Alice POV
Estaba mirando por la ventana del salón de clases mientras intentaba resolver mi prueba. Era un examen recuperativo, ya que había reprobado historia porque siempre estaba preocupada de bailar o hacer cosméticos con la abuela, en lugar de estudiar.Esta vez sí había estudiado, pero aunque me había esforzado, no lograba recordar nada de lo que me estaban preguntando.
-Vamos, Alice- el profesor se sentó frente a mí mientras yo le miraba con el ceño fruncido-, sé que puedes responder esto, pero si miras por la ventana la respuesta no va a venir del cielo.
-¡Es que no recuerdo nada!- exclamé dejando el lápiz sobre mi mesa- Creo que lo mejor es que me repruebe y terminemos con esta tortura.
-Vamos a hacer algo: si me respondes bien una sola pregunta, apruebas y te puedes ir, pero tiene que ser una gran respuesta ¿está bien?
Asentí sin mucho ánimo y ya asumiendo que iba a reprobar y mi abuela me iba a prohibir ir a clases de baile como castigo por ser tan descuidada con mi educación.El profesor tomó mi examen y leyó una de mis respuestas con una muestra de satisfacción en la cara, supongo que no esperaba que hubiera respondido bien la única pregunta que dominaba del examen.
-Muy bien, ya sabes que el rey Carlisle tuvo un muy buen gobierno e hizo muchas cosas buenas por el imperio que él mismo fundó- comenzó resumiendo mi respuesta en el examen-, ¿pero qué pasó cuando él murió?
-¿Asumió su hijo?...
-Piensa un poco: el rey tenía en total 25 hijos y los mayores de 13 años eran casi todos hombres ¿Qué pudo haber pasado entre ellos?
-¡Pelearon!- exclamé recordando satisfecha de que el drama de esa parte de la historia fuera lo suficientemente interesante para mantenerme entretenida- Hubo un tiempo de inestabilidad en el reino porque algunos príncipes buscaban obtener el trono, la inestabilidad se prolongó hasta que se alzó un nuevo rey.
-Muy bien, ¿Qué hizo este nuevo rey?
-Eh... ¡fue muy malo! ... ¡Decidió matar a todos sus hermanos, sobrinos, sirvientes y a parte del pueblo! Su crueldad no terminó en ese momento sino que expandió el terror a los pueblos más alejados y a reinos con los que había llegado a acuerdos de paz... ¡También esclavizó a mucha gente y se volvió en un experto en el uso de la tortura!
-Así es, se estima que mucha gente sufrió en manos de este hombre y que sus libros sobre tortura han sido usados en las etapas más tristes de nuestra historia.
-¡Yo creo que estaba loco! Tal vez era un psicópata y le complacía ver la sangre.
-Nunca sabremos qué le motivó para matar a todos sus hermanos, solo sabemos que será recordado por su legado de sangre y crueldad...
Mis propias palabras se comenzaron a repetir en mi cabeza: "el rey mató a todos sus hermanos" ...Podía ver imágenes de personas muertas en el suelo del palacio y a un hombre erguido y orgulloso de lo que estaba haciendo, no lograba ver su cara, pero sí pude ver sus manos llenas de la sangre que el mismo habìa ordenado derramar...
Desperté sobresaltada, aún estaba en el siglo X y podía sentir mi corazón latir con fuerza al tiempo que pensaba en lo que acababa de soñar. Ya no estaba vestida de novia, pero sí con la ropa que llevaba cuando ingresé al palacio: supongo que ahora es más que oficial la cancelación de mi boda...
La señora Esme me miró preocupada, mientras yo examinaba la mano en la que me había cortado para evitar el matrimonio con el rey.
-Señorita, debería descansar- murmuró ella mirándome con amabilidad-. Ha venido el médico de la familia real y dice que usted perdió mucha sangre, ya que el corte fue muy profundo... ¡¿De verdad estaba pensando en terminar con su vida?!
