Alice POV
Analicé mi situación: estaba en medio de una pelea de dos hermanos que hace un tiempo se llevaban bien y que ahora se miran como si quisieran matarse el uno al otro.
Pude notar que tanto Jasper como Edward analizaban los movimientos del otro, pero nadie aún era el primero en iniciar el ataque.
¿Cómo mis buenas intenciones terminaron en algo así?
Yo sabía que era mala idea seguir a un hombre que tiene un arma en la mano, pero claro, me preocupé por la sangre y ahora estoy herida, hay un muerto y dos hermanos a punto de hacerse daño ¿Puede esto de alguna manera volverse peor?
-Su Alteza, por favor, suélteme- murmuré mirando a Jasper quien parecía completamente concentrado en su contrincante. Puse mis manos en su brazo para apartarlo de mi cuerpo, pero sin muchos dije que lo sentía y no está bien que pelee con su hermano si el problema es conmigo, además - me acerqué para que solo él pudiera escuchar- ¿Qué le dije sobre tratarme como si fuera parte de su equipaje? ¡No está bien!- me miró un segundo como si no entendiera de lo que estaba hablando y fue entonces cuando recordé algo importante-... ¡Vi algo! ¡Hay más hombres como el que me hirió!
-¿De qué hablas?- preguntó Jasper soltándome para mirarme a los ojos y asegurarse de que no estaba mintiendo- ¿Dónde los viste? ¡¿Por qué no dijiste esto antes?!
-¡Están por allá!- exclamé señalando la dirección por la que había llegado- Pero ya están muertos.
-¿Cómo sabes que están muertos?- preguntó Edward guardando su espada con evidente enojo y frustración.
-Porque yo lo ví- afirmé-: la verdad es que no seguí directamente al príncipe Jasper porque no lo encontré así que me perdí un poco y vi cuando el líder de estos hombres les ordenó matarse entre sí. Vine corriendo porque no quería arriesgarme a que me mataran a mí también.
-Si estás mintiendo juro que terminaré de cortarte la garganta yo mismo- me amenazó Jasper sujetándome con fuerza del brazo.
-Eso si yo lo permito...- respondió Edward llevando su mano a la empuñadura de su espada.
-¿Pueden tener su pelea de hombres rudos en otro momento?- pregunté frunciendo el ceño- ¡Digo algo realmente importante y lo primero que hacen es volver a pelear!
-Tiene razón- el príncipe Jasper me soltó mientras miraba a su hermano un poco más calmado-, llévenos al lugar donde vió a los hombres; es probable que encontremos los cadáveres y podamos saber qué organización era.
Avancé por entre las ramas y los árboles, intentando recordar el camino que había sseguido en mi huida, pero mi sentido de la orientación no es tan bueno como yo me esperaba.
-Creo... creo que ya estamos por llegar- murmuré después de un rato, esperando que me creyeran.
-Creo que estás totalmente perdida- señaló Jasper luciendo completamente exasperado- o que me mentiste y ya sabemos lo que eso significa.
-¡No!- exclamé reconociendo un poco el lugar- ¡Si era por aquí, ahora estoy segura! Pero...pero los cuerpos ya no están.
-Esto es increíble...- Jasper parecía calmado, pero de alguna forma podía sentir que estaba profundamente enojado- ¡Se supone que teníamos que ser rápidos y por culpa de esta chica no tenemos nada!
-Alice dice la verdad- señaló Edward sujetando la hoja de un árbol entre sus dedos-, aquí hay sangre y no creo que sea de tu herida o la de la señorita porque no se han acercado hasta aquí.
-De todas formas, yo estaba a punto de obtener el nombre del líder de los asesinos hasta que ustedes interrumpieron ¡No pueden pedirme que no esté enojado!
-¡Iba a matar a Alice! - Edward puso una mano sobre mi hombro- Si su vida para ti vale tan poco, la confesión de ese hombre te habría costado a tí la vida.
