A/N: Esta historia no es mía. Es el fanfic "Alternate Universe" de Unda (o undanewneon en ), el cual yo he traducido con su permiso desde ao3. Si tenéis cuenta allí, os recomiendo encarecidamente que le echéis un vistazo (sobre todo porque aquí no puedo formatear tan bien como me gustaría).
Disclaimer: ¿Se sigue haciendo esto? Si la historia original no es mía, tampoco lo es Homestuck ni ninguno de sus personajes. Y hasta donde yo sé, Unda tampoco es Andrew Hussie, así que disclaimer x 2.
Querido KARKAT VANTAS:
Nos complace ofrecerle una plaza en la Universidad de Salem para que usted pueda conseguir un grado en estudios mágicos. Si usted acepta su plaza con nosotros, primero necesitará completar o examinarse en ciertas asignaturas troncales (por favor compruebe la lista adjunta en esta carta) antes de elegir una facultad y una especialidad.
Su alojamiento le será proporcionado en o cerca del campus en una de nuestras muchas residencias estudiantiles, y el coste tanto de estos servicios como de su matrícula es gratis de acuerdo con las condiciones de las becas que hemos establecido. Para más información acerca del alojamiento asignado a usted, por favor compruebe la carta adjunta del departamento de alojamiento. De manera similar, si usted tiene alguna necesidad especial en relación con su vivienda (es decir, modificación de muebles, necesidades biológicas, horario diurno/nocturno, sensibilidad a los rayos UV, etc.) por favor contacte con nuestro personal en el departamento de acomodación, quienes estarán felices de poder ser de su ayuda.
Con la aceptación de su plaza viene incluido un billete de teletransporte solo de ida al campus desde su puerto más cercano.
Si desea aceptar su plaza en la Universidad de Salem por favor marque esta carta con su sangre/equivalente biológico a la esencia vital dentro del círculo delineado abajo no más tarde del 20 de agosto. Si usted tiene alguna pregunta por favor no dude en contactarnos.
Saludos,
Servicios Estudiantiles,
Universidad de Salem
Tu sangre en la carta ya está seca por el tiempo, a pesar de no haber solicitado en ningún momento una plaza, aceptaste inmediatamente. Es una de las instituciones más prestigiosas del país, si estuvieras intentando ser un abogado o algo así, esto sería como entrar en Harvard. Espera, ¿ese es un sitio de derecho? Literalmente no tienes ni idea, pero crees que es así. Sí. Da igual, lo importante es que has aceptado. Por supuesto que lo has hecho, ¿qué otra cosa ibas a hacer? ¿Quedarte aquí?
Miras a tu alrededor, a tu sencillo, soso, apartamento del montón. Casi un duplicado de todos los de tu bloque, el sitio no tiene alma y nunca has estado verdaderamente feliz aquí. Claro, es gratis como lo es para todos los del edificio, pero no es un hogar.
Todas tus cosas están metidas en tu bolsa de contención, la cual se llevó una parte considerable de lo que tienes ahorrado de tu paga gubernamental. Ahora el piso está desnudo y vacío, justo como siempre se ha sentido. Hoy es tu último día aquí, porque no tienes ninguna intención de volver.
Coges tu bolsa de contención y examinas tu apartamento vacío. Cierras los ojos e intentas visualizar cómo será cuando llegues a Salem, esperas que sea mejor que aquí. Bueno, hora de largarse.
"Adiós, apartamento, y ¡QUE TE FOLLEN!" tu voz sube enormemente en volumen al final de tu frase, el sonido rebotando en las paredes y el cristal increíblemente grueso de tus ventanas está zumbando con el ruido. Instintivamente te cubres la boca con la mano. Mierda, no era tu intención gritar, sólo te pasa a veces. Has tenido que reemplazar demasiados jodidos cristales después de haberlos roto con tu voz.
La pared de tu lado resuena cuando tu vecina da un golpe, oyes como sale de su casa dando un portazo y llama con fuerza a la tuya. Con un suspiro, abres la puerta y sales fuera antes de que tu vecina pueda empezar a regañarte. Le das la espalda y cierras la puerta.
"…no puedes seguir HACIENDO eso! Siempre estás despertando a mi hijo, ¡¿cuántas veces tengo que denunciarte!?" exige ella.
"No lo harás." Dices monótonamente y levantas la mano. El anillo dorado alrededor de tu dedo brilla, piensas en la puerta de tu apartamento y la llave sale del metal de tu anillo para que la cojas con tu otra mano.
"Oh, ¿crees que no lo haré? ¿Crees que te tengo miedo, don nadie? ¿Eh?" Ella bufa en tu dirección. Dios, odias tanto a esta mujer. Nunca te llevaste demasiado bien con tu vecino antes. Él no apreciaba que tú fueras a menudo ruidoso inesperadamente y que a veces rompieras las ventanas con tu voz, pero tú tampoco estabas entusiasmado con cómo él se ponía a aullar desde su ventana cada mes lunar y cómo lanzaba su cuerpo peludo contra las paredes. Ambos erais vecinos de mierda, estaba bien. Pero noooo, ahora ha conocido a esta pava que ha decidido que tú eres la peor persona del planeta y no para de quejarse de ti.
