Alice POV

El día del ritual era hoy. Las damas de la corte estábamos llenas de trabajo, buscando la ropa para el príncipe y tratando de tener todo en el templo preparado.

Me sentía un poco entusiasmada porque nunca había visto estos rituales y porque esperaba que fuera como en los documentales de la televisión, pero una parte de mí sabía que quizás me llevaría más de una sorpresa.

El templo de la Unión queda al final de la calle principal del pueblo y es realmente grande. Si no me hubieran dicho que era un lugar sagrado para los rituales o las ceremonias importantes, habría pensado que era un estadio o algo por el estilo.

La señora Esme me explicó que el ritual consiste en que el príncipe llega al pueblo desde el palacio vestido de blanco en señal de humildad, pasa por la calle principal bendiciendo a la gente con un poco de agua como si fuese un sacerdote y luego ingresa al templo para que inicie la plegaria. Dicha plegaria debe durar hasta que los dioses den alguna señal de lluvia y paz.

Obviamente yo sé que la lluvia no se produce por plegarias a dioses y rituales extraños, pero no me arriesgaré a que me corten la lengua por hablar de más.

A medida que pasan las horas, los invitados a la ceremonia van llegando: las damas de la corte estamos de pie muy cerca de la entrada principal y en una posición de respeto y sumisión; los príncipes se ubican junto a los ministros a un costado de donde estamos nosotras y por último el rey junto a sus esposas son los únicos que pueden estar sentados y en una posición privilegiada, donde tienen acceso a la sombra y la comida.

Esto es lo que más me preocupa: el sol parece alzarse orgulloso y terco sobre el cielo, de hecho hace calor y dudo mucho que lleguen las nubes solamente porque Jasper se ponga a orar. Pero por lo que veo en el templo, todos tienen mucha fe en esto, como si fuese algo probado científicamente y me desconcierta un poco todo lo que está pasando.

Al mediodía solo quedan minutos para que el ritual comience: Jasper debe estar llegando en su palanquín al camino principal del pueblo, por lo que todos comenzamos a guardar silencio.

Sin embargo, a los pocos minutos un ruido extraño se produce en el exterior. Por un momento, creo que son alabanzas o gritos de felicidad, pero luego me doy cuenta que la gente está descontenta con el príncipe Jasper por alguna razón y las protestas no se hacen esperar.

-¡¿Por qué nos traen al príncipe Jasper?!

-¡Queremos un príncipe de verdad! ¡Esto es una ofensa a los dioses!

-¡Traigan al príncipe heredero! ¡Traigan al rey!

De pronto comenzó a sonar la puerta principal de madera con golpes secos y breves, por lo que asumí que estaban apedreando el lugar.

Fue entonces cuando se abrió la puerta principal y lo que vi me causó una profunda sensación de dolor. A Jasper le habían arrojado barro, estiércol y cuanta cosa la gente encontró en su camino; le habían humillado y una vez dentro del templo todos le miraban con una mezcla de lástima y desprecio, excepto sus padres: su madre le miró de reojo antes de reír con ironía y su padre seguía sumido en una profunda oración.

-¡No! ¡Yo no puedo hacerlo!- gritó el príncipe- ¡Déjenme en paz!

Jasper tiró al suelo el recipiente con agua y se fue corriendo, mientras los murmullos aquí no se hicieron esperar.

-¿Qué sucedió?- preguntó el príncipe Edward a uno de los guardias.

-Alteza, fue todo muy repentino: el príncipe Jasper no hizo más que bajar del palanquín, dio unos cuantos pasos y alguien gritó que era un perro, que por qué tenía la cara cubierta, que traerlo a él era una ofensa a los dioses y comenzaron a arrojarle piedras ...

-Sabíamos que iba a pasar- murmuró uno de los ministros-. Sugerimos a Su Majestad que sea el príncipe James quien dirija el ritual ¡No podemos hacer esperar a los dioses!

