Alice POV
Bella comenzò a sentirse bien con el paso de los días y a ganar cada vez más fuerzas: me pasaba horas junto a Charlotte y Seth buscando en los amplios jardines las hierbas y flores que podrían calmar su enfermedad. Ella aún lucía muy pálida, pero parecía aferrarse a la vida con todas sus fuerzas. Me preocupa un poco, ya que al parecer pronto comenzarà el invierno y su salud puede verse empeorada.
Buscar medicamentos para Bella me ayudaba a mantener mi cabeza ocupada y ser alguien útil, ya que poco a poco en la casa fui ganando fama por mi conocimiento de las propiedades y usos de las plantas... No lo sé, de alguna manera me hacia sentir importante y que estaba haciendo algo bueno por la vida de estas personas.
También la compañía de Charlotte y del príncipe Seth era agradable, aunque debo decir que al principio fue muy raro recibir las visitas de aquel muchacho. Èl había dicho que mi castigo por agredirlo era básicamente aceptar su compañía; al principio fue muy incómodo, pero me acostumbré rápidamente a tenerlo cerca: Seth era como un hermanito pequeño que me seguía en todos mis juegos e ideas ¡Incluso intente enseñarle a bailar! Aunque es bastante torpe para coordinar sus manos y pies, pero es lo más parecido a vivir normalmente así que supongo que seguiré enseñándole danza hasta que logre montar una coreografìa.
-¡Qué bailes tan raros!- exclamó después de media hora de intentar seguirme los pasos y no lograr coordinarse conmigo: cada vez que movía una mano, el chico movía la contraria o era muy poco cuidadoso con sus pasos y terminaba tropezando con sus propios pies ¡Incluso yo que soy paciente hoy estaba a punto de abandonar la idea de enseñarle algo que me gustara!- ¡Estoy seguro que esto ni siquiera existe y que solo lo haces para molestarme!
-¡El bollywood claro que existe!- protesté frunciendo el ceño y apartando un mechón de cabello de mi cara- Lo que pasa es que faltan más de 700 años para que lo inventen ¡Pero cuándo lo hagan será todo un èxito!
-¡Si no lo han inventado es porque no existe! ¡Eres una mentirosa de lo peor!- parecía algo ofuscado asi que decidì que la clase de hoy ya habìa terminado- ¡Con razón todos dicen que estas loca!
-¡Si estoy tan loca ¿por qué vienes a visitarme todos los días?!- pregunté mirándole de reojo.
-Esto...yo...yo...- pude notar que se había ruborizado un poco y que fijó la mirada en sus pies para evitar mirarme a los ojos. Me acerqué a él e insistí en mirarle mientras él lucía visiblemente incómodo- ¡¿Por qué estás tan cerca?! ¡¿No ves que tu cara es muy fea y no me deja pensar?!
-¡No te enfades!- sonreí un segundo antes de besar rápidamente su mejilla haciendo que él posara su mano rápidamente en ese lugar-... Tengo que ir a ayudar a Bella a prepararse para el ritual, nos vemos ¿Está bien?
Me alejé un par de metros para luego girarme a mirarlo. Seth parecía un poco más nervioso que hace un rato y no dejaba de sonreír. Supongo que nunca había estado tan cerca de una chica y su reacción no deja de parecerme muy tierna, pero sé que lo quiero genuinamente como se quiere a los hermanos.
Corrí al cuarto de Isabella, el sol ya había empezado a esconderse y ella debía ir a acompañar al príncipe Edward al ritual, pero ya se nos estaba haciendo un poco tarde.
-Ali, ¿Dónde estabas?- me preguntó en cuanto entré a su cuarto. Sus damas de compañía le habían puesto un bonito vestido dorado con bordados de flores en la parte superior que combinaba con los adornos de su cabello.
-Estaba jugando con el príncipe Seth- respondí ordenando un poco su cabello que insistía en moverse de su lugar- y se me hizo un poco tarde, lo siento.
-El príncipe Seth es un buen muchacho...- dijo sujetando mi mano un segundo para luego dirigirse a las damas de la casa- ¿Me pueden dejar sola con mi hermana, por favor? Muchas gracias por su ayuda...