"No tendrás que quejarte, porque me estoy marchando." Le dices de mala manera y cierras la puerta con llave. Devuelves la llave a tu anillo y te giras para verla. Los ojos de la novia de tu vecino están abiertos en shock y las plumas en su pelo se alisan en lugar de estar alborotadas con hostilidad como sueles verlas.
"¿Te estas marchando? ¿Te refieres a que te mudas?" Dice ella, sorprendida.
"Sí, me han aceptado en la Universidad de Salem." Le dices con aspereza y deseas que tuvieras el papel todavía en tus manos, en lugar de en tu bolsa, para poder restregárselo en su estúpida cara escéptica.
"Tch, ya, claro." Dice ella con desdén.
"Pues sí. Oh, y tengo algo para ti, lo he recogido y tenía intenciones de dártelo." Dices a la vez que metes la mano en tu bolsillo. Escarbas durante un segundo y sacas tu mano de nuevo, con sólo tu dedo anular levantado, muy apropiadamente haciéndole una peineta.
"Voy a-" Empieza a decir enfadada a la vez que pasas por su lado, apartándola de un empujón.
"¿Denunciarme? Adelante, no estaré aquí." Dices, levantando las manos en el aire.
"¡Que te jodan!" La novia de mierda de tu vecino grazna con indignación.
"No, ¡QUE TE JODAN A TI!" Le gritas y gritando puedes superar a CUALQUIERA. Ella suelta un gritito y se cubre las orejas con las manos. Este es el momento de hacer tu apresurada salida por las escaleras antes de que las demás personas en la planta salgan a expresar su desagrado acerca de tu volumen.
Dios, estás agradecido de poder salir de este sitio. Al final de la calle coges un autobús al puerto de teletransporte, no hay asientos vacíos, así que permaneces de pie con tu mano alrededor de una de esas correas de plástico para pobres pringados como tú. Descansas la cabeza en tu brazo mientras el autobús avanza y vagamente miras cómo los anuncios electrónicos encima de los asientos van cambiando.
«¡Cepillo de dientes patentado enriquecido con runas blanqueadoras! ¡Nueve de cada diez vieron diferencias tras sólo un uso!»
Metiste tu cepillo de dientes, ¿verdad? Debes haberlo hecho, lo llevas todo y apenas posees una mierda. No vas a rebuscar el cepillo de dientes en tu bolsa en mitad del autobús solo por si acaso, si no lo tienes te comprarás otro cuando llegues. En la pantalla un hombre peludo con ojos amarillos está frunciendo el ceño a la vez que una mujer humana cubre su boca en un gesto de «uy».
«¿Crees que puedes ser víctima de un accidente que no fue culpa tuya y no te acuerdas? Llama a tu memoriador especialista ahora en-»
Aprietas los dientes y miras a otro lado. Te indigna que esos estafadores sigan haciendo ese tipo de cosas, pero lo que más te indigna es que sabes que son una estafa porque te estafaron a TI primero. No fue uno de tus mejores momentos, eso sin duda.
Por tu propio bien, dejas de mirar los anuncios y en su lugar te limitas a mirar por la ventana hasta que llegas al puerto de teletransporte. Bastante gente sale del autobús, a la vez que otros tantos entran. Estás en el Puerto Regional de Teletransporte del Sudoeste de Georgia, siendo que Albany es la ciudad que desgraciadamente ha sido tu lugar de residencia hasta donde te alcanza la memoria. La ciudad tiene una población de 77 mil y de acuerdo con los racistas locales, un porcentaje demasiado grande de ella no es completamente humana. Para ser justos, tú tienes el dudoso privilegio de no tener signos obvios de no ser humano mientras no grites demasiado alto y el humano con el que estés hablando no sea anormalmente sensible a lo "sobrenatural". Desafortunadamente para ti, a pesar de que pareces humano, algunos no te ven como el color correcto de humano así que te llevas la mierda de diferentes racistas, lo cual es fantástico.
Vale, estás seguro de que se pueden decir cosas buenas acerca de Albany, en Georgia, pero actualmente no eres capaz de pensar en ninguna. Ugh, vale te gusta cierta comida y está bien que nunca haga demasiado frío, pero hace demasiado calor en verano. Espera, te estas quejando otra vez. Mira, estás seguro de que está bien para otra gente. Es sólo que nunca ha sido un hogar para ti y nunca has pertenecido a este lugar. No podrías estar más aliviado de estar entrando al edificio del puerto.
