Jasper POV
Ya había jugado mis cartas pidiendo al rey una oportunidad para quedarme a vivir en el palacio. Emmett y Garrett estaban dispuestos a ayudarme, pero mientras esperaba la respuesta de mi padre, sentía que el asiento del trono lucía cada vez más lejano, como si de verdad aquella persona fuera un representante de los dioses en la tierra... ¿siempre ha sido así?
-Majestad, he visto que la estrella del príncipe Jasper se alza sobre el palacio- murmuró Garrett mirando al rey con una sonrisa- y...
-¿Por qué debería aceptarte en el palacio?- interrumpió el rey mirándome con el ceño fruncido- Tu madre intentó matar al príncipe heredero y no es un secreto para nadie que tu hermano mayor pretende el trono ¿Qué significará tu presencia aquí?
-Yo jamás he compartido las pretensiones de mi madre...
-Padre, el príncipe Jasper arriesgó su vida por mí, me ha ayudado en la investigación desde el primer minuto y no mintió al respecto aunque su madre estuviera involucrada- intervinó Emmett-, además los Vulturi han olvidado por completo los títulos que posee mi hermano. Considero que será para mí un gran apoyo.
-No pretendo quedarme aquí como príncipe o como hermano, puedo ser un soldado del príncipe heredero y...
-He tomado una decisión- el rey suspiró un momento antes de mirarme-. Garrett, informa a la familia Vulturi que el príncipe Jasper vivirá en el palacio de ahora en adelante, también informa a las damas de la corte para que preparen un cuarto... Bienvenido al palacio, Jasper.
En cuanto salimos del salón del trono, Emmett me dió un abrazo.
-Bienvenido, hermano - me miró con una gran sonrisa-; por fin estarás en casa...
Nunca he considerado el palacio como mi casa, quiero decir, cuando era pequeño sí lo hacía, pero después de que me enviaran lejos, el palacio era un concepto lejano en el que yo no tenía cabida. No sé si podré adaptarme a vivir aquí, pero me tranquiliza saber que tal vez pronto podré tener una vida alejada de todos los dramas que se esconden entre las paredes de este lugar.
Creo que extrañaré la tranquilidad que se respiraba en casa de Edward; no puedo decir que había silencio porque la señorita Alice comienza a hacer ruido desde temprano, pero estar ahí me hacía sentir en paz. Lo que más me hará falta es ver a Alice, porque no tengo muchas excusas para ir a visitarla, pero supongo que puedo conformarme con el festival de la luz.
El festival de la luz es una celebración anual que se hace para recibir el invierno. Es una fecha especial en las que se suelen hacer regalos, comer platos especiales y pedir deseos. Se llenan las calles, las casas, e incluso el río de velas y pétalos de flores color naranja. La tradición dice que esa noche todos los deseos se hacen realidad, así que espero que al menos me vaya mucho mejor que en el ritual de la expiación.
Una vez en casa de Edward, me di cuenta de que las esculturas que había hecho mi cuñada Isabella seguían en el suelo desde mi momento de rabia el día en que mi madre me rechazó. Me dije que no podía dejar esto así, por lo que empecé a apilar los montones de piedras para ver como arreglar ese desastre.
Ya era casi de noche cuando estaba terminando de armar el último montón de piedras. Espero que al menos ahora los dioses me cumplan mi deseo durante el festival de la luz.
-¿Qué está haciendo?- Alice se acercó a mí mirándome preocupada- ¿Por qué los está destruyendo ahora?
-No los estoy destruyendo- aclaré-, los estoy construyendo.
-Ah... muy bien, entonces...- se sentó en uno de los escalones que daban a uno de los pasillos. Decidí dejar las piedras de lado para hacerle un poco de compañía- ¿estaba pidiendo algún deseo? ¿qué pidió?
-¿Eres tan curiosa que tienes que saber los deseos de la gente?
-¡Por supuesto que no!- exclamó antes de suspirar un momento- Ya tengo suficientes problemas con mis propios sentimientos como para preocuparme de las cosas que quieran los demás... he oído que mañana va a vivir en el palacio ¡Me alegra mucho que pronto viva con su familia!