Las damas le rindieron una pequeña reverencia antes de retirarse de la habitación. Bella me sonrió antes de invitarme a sentarme junto a ella sobre la cama.
-Alice, sé que haz tenido días muy difíciles desde que perdiste la memoria, pero quiero saber si haz considerado la idea de comenzar a buscar un marido.
Creo que pude sentir como los colores se me iban de la cara. En esta vida solo tengo 17 años y no creo estar preparada para casarme. Aún no termino de acostumbrarme a vivir aquí como para estar pensando en un matrimonio.
-Si soy un problema para ti o para el príncipe Edward - susurré al borde de las lágrimas-, pueden enviarme a la casa de nuestra familia o a un monasterio. Yo nunca recuperaré la memoria y no quiero ser un problema para ti.
-¡No es por eso!- exclamó ella antes de abrazarme con fuerza mientras unas lágrimas se escapaban poco a poco de mis ojos- ¡Alice, tu nunca haz sido un problema! Cuando supe que nuestros padres habían muerto lo único en lo que pensé fue en traerte conmigo ¡No me importó estar recién casada! Solo sabía que no podía abandonarte y ahora eso no ha cambiado.
Bella me tomó de la mano para guiarme hacia la ventana mientras yo me limpiaba las lágrimas de la cara con mi mano libre.
-¿Ves eso?- preguntó mientras señalaba hacia un lugar entre los jardines. Me asomé para mirar mejor y pude ver unas escturas muy extrañas: habían agrupado pequeños montoncitos de piedras, unas sobre otras, para decorarlos con una vela que ahora estaba encendida. Eran cerca de 10 montones tan altos como una persona, pero yo no podía entender bien lo que significaban.
-¿Qué es?- pregunté mientras Bella me limpiaba las lágrimas que seguían cayendo sin mi permiso.
-Es una construcción que hacen las madres para rezar por sus hijas y yo lo hice cuando llegaste a esta casa- me miró con una pequeña sonrisa antes de acariciar mi cabello un momento-. Alice, yo no tengo hijos, es probable que nunca los tenga y tú eres lo más parecido que tendré a una hija... Edward y tú son lo más importante en mi vida: yo solo quiero que sean felices, solo me interesa que tú estés bien...
-Yo lo sé...- susurré.
-Si te digo que debemos pensar en el matrimonio es porque yo no sé cuánto tiempo de vida me queda, hermanita y te juro que solo podría descansar en paz si tú estás casada con alguien que te ame, que te cuide, que no te deje sola nunca... solamente quiero asegurarme de que no te pasará nada malo cuando yo no esté en este mundo para cuidarte.
-¿Y crees que Seth podría ser un buen marido?- susurré ya un poco más calmada.
-No lo sé- reconoció sonriendo-, pasas mucho tiempo con él y si lo quieres puedo hablar con Edward para que interceda por ti ante el rey.
-¡Bella!- exclamé riendo- ¡Si me caso con el príncipe Seth la que va a terminar cuidándolo voy a ser yo!
Reímos juntas antes de que me abrazara un momento.
-Ya basta de llorar- murmuré en medio del abrazo-, aún no estás lista y ya falta poco para que te vayas al palacio.
-¡Es verdad!- Bella se miró al espejo un momento para comprobar que además de la enfermedad su cara reflejaba el llanto- Ve a tu cuarto a alistarte, yo llamaré a mis damas de compañía para que me ayuden.
-Bella ¿Te puedo maquillar? - me miró con dudas antes de asentir con algo de desconfianza- ¡Te prometo que hoy serás la princesa más bonita del palacio! Confía en mí ¿está bien?
Senté a Bella frente a su espejo y comencé a mezclar los pigmentos que usaban para el maquillaje. La verdad es que el maquillaje no era tan diferente a lo que tenía en el siglo XXI: se gastaba un poco más de producto porque costaba que pintara del modo que yo quería, pero en general estaba conforme con la calidad del producto; eran hechos con materiales más naturales y amigables con la piel y es una pena que con el paso de la historia eso se haya perdido.