-¿Sabes qué? Ya he tenido suficiente de ustedes dos, necesito estar solo un momento- Jasper nos miró como si fuésemos el peor invento de toda la historia de la humanidad-... Edward, a ver si eres lo suficientemente útil como para llevar a esta...señorita a su casa.
El príncipe Jasper me dió una última mirada antes de alejarse en completo silencio por el bosque. Miré como se iba al tiempo que un nudo se armaba en mi garganta: ¡Esta sí que había sido la peor noche de mi vida!
Si hago un breve resumen: vi mucha gente morir, un tipo intentó matarme y me hizo una herida en el cuello solo porque estaba en el momento y lugar equivocado, Edward se convirtió en asesino y el príncipe Jasper está más enfadado conmigo si es que eso era posible.
-Alice, ¿está bien?- preguntó Edward mirándome a los ojos mientras yo asentía casi al borde de las lágrimas, ya estaba haciendo pucheros y un enorme esfuerzo para no llorar- ¿De verdad?
-¡Es que no lo entiendo!- estallé en llanto y me senté en el suelo mientras Edward se acercaba a mí para darme una palmada muy torpe sobre los hombros- ¡Yo no sé que le hice para que me odie tanto! ¡Él siempre está enojado conmigo! ¡Siempre que me ve dice que quiere matarme! ¡¿Lo escuchaste hoy?!- podía sentir las lágrimas correr por mis mejillas sin control- :"¡Mátela si quiere, que para mí ella no significa nada!" ¡¿Cómo alguien puede decir cosas tan horribles?!
-Vamos, Alice- el príncipe Edward me miró como si mi llanto le diese una profunda ternura-, no tiene que preocuparse de mi hermano: él tiene un carácter muy difícil y es verdaderamente raro que se lleve bien con alguien. Créame que si pudiera él pelearía hasta con su propia sombra.
-¡De todas formas! ¡No está bien! - sollocé, tomé su mano para obligarlo a que se sentara a mi lado, él intentó abrazarme un poco pero lo estaba haciendo bastante mal- ¡Si va a abrazarme, hágalo bien, con más fuerza!
Me acerqué a él para acurrucarme cerca de su pecho, puse sus manos sobre mi espalda y me dediqué a llorar por unos minutos. Nunca pensé que tuviera que enseñarle a abrazar a alguien, pero no podía quejarme porque estaba cómoda y se sentía bien.
Levanté mi cabeza cuando ya me sentía un poco más calmada, pero no considero que haya sido la mejor de las ideas porque estábamos demasiado cerca y eso hacía que comenzara a sentirme nerviosa. Edward se inclinó hacia mí un momento, por lo que pensé que iba a besarme. Le miré con los ojos muy abiertos mientras contenía mi respiración; esto no estaba bien y tenía que detener lo que estaba pasando.
Rápidamente y antes de que el príncipe Edward pudiera besarme, me alejé de él y me puse de pie.
-Creo que tenemos que volver a la casa- murmuré recuperando mi respiración-. Mi hermana debe estar preocupada y ya es muy tarde para estar en el bosque.
-Tiene razón- asintió mirándome con una pequeña sonrisa-, además hay que revisar la herida en su cuello.
Lleve mi mano a mi cuello, por un momento había olvidado mi herida: no es muy profunda así que creo que estaré bien.
-Ya no estoy sangrando- dije revisando mi mano- y de todas formas el corte no es muy profundo así que dudo que me quede cicatriz.
Comenzamos a caminar juntos de regreso a su casa. Caminamos tomados del brazo y por alguna razón me sentía como la princesa de los cuentos que leía de niña. Todo por este momento era perfecto y aunque mi ropa estaba hecha un desastre, me sentía como la mujer más bella del mundo.
-¿Ya estás más tranquila?- me preguntó el príncipe mientras avanzábamos lentamente a la luz de la luna.
-Sí, lo siento- murmuré intentando sonreír un poquito-; acaparé toda la conversación y ¡usted asesinó a alguien! ¡Debe estar muy estresado! ¡Si no habla del tema es probable que sufra estrés postraumático! ¿En el palacio no hay psicólogos o algún terapeuta?