-¡Los dioses escogieron a Jasper!- exclamó Garrett frunciendo el ceño- Lo mejor es esperar que hoy se calme y se siga el ritual mañana.

Miré a mi alrededor un poco confundida, mientras pensaba que esta gente es realmente insensible: el príncipe Jasper debe estar sufriendo en estos momentos y parece que no le importa a nadie. Salí del templo sin detenerme a pensar si es que alguien me había visto o no y caminé a toda velocidad al palacio.

Busqué al príncipe en su cuarto, en las dependencias de Garrett, entre los árboles frutales, pero no le encontraba en ninguna parte. Necesitaba verle y asegurarme que dentro de todo él estuviese bien. Fui hasta el lago y le encontré dormido sobre un viejo bote de madera que estaba atado a una rama de un árbol. Se había lavado y cambiado de ropa, pero pude notar que de alguna forma se estaba escondiendo.

-Su Alteza, ¿está durmiendo?- pregunté intentando acercarme al bote, aunque tropezando un poco con mi vestido- Su Alteza, ¿quiere comer un poco? Tal vez con estomago lleno se sienta mejor, ya sabe lo que dicen que las penas con pan son buenas... ¡Lo siento! No soy muy buena animando a la gente...- sin embargo él parecía no escucharme ya que ni siquiera se movía- ¡¿Y si está muerto?!

Puse un pie sobre el borde del bote, pero cuando estaba arriba tropecé con mi falda y estuve a punto de caer al agua, sin embargo, el príncipe Jasper me sujetó un brazo y me abrazó para que cayera sobre su cuerpo. Siguió abrazándome por unos segundos mientras yo miraba sus ojos azules algo desconcertada; me incorporé para sentarme a su lado en el bote e intentar recomponer mi respiración que ya se encontraba un poco agitada. Al menos todo esto me sirvió para comprobar que él se encontraba vivo y no había cometido ninguna locura...

-Si viniste a buscarme para que vuelva al ritual, pierdes tu tiempo porque no lo haré- murmuró recostandose nuevamente en el bote y cerrando sus ojos- ¡Mi padre puede desterrarme si quiere pero no volveré a su estupida ceremonia!

-Alteza, intente calmarse y no le dé tanta importancia a lo que acaba de ocurrir. Debe terminar el ritual y demostrar a su padre, a sus hermanos y a la gente del pueblo todo lo que es capaz de hacer ¡No debe dejarse amedrentar por comentarios maliciosos!

-"Comentarios maliciosos"- se sentó y me miró un tanto enfadado, aunque pude notar que sus ojos estaban muy brillantes por lo que de seguro había estado llorando- ¡Si fuese solo eso podría soportarlo! ¡Nunca lo he entendido! ¡¿Por qué los dioses me odian de esta manera?!

-Sè que ahora lo ve todo negro, pero de verdad que usted tiene que intentar quererse y aceptarse- me siento como una tonta hablando de amor propio a un hombre que probablemente ni siquiera crea en el concepto- ¡Si usted logra valorarse, va a dar igual lo que el mundo diga o haga!

-Me gustaría creer en lo que dices- murmuró después de unos segundos- pero estoy seguro de que a ti nunca te han apedreado y tampoco te ha gritado una multitud enardecida ¿o me equivoco?

-No...

-Alice, no puedes entenderme porque no sabes lo que es vivir toda tu vida con una cicatriz ¡No tienes idea lo difícil que es!

-¡Claro que lo sé! - exclamé- Todos tenemos cicatrices y sufrimos en este mundo ¡Usted no es la única persona que siente dolor! ¿Pero sabe que hay que hacer? Tratar de vivir a pesar del dolor y no aferrarse a él de tal forma que nos ciegue y condicione todo lo demás.

Él me miró como si realmente estuviera pensando en mis palabras, pero pude notar que aún se sentía triste y es muy probable que esa pena tarde años en curarse.

-¿Puedes retirarte? Me gustaría estar solo...