-Asì es- respondí-, ya no nos veremos tan seguido.
-Creo que es un alivio- me miró de reojo antes de dirigirme una sonrisa-: ya no tendré que cuidarme las espaldas por sus amenazas de muerte y no tendré que recorrer el bosque con una cesta con comida.
-¡No lo hiciste tan a menudo!- me defendí- Así que no presumas tanto al respecto.
-Espero de todo corazón que sea feliz en su nuevo hogar- murmuró después de reír un momento-. Por favor, recuerde ser amable y no mirar a la gente como si quisiera matarlos cuando no lo escuchan, sea paciente, no es amable amenazar a los demás de muerte cada vez que los ve, no desenfunde su espada a la más mínima provocación...
-¡Oye!- exclamé mirándola como si estuviese exagerando.
-¿Qué más?- me dirigió una sonrisa al tiempo que me miraba a los ojos- Ah, sí... recuerde comer todas sus comidas, dormir al menos 8 horas diarias y trate de no tener pesadillas, ¿está bien?
No estaba acostumbrado a que alguien quisiera darme consejos, así que no pude evitar mirarla confundido por un rato.
-¿Va a ir al festival de la luz?- pregunté después de unos momentos de silencio.
-Creo que sí- respondió-... es en dos días ¿verdad?
-Así es, supongo que yo iré con mis hermanos.
-¡Entonces tal vez nos veamos!- parecía bastante animada con la idea así que no pude evitar sentirme un poco entusiasmado por eso- Me agradan mucho las fiestas y exceptuando el incidente con el asesino, la última vez fue divertida.
Alice miró hacia el cielo un segundo, justo antes de que pequeños copos blancos comenzaran a iniciar su camino hacia el suelo.
-¡¿Nieve?!- preguntó ella emocionada mientras estiraba su mano para recoger algunos copos- ¡Nunca había visto la nieve!
-Es preciosa...- comenté, aunque en realidad yo no miraba a la nieve: la estaba mirando a ella. Alice se veía tan bonita sonriendo al tiempo que los copos de nieve caían a su alrededor.
No sé cuántos minutos me quedé mirando a Alice, pero sí sé que los suficientes como para notar lo contenta que estaba y lo bonita que se veía cuando sonreía. No pude evitar sonreír un momento al verla, sin lugar a dudas la voy a extrañar demasiado cuando viva en el palacio y por alguna razón me duele pensar un poco en eso.
De pronto, sus ojos se encontraron con los míos en un instante que duró solo un segundo porque rápidamente desvié la mirada para que Alice no supiera que la había estado mirando. Pude notar que me miró un par de segundos antes de que otra vez ella se dedicara a observar la nieve.
Esa noche me quedé mirando a Alice durante todo el rato que ella se mantuvo distraída por la nieve. Quería guardar su imagen en mi memoria para cuando viviera en el palacio, porque más allá del festival, no tenía muchas esperanzas de volverla a ver.
Al día siguiente cuando me instalé en el palacio, todo era muy extraño porque sentía que era como un sueño o la vida de otra persona. Para comenzar, mi cuarto era muy grande, estaba lleno de cosas y ropa que me parecía en extremo costosas y que por alguna razón, sentía que no combinaban conmigo.
Me costó dormir mucho en aquel cuarto, de hecho casi apenas logré descansar, pero supongo que es porque es un lugar nuevo y me siento un poco ansioso por el festival de la luz. Cuando era niño veía las velas decorando la casa de los Vulturi, pero no se me permitía participar en la celebración, de hecho recuerdo que la última vez me dormí en el establo mirando la llama de una pequeña vela que me había robado para pedir mi deseo.
Cuando me levanté en la mañana, ví que desde temprano las damas de la corte estaban trabajando en la decoración del palacio: un grupo estaba llenando cada pasillo, ventana y rincón con velas y pétalos de flores, mientras otras se dedicaban a preparar la comida que se serviría durante la noche. Todas estaban bajo la supervisión de una sola persona: la concubina real Esme; ella, a pesar de ser amante favorita de mi padre, era quien vigilaba y controlaba que las damas de la corte hicieran bien su trabajo, además de verificar que el palacio funcionara a la perfección.