-¿Estrés? ¿Psicólogo?... No le entiendo...
-No importa- dije sonriendo. Claramente en esta época no había consciencia de la salud mental y por supuesto que no hay psicólogos... tal vez debí haber puesto más atención a mis clases de historia cuando era más jóven.- Es solo cuando algo te causa una impresión muy muy grande y piensas mucho tiempo en eso porque tienes miedo.
-No es la primera vez que mato a alguien...- comentó Edward dirigiéndome una mirada sombría.
Me detuve en seco y le miré asustada. Ese tipo de confesión me la habría esperado del príncipe Jasper, pero no del príncipe Edward que siempre fue tan bueno y amable.
No pude evitar mirarle asustada: no es el tipo de confesión que haces cuando estás solo con alguien en un bosque a media noche. Este es el momento en que mi aventura romántica se vuelve una película de terror, algo me dice que este es el momento en que debería comenzar a correr.
-Fue hace muchos años- prosiguió sin ser consciente de que yo le miraba asustada-, estaba con mi madre y mi hermana en una tienda del pueblo, eran casi las 3 de la tarde y un hombre intentó quitarle a María a mi madre, en esa época mi hermana era solo un bebé así que no lo pensé dos veces y le lancé un cuchillo.
-Eras muy pequeño ¿verdad?- suspiré sintiéndome un poco más aliviada.
-Tenía 8 años- respondió sin mirarme-, supongo que después de eso sí quedé muy impresionado.
Asentí mientras seguíamos caminando, la verdad es que yo nunca he tenido que verme en la necesidad de asesinar a alguien y supongo que entiendo que para las personas que viven aquí matar a alguien es algo normal y aceptado; no los juzgo, pero es triste pensar que es la única forma que tienen para defenderse.
Ya habíamos llegado a la casa de Edward, pero le sujeté con fuerza del brazo antes de que fuera a ver a mi hermana.
-¡Edward!- exclamé mirándole a los ojos- Digo... Su Alteza, por favor no le diga nada a Bella ni a Charlotte del incidente en el bosque, se preocuparan y yo no quiero eso.
-No le diré nada a tu hermana, será nuestro secreto, pero debes curar tu herida.
-No te preocupes sobre eso- dije sonriendo-, yo misma me encargo.
Me alejé de ahí para ir a mi habitación y encargarme de limpiar la herida; no quiero saber qué pasa en este lugar cuando las heridas se infectan. Sé que con un poco de agua y algunas hojas de menta estaré bien y podré cubrirla con un pañuelo hasta que mi piel vuelva a la normalidad.
Sin embargo, en mi cuarto no había agua: había olvidado llenar los jarrones antes de irme al pueblo y solo me quedaba ir a ver si quedaba algo de agua en la cocina o ir hasta el pozo.
Sujeté una vela con mi mano para alumbrar mi camino hasta la cocina, pero antes de que pudiera entrar noté que ya había velas encendidas dentro.
Me asomé un poco por la puerta para ver qué ocurría dentro y lo que ví me dejó bastante sorprendida: el príncipe Jasper y la princesa María estaban bastante juntos. Él llevaba su torso desnudo y ella acariciaba suavemente su hombro mientras ambos se miraban a los ojos.
No me quedé a mirar qué pasaba después, pero tuve que apoyarme sobre la pared para asimilar lo que acababa de ver: el príncipe Jasper y la princesa María son hermanos por parte de padre y estaban teniendo un momento bastante íntimo en la cocina. No tengo que ser muy inteligente como para percibir la tensión sexual en el ambiente, pero no puedo evitar sentir algo de asco y una emoción que logro identificar como... ¿celos?
Siento asco porque son hermanos y porque aunque sé que en esta época los científicos no saben las consecuencias genéticas que trae el incesto, no puedo evitarlo. Los juzgo y se me revuelve el estómago tan solo de pensar qué estarán haciendo en la cocina.