Me dediqué a que la piel de Bella recuperara su color, no quería que se viera enfermiza así que mezclé algunos polvos hasta lograr un color lo más natural posible.
-¿Sabes?- murmuré mientras le aplicaba la mezcla en la cara- Tuve un sueño muy raro: estaba en un lugar muy lejano, tenía otra hermana y yo era la mayor; ella se iba a casar y yo estaba comprando un regalo para su boda cuando tuve un accidente horrible, podía sentir el olor de la sangre y el dolor en todo mi cuerpo... No podía despertar de eso...
-No debes darle importancia a los sueños- Bella me sonrió antes de que empezara a buscar que color aplicarle a sus labios-, a veces solo son cosas que nos distraen de lo verdaderamente importante. Lo mejor que puedes hacer es olvidar ese sueño y continuar con tu vida sin darle demasiada importancia.
-Creo que tienes razón - sonreí - y creo que tú ya estás lista.
-¡Alice! ¡¿Dónde aprendiste a hacer esto?!- me preguntó emocionada- Mi piel se ve tan saludable que parece mentira que esté enferma.
-Estoy segura que vas a verte más hermosa que las reinas.
-Me encantaría llevarte al ritual- dijo Bella-, pero es en el palacio, estarán todos los príncipes y sus familias y puede que comiencen a hacer preguntas por tu accidente, así que para que no sea incómodo para ti prefiero que te quedes aquí.
-No te preocupes- sonreí con suficiencia-: Charlotte me comentó que hay un festival en el pueblo y creo que voy a ir con ella ¡Me muero de ganas de ver los adornos y la celebración y la gente!
En ese momento el príncipe Edward entró en la habitación, llevaba un traje azúl muy brillante, una máscara que simulaba un león y una espada con la empuñadura de color dorado que casi parecía oro. Quizás él también formaba parte del ritual, pero debo decir que se veía muy guapo, tanto que parecía sacado de una película o serie de época.
Pude notar que él me sonrió brevemente antes de acercarse a Bella para tomar su mano.
-¿Ya estás lista, esposa mía?- preguntó mientras Bella lo miraba con profunda adoración.
-Sí- dijo ella sonriendo-, gracias a Alice que me ayudó a arreglarme me veo menos enferma que antes.
-¡¿Cierto que se ve maravillosamente hermosa?!- pregunté animada.
-Claro que sí...- Edward asintió un par de veces antes de besar a Bella en el dorso de su mano. Luego me miró a los ojos como si quisiese decirme algo aunque había algo extraño en su mirada- Alice ¿planea quedarse en casa hoy en la noche?
-¡No!- respondí ganando que me mirara con atención- Voy a salir con Charlotte a ver las celebraciones en el pueblo; ella me dijo que era muy divertido asi que muero de ganas por ir.
-Debe tener cuidado- murmuró mientras tomaba a Bella del brazo-: no te alejes de Charlotte en ningun momento y procuren volver temprano... Nosotros volveremos a casa en cuanto termine el ritual, no creo que nos quedemos a la celebraciòn posterior.
Asentí mientras les acompañaba a la puerta del cuarto. Bella parecía muy feliz en compañía de su marido, se nota que está muy enamorada y en cierto modo no puedo evitar envidiarla. Sé que está mal y que es tóxico de mi parte, pero me cuesta controlar lo que siento cada vez que el príncipe Edward me mira o me sonríe y sé que esto es solo el comienzo.
Me digo que ya es suficiente de lamentaciones y pensamientos tontos, así que corro a mi habitación a buscar la ropa que usaré hoy en la fiesta. Me decido por un vestido rosa pálido con un broche para el cabello con flores del mismo color. Me dejo una parte del cabello suelta y me maquillo un poco para disimular que he estado llorando: hoy es un día feliz y no permitiré que nada me lo arruine.
-Señorita ¿ya está lista?- pregunta Charlotte en la entrada de mi cuarto.
-Sí, ¿ya nos vamos?- estaba muy emocionada y no podía dejar de sonreír.