Una vez dentro, te diriges a la sección de puertos de teletransporte domésticos, no estás saliendo del país así que te pones en cola para los Estados Unidos y esperas tu turno mientras la cola va avanzando lentamente. Rebuscas en tu cartera para encontrar tu carnet de identidad y te tomas tu tiempo para sacar la carta de la universidad y el permiso de viaje que te mandaron al aceptar la plaza. Estás listo cuando es finalmente tu turno para ir a una de las ventanillas. Detrás de una capa gruesa de metacrilato hay una mujer aparentemente aburrida con unas gafas horrendas, y sin que te pregunte le pasas tu carnet de identidad y tu carta, la cual ella mira por encima. Tu carnet le llama la atención y te mira detenidamente.
"¿Especie: desconocida?" Ella pregunta y estira su cuello ligeramente para poder verte mejor.
"Si." Dices, en lugar de «eso es literalmente la misma mierda que acabas de leer de mi carnet de identidad oficial, idiota babeante». Aún quieres viajar hoy porque te estás largando de aquí, ¿recuerdas?
La mujer suspira como si le acabaras de causar molestias a propósito y saca una hoja de papel de un cajón además de una identificación colgando de una cuerda.
"¿Has preparado tu bolsa tú mismo?" Ella pregunta sin mirarte, demasiado ocupada rellenando algo en la identificación que no puedes ver.
"Sí, solo yo." Confirmas.
"¿Tienes alguna criatura viviente lo suficientemente grande como para ser detectable a simple vista dentro de tu bolsa? ¿Algún objeto maldito? ¿Estás llevando algo para alguien más?" La mujer recita monótonamente.
"No." Le dices.
La mujer estampa su sello en la identificación, la mete en una funda de plástico transparente en la cuerda y te lo pasa con tu carnet de identidad y tu carta por debajo de la ventanilla de cristal.
"Ponte la identificación, ve a la seguridad especial, rellena este formulario." Ella dice y te pasa otra hoja de papel. Te lo llevas todo y miras fijamente mientras la mujer presiona un botón que zumba para que la siguiente persona pase por la ventanilla.
"Pero donde-" Empiezas a decir.
"Ve." Ella chasquea la lengua y te despide.
Bueno, vale, que le jodan. Necesitarás preguntarle a alguien más cómo llegar o encontrar alguna señal. Vuelves a meter tu carnet de identidad en tu cartera, metes tu carta en tu bolsillo y te pones la identificación alrededor del cuello y- ¡oh! Justo delante de ti una flecha gigante y flotante aparece. Te quitas la identificación y desaparece, te la vuelves a poner y aparece. La verdad es que eso mola bastante. Miras tímidamente a tu alrededor pero no crees que nadie haya visto tu infantil asombro. Obedientemente sigues la flecha a través del puerto, parando solo una vez para comprar café y efectivamente, te lleva a una zona de espera para la seguridad especial.
Tomando asiento, finalmente examinas el formulario que esa mujer te dio, el cual bien podría llamarse "no sabes lo que eres pero nosotros necesitamos saber si podemos transportarte de manera segura". En muchas de las preguntas eres capaz de simplemente decir que no y saltarte todas las sub-preguntas de "si es así entonces…"
No, nunca has estado poseído, que tú sepas. No, nunca has estado maldito, que tu sepas. No estás buscado por ningún crimen mayor mágico o no mágico (¿quién diría que sí a eso?). Hasta donde sabes, este ha sido siempre tu cuerpo y no has ganado ni perdido ninguna parte de tu cuerpo en tu vida.
La sección acerca de habilidades mágicas te hace dudar. Tu voz es muy ruidosa, pudiendo llegar tan alto como para romper cristales a veces y hace eso sin que tú quieras, de ahí tu popularidad con los vecinos. Pero no crees que eso sea algo mágico como tal, más algo físico. Puedes interactuar con artículos mágicos y usarlos perfectamente, pero nunca has mostrado ninguna habilidad mágica propia. Por otro lado, la carta en tu bolsillo de una de las mejores instituciones mágicas del mundo insinúa lo contrario. Ellos no se equivocan y te eligieron a ti.
Escribes lo que crees que será mejor y esperas hasta que la señal flotante de «espere» en frente tuya cambia e indica que te levantes y pases por la puerta a una habitación.
"Formulario, por favor." La mujer te dice una vez dentro, extendiendo su mano. Ella parece humana y tendrá alrededor de treinta años, su ropa consiste en el uniforme estándar de los empleados del puerto de teletransporte, excepto que ella además lleva una capa azul oscuro. Sus ojos escanean tu formulario así que tú aprovechas esa oportunidad para mirar a tu alrededor.
La habitación es perfectamente cuadrada y de alrededor de tres metros de ancho, y en el centro hay un círculo blanco pintado con escrituras mágicas a su alrededor. Hay varios espacios vacíos bastante grandes dentro del círculo, y cerca hay una mesa baja con un bote de pintura y un pincel. El suelo es de linóleo con una rejilla en una de las esquinas, con un cubo con una fregona y antiséptico al lado. La habitación está un poco en penumbra y unas grandes velas están encendidas en varios puntos del círculo.