Siento celos porque... porque... no lo sé...
Solo sé que me enoja enormemente que el príncipe Jasper sea tan malo conmigo, mientras, al parecer, le agrada la señorita María, quién sí es verdaderamente desagradable... tal vez ella es menos torpe que yo y tiene más talento en el bordado, la arquería, las artes manuales y en resumen, es la perfección encarnada, pero yo tengo mejor sentido del humor y creo que tengo sonrisa más bonita... detonas formas, me habrìa gustado retroceder en el tiempo con mi psicóloga porque todo habría sido más fácil...
Jasper POV
Había decidido regresar al palacio por mi caballo para ir más rápido a la casa de Edward. En cuanto dejé al animal en los establos comencé a sentir un poco de dolor en el hombro, lo que me recordaba que tenía que revisar mi herida.
Me dirigí a la cocina donde se encontraban algunas empleadas, entre ellas la sirvienta de Alice que no dejaba de mirar nerviosa hacia la entrada de la casa.
-Charlotte, la señorita Alice se encuentra bien.- murmuré acercándome a ella para que pudiera escucharme.-No es necesario que la espere porque supongo que llegará tarde.
-¿Cómo lo sabe?- preguntó mirándome con los ojos muy abiertos.
-Porque yo mismo la vi- respondí-: está con mi hermano Edward y supongo que llegaran juntos a casa- la sirvienta asintió antes de tomar algunas cosas para salir de la cocina, sin embargo la sujeté del brazo para impedir su huida-... Charlotte, ¿tú sabes curar heridas?
-Bueno...depende... cuando mi señorita era pequeña se quemó un dedo con una vela y tuve que aprender para hacerle unas curaciones.
-Con eso basta.
La joven empleada me miró sin entender lo que estaba pasando. Me senté en una de las sillas y me quité parte de mi ropa para que pudiera ver qué tan profunda era la herida. Normalmente yo mismo podría hacerme la curación, pero me siento un poco cansado y ya ha sido una noche lo bastante larga como para intentar hacerlo yo solo, además me duele lo suficiente como para sospechar que se trata de una herida de cuidado.
Charlotte me miró sorprendida antes de llenar un jarrón con agua.
-¡Su Alteza, su herida es muy profunda!- exclamó a medida que limpiaba mi hombro con una compresa con agua- ¡No deja de sangrar! ¡¿Y si mejor mando a llamar al médico del palacio?!
-El médico del palacio solo atiende a los miembros de la familia real- murmuré frunciendo el ceño- y dudo mucho que lo dejen venir para ver mi herida.
-¡Entonces esperemos a la señorita Alice! Ella sabe sobre las propiedades de muchas plantas y debe saber qué hacer con un corte tan profundo.
-¡¿Por qué no puedes hacerlo tu?!- pregunté enfadado. Ya había tenido suficientes problemas por culpa de Alice como para permitir que se entrometa además en mi herida, creo que prefiero desangrarme a permitir que esa chica me ayude.
-Su Alteza, por favor no se enfade, haré lo mejor que pueda.
Charlotte derramó dos veces el jarrón con agua mientras yo seguía sus movimientos con mis ojos, la verdad es que sé que las sirvientas me tienen miedo, pero no pensé jamás que podrían ser tan torpes como para olvidar cosas tan básicas de primeros auxilios. Las manos de la joven temblaban cada vez que intentaba presionar la herida y a veces terminaba limpiando en una zona incorrecta. Estaba perdiendo mi paciencia, porque la empleada era del todo lenta e inútil.
-¡¿Es que son todas inútiles?- la voz de Maria irrumpió en la habitación. Llevaba un vestido verde y su cabello perfectamente peinado, la verdad es que se veía bonita aunque era raro que estuviera despierta siendo tan tarde- ¡Fuera de aquí, ahora! ¡Las quiero a todas fuera ahora mismo!