-Alteza, buenos días- me saludó con una reverencia en cuanto pasé por su lado mirando los preparativos del festival-, quisiera darle la bienvenida al palacio y decirle que si necesita cualquier cosa no dude en decírmelo.
-¿Puedo ayudarle en algo?- pregunté mirando el trabajo de sus subordinadas.
-No, Alteza - Esme me dedicó una pequeña sonrisa-, usted no tiene que preocuparse de nada más que vivir como el resto de sus hermanos... si no necesita nada más, me retiraré para seguir con los preparativos del festival.
-¡Espere!- exclamé antes de que ella pudiera retirarse- Creo que sí puede ayudarme: hoy quiero llevar a una joven a ver las luces en la orilla del río, pero no sé si puede ser demasiado extraño para ella.
-Ver las luces en el río es algo muy íntimo... supongo que depende mucho cómo se sienta la señorita en cuestión...- de pronto Esme me miró como si recordara algo importante- Alteza, yo lo siento, pero no puedo dar opiniones al respecto, creo que lo mejor será que pida consejo a su madre o a sus hermanos.
-Si pudiera hablar con las personas que usted indica no estaría pidiéndole ayuda...- aclaré, pero ella me miró de forma muy fría como si quisiera marcar conmigo cierta distancia- Por favor, yo no voy a enfadarme con usted si las cosas no resultan bien...No piense que le causaré problemas...
Me miró un momento de reojo, como si dudara un poco si debìa confiar en mi palabra. Supongo que el palacio es igual para todos: un lugar donde para sobrevivir es mejor callar y guardar las distancias con todas las personas.
-Ya le he dicho que depende de la señorita: si ella no siente la confianza para ir al río no debe presionarla y tampoco se deje dominar por las emociones: puede ser que ella le guste mucho, pero recuerde que usted recién ha logrado volver a vivir en el palacio; no sería bueno que lo pierda todo por un matrimonio inconveniente. En estos casos es mejor ser prudente, sobre todo porque los miembros de la familia real muy pocas veces se casan por amor.
Eso es cierto, James por ejemplo, se casó hace algunos años con la nieta de un ministro de la corte, supongo que con la idea de afianzar su avance hacia el trono. Peter se ha casado 2 veces por orden del rey para consolidar la posición del imperio sobre reinos vecinos y el matrimonio de Edward con Isabella, fue para obtener ayuda económica e influencias de parte de la familia Swan. De todas formas sé que si quisiera casarme no sería buscando un beneficio o una finalidad egoísta, así que al menos puedo marcar de alguna forma esa diferencia con mis hermanos.
Aquella tarde a medida que las damas de la corte encendían las velas, pude ver que mis hermanos se preparaban para ir al festival. Por una parte sentí que tal vez debería comenzar a usar la ropa nueva que me habían dejado en mi habitación, pero no me sentía del todo cómodo con ella, quiero decir, es linda, pero supongo que no me siento cómodo vistiendo seda cuando toda mi vida he usado géneros sencillos y baratos.
-Ni siquiera porque es el festival de la luz puedes vestirte decentemente- murmuró James pasando por mi lado junto a su esposa Victoria-, que vergüenza ser un príncipe y vestir como si fueras el hijo de un esclavo.
-A ti debería darte vergüenza tratar a tu esposa como si fuera tu enemiga- la chica me miró algo sorprendida antes de intentar cubrir parte de su rostro con su cabello- ¿Crees que golpeando a tu esposa vas a ser un hombre más respetable? Tal vez yo luzca como el hijo de un esclavo, pero nunca llegaría a tratar a mi esposa como tú ofendes a la tuya.
-¡Eso es porque ninguna mujer en su sano juicio aceptaría casarse contigo!- exclamó mirándome a los ojos- Aunque reconoceré que la ambición humana es grande y entre las esclavas o las me digas podrías encontrar alguna mujer dispuesta a perder su tiempo contigo... ¡No quiero verte cerca ni saber que opinas sobre mi esposa o sobre mis hijos! Maldita la hora en que te admitieron en el palacio...