Me fui hacia mi habitación, aunque en realidad no quería dejarle solo, pero es verdad que no sé bien cómo consolarle. Estoy segura que de todas las cosas tristes que viví en mi antigua vida, ninguna se compara a todo lo que Jasper ha vivido en la suya.

Todas las damas de la corte no dejaban de hablar de lo que había ocurrido. Escuché que habían enviado a un soldado a buscar al príncipe heredero para que dirigiera el ritual y que, si es que no llegaba y el príncipe Jasper no se sentía mejor, sería el príncipe James quien dirigiría la ceremonia.

Mientras intentaba dormir aquella noche, me desperté al menos 5 veces pensando en qué pasaría al día siguiente. Es muy injusto todo lo que está pasando, pero no sé qué hacer... Si tan solo pudiera maquillar la cicatriz de Jasper...

Espera un minuto...¡Eso es!

¡Debe haber algo con lo que pueda hacer base de maquillaje! ¡Si logro hacer una base y tapar la cicatriz, Jasper podrá caminar por el pueblo sin problemas y aumentará su confianza!

Me levanto y enciendo todas las velas que tengo en mi cuarto, tomo una y salgo en dirección a la bodega donde se guardan todos los ingredientes y morteros para preparar maquillaje y jabón.

Lleno dos canastas y corro de vuelta a mi cuarto. Me siento extremadamente entusiasmada, ya que estoy segura de que lograré crear algo que podrá ayudar a alguien.

Trabajo durante horas, ya que aunque sé de cosmetología, es difícil reemplazar ciertas cosas que no tengo, pero finalmente, después de muchas horas de esfuerzo, logro una base que no se va tan fácilmente con el agua.

No logro conciliar el sueño, ya que me siento muy emocionada y ansiosa ¡Solo quiero que pasen las horas para ver el resultado final! Al final me duermo solamente porque me siento profundamente cansada, pero con la sensación agradable en el pecho de que definitivamente estoy haciendo lo correcto.

A la mañana siguiente, me doy prisa en cumplir todas mis labores pendientes dentro del palacio y corro hacia las dependencias de Garrett para entrar a la habitación del príncipe Jasper que estaba mirando por la ventana.

-Alteza- suspiro para luego dedicarle una gran sonrisa- ¡Por fin le encuentro! ¡Vamos!

-¿Que? señorita Alice ya le expliqué ayer que yo no puedo realizar el ritual... Agradezco su preocupación, pero le ruego que por favor me deje solo. Emmett se encargará de todo si alcanza a llegar o James podrá hacerlo; yo empacaré mis cosas para cuando el rey quiera que me marche.

-¡Por favor, confíe en mí! - sujeté su mano con determinación, provocando en él una mirada confundida- ¡Vamos! ¡No hay tiempo que perder!

Le llevé corriendo hacia mi cuarto, dónde ya tenía todo preparado para llevar a cabo mi plan. Le indiqué que se sentara frente a una silla junto a la mesa en que tenía todos mis instrumentos de trabajo.

-¿Por qué estoy aquí?- preguntó sin entender nada. Pude notar que parecía un poco nervioso por estar en el cuarto de una chica, aunque supongo que es porque sus hermanos no vienen a los cuartos de las cortesanas precisamente a conversar.

-Alteza, sé como cubrir su cicatriz ¡Podrá hacer usted mismo el ritual y no tendrá que usar una máscara!

-¿Qué? ¿Es eso posible?

-De donde yo vengo hay un producto que se usa para uniformar el color de la piel- me expliqué tomando el frasco en el que había dejado la base- y también sirve para cubrir ciertas cosas ¡Y aquí está! Al principio pensé que no podría hacerlo, ya que había ingredientes que no tenía, pero después de unos cuantos intentos me di cuenta que no es tan difícil de hacer.

Jasper me miraba intentando asimilar todo lo que le estaba diciendo, pero estoy segura de que aún no confiaba mucho en lo que le estaba diciendo.