"De acuerdo señor Vantas, mi nombre es Ópalo y seré su teletransportadora por hoy." Ella sonríe y extiende su mano. La estrechas incómodamente.
"Usted escribió «nadie» en padres y sus especies. ¿Se refiere a que no recuerda a sus padres o a que nunca tuvo?" La mujer pregunta.
"No recuerdo nada antes del acontecimiento." Le dices y ella asiente.
"Y con respecto a su magia…" Ella pregunta.
"Nunca he hecho ninguna, pero me enviaron esto." Dices a la vez que sacas tu carta de aceptación. Las cejas de Ópalo se elevan en sorpresa y suelta un pequeño silbido de admiración.
"Guau, enhorabuena. Yo ni siquiera cumplía con los requisitos para presentarme allí." Ella dice y te da tu carta otra vez, no algo muy reconfortante que se diga acerca de alguien que te va a mandar mágicamente al otro lado del país.
"Pero tiene razón, deben ver algo en usted. Necesitaré pasarle algunas pruebas, primero para maldiciones y cosas así." Ópalo explica y saca una bola de metal colgada de un hilo de una bolsa en su cadera. Ella la mece cerca de ti y hay una sensación de cosquilleo en tu consciencia, pero no pasa nada.
"¡Ninguna maldición! Sólo por curiosidad pruebe esto, mide el poder mágico bruto de una persona. Mire." Ella dice y saca otro artilugio. Este cabe dentro de la palma de su mano y es un disco de metal sólido, pero cuando se asienta en su mano, el disco se eleva ligeramente y empieza a girar como un pequeño tiovivo.
Estás bastante seguro de que esto no es necesario para poder viajar pero, qué más da, le seguirás la corriente. Además, saber que tienes algo de poder mágico aliviará tu vaga paranoia de que de alguna manera el que te mandaran la carta fue un error y cuando llegues allí la élite mágica te mirará, se reirá y mandarán tu culo de vuelta a Georgia. Con algo de inquietud extiendes tu mano a la vez que Ópalo pasa el artilugio de metal de su mano a la tuya.
En su mano, el disco se movía y giraba suavemente. En el momento en que el artilugio está en la palma de tu mano, explota en cientos de partes girando en un torbellino de metal, las cuales tienen un brillo blanco mientras pasan zumbando por el aire, saltando chispas detrás suya. En tu mano lo que queda del disco de metal se está calentando más y más hasta que te ves forzado a soltarlo en el suelo con un siseo de dolor. El metal tintinea en el linóleo y burbujea levemente, a vuestro alrededor, las pequeñas piezas de anteriormente metal volador caen al suelo.
Te aseguras de que tu volumen va a ser aceptable antes de forzar un estrangulado "Madre mía."
"Oh… guau. Puedo ver por qué le mandaron esa oferta. Guau." Ópalo susurra. Ella se agacha y recoge el artilugio, o lo que queda de él al menos.
"Lo he roto, ¿verdad? Lo siento mucho." Susurras.
"¡No, no! Ha valido la pena solo por ver eso, yo nunca… ¡sea lo que sea, es usted verdaderamente fuerte!" Ella insiste mientras se levanta de un brinco. Ella parece tensa, eso pasa a veces, incomodas a alguna gente. No estás seguro de si eso es algo mágico o si tu espantosa personalidad es detectable desde una cierta distancia aunque mantengas tu bocaza cerrada.
"De todos modos, debería mandarle a donde necesita ir, si pudiera quedarse de pie dentro del círculo, en el más pequeño en el centro, por favor." Ópalo dice, de repente de vuelta al trabajo. Ella indica el centro del círculo así que te diriges allí, con cuidado de pasar por los espacios vacíos y no por las líneas. Puede que no estés entrenado mágicamente todavía, pero hasta tú sabes que algunas cosas son simplemente peligrosas.
Ópalo saca una tablet de su bolsa y toca algunas cosas en la pantalla antes de ponerla en el suelo. Es entonces cuando ella toma el pincel y con él cierra el círculo más pequeño en el que tú estás parado. Tú miras mientras ella se mueve alrededor del círculo y copia tu nombre con cuidado, comparándolo con tu formulario, en uno de los espacios vacíos en la escritura mística. Con eso hecho, ella se mueve a otro espacio en blanco y acerca su tablet. Ella copia un número de símbolos y cuando acaba vuelve a comprobarlos a la vez que tu nombre.
"Esto está correctamente deletreado, ¿verdad?" Ella pregunta, señalando tu nombre.
"Sí." Tú confirmas. "¿Qué ocurre ahora?"