Avanzó con Victoria en dirección a la entrada principal del palacio. Sin lugar a dudas si él no fuese mi hermano, hace tiempo me habría cobrado todas las veces que me ha tratado mal. No recuerdo bien cuando empezó nuestra enemistad, pero de seguro fue después de que me enviaron lejos. James y yo no deberíamos llevarnos tan mal, quiero decir, es al menos cinco años mayor que yo y debería velar por mí y por Jacob, pero él solo olvidó que también soy su hermano.
Decidí ir solo al festival, no quería causar problemas con mis hermanos, además de que ellos aún no están del todo acostumbrados a mi presencia en el palacio. Supuse que Peter iría con sus esposas e hijos, Seth lo más probable es que esté con su abuelo y Jacob debe estar pegado a la falda de mamá. Edward ya había dicho que no asistiría por cuidar a su esposa enferma, así que no tenía muchas opciones de compañía.
A pesar de que ya era de noche y las luces ya estaban encendidas en la mayoría de las casas, aún no había demasiada gente en la calle. Habían grupos de personas bailando, otros vendían comida o alcohol en unos puestos improvisados y la mayoría se paseaba mirando las velas y las flores que adornaban todo el pueblo.
Nunca había visto lo bonitas que se ven las calles y las casas de un lugar decoradas solo con las velas, así que no pude evitar sentirme feliz al respecto. Era como tener un trozo del cielo nocturno en la tierra y estar a punto de tocar las estrellas.
A lo lejos pude ver a Alice hablando con Seth y su familia. Ella se veía muy bonita: su vestido era de color lila, se había puesto unos adornos dorados en el cabello para sujetar una parte y dejar el resto libre.
-¡Jasper, hola!- exclamó Seth haciendo señas para llamarme. Su familia me recibió con una sonrisa y una pequeña reverencia antes de seguir conversando -Jasper ahora vive en el palacio, así que nos veremos más seguido.
-Que bueno- murmuró su abuelo-, nunca he estado de acuerdo con separar a las familias. Eso no contribuye en nada para generar afecto entre los hermanos.
-No se queden aquí conversando con nosotros- la abuela de Seth nos dirigió una gran sonrisa antes de entregarle un poco de dinero a su nieto-, la gente joven debe divertirse y no estar pasando una noche tan linda con los ancianos. Seth, invita a la señorita y a tu hermano mayor algo de comer, no quiero saber que te has gastado el dinero en hondas y tonterías del mercado.
Decidimos pasar a comprar comida en un pequeño local que estaba abarrotado de gente. Pedimos una cena a base de pollo y carne con diferentes verduras y unos tragos que nunca había probado antes.
-Sabe como a manzana- murmuró Alice después de beber 2 vasos-, tiene licor pero creo que es dulce como la manzana.
-Yo digo que sabe a uvas- añadió Seth.
-Lo que sea... es alcohol y eso siempre anima las fiestas- Alice nos sirvió otra ronda con una sonrisa-, además es bastante suave en comparación a otras cosas.
Bebimos y comimos hasta que se nos acabó todo lo que habíamos comprado. Luego fuimos hasta el grupo de gente que estaba bailando y aunque yo me dediqué a observar a Alice y a Seth, me divertí bastante.
-¿De verdad no quiere bailar conmigo, Alteza?- me preguntó Alice mientras mi hermano y ella descansaban un rato.
-No... yo no sé- me excusé rápidamente.
-Hace 35 minutos yo tampoco- dijo Alice riendo-, los bailes de aquí son extraños, pero no son difíciles ¿De verdad no quiere intentarlo?
-No, gracias, de verdad que prefiero mirar, además usted hoy ya es la pareja de mi hermano.
-¡Basta de disponer de mí como si fuese parte de su equipaje!- exclamó frunciendo el ceño- Bailar con Seth no me hace instantáneamente algo de su propiedad y además hemos estado los tres en la fiesta bastante tiempo, así que tampoco es tan raro...