-¿Puede quitarse la máscara?- le pregunté después de unos segundos de silencio. Él asintió para luego desatar los hilos desde atrás de su cabeza y dejar la máscara sobre la mesa.

A plena luz del día pude apreciar de mejor manera su cicatriz: se iniciaba en su frente, prolongándose hasta rodear la parte inferior de su ojo, pero estoy segura de que podré cubrirla, quiero decir, estuve probando el producto sobre la que yo tengo en mi muñeca y tenía muy buenos resultados.

Me acerqué a él y acaricié lentamente con la yema de mis dedos su cicatriz. Jasper parecía realmente emocionado con aquel gesto, se me ocurrió pensar que quizá nadie había acariciado jamás su cara desde que se produjo el corte y no pude evitar sentirme especial porque me dejara ser la primera persona en hacer esto.

Volví a recorrer su cicatriz con mis dedos un par de veces más, ya que quería estar segura de la profundidad de la misma y de cuánto producto debía aplicar en ella. Mientras le tocaba, èl sujetó mi mano de pronto y me miró con cierta desconfianza.

-Tu... ¿No te molesta tocar mi cara tan fea? - me miró a los ojos como si buscara encontrar en ellos alguna señal de mentira- ¿Sientes lástima por mí?

Sonreí un segundo.

-¿Cómo puedo sentir lástima por alguien que siempre está pronunciando amenazas de muerte?- me soltó la mano y bajó la mirada, permitiéndome tocarle una vez más. Fruncí el ceño un segundo- No es tan grande. Para tener una larga y oscura vida debido a esto... es un poco injusto.

Comencé a untar una de las brochas en la base. Su cicatriz es larga e injusta, ya que en el siglo XXI si Jasper hubiese recibido el tratamiento adecuado, ni siquiera le habría quedado una marca notoria a simple vista.

-¿Está bien si confío en usted?- preguntó mirándome con sus azules ojos brillantes a causa de lagrimas- Siempre he sido algo curioso y desconfiado...

-Si confía en mí, Alteza- murmuré sonriendo-, le prometo que no voy a cambiar con usted primero: no voy a traicionarle nunca.

-Si eres tu, puedo ponerme en tus manos...- me miró a los ojos y sonrió por un momento- Haz lo que quieras: desde ahora soy tuyo...

Cuando Jasper cerró sus ojos comencé a trabajar. Èl parecía bastante ansioso, ya que cada cierto rato abría sus ojos haciéndome sentir un poco nerviosa cuando se encontraban con los míos. Dada nuestra proximidad, no pude evitar recordar nuestro beso durante el festival de la luz, pero no era el momento de pensar en esas cosas ahora: debía darme prisa, ya que él tenía que dirigir ese maldito ritual.

-Alteza, ya terminé- susurré rompiendo el cómodo silencio que se había instalado entre ambos.

Jasper abrió sus ojos, por lo que le ofrecí un espejo para que pudiera mirarse. La verdad es que sin la máscara se veía bastante bien, sus facciones le hacían un hombre atractivo, su pequeña sonrisa mientras se miraba le daba un toque de ternura a su rostro y sus ojos brillaban por la emoción.

-Jamás he imaginado mi cara sin una cicatriz- me confesó al tiempo que yo no podía evitar sentirme feliz por él-... jamás pensé que esto podría ser posible...

-¡Oh, pero no llore!- le regañé inclinándome un poco sobre él para limpiar sus lagrimas con mis dedos- El maquillaje no se va tan rápido con agua, pero no hay que ponerlo a prueba ahora, además no sé si es a prueba de lágrimas.

Asintió antes de sonreír y ponerse de pie, entonces tomó mis manos y las besó una vez. Tomó su máscara y se retiró hacia donde estaban esperando al príncipe que realizaría el ritual.