"He puesto sus detalles y la localización del sitio al que va. Ahora que he cerrado esta última parte del círculo sólo estoy esperando a la confirmación del círculo de recepción de que nadie más está intentando enviar a nadie allí, básicamente estoy reservando un espacio. Ah, aquí estamos." Dice ella cuando suena una notificación de su tablet.
Quieres preguntar qué pasaría si te teletransportaran a un círculo al mismo tiempo que alguien más, pero te da la sensación de que no quieres saberlo.
"Por favor manténgase dentro del círculo en todo momento y gracias por teletransportarse con nosotros." Ópalo recita en un tono que indica que lo ha dicho miles de veces antes. Ella extiende las manos a sus lados, con las palmas arriba, y la habitación empieza a zumbar. En el suelo a tu alrededor las líneas brillan y notas como algo prende.
Los colores te llenan la vista, tus oídos se destaponan y de repente te encuentras en una habitación diferente. Enfrente tuya hay una señal que dice en grandes letras «POR FAVOR SALGA DEL CÍRCULO CON CELERIDAD». Recordando tu especulación acerca de estar en un círculo cuando alguien más trata de entrar, rápidamente sales por un camino despejado y sales por la puerta más cercana. Te das cuenta repentinamente de que tu identificación del puerto ha desaparecido, debe haberse quedado atrás cuando te teletransportaron.
"¿Perdona?" Una voz te llama. Te giras y ves un área abierta donde hay mostradores y estanterías un poco más adelante en el corredor en el que aparentemente te encuentras ahora.
"Por favor ven por aquí, eres un nuevo estudiante, ¿verdad?" El hombre pregunta. Te acercas y ves que el hombre está pulcramente vestido aunque su impecable camisa blanca no termina de esconder los tatuajes de cuerpo entero que cubren su piel en patrones extraños, símbolos y escrituras arcanas.
"Uh, sí. Lo soy." Admites.
"Me lo imaginaba, esa mirada de confusión te delata. ¿Es la primera vez que te teletransportan?" El hombre pregunta con una sonrisa a la vez que se recoloca las gafas más arriba en su nariz. Asientes.
"Pues bien, si me dices tu nombre puedo registrar que has llegado y darte tus cosas." Dice él animadamente.
"Karkat Vantas." Le dices.
"Excelente. KARKAT VANTAS." El hombre dice, su voz cambiando cuando dice tu nombre. Él levanta una mano y un sobre grueso vuela por el aire y se deposita solo en ella. Él abre el sobre y saca su contenido.
"De acuerdo, algunas llaves para ti. La llave de tu residencia, la de tu apartamento y finalmente la de tu habitación individual. Estás en un piso compartido con otra persona, y como no solicitaste lo contrario, es mixto. Veo que sí cumplimos con tu solicitud de insonoridad, lo cual está bien siendo que parece que tu compañera ha pedido lo mismo, así que eso no es un problema." El hombre dice y te da tres llaves sucesivamente. Giras tu mano de manera que tu anillo es accesible y fusionas cada llave con el metal a la vez que piensas claramente en su propósito.
"Aquí tienes un mapa del campus, tu residencia está aquí y los detalles de tu habitación están en este papel. Estás en el cuarto piso, apartamento trece, ¡número de la suerte! Tu horario de clases está aquí, faltan algunas cosas pero se irá rellenando cuando los últimos profesores por fin se organicen y confirmen ciertas cosas. Las clases no empiezan hasta el miércoles, así que no te preocupes." Explica el hombre y rodea un edificio en el mapa con subrayador rosa.
"Tienes una cocina pequeña en tu apartamento, pero se les provee comida a los estudiantes entre las 6 am y las 8 pm en este edificio de aquí. Hay tiendas por todo Salem, estoy seguro de que sabrás buscar cosas en Google. Si necesitas cualquier cosa puedes llamarnos a este número de aquí, pero lee todo lo de este sobre primero porque la respuesta suele estar en el paquete que os damos. Tu carnet de estudiante está dentro, necesitarás llevarlo contigo y las instrucciones para meter una foto en él vienen incluidas. Así que, aquí está tu mapa, pondré el resto aquí dentro. Sal por ese pasillo y es la primera puerta a la derecha, ¿vale?" El hombre dice alegremente y pone el sobre y el mapa en tu mano.
Tú pestañeas un poco lerdamente en su dirección, esa ha sido una avalancha de información, pero crees que has captado la idea. Sal por ahí, y lee tu mapa y los papeles que te han dado, tonto.
"Bien, sí, vale, gracias." Asientes y te apartas del mostrador. El hombre sonríe y entonces se gira hacia la pantalla de su ordenador, empezando a escribir, lo cual es probablemente lo que estaba haciendo antes de que te tropezaras desorientado por el pasillo.
