos.
El tipo seguía mirándome como si no entendiera de qué le hablaba hasta que decidió que ya había tenido suficiente de nuestra unilateral conversación y retomó el camino con su caballo, ignorándome como si yo no existiera.
-¡Oye!- le grité cuando se iba- ¡Te estoy hablando! ¡Se supone que estamos conversando!... ¿Cuál es su maldito problema? ¡Maldito idiota!
-Señorita, no se preocupe por él- susurró una señora acercándose a mí-, el príncipe Jasper siempre hace lo mismo cuando llega al palacio; solo le aconsejo que se aleje de él mientras pueda...
Fruncí el ceño mientras aceptaba dos cosas: la primera, había perdido al único hombre que podría explicarme qué demonios hago en el siglo X y la segunda había conseguido que un perfecto desconocido me humillara frente al pueblo gratis... ¡Sin lugar a dudas estoy teniendo un día excelente!
Una vez en la casa del príncipe Edward, tuve que soportar los regaños de su hermana por dejarla hablando sola y abandonarla con la organización de un almuerzo. No entiendo por qué una chica que tiene casi mi edad se siente con el derecho de tratarme como si fuera una estúpida.
-...¡Si no fuera por mi hermano tú estarías en la calle!- exclamó para finalizar un discurso eterno al que dejé de prestarle atención después de los primeros minutos- Tu familia ahora no es tan importante y créeme que tener a una huérfana como tú en la casa es una verdadera carga, sobre todo ahora que supuestamente te lesionaste la cabeza...
-Princesa María, ya dije que lo sentía y que no volverá a ocurrir - suspiré resignada- ¿Podemos terminar esta conversación? ¿Puedo retirarme a mi habitación?
-Charlotte y tu tienen que llevar las bebidas al salón principal- murmuró con una pequeña sonrisa-; están los príncipes y la verán como una sirvienta: ese es tu castigo por creer que puedes desobedecerme.
La princesa María se retiró con su séquito de sirvientas mientras yo intentaba contar hasta cien para no golpearla. No estoy enojada porque quiera que lleve bandejas desde la cocina hasta el salón, lo que me enoja es que piense que eso es un castigo humillante. No sé que pensarían aquí si supieran que una vez por semana trabajaba bailando bollywood en un restaurante indio, aprendí a bailar porque mi mamá lo hacia y porque con mi abuela éramos fanáticas de Shah Rukh Khan, pero gracias a eso aprendí que ningún trabajo es indigno y que la gente puede ser más valiosa de lo que pensamos.
Tomé una de las bandejas con los vasos de vino mirando a la princesa Maria con una sonrisa, para luego ubicarme detrás de ella dispuesta a caminar hacia el salón principal.
Me atrevo a decir que todo iba perfectamente bien hasta que llegamos a la entrada del salón y noté que en primer lugar , el sujeto de la mascara que me tiró de su caballo estaba sentado junto a la ventana y en segundo lugar, que el resto de los invitados eran los chicos que había visto bañarse desnudos hace casi un día. Sin lugar a dudas el dìa no puede ir peor...
Me apresuré a dejar la bandeja en la mesita de centro mientras intentaba crear sin mucho éxito una cortina con mi pelo. Pude notar que el príncipe de la mascara me seguía con la mirada, asì que podia olvidarme de la idea de que no me reconocieran.
Mientras caminaba rápidamente de regreso a la cocina, alguien me sujetò por el brazo impidiendo mi huida y captando la atención de todas las personas de la habitación.
-¡Eres tú!- exclamó un chico de unos 15 años que insistía en mirarme a los ojos al tiempo que yo intentaba esquivar su mirada- ¡Eres la chica que estaba espiándonos ayer mientras nos bañábamos!
-No...-susurré intentando mantener la calma-, creo que te equivocas de persona.
-¡Por supuesto que no!- exclamó muy seguro- ¡Eres tú! Soy muy bueno memorizando caras.
Miré de reojo a mi entorno y me sonrojé violentamente al recordar que literalmente tengo imágenes mentales de todas estos chicos desnudos ¡Lo malo es que este es precisamente el peor momento para recordar estas cosas!
-¡No sè de què me esta hablando!- exclamè al tiempo en que intentaba soltarme de su agarre.
-¡Si lo sabes!- afirmó reforzando su sujeciòn en mi brazo- ¡Eres una pervertida mentirosa!
Ambos estábamos forcejeando hasta que de pronto él me soltó con una pequeña risita, haciendo que chocara con una chica que llevaba una bandeja con vasos en sus manos. Como resultado me ganè las risas de todos y una mirada severa por parte de Edward e Isabella.
-Les pido disculpas- murmuró Bella acercándose a mí para abrazarme por sobre los hombros-. Mi hermana sufrió un golpe en la cabeza y aún no se recupera del todo: ha estado muy confundida desde ayer pero confiamos en que se recuperará y volverá a ser la misma de antes.
- Seth, creo que corresponde que te disculpes con la señorita Alice- agregó Edward mientras el joven príncipe me miraba sorprendido-: no está bien tratar a una dama de esta forma.
