San Valentín, una fecha especial y una festividad en donde las parejas salían en citas, preparaban chocolates y también, era la fecha indicada para hacer una confesión a la persona que te gustaba. Nene no solía celebrarla, al menos no en pareja, pues solamente llegaba a preparar o comprar unos chocolates para Aoi, a modo de amistad.

Pues en el amor… Digamos que no le iba tan bien, y de sólo recordarlo, le deprimía. Aunque esta vez no la pasaría sola. Ahora tenía alguien a quien podría prepararle un chocolate de amor.

Chocolate de amor… Chocolate de amor… Chocolate…

De inmediato sacudió su cabeza, queriendo desaparecer su rubor y también, queriendo tranquilizarse. Algo sumamente difícil, porque desde que había admitido sentir algo por Hanako, le había sido difícil hablarle con naturalidad o estar tranquila.

Era un desastre.

Y es que, Nene no quería arruinar la amistad que tenía con él a causa de sus sentimientos. Tenía miedo en sí, de que todo se pusiera incómodo y también, de perder un amigo (porque no era como sí ella tuviese más amigos).

Por lo que estuvo dudosa de si hacer un chocolate de amor o de amistad, o una extraña combinación de ambos. Aunque en sí, ¿Cómo sería una combinación entre amor y amistad?

Aunque si se ponía a pensar, nunca había visto a Yugi comiendo chocolate, y el único postre que ingería, eran donas. Por lo que, con la determinación brillando en sus orbes magenta, se dispuso a hacer donas.

Lo bueno, es que Kou le había enseñado esa vez, por lo que, no tenía dudas o miedos al respecto. Y si tenía miedo, bueno, ese era el rechazo; pero no perdía nada con intentarlo. Por lo que se quedó casi toda la noche despierta, preparando la donas que le regalaría.

Y por eso, casi no va a la escuela.

Le deseó un feliz San Valentín a Aoi, Akane, Teru (con algo de dificultad por los nervios, de lo asombroso que era), Yamabuki, y por supuesto, a Kou también. Regalándoles a estos unos chocolates, algunos fueron obligatorios y otros de amistad; también, de paso, le regaló algo a los Mokke y a Tsuchigomori.

Y solamente, quedaban las donas de Hanako.

Para empezar, ¿Cómo se las daría? ¿Sólo entraría al baño y se las dejaría? Aquello sonaba fácil, pero ejecutarlo, era bastante complicado.

- Ugh.

O podría ir casualmente, controlando sus nervios, y dárselas sin más e irse… Podría intentar.

- ¿Qué tienes ahí, Yashiro? – preguntó Hanako detrás de ella, mirando con interés la bolsita de donas, haciéndolo sonreír -. ¿Eh~? ¿Acaso Yashiro las hizo para mí?

Sabía que buscaba apenarla, pero no, no sería este día. Por lo que volteó a verlo con la determinación reluciendo en sus orbes magentas, sorprendiendo al chico. No era momento de titubear ni de dudar, ¡Debía actuar y ya!

- Sí… Las hice especialmente para ti – se las tendió, dejándolas en sus fantasmales manos. Y con el ceño fruncido, pronunció -, ¡Feliz San Valentín, Hanako-kun!

El joven parpadeó, saliendo de su estupefacción, para dirigir su mirada a la bolsita de donas que le había sido dada. Nene quería salir huyendo de ahí, sin embargo, quería estar ahí para presenciar su reacción y saber si, aquel presente había sido de su agrado.

El castaño abrió la bolsita y sacó una dona de esta, admirándola por un segundo para después comerla. Un suave rubor asaltó sus mejillas.

- ¿Qué…? ¿Qué tal? – preguntó ansiosa, con una pequeña sonrisa al ver que sacaba otra y la degustaba con ánimo. Hanako le sonrió, travieso.

- ¿Quieres probarlos?

Asintió, creyendo ingenuamente que le daría una, pero en cambio, lo único que recibió, fue un beso en sus labios. Que aunque fue frío, se sintió cálido.

Sonrojada retrocedió, cubriendo su boca con su mano, ruborizada hasta las orejas. Hanako le sonrió entre travieso y cariñoso, con un pequeño rubor en sus mejillas.

- Feliz San Valentín, Yashiro.