Empujas las puertas dobles y vacilas un poco al repentino cambio de temperatura, no hace exactamente frío aquí, sigue siendo septiembre después de todo, pero se está mucho más fresco que cuando estabas al otro lado de toda esa cosa del teletransporte. El aire del exterior se nota refrescante y limpio según te alejas de la puerta. El edificio que acabas de dejar es limpio y de apariencia moderna con ladrillos pálidos, pero a tu alrededor ves edificios mucho más viejos y grandes, su piedra previamente clara ahora está levemente descolorida con el tiempo hasta ser de un tono grisáceo. Una fuente burbujea alegremente en la forma de un árbol con hojas de agua. Otra gente de tu edad está paseando en grupos hablando entre sí, otros estudiantes sin duda.
Orientándote en el mapa, les echas un vistazo a los edificios a tu alrededor para averiguar lo que son. Eso de allí parece ser la facultad de estudios magi-médicos, a tu derecha en el edificio viejo y sofisticado está la facultad de historia. Entrecierras los ojos hacia arriba y ves una torre a lo lejos que, por la cúpula en la que termina, apostarías a que se trata del edificio de astronomía. Bueno, lo primero es lo primero, necesitas llegar a tu apartamento.
Sigues el mapa hasta la calle y pasas casas bonitas con madera de tonos perlados y receptores de luz cursis en las ventanas. Hay panaderías, cafeterías, tiendas pequeñas. Todo parece estar apoyándose mucho en la ambientación mágica y apostarías a que también vienen muchos turistas por aquí. Pero en aproximadamente cinco minutos encuentras un edificio enorme y de muchas plantas, el cual es uno de tres, entre los cuales forman una «U» en la calle. Por fuera hay una piedra grande en la que se puede leer «ALOJAMIENTO ESTUDIANTIL – FACILITADA POR GENEROSA DONACIÓN». Donación de quién, eso no lo sabes.
Una vez localizado tu edificio, entras, y un guardia de seguridad descansando en la entrada te deja pasar al ver tu carnet de estudiante. Cuarta planta, apartamento trece. La puerta es igual a las demás, distinguiéndose solo por el número atornillado a ella a la altura de los ojos y debajo suya, una pequeña pizarra está medio llena por una sola palabra: «Rose». Dudas un momento y entonces sacas tu llave, tomándote un momento para recordar cuál era. Metes la llave en la cerradura, la giras y abres la puerta.
La habitación que te da la bienvenida está mayormente vacía, y cuando la puerta se cierra sola detrás de ti, todo el ruido del pasillo desaparece por completo. A la izquierda, hay un área a modo de salón con una mesa de comedor cuadrada en la que podrían sentarse puede que cuatro personas a su alrededor, hay un pequeño sofá que parece bastante usado y a tu derecha hay una pequeña área a modo de cocina en la que actualmente hay un revoltijo de objetos y cajas. Al terminar la habitación, en un pequeño pasillo hay tres puertas en diferentes direcciones, una de las cuales está medio abierta. Es entonces cuando esta se abre por completo y una chica sale, mirándote directamente.
"Creía que había oído a alguien." Dice y camina hasta la zona de la cocina, soltando las cajas de sus brazos en la encimera.
"Sí, perdona, es… es alucinante como de bien funciona la insonoridad aquí, guau." Silbas y miras por encima de tu hombro a la puerta. Hay un círculo pintado entre ella y el marco, el cual presuntamente se rompe y vuelve a sellar cada vez que la puerta se abre o cierra.
"Es un buen trabajo. Asumo que tú eres mi nuevo compañero de piso y no solo un ladrón particularmente entrometido e ineficiente." La chica dice y te mira de reojo. Sus ojos son fenomenalmente morados, de un tono oscuro, como una piedra preciosa, los cuales no son tan bonitos como son intimidantes. Es como si ella pudiera ver más de lo que debería. Su piel es oscura y su pelo negro está sujeto por una diadema morada, del mismo tono que su falda y zapatos. Su aspecto al completo es muy refinado y elaborado, de manera que te hace plenamente consciente de que el tuyo no lo es.
"Yo- sí, lo soy. De alguna manera. Eres Rose, ¿supongo? ¿La de la puerta? Soy Karkat." Dices y extiendes tu mano. Rose sonríe y la coge, sus uñas elegantes, bien cuidadas y pintadas de morado destacan contra tu piel.
"Bueno, Karkat, es un placer conocerte. Espero que no te importe que ya haya empezado a poner cosas en nuestras áreas compartidas." Rose dice, señalando a las cosas ya fuera de sus cajas.
"La verdad es que no he traído mucho, así que no me importa para nada." Dices.
"Bueno, a mí no me importa compartir cualquier máquina que yo traiga y tampoco me importa compartir cosas simples como pan, té, café, y cosas así, si ambos podemos ser adultos acerca de reemplazar las cosas equitativamente." Ella ofrece.
"Puedo acceder a eso, no voy a ser el cabrón que se acaba todas tus cosas y no compra más." Te ríes.