Las sirvientas se miraron entre si un poco preocupadas antes de agarrar algunas cosas e irse rápidamente. La princesa Maria llevaba una fusta de cuero en las manos, lo que me hacia suponer que esa era la razón por la que las empleadas se habían puesto tan nerviosas al verla.
-Lo siento mucho- murmuró ella dejando el látigo en una mesa-, estas empleadas son realmente inùtiles, sobre todo Charlotte; siempre le digo a Edward que debe echarla a la calle, pero se niega porque es la mejor amiga de su cuñada.
-Creo que logró limpiarme un poco la herida- respondí echándole un vistazo a mi hombro-, no parece ser tan inútil después de todo.
-Pero puedo terminar de ayudarle yo- la princesa se acercó a mí para examinar la herida con cuidado.
La verdad es que había notado que la princesa Maria solía buscar excusas para hablarme o para acompañarme dentro de la casa, pero nunca antes nos habíamos quedado a solas. Creo que si quisiera hacerle daño a Edward podría aprovechar la proximidad que me demuestra la princesa y presionarla a huir conmigo, pero siendo honesto no quiero involucrar a inocentes en esto y ya se me quitó gran parte del enojo que sentía, así que supongo que guardaré esta carta para una próxima ocasión que amerite semejante venganza.
El problema con Maria en una posible venganza, es que no es solo la hermana pequeña de Edward, sino que también es la hija favorita de mi padre: casi todas las semanas le envía alguna joya o vestido nuevo o la manda a llamar para supervisar las múltiples cualidades que la hacen la joven perfecta. Hacerle daño a la princesa es declararle la guerra a mi padre, pero... no creo que ella esté del todo juiciosa si decide mostrar interés en mi de forma tan evidente.
-Recordé que cuando éramos niños solíamos jugar juntos- la princesa presionó un trozo de tela sobre la herida mientras me miraba a los ojos-, pero usted ha crecido bastante desde la última vez que estuvo de visita por aquí.
-Usted también creció- respondí sonriendo-: ahora es una mujer muy bella, no me extrañaría que pronto se anuncie su compromiso.
-¿Le preocupa mi posible compromiso? - preguntó dejando el trozo de tela a un lado.
-Por supuesto- ella me miró con una pequeña sonrisa al tiempo que una capa de rubor teñía sus mejillas-, no estaría tranquilo si mi padre no la entrega a una buena familia; a usted le guardo cariño así que mientras esté aquí puede confiar en que velaré por su seguridad.
Nos quedamos en silencio mientras ella terminaba de curar mi herida, aunque dudo mucho que supiera de verdad lo que estaba haciendo, pero de todas formas agradezco el gesto.
Ella se retiró después de que hubiera terminado, solo espero que la herida no vuelva a sangrar porque ya estoy algo aburrido de esto.
Sin embargo, no hice más que vestirme y salir de la cocina para que las telas que María me había puesto se tiñeran de rojo. Sin lugar a dudas este no está siendo mi día de suerte... No puedo perder demasiado tiempo con mi herida porque necesito regresar al bosque y al palacio a buscar más pistas: si es verdad lo que Alice decía los cuerpos deben estar en alguna parte y debo encontrarlos para determinar si a partir de ellos puedo averiguar quién era el líder de la organización.
Avancé decidido por los jardines, quería ir a buscar a mi caballo para iniciar mi busqueda, pero me encontré con que la señorita Alice le estaba dando una zanahoria mientras lo acariciaba tiernamente. Carraspee un poco para que notara que no estaba sola, por lo que retrocedió un tanto asustada.
-¿Qué hace aquí?- pregunté tomando las riendas del animal- ¿No debería estar durmiendo?
-Sí, pero no puedo dormir- confesó-, he tenido pesadillas toda la noche y me agradan los caballos, así que he querido pasar un poco de tiempo aquí para ver si me relajo un poco.
-¿Cómo está su herida?- pregunté más por cortesía que por verdadero interés.
-Bien, la revisé hace un rato y no es muy profunda así que sanará en un par de días...¿Qué hay de usted? ¿Por qué está aquí?