La chica asintió antes de tomarme del brazo. No podía dejar de sonreír porque estaba de verdad muy emocionada ; era la primera vez desde que llegaba a aquí que salía con una amiga y creo que eso es lo que más extraño de mi vida de antes.
Las calles del pueblo se veían preciosas: las habían decorado con lámparas de papel que iluminaban todo, incluso en el lago habían hecho algunas con figuras de animales.
Las personas tocaban música para animar el ambiente mientras los vendedores ambulantes vendían sus productos. Yo estaba feliz mirando las joyas que vendía una señora: parecían hechas a mano y ella no dejaba de sonreír junto a sus hijos pequeños que la ayudaban a atender.
Al final decidí comprar un par de pendientes blancos para Charlotte y para mí, quien parecía realmente sorprendida porque le estuviera regalando algo tan bonito.
-¡Ay, señorita!- exclamó emocionada y casi al borde de las lágrimas- ¡¿De verdad son para mí?! ¡Yo no sé qué hacer con algo tan bonito!
-Puedes usarlos para alguna ocasión especial o todos los días si quieres, de verdad que son tuyos.
-¡Señorita, nunca nadie me había dado algo tan bonito! - comenzó a llorar un poco a lo que yo la abracé- Muchas gracias, de verdad que no sé cómo agradecerle por todo lo que hace por mí.
-Viniendo conmigo a comprar algo para comer porque tengo hambre- dije guiñándole un ojo.
Caminamos entre las tiendas y las personas que caminaban con sus máscaras, hasta llegar a un puesto que vendía unos postres de vainilla y leche aderezados con miel.
-Entonces ¿el ritual es para atraer la buena fortuna al reino?- pregunté mientras nos sentábamos a comer a orillas del lago.
-Algo así, según sé es un ritual que realiza el príncipe heredero y hay un montón de mitos sobre eso- murmuró emocionada de saber algo más que yo- : se supone que si todo sale bien su reinado será próspero, pero si algo sale mal tendrá problemas en su gobierno.
-¿Acaso es tan difícil?- pregunté frunciendo un poco el ceño- ¿Tiene que colgarse del techo como los murciélagos o algo así?
-¡Señorita, por supuesto que no!- exclamó riendo a lo que yo reí con ella- Nunca he visto el ritual porque solo lo ve la nobleza, pero según sé tiene que encender una vela que representa el valor de su alma luego de vencer a los espíritus representados por leones.
Asentí al entender, espero que todo salga bien y que la noche siga igual de tranquila hasta como ahora.
Seguimos comiendo y conversando a gusto, cuando a lo lejos vi al príncipe Jasper mirando hacia la multitud. Tenía un traje de color negro, la espada en su mano y parecía que había estado corriendo hace mucho rato porque parecía algo cansado.
Esto no estaba bien, se supone que él debe estar en el ritual, de hecho lo vi irse en la tarde a toda velocidad en su caballo y pensé que ya no volvería a verle hasta la mañana.
Debo decir que mi relación con el príncipe Jasper pasó de ser mala a inexistente: después del incidente en los baños termales no volvió a hablarme y nos vemos solo las pocas veces que decide comer en la casa, así que es bastante raro que esté rondando por el pueblo a esta hora.
Le miré preocupada cuando se detuvo a inspirar aire profundamente antes de mirar por última vez a la gente en el festival, luego comenzó a correr rápidamente en dirección al bosque.
No estaba tan lejos de donde él se había detenido, por lo que me quedé mirando en la dirección en que se había ido y pude notar las gotitas de sangre en el suelo: el príncipe Jasper debe estar herido, lo que significa que le pasó algo en el ritual o de camino al pueblo.
-¡Charlotte!- exclamé- ¡Espérame aquí! ¡Vuelvo en unos minutos!
-¡Señorita ¿a donde va?!- me gritó, pero ya era tarde porque yo había comenzado a correr- ¡Señorita Alice!