"Dices eso pero mis amigos y mi hermano a menudo no tienen esos miramientos." Ella suspira y se apoya en el lateral de la encimera de la cocina.
Tus ojos se desvían otra vez al pequeño círculo mágico sobre la puerta que mantiene este sitio tan silencioso. Hmm.
"Sé por qué me hace falta esto a mí, ¿puedo preguntar por qué lo necesitas tú?" Preguntas, señalándolo.
"Soy- era, una profeta. Estoy intentando recuperar mis poderes de predicción ahora que mi deidad no me habla. Un ambiente silencioso siempre me ha ayudado con la meditación y las visiones, así que espero que haga lo mismo aquí." Rose responde con un poco de tristeza.
"Ah… lo siento. ¿Quién era tu deidad?" Preguntas e inmediatamente te arrepientes de hacerlo, ¿pero acaso no es arrepentirte de tus palabras lo principal en la experiencia de ser Karkat Vantas™?
"Cthulhu." Rose responde con ligereza, su intensa mirada clavándose en ti.
Oh. Cthulhu, el dios que quiere hacer cosas terribles e incognoscibles a la humanidad, el cosmos y todo lo que vive en él. ¿Eso es lo que le ha estado susurrando visiones a Rose antes? Eso es… genial. Vale, guay.
"Yo necesitaba los hechizos porque no puedo controlar mi voz a veces, y llega a ser muy ruidosa. Mis antiguos vecinos me odiaban." Sueltas en lugar de decir nada de lo que acabas de pensar.
"¿De verdad? ¿Y eso?" Rose pregunta con curiosidad, sus ojos pasando por ti y sabes que debe estar estudiándote para ver cómo de humano pareces o no pareces. Vale, tienes que vivir con ella así que también podrías ser abierto con esto.
"Creo que tiene que ver con sea cual sea la especie que soy. Tampoco es que recuerde cual es." Suspiras y te encojes de hombros.
"Ah." Rose asiente.
Miras a tu alrededor otra vez, ese es un equipo de televisión muy bueno y apostarías a que no venía con el apartamento.
"Cierto, ya he elegido la habitación de la izquierda, así que la de la derecha es tuya. Nuestro baño está en medio, siéntete libre de deshacer las maletas o lo que sea. Yo intentaré organizar este desastre." Rose dice con un gesto hacia la pila de cosas en la encimera de la cocina.
Asientes, desesperado por alejarte de esta terrible conversación en la que te has metido. Rose empieza a abrir una caja así que tú te diriges a la habitación que ella te señaló antes. El cuarto en sí tiene una cama individual bastante grande, aunque ahora mismo le faltan las sábanas. Hay cajones, estanterías vacías, un perchero vacío y un escritorio simple con una silla. No es que sea nada demasiado extravagante pero tampoco parece que sean cosas de baratillo. Cuando investigas la ventana te encuentras con que también tiene el mismo círculo silenciador que la puerta, dibujado en lo alto del marco, y el cristal en sí es de varios centímetros de grosor para protegerlo de tu voz.
Te pasas varias horas sacando y colocando tus cosas, y desesperándote un poco al ver cómo de sosa es tu habitación todavía. Por ello, no hace falta decir que estás agradecido cuando Rose eventualmente abre tu puerta con suavidad.
"He llamado, pero entonces me he dado cuenta de que el sonido no se iba a transmitir. Deberíamos desarrollar algún sistema de colgar cosas en las puertas si no queremos que nos molesten para nada." Rose dice, pensativa.
"Podríamos tener un cartel de algún tipo. En un lado pondría «no entres para nada» y en el otro «puedes entrar pero puede que esté ocupado» y dejaríamos la puerta abierta el resto del tiempo." Sugieres.
"Eso es buena idea." Ella asiente. La miras mientras ella observa tu habitación.
"Esa es una colección de libros muy organizada." Rose comenta y asiente hacia tu desbordante estantería y consecuente pila de libros en el suelo al lado de tu escritorio. Los libros son la única cosa de la que hay abundancia en tu habitación.
"Oh, sí. Bueno, ojalá tuviera más pero no tengo tanto espacio. Solo he comprado los libros que me quería releer, aparte de eso suelo ir a la biblioteca. La verdad es que me hace bastante ilusión ir a la biblioteca de aquí." Le dices. Para tu sorpresa la cara de Rose se agria ligeramente, aunque solo por un momento.
"¿Qué? ¿No te gustan las bibliotecas?" Le dices secamente.
"Definitivamente me gustan, no te preocupes por eso. Mi habitación tiene tantos libros como la tuya, estás en compañía bibliófila aquí. Escucha, no sé si tenías otros planes o si quizás pensabas relajarte, pero creo que si tengo que abrir otra caja más en el futuro próximo, voy a gritar. Iba a ir a comer algo y a tomar un café en una de las cafeterías que vi al venir hacia aquí. Además, mi hermano y dos de nuestros amigos están arriba, así que si quieres venir con nosotros, eres bienvenido." Rose ofrece.