Me tomó de la mano y me llevó al medio de la calle, donde estaban las otras personas que bailaban. Sin lugar a dudas, éramos la pareja más descoordinada, aunque era más por mi culpa que por la de Alice, pero fue muy divertido, ya que ambos tratábamos de imitar los pasos de los demás lo mejor que podíamos. Ella se veía realmente feliz, riendo y sonriendo en cada momento; por un segundo, no pude evitar sentirme orgulloso porque yo era parte del motivo de su felicidad y me gustaría que siempre fuera así.
Al cabo de 2 horas, Seth nos anunció que debía retirarse, ya que sus abuelos estaban cansados y sus tíos también querían regresar a casa.
-Tal vez yo también deba volver a casa- murmuró Alice mientras recorríamos una de las calles en que había algunos puestos de vendedores-, ya es tarde y creo que hemos hecho un montón de cosas.
-No puedes irte...- ella alzó una ceja como si no entendiera qué le estaba diciendo- quiero decir, no todavía.
- Alteza, yo ya estoy muy cansada... ha sido una gran noche, pero creo que ya debo regresar.
-Me gustaría mostrarte algo que sé que te va a encanta- entrecerró un momento los ojos-, vamos, te prometo que serán solo un par de minutos y aún hay mucha gente del pueblo celebrando.
Me miró como si se lo estuviese pensando antes de asentir sin mucho convencimiento.
-Si no me gusta deberás comprarme uno de esos postres de vainilla que vimos hace un rato.
Comencé a caminar en dirección al río. Alice me seguía un par de pasos por detrás, mirándome con algo de desconfianza. Sin embargo, cuando llegamos cerca de la orilla del río, pude notar que sus ojos brillaban emocionados al ver el centenar de velas que flotaban tranquilamente sobre el agua.
-Esto es...- pude ver que se le habían llenado los ojos de lágrimas- ¡es lo más bonito que he visto desde que llegué aquí!...
-Sabía que le iba a gustar- murmuré mientras la ayudaba a llegar más cerca de la orilla-, pero no debes conformarte con solo mirar las velas, tú también debes pedir un deseo.
-¿Las velas son los deseos de la gente?- preguntó sorprendida- ¡Son demasiados!
Le entregué la vela que ya estaba pegada a su frasco diminuto en forma de flor. Este frasco permite que las velas floten como si fueran estrellas en las apacibles aguas de nuestro río.
Alice recibió el frasco, luego se acercó al río y la empujó suavemente a las aguas para que se uniera en el camino con las otras luces. Luego miró un momento al cielo con una sonrisa, parecía bastante emocionada así que me acerqué a ella en silencio para no molestarla.
- Es como si el río tuviera sus propias estrellas- susurró después de un par de minutos-. De verdad es como estar a punto de tocar el cielo...
-Me alegra que te guste...-luego añadí con una sonrisa- así no tendré que comprarte comida...
-Es curioso, pero desde que llegué no me había fijado en lo brillantes que son las estrellas de Taebong, de donde yo vengo las estrellas no se ven así.
-¿Insinuas que solo aquí se ven estrellas?- pregunté mirando el cielo un segundo- Creo que Garrett se desmayaría si llega a oír algo así...
Alice sonrió mientras seguía mirando hacia el cielo. Se veía tan bella que no podía dejar de mirarla; sin lugar a dudas me sentía como si de verdad estuviera en el cielo...
-Creo que ahora sí tengo que irme- susurró- , me encantaría quedarme en la fiesta hasta que salga el sol, pero creo que no es correcto hacer eso y me gustaría dormir un poco, estoy algo cansada... Nos vemos Alteza, que pase buena noche.
Hizo ademán de irse, pero alcancé a sujetarla de la mano e impedir su huida. Alice me miró confundida, mientras una parte de mí me decía que estaba cometiendo un gran error. Me acerqué a ella lentamente y antes de que pudiera soltarse, posé mi mano libre sobre su mejilla y la besé suavemente en los labios.
En un primer momento, ella permaneció muy quieta: contenía la respiración y sus ojos permanecían en alerta . Pude sentir que también estaba temblando un poco por la sorpresa mientras su mano libre apretaba con fuerza parte de la tela de su vestido. Yo sentía mi corazón latir con fuerza contra mi pecho, me sentía nervioso porque notaba a Alice tensa y me abrumaba la posibilidad de que ella pudiera odiarme por todo esto .