Me internè en el bosque con la esperanza de encontrar al príncipe cerca. Sè que es algo estùpido internarme en un bosque a buscar a un hombre armado, pero por alguna razón no podía dejar al príncipe Jasper solo y menos sabiendo que estaba herido. Pese a esto sentía que era una mala idea todo lo que estaba haciendo, pero no podía ser cobarde: tenía que saber què era lo que le habìa ocurrido a este hombre y tratar de ayudarle con su herida.
Caminé por entre los árboles sin ver absolutamente nada. Era como si estuviese sola porque no se escuchaba ni un solo ruido además de mis pasos y mi respiraciòn. Comenzaba a pensar que me lo había imaginado, que mi inconsciente me estaba jugando una muy mala pasada hasta que la luz de una antorcha captó mi atención detrás de unos árboles. No estaba segura de que fuera el príncipe Jasper así que me acerqué lentamente sin hacer ruido para captar bien quién era el portador de aquella luz.
Detrás del árbol en el que estaba pude ver a un grupo de unos 10 hombres vestidos de negro, todos llevaban una capa oscura que les tapaba las caras porque no pude reconocer ni describir a nadie. Estaban de pie frente a un hombre que parecía ser su líder, lo único que pude ver de este sujeto fue que llevaba un abrigo de piel.
Tuve que taparme la boca para no gritar cuando el líder levantó su brazo en lo que parecía ser una orden y los hombres que estaban más atrás comenzaron a azotar con sus espadas las espaldas de los hombres que estaban arrodillados delante ¡Nunca en la vida había visto algo asì! Ni siquiera en las películas de terror vi tanta sangre y frialdad a la hora de matar.
Luego los ejecutores de aquella matanza comenzaron a asesinarse del mismo modo entre sí hasta que solo quedó un hombre que fue asesinado sin oponer resistencia por su líder.
No sabía qué estaba pasando así que solo comencé a correr para alejarme de aquel lugar. Me costaba un poco hilar mis pensamientos y el corazón me latía a toda velocidad ¿Qué había pasado en el ritual y qué acababa de ver?
Jasper POV
Había llegado al palacio casi 3 horas antes de que el ritual comenzara. Mentiría si dijera que no estaba algo nervioso: si es cierto lo que Emmett sospecha puede que hoy intenten matarme creyendo que soy él, pero si nada pasa, entonces solo será parte de un secreto que nadie sabrá nunca.
-¿Cómo estás?- preguntó Emmett mientras me colocaba su ropa en su habitación.
-Bien- mentí para que no supiera que estaba algo preocupado-, estuve repasando el ritual, así que ya sé a grandes rasgos lo que tengo que hacer.
-Saldrá bien- me aseguró dándome una palmada en el hombro-, hemos ensayado esto antes y todos sabemos que la pelea con los espíritus es coreografiada. Solo debes tener cuidado de no perder el dominio con la espada y eso no creo que te pase...
-Emmett me preocupa que alguien intente atacarnos esta noche y que en el futuro esto se replique- confesé-, no puedo hacerme pasar por ti todo el tiempo y es probable que el asesino afine sus tácticas.
-Tú solo preocupate de que hoy no te descubran- agarró la máscara que él debía usar y me la entregó, además de una capa-, ya casi empieza el ritual y debemos estar listos.
Asentí antes de que él se alejara y me dejara solo para terminar de prepararme. Me puse la máscara de colores que Emmett debía usar y su capa mientras esperaba a que pasaran a buscarme. Me dediqué a observar durante ese rato los lujos con los que vivìa mi hermano como heredero al trono: su ropa era muy fina y costosa, se sentía suave al tacto y no se parecía en nada a lo que yo tenìa en casa de Edward; había tanta comida en el cuarto como para alimentar a unos cuantos sirvientes y la habitación era tan amplia como el establo en el que yo crecì de niño, pero mucho más cálida y confortable.
Sin embargo, no lograba sentir que yo encajaba en aquel mundo: era demasiado lujoso para alguien como yo y no se parecìa en nada a las cosas que vi durante gran parte de mi vida. En el hogar de los Vulturi había lujos, belleza y elegancia, pero yo no tenía el derecho a acercarme a ellas, así que me he tenido que conformar a vivir con lo mínimo e incluso en condiciones similares a las de algunos esclavos. Ver una habitación llena de joyas, comida y lujos me impresiona un poco, pero prefiero no acercarme a nada porque no quiero que si algo se pierde piensen que yo lo he tomado.