-Porque necesito corroborar su historia - dije frunciendo el ceño-, de hecho es bueno que esté aquí: quiero que me digas todo lo que recuerdas Alice, es muy importante así que cualquier detalle no debes omitirlo.
-¡Ya le dije todo lo que sabía!- exclamó mirándome como si estuviera muy aburrida- Que había un grupo de diez personas y que el líder, un hombre que vestía un abrigo de piel, les ordenó matarse entre sí.
-¿Abrigo de piel?- pregunté sujetándola del brazo con el cuidado de no ejercer demasiada fuerza sobre ella- ¿Qué abrigo de piel?
-¡No lo sé!- exclamó haciendo un esfuerzo por soltarse- ¡Juro que eso es todo lo que ví! ¿Por qué lo preguntas?
Porque creo conocer a alguien que suele usar abrigos de piel, pero no debo involucrar a más personas en esto... Me quedé en silencio mientras intentaba analizar la poca información que tenía. No puedo perder demasiado tiempo y debo ver a mi principal sospechoso.
-¡Su Alteza! ¡Está sangrando!- me fijé en el suelo y había algunas gotitas rojas que de seguro provenían de mi brazo- ¡¿Por qué no se ha revisado eso?!
- Se acaba de abrir- murmuré ocultando el hecho de que no la revisé apropiadamente-, no debe ser tan grave y con los días se cerrará correctamente.
- ¡No puede dejar una herida así!- me miró preocupada- ¿O es que acaso usted quiere vivir llenando toda la casa con sangre?
Me tomó de la mano y comenzó a caminar rápidamente hacia el interior de la casa.
-¿A dónde vamos?- pregunté al notar que no estábamos entrando a la cocina.
-A mi habitación...- la miré con los ojos muy abiertos mientras pensaba que esta chica es más atrevida de lo que pensaba, mas ella frunció ligeramente el ceño y me miró como si estuviese loco- ¡No piense cosas que no son! ¡¿Qué bestialidad se está imaginando?!..- me soltó la mano de pronto visiblemente disgustada- No voy a abusar de usted o algo por el estilo, si es lo que le preocupa...
-No está bien que lleve hombres a su habitación- murmuré intentando no sonar tan nervioso-: los empleados pueden murmurar e inventarle historias.
- Claro... historias... ¡El que se está inventando las historias es usted! - cruzó los brazos sobre el pecho- Mire, Su Alteza, debería agradecer que después de lo mal que me trata yo quiera hacerle un favor...
-Señorita, usted ya pasa mucho tiempo con mi hermano Seth, llegó después de pasar horas con Edward en el bosque- señalé sin volver a caminar- y ahora quiere llevarme a su cuarto para examinar mi herida; no dudo que son buenas intenciones, pero no sería bueno para usted tener ese tipo de reputación.
-"¿Ese tipo de reputación?"- me miró con los ojos brillando de furia antes de darme un empujón- ¡Quiero que sepa que yo no he hecho nada indebido con nadie! ¡El príncipe Edward es el esposo de mi hermana y el príncipe Seth es mi amigo! ¡¿O es que ahora está prohibido tener amigos?!
Sujeté sus manos para evitar que volviera a empujarme. Me miró enfadada un par de minutos hasta que respiró profundamente algunas veces, yo no pensé que lo que había dicho pudiera ofenderla tanto... incluso creí que estaba actuando correctamente al evitar ir a su habitación, pero creo que Alice es bastante rara o diferente a lo que había visto antes.
Volvimos al establo en completo silencio, pero aún podía notar que ella estaba molesta conmigo. Sé que suelo enojarme mucho con ella por lo que no quiero deber absolutamente nada.
Me quité parte de mi ropa para que pudiera ver la herida, ella quitó las telas que me habían puesto y frunció ligeramente el ceño.
