Alice POV

La princesa María había insistido en que la acompañara unos momentos mientras se dedicaba al bordado. Yo estaba intentando matar el tiempo mientras comparaba su bonita obra, llena de intrincados diseños con la que yo estaba intentando hacer, la que definiría cómo más entusiasmo que otra cosa.

-Yo estoy bordando un pañuelo para el príncipe Jasper- murmuró ella dirigiendo una breve mirada en mi dirección-, ¿Tú estás bordando algo para mi hermano?

-La verdad es que no- respondí dejando mi trabajo a un lado-, solamente estoy aquí porque usted Alteza, ha pedido mi compañía.

-No te hagas ilusiones- dijo sonriendo-, si permito que me acompañes en mis labores es porque mi hermano me lo pidió; dijo que de esta forma podrías distraerte un poco de cuidar de Isabella

-¿El príncipe Edward no está aquí?

-Por supuesto que está- María dejó de lado su bordado y me sonrió con ironía-, pero acompañando a su esposa como le corresponde...¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso prefieres su compañía?

-Es un hombre amable y me cae bien- sentencié retomando mi bordado para no seguir este rumbo de conversación-, así que sí me gusta bastante su compañìa.

Guardamos un minuto de silencio mientras yo me decía que todo esto es muy raro, no sé que tiene de raro llevarse bien con el esposo de mi hermana, aunque supongo que lo mejor para mí es intentar guardar las distancias. El príncipe Edward no solo es amable y bondadoso sino que también es muy guapo y desde que llegué aquì siempre está preocupado de que yo esté bien, pero comenzar a pensar en eso es el preludio de una situación que tarde o temprano se tornará muy dolorosa.

Suspiro con pesar antes de continuar bordando: ¿Es que en todos los siglos tengo que meterme en problemas con los hombres? ¿Acaso ni siquiera aquí puedo buscar uno que no esté enamorado de otra mujer? Intento disipar estos pensamientos: es muy pronto para que me guste alguien, es decir, no llevo aquí ni siquiera una semana y tengo que buscar el modo de regresar a mi época, además aunque no lo parezca, mi mayor preocupación es Bella: ella ha sido un verdadero ángel conmigo y no està bien que comience a pensar en su marido ¡Aquí es mi hermana y debo respetar eso!

-Estoy segura que mañana vendrá Seth- la princesa Maria volvió a interrumpir el apacible silencio otra vez-, ten por seguro que si viene será con el castigo del rey por atreverte a atacar a un miembro de la realeza. Yo que tu disfrutaría de bordar, lo más probable es que mañana, al final del día, te corten las manos...-luego río un poco- aunque viendo el desastre que estas haciendo, no creo que te hagan mucha falta...

-¿Siempre ha sido así?- pregunté poniéndome de pie porque ya no estaba dispuesta a soportarla ni un minuto más- ¿Siempre me ha tratado tan mal, Su Alteza? Si siempre me torturaba con comentarios hirientes y malos deseos, déjeme decirle que eso se acabó: no permitiré que vuelva a insultarme ¡No volveré a quedarme callada! ¡No soy la misma de antes! Así que se lo advierto: tenga mucho cuidado...

Me retiré a mi habitación antes de escuchar cualquier respuesta. Ademas, no podía seguir perdiendo el tiempo con la princesa Maria: tengo que esperar que todos se vayan a dormir antes de comenzar mi travesìa a los baños termales del palacio. La verdad es que recuerdo un poco el camino, pero no sé que tan peligroso sea ir a ese lugar de noche y sin mas luz que un farol, la luna y las estrellas. De todas formas, aun no empieza el invierno así que si llego a perderme podría armar una fogata y quedarme afuera.

Mientras espero a que todos se vayan a dormir, recorro un poco el cuarto que al parecer es mío: es bastante bonito, con tonalidades en suave rosa pálido, la cama, algunos espejos y los interminables vestidos que de seguro están hechos a medida. Creo que por las comodidades si podría acostumbrarme a esto, pero aún así no dejo de extrañar la normalidad de antes y lo que tenía en mi otra vida.