-Su Alteza- murmuró Garrett entrando a la habitación-, ya es hora: el ritual está por comenzar.
Me puse de pie y le seguí por los interminables jardines y pasillos del palacio. Apreté con fuerza la empuñadura de la espada cuando llegué al lugar de la ceremonia. Mi padre estaba presidiendo la ceremonia junto a sus dos esposas, sentadas una a cada lado en la parte más alta de dónde se llevaría a cabo el ritual; mis hermanos se encontraban en sus posiciones con sus mascaras de león y sus trajes azules, yo era el único que llevaba un traje negro, lo que de alguna manera me hacía desear estar con ellos.
El resto del público contemplaba la situación desde la altura y eran básicamente los familiares de mis hermanos, los ministros y nobles más importantes de la Corte. Creo que yo no conocía a casi nadie, pero ellos deben haber oido un montón de rumores sobre mi y de seguro se preguntan cual de todos los hombres vestidos de azul es el perro que creciò con la familia Vulturi, sin siquiera imaginar que se encuentra disfrazado de principe heredero.
La ceremonia comienza con bastante normalidad: mis hermanos y yo seguimos la coreografía de los espíritus y mostramos nuestra habilidad con la espada, por supuesto yo intento ejecutar movimientos con algo más de complicación para dejar en claro que el futuro rey de nuestro paìs también es un hábil guerrero. De cierto modo entiendo por què Emmett quería que yo le reemplazara: tal vez con la primera parte del ritual los posibles asesinos piensen que es una mala idea intentar atacar a un hombre que sabe dominar un arma; es una forma de disuadir a posibles enemigos de querer enfrentarlo.
No puedo evitar sentirme contento cuando visualizo la mirada de satisfacciòn de nuestro padre. Creo que nunca me había mirado con tanto orgullo y aunque no sepa que se trata de mì, es gratificante. Meses antes de que regresara al palacio él envió a un general para que me enseñara a defenderme con la espada, no sé por qué lo hizo, pero me agrada pensar que tal vez es porque me quiere y me estima lo suficiente como para tener algún gesto conmigo y con mi seguridad.
Suspiré aliviado cuando la primera parte del ritual terminó, la dinámica de las espadas salió bien y me sentía mucho más tranquilo ya que solo me quedaba la parte más fácil: acercarme a donde estaba de pie mi padre sujetando una antorcha y encender una vela.
Mis hermanos me abrieron paso para que caminara por el centro mientras ellos se hacían poco a poco hacia atrás.
Estaba terminando mi camino, cuando de pronto una decena de hombres aterrizó con sus espadas desde el techo. No pude ver sus caras, ya que estaban cubiertas y usaban una capa parecida a la mía, pero pude notar que un grupo corriò a atacar a mi padre y otro grupo intentaba atacarme a mí.
Los guardias corrieron a defender a mi padre mientras yo intentaba defenderme y esquivar a todos mis atacantes al mismo tiempo.
Yo era rápido y hábil, pero estaba solo, por lo que en un momento de descuido uno de los asesinos azotó el filo de su espada sobre mi hombro mientras yo le daba la espalda, por lo que en consecuencia solté la espada. En ese momento el hombre que tenía al frente alzó su brazo para cortarme el cuello aprovechando que no tenía nada con qué defenderme.
En ese momento, que veía como el último de mi vida, solo podía pensar que por favor mi próxima vida fuera un poco más amable conmigo y que mi muerte fuera lo más rápida posible. Sin embargo, no sentí nada ya que Emmett y mis hermanos corrieron a defenderme.
En cuanto pude, me puse de pie y corrí en busca de mi espada para pelear junto a ellos. Era como si hubiera vuelto a tener energía, pero todo era muy extraño, ya que a medida que pasaba el tiempo de la pelea iba notando que los atacantes se retiraban, hasta que quedó uno que al verse rodeado por todos nosotros decidió rebanar su cuello con la espada y matarse para no tener que respondernos nada.