- Ya sé cuál es el problema, no basta solo con evitar la sangre - murmuró mientras colocaba una mano en mi hombro-: usted necesita puntos porque los bordes de la herida están muy separados. Mientras más tiempo tenga el corte abierto es más probable que se infecte...
-¿Puedes ayudarme?
- Sé coser vestidos- confesó-, no debería ser muy diferente.
Asentí mientras esperaba que ella trajera todo lo necesario para hacer la curación. Observé a Alice mientras hacía su labor totalmente concentrada, parecía especialmente preocupada de no causarme demasiado dolor, pero siendo honesto no me dolía: mirarla hacía que ya no sintiera ningún tipo de dolor.
- Ya está listo- señaló después de unos minutos. Me puso unas telas sobre la zona para evitar que siguiera haciéndome daño-, trate de evitar hacer mucha fuerza con el brazo y por favor, en cuanto pueda revise los puntos con un médico. Hice mi mejor esfuerzo imitando Grey's Anatomy, pero no soy médico.
Nos quedamos en silencio mientras ella me miraba como si estuviese esperando alguna respuesta de mi parte, sin embargo, yo no sabia de que más podíamos hablar, así que simplemente la tomé de la mano y la miré a los ojos para que de alguna manera supiera que le agradecía lo que hacía por mí, pero ella me miró de forma desafiante como si quisiera decirme algo, mas simplemente soltó mi mano y se alejó rápidamente al interior de la casa.
Quería descansar un momento en mi cuarto para pensar en lo que Alice me había dicho: el líder de la organización usaba un abrigo de piel y creo saber què miembro de la familia real puede ser capaz de idear un atentado así de preparado.
Esperé a que el sol comenzara a alumbrar sus primeros rayos antes de ir a buscar mi caballo. Habìa revisado que la herida no volviera a abrirse y al comprobar que estaba limpia, tomé algunas frutas de la cocina y me decidí a emprender el camino hacia el palacio.
No esperaba que mi hermano quisiera recibirme tan temprano en la mañana, de hecho ni siquiera esperaba que estuviera en el palacio a esas horas porque pensé que podría estar aun en su casa durmiendo con su esposa, pero ahí estaba James, desayunando en uno de los jardines, luciendo completamente inocente mientras yo me preguntaba si tal vez mi única testigo se había equivocado. Mi esperanza era esa: que mi hermano fuera inocente y que todo se tratara de un mal entendido, pero bien sé que él es capaz de orquestar un atentado así como de un montón de cosas más.
-¡Pero qué sorpresa!- exclamó poniéndose de pie para recibirme- ¿Qué haces por aquí tan temprano? ¿Viniste a ayudar a Emmett en su investigación?
-Creo que ya averigüé quién se encuentra detrás de los atentados.
-¿Sì? ¿Y de quién se trata?- preguntó mirándome a los ojos de forma desafiante.
- ¿Por qué lo hiciste?- me limité a preguntar- Tu sabes que un crimen contra alguno de los príncipes se paga con la muerte y aún así te atreviste a conspirar contra el heredero del reino... ¿Es que no piensas que vas a ser el principal sospechoso si algo le pasa a nuestro hermano?
- Jasper, querido hermano... ¿Tu de verdad crees que yo ideé todo esto?- me sonrió un momento antes de reír con ganas- Eres más iluso de lo que pensaba, aunque te reconozco que tardaste menos tiempo del que estimaba para descubrir que yo estaba involucrado.
- Si tu no eres quien planeó el atentado, ¿Entonces quién?- le pregunté poniendo la mano en la empuñadura de mi arma por si acaso.
-Ya lo sabes, hermanito- murmuró poniendo su mano sobre mi hombro- : nuestra madre siempre ha querido que uno de sus hijos sea rey... ¿Qué piensas hacer ahora? ¿Vas a entregar a tu propia madre para que la mate el rey?... Te recuerdo que tú y yo tenemos la misma sangre en nuestras venas y que al final estamos hechos de lo mismo: si me haces algo o decides comportarte como un desgraciado, vas a perder para siempre a nuestra madre.