-No se preocupe, Su Alteza- dije dirigiéndole a Edward una pequeña sonrisa para luego mirar al príncipe de la máscara que miraba la escena riendo disimuladamente. Aún no le perdonaba el incidente con el caballo y creo que no es algo que pueda perdonar tan facilmente, además, tampoco él ha sido amable porque no ha intentado disculparse-. Estoy acostumbrándome a que me traten como si fuese equipaje o un perro al que pueden tirar solo porque sí... Si me disculpan, me gustaría retirarme porque quiero pasear un poco más por los jardines, con su permiso...
Hice una breve reverencia y me retiré antes de que me dieran el permiso. Me dirigí al jardín consciente de que los príncipes hablaban de mí y me observaban por la ventana, sé que dije que iba a adaptarme, ¡pero esta gente es tan diferente! De verdad lo estoy intentando, pero es difícil vivir en un lugar donde si no tienes un apellido importante no te respetan.
-Señorita Alice ¿Qué le sucede?- Charlotte se acercó a mí mirándome con una sonrisa.
-Hice todo un desastre al derramar las bebidas frente a los príncipes y siento que no pertenezco a aquí- confesé bajando un poquito la mirada-. Quiero volver a casa...
-Señorita, si regresa a casa la señora Isabella se pondrá muy triste, además aquí es un lugar bonito; en cuanto logre retomar su vida verá que todo irá bien.
Retomar mi vida: en mi vida normal estaría en el salón de belleza vendiendo los cosméticos o maquillándome para las noches de baile indio. Estaría ayudando a Cynthia con su boda mientras intento olvidar todos mis problemas, iría a fiestas y almorzaría con mis citas del tinder... sé que no puedo hacer muchas de esas cosas ahora pero puedo intentar aportar con mis conocimientos sobre las plantas, hierbas y flores medicinales, además puedo practicar el maquillaje y los bailes con Charlotte: ella dijo que estaba a mi disposición así que supongo que será divertido jugar con ella.
-¡Charlotte, tengo una idea!-exclamé sujetando sus manos emocionada- ¿Quieres ayudarme a buscar flores para Isabella? Quiero hacerle un regalo especial y necesito muchas flores, además creo que sé prepararle un té que puede ayudarla con su enfermedad. Me preocupa mucho su tos y lo pálida que está; hoy con la visita de los príncipes y con mi golpe ha estado muy preocupada y no debe sentirse nada bien.
-¡Claro que sí! ¡La ayudaré en todo lo que pueda!- respondió la chica sonriendo feliz- Señorita, solo deme 10 minutos para cambiarme mi uniforme que está sucio y volveré para ayudarla en lo que quiera.
La miré sonriendo al tiempo que sentía la luz del sol sobre mi cara, pese a todo hoy iba a pasarme algo bueno, lo presiento...
-¿Qué haces, Alice?- la voz del príncipe Edward me sorprendió a mi espalda- ¿No dijiste que ibas a pasear por el jardín?
-Eso mismo voy a hacer- murmuré mirándole a los ojos-, pero estoy esperando a Charlotte para que me ayude a buscar unas flores para Bella.
-Estoy seguro que a tu hermana le gustará tu regalo- él me miró con una pequeña sonrisa que por alguna razón hizo que mi corazón se agitara levemente en su lugar-; mi esposa está muy preocupada por ti, estoy seguro que le alegrará ver que eres una niña feliz y normal.
-Su Alteza ¿puedo hacerle una pregunta?
-Por supuesto- por alguna razón él se había acercado un poco reduciendo nuestra distancia.
-¿Como era yo antes?- pregunté bajando un poco la mirada- Como no recuerdo nada, me gustaría saber un poco más de mi vida...
-Bueno...la verdad no lo sé- le miré un tanto extrañada-...No éramos muy cercanos antes, pero lo que sé de ti es que eras una niña muy tímida, bastante obediente y mucho menos ruidosa que ahora... no entiendo que hacía una chica como tú espiando a mis hermanos en el palacio...supongo que es por el golpe en tu cabeza ¿no?
-¡Solo tengo 17 años!- exclamé consciente de que me había ruborizado un poco al recordar la imagen del príncipe Edward desnudo cuando estaba con sus hermanos en los baños termales- ¡Supongo que es normal sentir curiosidad por los chicos y por la sexualidad!
-¡¿Qué?!- Edward me miró con una ceja alzada a lo que yo solo le sonreí antes de alzar levemente mis hombros.
-¡No me haga caso, Su Alteza! Hace calor- comencé a agitar mi mano frente a mi cara para darme aire- y creo que estoy diciendo tonterías...
- Debo regresar ahora a la reunión con mis hermanos- murmuró mirándome con algo que identifiqué como ternura-, disfruta tu paseo con Charlotte buscando flores ¿está bien?
El príncipe Edward se acercó a mí y juro que pensé que me besaría en la frente, sin embargo, mientras esperaba y anhelaba el momento él pareció darse cuenta por lo que solo me sonrió y se alejó lentamente hacia los salones principales de la casa.