-¿Estás bien?- me preguntó Emmett ayudándome a permanecer de pie mientras intentaba contener la sangre de mi herida- ¡Estás sangrando mucho, hermano! Ordenaré que te atienda el médico de inmediato.
-¡No es nada!- exclamé agarrando con fuerza mi espada- Tenemos que ir detrás de los asesinos y averiguar quien los envía... yo estoy bien, pero no quiero curarme nada hasta que atrape a esos tipos.
-¡Emmett! ¡Emmett ¿estás bien?!- preguntó mi padre acercándose a mí con preocupación. Decidí quitarme la capa y la máscara de mi hermano porque al final todos se iban a enterar de la verdad cuando el médico me revisara- ¿Jasper? Pero... ¿por qué? ¿por qué haces esto?
-Porque yo se lo pedí- respondió Emmett a mi lado ya sin la máscara del león-. Padre, le pido por favor que no culpe a mi hermano, yo tomo toda la responsabilidad de esto, además a él le debo la vida.
-¡No hay tiempo que perder! - exclamé- Hay un festival en el pueblo ¡los asesinos deben estar aprovechando la oportunidad para mezclarse con la gente!
-¡Yo puedo ir al festival!- exclamó Edward acercándose- Jasper, tu ve a ver los bosques con Jacob, podemos reunirnos aquí en un par de horas.
-¡Mi hermana está en el festival!- exclamó Bella de pronto muy pálida- ¡Tengo que ir a buscarla! ¡Tengo que ir ahora!...
-Edward, mejor tú busca a la señorita Alice y yo me encargo de buscar a los asesinos- él me miró a los ojos como si no entendiera cuál era mi intención al distribuir de esa forma nuestras tareas-: es mejor que si la encuentras la lleves a un lugar seguro en caso de que pase algo en la fiesta.
-Tienes razón- reconoció-, te alcanzo unos minutos en el pueblo; debo ver que lleven a Bella a casa.
Asentí antes de avanzar a toda velocidad siguiendo el camino al pueblo. Sin embargo, al llegar pude ver que todo se desarrollaba con normalidad: la gente seguía comiendo, celebrando y bebiendo ajenos a todo lo que había ocurrido en el palacio.
Estaba algo cansado por todo lo que había hecho en las últimas horas, pero no podía abandonar a mis hermanos así que respiré profundo para recuperar mis energías y correr hacia el bosque en busca de alguna pista.
Una vez en el bosque comencé a caminar un poco más lento, observando cada rincón y lugar para no pasar nada por alto. De pronto, sentí el impacto de un cuerpo que chocaba con el mío. La persona que tropezó conmigo intente escapar, pero se lo impedí amenazándole con mi espada.
-¡No te atrevas a moverte!- le ordené mientras observaba que el hombre al que amenazaba efectivamente era uno de los asesinos que atacaron el palacio. Rápidamente él sacó su espada y se puso en guardia para repeler cualquier ataque- Vienes del palacio ¿no es así? Pero haz decidido escapar por tu cuenta ¿Por qué estás solo? ¿Dónde están los demás hombres que estaban contigo?
El hombre hizo ademán de atacarme a lo que yo retrocedí.
-Vamos, confieso que hoy estoy de buen humor y que no quiero matar a nadie- murmuré sosteniendo mi espada con fuerza-: si me dices quien es tu jefe te dejaré ir sin mayor problema, puedes confiar en mí porque yo si cumplo mi palabra y no soy como mis hermanos. Créeme que si ellos te encuentran no dudarán en matarte, al igual que tu jefe cuando descubra que escapaste de lo que sea que les tenía preparado... escúchame, aun es de noche, yo mismo podría conseguirte un caballo y ayudarte a escapar, solo tienes que decirme quien es tu jefe ¿está bien?
El asesino parecía considerar verdaderamente mi propuesta, es decir, le estaba dando la opción de vivir a una persona que prácticamente ya estaba condenada a muerte y por lo que sé la gente aprecia su vida por muy miserable que sea . El hombre bajó su espada, lo que era una muy buena señal y se acercó un paso para concretar nuestro trato.