-No, solo estaba pensando en evitar el matrimonio con el rey- aclaré examinando las vendas de tela blanca que me habían puesto-, no me importaba nada más.
-Se ha hecho un corte muy profundo- me repitió-, es casi seguro que le quedará cicatriz.
-No me importa- dije sonriendo-, gracias a esta cicatriz salvé aquello que querìa proteger.
-Renunciaste a tener el mundo entero a tus pies- me miró con una pequeña sonrisa mientras recogìa algunos trozos de tela- ¿Estas segura de que haz tomado una buena decisión?
Asentí porque me sentía bastante satisfecha por lo que había hecho, aunque la señora Esme me miraba cómo si yo hubiese perdido la cabeza. Supongo que aquí rechazar la posibilidad de ser reina es algo que se considera una verdadera estupidez, pero yo no espero que entienda mis motivos ni las ganas que tengo de vivir una vida sin causarle mayores dificultades a nadie.
De pronto la puerta se abrió dejando entrar al príncipe Edward. Èl parecía bastante ojeroso y me miraba con algo de enfado en los ojos, suspiré desanimada, consciente de que ya obtendría mi regaño correspondiente por tener un intento de suicidio, sin embargo, su expresión pronto cambió por una que reflejaba verdadero alivio.
La señora Esme nos dedicó una mirada antes de asentir levemente y retirarse de la habitación. No obstante, noté que parecía algo confundida: era como si ella esperara que una persona diferente viniera a visitarme o que el príncipe Edward y yo no fuésemos tan cercanos... me dije que eran suposiciones mías porque pasé por tanta ansiedad en las últimas horas, que ya mis nervios me están traicionando.
-Alice...- el príncipe Edward sujetò mis manos entre las suyas para mirarme con preocupación- ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué hacer algo tan estùpido?
-No lo sé- respondí con toda la honestidad de la que fui capaz-... solo... solo sabía que no podía casarme con alguien a quien no conozco y que no tenía muchas formas de evitar el matrimonio... Si no lo hubiera hecho me habría vuelto loca: no podía permitir que me forzaran a hacer algo que yo no quería... Lamento mucho causarle tantas preocupaciones, pero prometo que desde ahora todo será diferente...
-Cuando te desmayaste juro que sentí que el mundo dejaba de tener sentido para mí- me miró a los ojos al tiempo que podía sentir como mis mejillas se teñían de rojo por su confesión- ¡Pensé que iba a perderte! Y... orè por ti, le pedì a Bella que te protegiera y le hice una promesa.
-¿Qué promesa?
-Le prometí que si despertabas, te daría todo el amor que nunca le pude dar a ella... Alice, yo te quiero y haré todo lo que este en mis manos para protegerte y asegurarme de que seas feliz.
No pude evitar sonreìr por la sensación de calidez que se extendìa por todo mi pecho. Era como si todas las canciones cursis de Taylor Swift que escuchaba en mi adolescencia, comenzaran a tener un sentido real y verdadero: ahora no sentía dudas y tenía la certeza de que amaba a Edward. Sè que estuve muy confundida por el tipo de relación que mantuve con Jasper, pero ahora sé que esa fue una confusión extraña por un beso que no debió haber ocurrido y por el alcohol... de todas formas, ¡¿por qué estoy pensando en él en este momento?!
Pensé que Edward iba a besarme y que así se disiparían definitivamente todas mis dudas, pero no lo hizo: ni siquiera me dio un abrazo o algo por el estilo y aunque me sentìa un tanto frustrada, me dije que tal vez darse la mano aquí era una gran muestra de afecto. Me dije que si mi destino era vivir en este reino, entonces si podía verme siendo feliz junto al príncipe Edward.
-Lamento interrumpir...- la voz de la señora Esme me sacó de todos mis pensamientos. Ella había entrado a la habitación por lo que rápidamente el príncipe me soltó la mano- Señorita, Su Majestad está listo para dictar su castigo, los guardias la acompañaran hasta el salón del trono, donde se decidirá su destino.