Por mi parte, me quedé ordenando y limpiando las cosas que había usado. También debía ir al templo, así que en cuanto terminé de limpiar corrí lo más rápido que pude hasta el lugar de la ceremonia. En el lugar estaban todos en las mismas posiciones que en el dìa anterior y, aunque sentí la mirada de la señora Esme y del príncipe Edward sobre mi, yo mantenía mis ojos fijos en las grandes y pesadas puertas de madera, atenta a cualquier movimiento que indicara la llegada del príncipe Jasper.

Paso un poco más de un minuto cuando de pronto las pesadas puertas de madera se abrieron. No pude esconder mi emoción cuando vi a Jasper entrar: vestido completamente de blanco caminaba a paso lento, esparciendo agua con su rama de olivo mientras el pueblo que el día anterior le odiaba, ahora parecía quererle y olvidar todos los prejuicios que sentían hacia él... Definitivamente, la gente siempre ha sido profundamente superficial...

-¡¿Qué está pasando?!- preguntó la reina Tanya- ¿Dónde está James?

-Contrólate- le susurró el rey con un poco de felicidad en sus ojos-, lo importante ahora es que se haga el ritual de la lluvia lo antes posible.

Yo miraba a Jasper atentamente, sin poder ocultar la felicidad de mi rostro. La verdad es que verle subir las escaleras hacia el lugar del ritual me hacía sentir profundamente orgullosa y verle feliz hacía mi día un poco más cálido.

De pronto, el príncipe Jasper se giró un poco y pude notar que me buscaba con la mirada entre el grupo de damas de la corte que nos encontrábamos ahí. Cuando nuestros ojos se encontraron me dedicó una sonrisa que yo no dudé en corresponder de inmediato, sintiéndome realmente muy emocionada por lo que él estaba viviendo.

Sin embargo, en ese momento mi corazón comenzó a latir apresurado y una sensación de temor comenzó a recorrer mi cuerpo. Es extraño, porque nunca me he sentido asustada al mirar a Jasper, pero esta vez es un temor realmente intenso y persistente.

Jasper no hizo más que llegar al lugar demarcado en el que debía ofrecer sus plegarias a los dioses, para que comenzaran a caer unas cuantas gotitas de lluvia desde el cielo.

Aún abatida por el miedo, miré a mi alrededor y pude notar que la lluvia era cada vez más intensa, haciendo que todos los que estábamos ahí resultamos empapados por el agua.

-¡Llueve!- exclamaron felices los ministros.

Aún me costaba respirar, pero fue cuando me atreví a mirar a Jasper otra vez, que supe el por qué de mi repentino miedo:

-Rey Jasper...- murmuré consciente de que alguien podría haberme escuchado.

La clase de historia que antes venía a mí como las visiones de un sueño, llegó a mí ahora más clara y real que nunca: el príncipe Jasper se convierte en rey y revive la antigua tradición de asesinar a todos sus hermanos cuando logra llegar al trono. No contento con eso, mata a sus sobrinos, a sus sirvientes y derrama la sangre de su pueblo; se convierte en uno de los tiranos más sanguinarios de la historia de toda la humanidad, ya que se vuelve un experto en el uso de la tortura...

¡No puede ser!

Jasper no sería capaz de matar a sus hermanos, ¿verdad? Quiero decir, son sus hermanos y hasta ahora ha demostrado quererles, aunque es verdad que es un hombre que guarda muchas heridas en su vida...

¡¿Es esto mi culpa?! No puedo dejar de pensar que al ayudarle he cambiado la línea de sucesión al trono...No, no es así, su nombre estará en la historia aún si yo no hubiese hecho absolutamente nada... ¡Pero no puedo quedarme tranquila! ¡No puedo conformarme con un futuro tan terrible y desolador!


holaaa!!! hay alguien aquí con vida???? Sé que demoro bastante en actualizar jijiji pero les llamo a la confianza porque si o si terminaré esta historia y bueno les agradezco por leer n.n y nos vemos!!!!