-¡Jasper, yo...!- la señorita Alice estaba de pie ahí, mirando la escena con los ojos muy abiertos por el miedo. Ella intentó correr, pero el asesino rápidamente la sujetó del brazo colocando el filo de su espada frente a su cuello.
Mierda... En menos de un minuto pasé de tener el control de la situación a perderlo completamente y a no saber cómo salvar a esa chica entrometida de lo que podría pasarle.
-¿Crees que puedes chantajearme con esta niña? - pregunté intintentando mantener la calma.
-¡Jasper, por favor ayúdame!- sollozó Alice mirándome aterrada- ¡Por favor, no me dejes sola! ¡Por favor, no me dejes morir así! Te lo suplico, por favor... ayúdame...
-Mátala, si quieres- murmuré con toda la indiferencia de la que fui capaz-. Ella no significa nada para mí, así que si la matas no me importa.
El hombre no perdió oportunidad para comenzar a pasar el filo de su espada por el cuello de Alice, demostrándome que sí era capaz de matar a una joven inocente. La chica comenzó a llorar desconsolada por la herida que le causó aquel sujeto.
-Ya te dije que si le causas daño no va a importarme- insistí-, involucrarla solo hará que debas responder por su muerte y que mi ofrecimiento de ayuda se complique...
El asesino parecía harto de mis palabras y de la chica que no dejaba de mirarme con ojos de cachorro. Mis intentos por ddialogar con su captor parecían no dar frutos y por supuesto que no iba a dejar que él viera que podía chantajearme con ella o algo así.
Justo cuando pensé que el sujeto iba a asesinar a Alice, alguien le cortó la cabeza con la espada, dejando a la joven libre en medio de un charco de sangre.
Miré a Edward enfadado antes de sujetar a Alice con fuerza de la mano y atraerla hacia mí. Con una mano sujeté a la joven por su cintura y con la otra apuntaba a mi hermano con la espada.
-¡¿Qué mierda hiciste?!- le pregunté muy enojado.
-¡Iba a matar a Alice y tú no estabas haciendo nada para impedirlo!- exclamó también amenazándome con su espada- ¡¿Crees que iba a dejar que le hiciera daño?!
-¡Iba a decirme quién era el líder! ¡Quién lo envió al palacio a matar a nuestro hermano!- grité mirándole a los ojos- ¡Pero por culpa de esta niña nunca lo sabremos!..¡Debería matarla por todas las molestias que me ha causado!
-Yo... yo lo siento- susurró Alice mirándome mientras temblaba de miedo a mi costado. -... le seguí por el bosque porque pensé que usted estaba herido, no pensé que podría arruinar todo; yo solo quería ayudar.
La miré a los ojos un tanto confundido, es extraño porque a nadie suele importarle si estoy herido o si necesito ayuda. Me fije que sus ojos brillaban mientras me miraba atenta a cualquier movimiento y que hoy se veía realmente bonita a pesar de la sangre que salía de su herida y las manchas de su vestido. Estaba a punto de llevar mi mano desde su cintura a su cuello, quería acariciar su herida mientras me preguntaba què tan normal era todo lo que estaba sintiendo en aquel momento. Alice era la persona más rara que había conocido en la vida: por una parte quería matarla, pero por otro lado me preocupaba que pudiera pasarle algo malo.
Edward aprovechó mi momento de distracción para intentar arremeter con su espada ahora de una forma más directa, por supuesto alcancé a repeler su ataque y a responderle de igual forma al tiempo que afianzaba mi brazo sobre la cintura de Alice.
-¡Te dije que sueltes a Alice!- me miró a los ojos con profunda rabia.
Yo miré a Alice un segundo antes de devolverle la mirada a mi hermano con una pequeña sonrisa .
-No quiero hacerlo- respondí consciente del posible enfrentamiento que se avecinaba...
nota de autora: ahora si sali de vacaciones por fin ! no prometo que estare mas seguido porque las promesas son cosas que vienen y van, pero al menos ya hay un capitulo mas o menos largo como celebracion de eso :3 jijiji