Asentí antes de mirar al príncipe Edward con una sonrisa, quería que supiera que sea cual sea el castigo, podré soportarlo y estoy segura que pronto podré volver a vivir en su casa.
El salón del trono era más grande de lo que jamás imaginé, aunque creo que la poca cantidad de personas que estaban presentes cuando llegué a la reunión me ayudaban a tener aquella percepción. El rey Carlisle estaba sentado en el trono mirándome con severidad cuando avance por el salón para arrodillarme frente a él; a su lado estaba Garrett, quien me miraba con una pequeña sonrisa; a mi derecha pude ver al príncipe Jasper de pie junto al príncipe heredero y a mi izquierda estaban los hombres que decían ser mis tìos. En aquel momento yo era el foco de atención y juro que mí estomago comenzó a retorcerse por los nervios.
-La pequeña Alice de la familia Swan- comenzó a decir el rey al tiempo que sus ojos me miraban con algo de desprecio-, tu hermana Isabella no dejaba de presumir el derroche de virtudes en el que te estabas convirtiendo, de alguna manera siempre conseguías igualarte en talento a cualquiera de mis hijas, pero al parecer la rebeldía puede arruinar incluso a quienes parecen ser solo fuente de maravillas.
-Majestad- murmuré-, yo...
-¡Silencio! ¡No tienes permiso para hablar!- suspiré sintiéndome frustrada: si no me dejan hablar como planean que pueda defenderme...cierto, aquí no hay derecho a defensa ni abogados, así que no puedo hacer mucho al respecto- No hay dudas de que eres demasiado inteligente y valiente para ser mujer, pero haz cometido un delito grave... no sé que tipo de vínculo tengas con mis hijos, porque todos ellos, incluso Jasper , que es un recién llegado, han intentado intervenir por ti- miré al príncipe quien evitó mis ojos casi de inmediato, supuse que no quería que yo me enterara de eso, así que opté por dejarle en paz y seguir escuchando al rey-. Estaba pensando en un castigo severo como la esclavitud, pero presiento que si hago eso mis hijos no me dejarán en paz, de hecho supongo que Emmett y Jasper están aquí para vigilar que el castigo no sea precisamente ese, así que no sé qué hacer contigo...
-¿No puedo solamente regresar a mi casa?- pregunté con un hilo de voz al tiempo que la ansiedad volvía a causar que mi corazón se acelerara por el miedo- Prometo no causar problemas y...
-Tú no tienes casa- aclaró el rey frunciendo ligeramente el ceño-: la familia Swan ha renunciado a ti, por lo que ya no tienes ningún respaldo.
No necesito saber mucho para entender que esto no puede ser bueno, mi vida está a merced de un rey al que he rechazado y si decide matarme, torturarme o esclavizarme nadie va a intervenir para que no lo haga. Si hubiese sabido que esto iba a pasarme, retrocedería el tiempo para dejar que Jasper me llevara a alguno de los pueblos más lejanos del reino y poder llevar una vida un poco más tranquila... pero no puedo aferrarme a ello, debo ser fuerte y soportar cualquier castigo que quieran imponerme: no me arrepentiré de nada porque gracias a esto mis amigos están a salvo y yo logré impedir una boda que yo no deseaba.
-Majestad, si me permite darle mi opinión- Garrett me miró con una pequeña sonrisa antes de dirigirse al rey, quien asintió dispuesto a escuchar-. La señorita Alice tiene un talento con las hierbas medicinales, creo que sabe hacer jabones y al parecer es una fuente de inagotable energía...
-¿A dónde quieres llegar Garrett?
-Según tengo entendido tanto la reina Tanya como la reina Kate han solicitado nuevas damas de la corte y...
-La reina Tanya no tolerará a esta chica como cortesana y tampoco la dejará en paz si se la doy a la reina Kate...No es una buena idea, Garrett.