La presión de mis labios sobre los suyos solo duró un par de segundos, en los que jamás me correspondió, por lo que me alejé un poco de ella y pude notar que Alice seguía muy sorprendida: sus ojos no reflejaban enojo, ni tristeza o miedo, solo parecía no entender muy bien que era lo que estaba pasando, aunque a decir verdad, yo tampoco sabía qué estaba haciendo.
-¿Por qué?- susurró mirándome confundida- Yo no...
Guardó silencio, sin lograr ordenar sus pensamientos.
Puse mi mano sobre su espalda para empujarla un poco más cerca de mi. Estábamos a tan poca distancia que podía sentir su respiración tan acelerada como la mía. Me incliné hacia ella y no pude evitar sonreír al notar que Alice cerraba sus ojos. En ese momento supe que no iba a rechazarme y que esta noche los deseos que había estado pidiendo podían hacerse realidad.
El contacto inicial fue suave, lento, como si mis labios buscaran reconocer los suyos y darle la confianza de que todo estará bien. Tardé un par de segundos en comprender que ella correspondía mi beso con la misma necesidad y urgencia que comenzaba a experimentar en aquel momento. Sus labios eran cálidos y tiernos, su mano se había acomodado plácidamente sobre mi cuello y juro que pude sentir que en ese instante estaba tocando el cielo con las manos. Quería absorber cada uno de los detalles, pero estaba tan emocionado que era incapaz de pensar con claridad: solo sabía que mi beso era plenamente correspondido, que una de mis manos aun descansaba sobre su espalda mientras la otra acariciaba su mejilla y que me habría gustado que todo esto durara para siempre.
Alice terminó nuestro beso separándose levemente de mí. Pude notar que sus mejillas se habían ruborizado y que me miró con una sonrisa para darme a entender que todo estaba bien.
-Alice, yo...- iba a decir que quería que fuese mi princesa, que ya había decidido que seria mía y que nada ni nadie iba a cambiar eso.
-No...- me interrumpió negando un poco con la cabeza- No quiero que me prometa nada porque esto no significa nada... quiero decir, usted bebió mucho alcohol y yo también; estas cosas pasan ahora y en mil años, pero no vamos a darle un significado más grande del que en realidad tiene.
-¿De que habla?- pregunté sin entender qué me estaba diciendo.
-Vamos a olvidar que esto ocurrió- pude notar que Alice me miraba nerviosa-: yo no le diré a nadie lo que ha pasado y usted tampoco dirá nada... ¡Si está pensando que tiene la obligación de casarse conmigo porque me ha ofendido o algo así, no lo piense más! No me siento ofendida, ni quiero que nadie defienda mi honra o lo que sea... ¡Yo estoy perfectamente!
-Tiene las mejillas muy rojas...
Alice rápidamente frunció el ceño y se llevó las manos a su cara para comprobar lo que estaba diciendo, por lo que no pude evitar reír un momento.
-¡No puedes decirle a alguien que tiene las mejillas rojas sin esperar que su cara se vuelva aun más roja! ¡Eso no se hace!...- respiró profundamente un par de veces antes de mirarme un poco más calmada- No vamos a complicar más el asunto: esto pasó porque bebimos mucho en la fiesta y porque las hormonas también hacen de las suyas, pero no hay que darle significados profundos a cosas... simples.
-¿Hormonas?
-Son unas... no sé que son pero están en el cuerpo- me explicó- y a nuestra edad suelen causar algunos problemas como lo de hace un momento, pero es muy normal... ¡aunque tampoco quiere decir que deba besar a muchas señoritas cada vez que hay una fiesta!
-No - señalé con una sonrisa-, yo solo te besaré a ti.