Miro por la ventana: solo hay oscuridad, así que ha llegado el momento de partir.

Charlotte me iba a dejar un farol en la cocina que es el lugar de la casa por el que más facilmente puedo escapar, así que lo agarro y le doy inicio a mi pequeña travesía.

Sin lugar a dudas creo que subestimé el camino y mis condiciones: el palacio está más lejos de lo que pensaba, mi falda es demasiado larga como para moverme rápidamente y no puedo evitar enredarme con las ramas o arbustos del camino. A este paso llegaré al palacio en 20 años y no podré ayudar a Bella.

¡Al demonio! No seguiré fingiendo que soy una señorita con este vestido tan incómodo y pesado, así que decido quitarme mi primera capa de ropa y dejarla escondida en un árbol hueco.

-¡Que alivio!...- suspiro consciente de que la camisola blanca que uso como ropa interior es mucho más cómoda que el vestido gigante que me pusieron esta mañana. Miro hacia arriba, al cielo, para contemplar que la luna está muy redonda y brillante- Lunita, te prometo que si todo sale bien, si nadie me descubre y logro ayudar a Bella, voy a prenderte una vela cada noche y oraré todos los días en agradecimiento.

Seguí caminando, ahora mucho más rápido y cómoda que al iniciar mi camino. Al cabo de casi media hora de haber escondido mi ropa, vislumbro el lago y la cueva por la que había entrado antes en busca de ayuda. Sonrió por la satisfacción de estar a un paso de alcanzar la victoria. Contenta dejo mi pequeño farol sobre una roca para comenzar a adentrarme en los baños termales.

La verdad es que aquí el agua está a muy buena temperatura, así que comienzo a entender por qué a los príncipes les gusta tanto este lugar y porque son tan egoístas al respecto. Tal vez venga otro día a relajarme aquí, pero por ahora mi prioridad son las algas que ayudarán a mi hermana.

Intento ver la habitación en la que estoy a través del vapor, pero no logro ver demasiado, así que segura de que me encuentro sola, me sumerjo en cuanto dejo de sentir que mis pies tocan el suelo. La profundidad es mayor a la que yo me esperaba, pero logro llegar a donde crecen unas pequeñas algas que han logrado adaptarse al calor del agua y sobrevivir... Me encantaría poder ser alga y adaptarme rápido a este lugar sin que me maten o causar demasiados problemas.

Agarro unas cuantas algas con la mano, las suficientes para hacer una buena infusión. Como me estaba quedando sin aire procedí a nadar hacia arriba, de vuelta a la superficie.

Juro que pensé que estaba sola, jamás escuché el ruido de las voces o a alguien metiéndose al agua, creo que si hubiese sabido que había alguien más habría intentado... no sé, alejarme o salir sin hacer tanto ruido, pero como las cosas no me resultan como quiero, salí a la superficie de golpe, haciendo mucho ruido y salpicando un montón de agua.

Fue entonces cuando me di cuenta que yo no estaba sola. El príncipe Jasper estaba aquí también, llevaba el torso desnudo por lo que pude apreciar que tenía un cuerpo bastante tonificado y proporcionado.

Me decidí a mirarle a los ojos y fue entonces que noté que no llevaba la máscara estilo fantasma de la ópera, que siempre cubría la mitad de su rostro. Parpadee sorprendida al notar la cicatriz que desde su nariz subía hasta rodear su ojo izquierdo, no tengo idea cómo se la habrá hecho y tampoco sé qué tan profunda sea, pero supongo que es lo suficientemente dolorosa como para querer ocultarla de todo el mundo.

Él pareció notar que me había dado cuenta de su cicatriz, ya que rápidamente se tapó su ojo con una mano y retrocedió un paso como si fuese un animal herido. No pretendía hacerle sentir mal, de hecho no pude evitar sentirme culpable por estar aquí en este preciso instante.