-Hoy la Concubina Esme me ha dicho que la quiere- el rey miró a Garrett con sorpresa al tiempo que yo intentaba adivinar qué pasaría conmigo-, dijo que podía serle útil por todos sus conocimientos de plantas medicinales y maquillaje.
-¿Esme la quiere?- el rey Carlisle parecìa meditar al respecto mientras Garrett parecía empeñado en convencerlo de que era la mejor idea.
-Majestad, estuve observando el cielo y al parecer la presencia de la señorita Alice bajo supervisión de la Concubina Real, solo traerá cosas buenas al palacio, le pido por favor considere esta opción: podrá solucionar un conflicto con sus hijos y también darle a esta jovencita un castigo ejemplar, pero digno de un monarca bondadoso.
-Alice, ya está decidido: tienes el día de hoy para ir a casa del príncipe Edward a empacar tus cosas y despedirte de tu familia porque mañana a primera hora ingresarás al palacio como una de las damas de la corte de Esme, quedarás bajo su cuidado y supervisión, así que espero que ella no se haya equivocado en elegirte.
Garrett me miró con una sonrisa llena de satisfacción, parecía realmente conforme con la decisión tomada por el rey, sin embargo, cuando miré al príncipe Jasper pude notar que no estaba para nada satisfecho. No lo entiendo, si el rey está siendo benevolente ¿por qué el príncipe luce tan enfadado? Quise acercarme a hablar con él para agradecerle por todos sus esfuerzos para impedir la boda, pero se retiró, ofuscado, antes de que pudiera dar un paso en su dirección, por lo que me quedé con mi cabeza llena de dudas.
-Señorita Alice- el príncipe Emmett se acercó a mí, era un hombre grande como un oso, pero de apariencia amable-, bienvenida al palacio, espero que su estadía aquí sea grata para usted.
-Muchas gracias...disculpe la pregunta, pero ¿Le pasó algo al príncipe Jasper? Parece algo molesto con la idea de que comience a trabajar en el palacio.
-Ese tonto... No tienes de qué preocuparte, debe haber tenido algún problema con su madre o con James antes de venir.
El príncipe Emmett estaba por retirarse, sin embargo, recordé algo importante...
-¡Alteza! ¡¿Usted quiere a sus hermanos?! - el príncipe me miró como si no entendiera mi pregunta; fui demasiado directa y creo que eso no es bueno- ...Quiero decir, usted es muy cercano al príncipe Jasper, pero no sé si sus otros hermanos sientan algún afecto por él y...me preocupa un poco...los hermanos deben quererse por sobre todas las cosas...
-No debe preocuparse por nuestras relaciones filiales. Vi crecer a todos mis hermanos y sé que somos una familia unida...Hay ciertos roces, pero ¿qué familia no los tiene?
Me sonrió una última vez antes de retirarse y me quedé más confundida que antes de nuestra conversación: ¿de verdad el príncipe Emmett será capaz de matar a todos sus hermanos? Quiero decir, parece ser tan amable y querer tanto a su familia... ¿De verdad él causará una masacre de tales proporciones?
¡Tengo que hacer algo! No puedo permitir que Edward, Jasper y todos los príncipes mueran a manos de su hermano mayor ¡Es horrible!... Tiene que haber alguna forma de salvarlos a todos...
Fue inevitable no pensar en ello durante mi última noche en casa del príncipe Edward, no podía quitarme la imagen de mis visiones de la cabeza y lo peor era que aunque tuviera certeza de todo lo que pasaría en el futuro, no podía decírselo a nadie porque nadie va a creerme.
-Luces un poco triste, Alice- intenté fingir una sonrisa durante la cena. El príncipe me miró a los ojos antes de acariciar lentamente el dorso de mi mano-... no tienes que estar triste: prometo que iré a visitarte todos los días y sé que Esme cuidará muy bien de ti.