-¡Tampoco hay que llegar a esos extremos!.. Mejor, digamos que nunca nos besamos y que... fue una forma de probar nuestra amistad. Hay amigos que se besan y reafirman aún más su amistad y eso mismo va a pasar con nosotros. Una buena forma de decirlo es que somos amigos, pero cometimos una imprudencia al besarnos y para enmendar eso, decidimos ser solo amigos para no poner en riesgo nuestra amistad... obviamente no podemos mencionar el beso a nadie, porque sería incómodo y raro... además el alcohol hace que uno haga cosas que en verdad no quiere hacer.
-Pero yo sí quería - aclaré.
-Esto es más difícil de lo que pensé...- Alice se acercó y me miró a los ojos- No, Alteza, usted no quería besarme; eso dice ahora, pero mañana cuando pasen los efectos de lo que bebimos, lo olvidará o se dará cuenta de que cometió un error y no es necesario que más gente sepa de esto... además, yo soy una señorita y mi hermana está enferma: no podemos permitir que exista un rumor sobre mí; a usted nadie le dirá nada porque es hombre, pero... siempre es peor para la mujer...¡Podrían lapidarme incluso!
-No se preocupe, no diré nada porque no quiero causarle problemas.
Alice se alejó después de una reverencia y aunque insistí en acompañarla a casa, ella se negó diciendo que no quería retrasarme y que sería raro llegar conmigo a casa de Edward si yo ya no vivía ahí.
Esa noche empaqué mis cosas, ya sabía porqué no me gustaba mi habitación y necesitaba cambiarme.
Fui hasta las dependencias de Garrett, el astrónomo. Iba a quedarme ahí porque tenía las mejores vistas del cielo.
-No lo entiendo, Alteza- Garrett me siguió por las dependencias de su hogar -. Las dependencias de los príncipes son más grandes y están llenas de lujos ¿por qué insiste en vivir aquí?
- Porque desde mi cuarto no se pueden ver las estrellas que solo se ven aquí- respondí cuando ya había elegido una habitación con una ventana lo suficientemente amplia para ver el cielo.
-"Estrellas que solo se ven aquí" - repitió Garrett acercándose a la ventana para mirar el cielo- ¿Acaso se ha vuelto loco? Las estrellas se ven iguales en todas partes...
Alice POV
¡Estoy jodida!
Pero jodida en serio.
Es que ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?... Ni siquiera puedo establecer las razones ni los motivos que me llevaron a... hacer lo que hice.
¡Es que tampoco habían motivos para que el príncipe Jasper me besara! Yo solo estaba intentando ser su amiga y odio demasiado que las cosas se hayan confundido hasta llegar a esto.
Lo peor de todo es que no puedo estar enojada con él, porque no es como si yo fuera la chica inocente que es abusada en medio del campo, como en el 90% de las novelas eróticas que tienen a un tío sin camisa en la portada ¡Pude haberme quedado en ese rol!... Pero no, la muy tonta de mí tuvo que corresponder el segundo beso, echando por tierra mi papel de víctima.
Repaso la escena una y otra vez y no puedo evitar sentir un poco de vergüenza, porque incluso, por alguna razón, yo sí deseaba que Jasper me besara. Disfruté cada segundo del beso y que él fuera tan dulce y apasionado al mismo tiempo... Dios, me estoy volviendo loca...
Sé que me quedé sentada en la cama por horas, tocando mis labios nerviosa por todo lo que acababa de suceder. Aún no terminaba de asimilar las cosas y lo muy confundida que me siento por todo lo que está pasando.
¿Por qué besé a Jasper si se supone que tengo sentimientos por otro hombre?
Bueno... supongo que fue el alcohol, la emoción del momento porque él me llevó a ver un lugar bonito, la proximidad y el hecho de que a pesar de que cubre parte de su cara, sus ojos azules me gustan mucho...
Respiré profundamente un par de veces y me dije que tenía que controlarme: fue solo un beso que me prometí olvidar y que nunca más se va a volver a repetir. Además, es bueno que el príncipe se haya ido a vivir al palacio: las posibilidades de volver a verlo se reducen bastante y es posible llevar una vida sin volver a verlo.
Un poco más tranquila con mi pobre consuelo, pude dormir un poco. Estaba realmente cansada, pero con todo este asunto, había conseguido espantarme el sueño.
-¿ Cómo estuvo el festival?- preguntó Bella mientras le ayudaba a tomar el desayuno.