-Yo...- balbuceé. Mi voz era apenas un murmullo porque estaba nerviosa al no saber qué decir en este momento. Quería decirle que lo sentía, que no era mi intención interrumpirle y hacerle sentir mal, pero todas las oraciones en mi cabeza sonaba como una excusa mal hecha que no podía pronunciar- vine a buscar... vine a buscar algo para ayudar a Bella, está muy enferma y...

-¿Lo viste?- preguntó como si no me hubiese escuchado. El silencio llenó la habitación y solo se escuchaba el ruido del agua que goteaba- ¡¿viste mi rostro?!

Asentí un par de veces con la cabeza porque no me atrevía a hablar. Entonces él bajó la mano de su rostro y comenzó a avanzar hacia mi a lo que yo retrocedía de forma instintiva. Jasper alargó su brazo para cerrar su mano sobre mi cuello, mientras yo ahogaba un grito que luchaba por salir de mi garganta.

-Por favor- supliqué con un hilo de voz mientras mis ojos se llenaban de lágrimas-, por favor no me haga nada... déjeme vivir.

-Tienes que olvidarlo- respondió. Se había acercado a mí tanto, que podía sentir su respiración sobre mi mejilla-, tienes que borrar la imagen de tu cabeza porque si no lo haces, tu cara será igual a la mía...

Asentí, aun con su mano presionando con fuerza mi cuello. En ese momento me di cuenta que sus ojos comenzaron a recorrer mi cuerpo y que él se había ruborizado un poco antes de soltarme. Yo no entendía qué estaba pasando, hasta que recordé que solo estaba usando una camisola blanca que, de seguro, por pasar tanto tiempo en el agua se me había pegado a la piel y traslucía más de lo que me habrìa gustado.

Avergonzada, me sumergí rápidamente dejando solo mi cabeza a flote para poder respirar. Jasper me miró enfadado una última vez antes de caminar hacia la orilla, tomar su ropa y su máscara y dirigirse al interior del palacio.

Lo único que me faltaba para coronar el día era que el príncipe Jasper me viera prácticamente desnuda ¡¿Cómo lo veo en la casa sin sentirme incómoda, ahora?!

-¿Por qué me pasan estas cosas a mí?- pregunté, una vez que estuve sola mientras sentía que el corazón estaba a punto de salirse de mi pecho.

Me dije que no importaba: el palacio está lleno de concubinas y de seguro el príncipe ha visto a muchas mujeres con menos ropa que yo, mi cuerpo solo será uno más y es mejor aferrarse a aquella idea.

Respiré profundamente un par de veces antes de notar que en la orilla, donde antes el príncipe había dejado sus cosas, un objeto emitía suaves destellos dorados.

Me acerqué un poco para ver qué era lo que el príncipe había olvidado por retirarse tan rápido y grande fue mi sorpresa al descubrir la horquilla que había visto en la joyería cuando intentaba comprarle un regalo a Cynthia. Esa joya y el misterioso vendedor eran los responsables de mi desafortunado viaje en el tiempo y, no pude evitar pensar que, si la horquilla estaba aquí es porque tal vez es mi camino para regresar a mi vida normal.

Con lágrimas en los ojos tomé la joya entre mis dedos y esperé un par de segundos a que pasara algo... mas nada sucedió: ahí seguía yo con la horquilla en una mano y las algas en la otra, esperando viajar en el tiempo al siglo XXI pero sin que absolutamente nada cambiara a mi alrededor.

Suspiré totalmente decepcionada y me apresuré a salir de los baños termales. Llevaba la joya conmigo porque me dije que si el príncipe Jasper la tenía, es porque debe ser importante para él y sería triste que la perdiera por mi causa y me odie un poco más por eso. Aun estoy un poco aturdida por todo lo que pasó y no puedo evitar pensar que para ser solo un día ya he causado demasiados problemas.

Llego a casa del príncipe Edward después de hacer todo el camino de regreso y perder mucho tiempo buscando mi ropa. Al final mi sentidos de la orientación no es tan bueno y renuncié a la idea de llegar con mi ropa como si nada hubiese pasado.