-¡No es eso!- exclamé sintiéndome muy frustrada por el curso que tomaría la historia, sin embargo, noté de inmediato que había arruinado la velada al ver a Edward retirar su mano de la mía- Me hace muy feliz saber que va a visitarme, es solo...- guardè silencio mientras buscaba alguna excusa creíble- es solo que me preocupa no encajar bien en el palacio y causar aun más problemas de los que ya he causado.
-Te prometo que tu estadía en el palacio será temporal- se acercó a mi para besarme en la frente por lo que sonreí un segundo, aunque no podía dejar de sentirme un tanto nerviosa-, en cuanto el rey logre tranquilizar las cosas en la frontera, haré todo lo que esté en mi mano para que vuelvas a vivir aquí. Tienes que confiar en mi, Alice, recuerda que prometí que te cuidaría...
-Lo sè y muchas gracias por cuidarme desde que vivo aquí.
-¡¿Ya haz comenzado a recordar?!- preguntó emocionado.
-No, yo no recuerdo nada desde el golpe en la cabeza, pero igual agradezco lo mucho que se preocupa por mi... lo mucho que parece quererme...
Aquella noche dormí aferrándome a la promesa que me había hecho el príncipe Edward: pronto volveremos a estar juntos de manera definitiva, sé que así será y cuando ocurra podremos ser felices para siempre.
Jasper POV
No había logrado dormir en toda la noche, no podía entender por qué Alice tenía que vivir ahora en el palacio, quiero decir, ella no está preparada para este lugar, sobre todo si no cuenta con una familia que vele por ella y la proteja de todo lo que puede ocurrirle aquí. Sin embargo, una parte de mí se siente feliz porque Alice vivirà en el palacio y con su posición de dama de la corte podré verla todos los días. Ni siquiera tendría que buscar excusas tontas para encontrarme con ella, ya que ahora vive aquí y en cierto modo puedo verla cuando yo quiera.
Me levanté temprano con la esperanza de alcanzar a Garrett para ir a buscar a Alice al hogar de Edward, estaba ayudando a preparar el carruaje y los caballos de los guardias que irían en la comitiva, además había logrado convencer a Esme de poner algunas flores en el pequeño cuarto que le habían asignado a Alice, quería que de algún modo supiera que ella era alguien especial en el palacio aunque esté en la posición de cortesana.
-Alteza, considero que poner flores en el cuarto es demasiado- Esme me miró arrugando la nariz mientras cargaba el jarrón con las flores que yo había elegido-: ya se esparció el rumor por el palacio de que intentó huir con la prometida de su padre ¿no cree que hacer esto solo le causará problemas a ella? ¡Las otras damas de la corte podrían creer que es su amante y molestarse con ella! Sugiero que envíe las flores a su madre y trate de contenerse un poco...
-Puedes decir que las flores son un regalo de mis hermanos- sugerí asintiendo un momento-... de hecho, no puedes decirle a Alice que yo he tenido la idea de todo esto...
De pronto la señora Esme bajó la cabeza en una profunda reverencia, la miré extrañado hasta que me percaté de que James se acercaba a nosotros.
-¿Para quién son las flores?- preguntó James en cuanto Esme se incorporó de su reverencia- ¿No serán para la nueva dama que el rey ha decidido traer? ¡Una simple cortesana no necesita tantas consideraciones!- de pronto me miró con una media sonrisa llena de ironía-...No esperarás que la chica te acepte por las noches a cambio de unas simples flores, ¿o sí? Jasper, como tu hermano mayor debo aconsejarte: para que una joven como la chica Swan acepte ser tu perra, debes darle collares, oro, pendientes... algo que pueda hacerla olvidar tu cara y el hecho de que se está ofreciendo a un maldito animal...
Empujé a James antes de llevar mi mano a la empuñadura de mi espada de forma instintiva.
-Así que es verdad...- continúo- dime una cosa, ¿Alice dejó de ser virgen contigo o planeas que se entregue a ti por flores?