-Bastante bien...- dije sonriendo mientras intentaba fingir que no me había puesto roja otra vez- había muchas luces y mucha gente... ¡fue muy bonito!
-Pareces un poco nerviosa...¿ocurrió algo anoche?
-¡Nada!- exclamé rápidamente - Solo... estoy algo cansada porque dormí poco, pero todo va perfectamente.
-Bueno... me gustaría que ayudaras al príncipe Edward con mi correo en la biblioteca- murmuró apoyándose sobre la almohada-. No tengo mucho ánimo y debe estar un poco cansado con las cartas que enviaron nuestros familiares.
Lo que me faltaba... ver al príncipe Edward y sentirme culpable en consecuencia por lo que había hecho. Sé que a él no le debo nada porque no somos nada, pero ya me sentía algo confundida con mis sentimientos y ahora tengo un verdadero caos mental porque besé a otro hombre...no, no fue a cualquier hombre: ¡fue a su hermano! Sin lugar a dudas es algo que Edward no debe saber jamás.
Me acerqué a la biblioteca y le vi escribiendo en un trozo de papel. Parecía cansado, lo que me daba la impresión de que seguro se levantó temprano para poder escribir sus cartas.
-Ven, Alice- me llamó en cuanto me vio cruzar la puerta-, puedes sentarte a mi lado y ayudarme a preparar la tinta.
Asentí y me senté a su lado para comenzar a preparar la tinta. El príncipe me miró con una sonrisa antes de seguir escribiendo. Yo dejé de trabajar para mirar cómo escribía lentamente sobre el papel y fue inevitable pensar que incluso su letra era maravillosamente bella.
- ¿Siempre miras las cartas de los demás o es algo que aprendiste después del accidente? - me preguntó mirándome de reojo.
-¡Lo siento! - susurré bajando la mirada.
-No te preocupes- Edward me apretó la mano suavemente antes de seguir escribiendo -... ¿Te gusta lo que dice? Es un poema, mi esposa siempre que envía cartas escribe también un poema.
Asentí más por cortesía que por otra cosa, porque la verdad es que no entendía ni una sola letra de lo que estaba escrito.
El príncipe Edward sacó una nueva hoja de papel y comenzó a escribir un texto nuevo, mientras yo miraba la precisión con la que dibujaba unas letras que me eran del todo desconocidas.
- Toma, es para ti- me extendió la hoja de papel cuando terminó de escribir -. Es un poema que refleja lo que siento cada vez que te miro, así que léelo con atención.
Me dio un pequeño toque en la nariz con su dedo índice y me miró con una sonrisa antes de seguir en su tarea.
Al salir de la biblioteca me quedé un rato en el pasillo mirando el papel y los extraños símbolos que tenía escritos... ¿Qué idioma es este? Puede ser chino o sánscrito o árabe e incluso latín, pero la verdad es que no tengo ni idea... ¡¿Por qué soy una ignorante aquí?!
Quiero leerlo, de verdad que sí, pero que vergüenza entrar a la biblioteca a decirle al príncipe que no sé lo que dice... ¡Va a pensar que soy una estúpida! y yo no quiero eso.
-¡Charlotte!- exclamé en cuanto la vi cruzando el pasillo con una bandeja- ¿Puedes leerme esto? El príncipe Edward me lo entregó hace un rato para estudiar, pero por mi accidente olvidé como leer... aprenderé luego, pero me gustaría saber qué dice.
Le extendí la hoja de papel para que la mirara. Ella le echó un vistazo y luego me miró de reojo antes de comenzar a reir algo nerviosa.
-Señorita... yo no se leer-alzò un poco los hombros-, solo se como se escribe mi nombre. Va a tener que pedirle ayuda a otra persona.
El problema es que en casa no hay muchas personas a quienes pedirles ayuda. No quiero molestar a Bella porque està cansada y la princesa Marìa obviamente no es una opcion; tampoco quiero molestar a Seth porque va a ir de cotilla con sus otros hermanos y tomando en cuenta lo que pasò ayer con uno de ellos, se puede desatar un gran problema por mi causa.