-¡Señorita!- exclamó Charlotte abrazándome en cuanto entré a la cocina- ¡Estaba muy preocupada por usted! No llegaba nunca y pensé que la habrían atrapado o algo peor.

-No te preocupes, nadie me vio- dije sonriendo y evadiendo mi encuentro con el príncipe Jasper. No quería meterme en más problemas y me dije que el silencio sería mi mayor aliado-... Lo único que importa es prepararle la infusión a Bella.

Charlotte me ayudó a entrar a un vestido un poco más sencillo que el que me había puesto en la mañana y amarró mi cabello en un moño para evitar que se manchara con la preparación de la infusiòn.

-Es extraño- murmuró ella sonriendo mientras yo revolvía la mezcla de algas con miel en el fuego de la cocina-, creo que esta es la primera vez que me ayuda a cocinar.

-Bueno... yo no diría cocinar, porque esto huele asqueroso- le acerqué la cuchara de palo para que comprobara lo que estaba diciendo-, más que una infusión parece una máscara facial ¡Estoy a punto de ponerle flores para echármela a la cara!

-¿Qué es una máscara facial?- sonreí por la pregunta de Charlotte mientras le echaba un poco más de agua al menjunje que estaba preparando.

-Es algo que preparas para que tu cara sea más linda...¿sabes? Apenas Bella se recupere voy a prepararnos una máscara facial con té verde y te aseguro que tendremos la piel más bonita de todo el reino. Por supuesto será nuestro secreto: no voy a preparar nada para la princesa Maria: con lo engreida que es, más va a presumir si la piel le queda suave y bonita.

Charlotte me dirigió una sonrisa como toda respuesta mientras yo pensaba que ella parece ser una buena chica, es raro pero la considero como mi amiga más cercana aquí, a pesar de que la conozca de muy poco tiempo.

-Charlotte...- murmuré después de varios minutos de silencio- ¿Qué sabes del príncipe Jasper?

-Muy poco- respondió pensativa-, la verdad lo que sabe todo el mundo...¡Señorita, usted debe mantenerse alejada de él! ¡Es muy peligroso! He oído en el mercado que mató a unos lobos sin más armas que sus manos y que es especialmente cruel con quienes han visto su rostro sin la máscara.

-¿De verdad? - pregunté abriendo mucho los ojos y sentándome frente a la mesa de la cocina. No me había preocupado antes, pero ahora si me siento un poco nerviosa de saber que él y yo estamos en la misma casa.

-Es muy cierto, señorita- Charlotte se sentó a mi lado y me sujetó las manos-. Usted debe evitarlo, puede hacerle daño...pero ¿por qué me lo pregunta? Señorita... ¿no será que por el golpe en la cabeza usted ha comenzado a gustar de él? ¡Ay señorita, ya se ha vuelto loca!

-Por supuesto que no- bajé un poco la mirada-, solo sentía un poco de curiosidad... y no puedo creer que esté preguntando por los chismes del mercado. Charlotte, tu sabes que la mayoría de las cosas que dice la gente son comentarios infundados e ignorantes. No vuelvas a repetirlos, por favor, alguien podría oirte.

-¡Pero usted me preguntó!- protestó frunciendo el ceño a lo que yo sonreí- Además siempre los rumores tienen algo de verdad...

Charlotte se levantó para servir la infusión que habíamos preparado para Bella en una taza, luego fue a su habitación a entregarsela por lo que aproveché el silencio para dormitar un rato.

En mi sueño, podía escuchar la voz de mi profesor del instituto:..." sin embargo, el rey que vino después de Carlisle no tuvo un buen reinado, se convirtió en un tirano y revivió una antigua tradición..."

Desperté sobresaltada, el corazón me latía rápido y estaba sudando frío. No sé qué habrá sido ese sueño, pero algo me dice que hay un problema con el príncipe heredero. Algo anda mal con él, pero soy incapaz de recordar qué...