-Las flores no son para la señorita Alice- Esme nos miró con toda la seriedad que fue capaz de transmitir-, son para la reina Tanya: el príncipe Jasper pensó que sería una buena forma de ganarse a su madre y me pidió ayuda para escoger algunas flores de los jardines.
-¿Es eso cierto? - James parecía no creerse nada de lo que la concubina le decía.
-Claro que sí- respondió Esme sin emoción en su rostro-, de hecho iba a dejarlas en sus dependencias ahora mismo.
-No te molestes, mi madre no quiere recibir nada de este perro- James le quitó el jarrón a Esme de las manos para arrojarlo con violencia al suelo, luego me miró con todo el desprecio que sus ojos eran capaces de dar-...cuando sea rey lo primero que haré será deshacerme de ti, no te mataré porque sé que compartimos el mismo vientre, pero te haré sufrir tanto que desearás que lo haya hecho.
-¡Tú nunca serás rey! - susurré- Emmett es el único de nosotros que tiene el derecho a llamarse futuro rey y juro que yo mismo lucharé porque eso ocurra.
-Eso está por verse, hermanito...- se alejó un poco antes de girarse nuevamente con una última advertencia- más vale que no te encariñes mucho con tu cortesana, no siempre estarás ahí para cuidarla...
Estaba dispuesto a seguir a James para terminar nuestros conflictos de una vez por todas, pero la señora Esme me sujetó del brazo antes de que pudiera alcanzarle.
-Disculpe...- susurró soltándome- Alteza, no haga caso a las provocaciones de su hermano, recuerde eso: la sangre es más espesa que el agua y los lazos entre ustedes no se terminarán nunca, hagan lo que hagan el príncipe James y usted siempre serán hermanos.
-Si pudiera habría elegido nacer en una familia de esclavos- confesé-: ya he vivido peor que uno, pero nunca he tenido una familia. James olvidó que soy su hermano menor y no puedo rogar por el afecto que él se niega a darme... me desprecia y no pierde oportunidad para atacarme ¿por qué tengo que respetar nuestros lazos si él no lo hace?
-Porque cada acción tiene una consecuencia- Esme me dedicó una pequeña sonrisa-: usted ya vio lo que hizo la señorita Alice; ella intentó matarse y por atentar contra su propia vida debe soportar el castigo que se le ha asignado. Si usted daña a su hermano, también recibirá un castigo, ya sea del rey o de los dioses.
-¿Por qué le dijo a James que las flores eran para mí madre?- pregunté después de algunos minutos de silencio- La reina puede enfadarse con usted por algo que verá como una imprudencia.
-Porque Alice ahora está bajo mi cargo y es una dama de la corte que le pertenece al rey- respondió mirándome a los ojos con determinación-, no puedo dejar que su disputa con su hermano mayor dañe a alguien inocente. Alteza, con todo respeto le pido que deje de pensar en Alice como en su amiga, entiendo que se ganó su estima, pero ahora ella es una dama de la corte y tiene prohibido involucrarse de cualquier manera con la familia real.
-Esme, tú puedes prohibirle a Alice lo que quieras - murmuré recogiendo una de las rosas que había escogido del suelo-, pero yo soy un príncipe y me temo que tus reglas no están por sobre mí voluntad: tú no puedes quitarme a mi única amiga; esa es una decisión que no te pertenece.
Estimo mucho a Esme, es una mujer muy buena, de hecho si hubiera podido elegir, me habría gustado que ella fuese mi madre, pero creo que no tiene autoridad para prohibirme considerar a Alice mi amiga: sé que intenta cuidarla, pero no puedo ignorar el afecto que siento por ella y fingir que nunca existió nada...
nota de autora: hay alguien aquí con vida? se que me fui de pronto y fue porque la universidad regresó :( trataré de volver pronto por aquí y pucha espero que todos estén bien con las cuarentenas de sus respectivos países y que se cuiden mucho mucho, les mando un abrazo gigante y nos leemos pronto.