La voz paranoica en tu cabeza te dice que sólo está siendo educada, pero no crees que sea eso. Querías hacer amigos aquí, empezar una nueva vida. No deberías desperdiciar ninguna oportunidad para ello.
"Me encantaría, si a ti no te molesta." Aceptas.
"No lo habría ofrecido de lo contrario. Venga, vamos." Rose te dice y vuelve a la habitación principal. La sigues y te quedas mirando asombrado cómo de diferente está el cuarto. El previamente desgastado sofá ahora está cubierto por una fina manta de punto, guirnaldas de luces decoran la parte de arriba de las paredes y las cortinas han sido cambiadas por una tela fina brillante y morada con el objetivo de dejar pasar menos luz, y un terciopelo grueso y negro para bloquear toda la luz del exterior por completo cuando quieras. La cocina ya no es una masa de cajas, y ahora está llena de una flota de aparatos nuevos y de apariencia cara, además de una pila de tazas y vasos que se inclina precariamente sin que ninguno de sus componentes concuerde con otro. Hay tarros de té y café en una pequeña fila, todos con etiquetas en una bonita caligrafía. El lugar parece como que pertenece ahora. No te pertenece exactamente a ti, pero es mucho más agradable que tu antiguo apartamento y mucho más personalizado de lo que estaba hace unas horas.
"Guau." Susurras con asombro.
"Estaba algo preocupada de que me había pasado con las decoraciones, pero estoy feliz de que lo apruebes." Rose dice alegremente y abre la puerta principal. Tú te sobresaltas ligeramente al escuchar el ruido del exterior y Rose se para un momento.
"Me pregunto cómo sabremos si alguien está llamando a la puerta. Quédate aquí, déjame que lo pruebe." Rose dice. Ella sale fuera y cierra la puerta, después de un momento o dos, la luz repentinamente se vuelve más brillante y la puerta da un fogonazo de luz. La abres y ves el puño de Rose todavía alzado de haber llamado.
"Hay una luz, apostaría a que hace eso en todas las habitaciones." Le dices.
"Mejor… no decirles eso a mis amigos o nos veremos cegados en mitad de la noche." Rose dice después de pensarlo un momento. Estás de acuerdo con eso muy fácilmente, no tienes ganas de que te despierten en mitad de la noche con destellos de luz porque algún hijo de su madre crea que es gracioso ponerse a martillear tu puerta.
"Esto es probablemente lo que hacen con los estudiantes que no pueden oír del todo bien, ¿verdad?" Dices a la vez que sales tras Rose y escuchas como la puerta se cierra detrás de ti. Mueves un poco el pomo para asegurarte de que está cerrada y entonces sigues a tu compañera de piso mientras ella te guía por el pasillo.
"Me lo imagino. El departamento de alojamiento parecía muy servicial a mi parecer." Ella está de acuerdo y te guía dos plantas más arriba. Su habitación está más o menos alineada con la vuestra, estando vosotros en la decimotercera habitación y la habitación en la que ella se para es la decimosegunda. La pizarra en esta puerta lee «dave» y debajo «2ollux», ese segundo nombre está subrayado dos veces, una vez en rojo y otra en azul sin motivo aparente.
Rose llama marcadamente dos veces y espera. Un chico abre la puerta y tú inmediatamente concluyes que este tío no puede ser el hermano de Rose. La piel de ella es más oscura que la tuya y este tío es posiblemente la persona más pálida que has visto en tu vida, las gafas de sol oscuras en su cara solo añaden a este contraste.
"¿Comemos? He traído a mi compañero de piso, no seas un cretino." Rose dice. La cara del chico se gira en tu dirección y sus labios se alzan en una ligera sonrisa.
"Hola, No-seas-un-cretino, me llamo Dave." El tío dice inexpresivamente, arrastrando las palabras.
"Oh no, mis costados. Están explotando. Se me están saliendo las tripas ahora mismo por ese fantástico chiste que acabas de contar." Le dices a tu vez, igual de inexpresivo.
"Ignora a mi hermano. Yo lo hago a menudo, he descubierto que es la mejor forma de proceder y lo recomiendo mucho." Rose suspira y niega con la cabeza.
¿Hermano? Tus ojos se desvían hacia Dave otra vez. Aparte de sus tonos de piel completamente diferentes, puedes ver algunos parecidos aquí y allá, el pelo, puede que la forma de sus bocas. O puede que no. De todos modos tú odias cuando la gente te pregunta de qué especie eres y estás seguro de que preguntar «por qué tu hermano no se parece a ti» es aún más maleducado que eso. Vas a archivar eso bajo «no es asunto tuyo».
"Recordaré eso, gracias." Dices en su lugar.
No, deberías ser simpático. Por lo menos deberías ser educado. Le extiendes la mano.
"Soy Karkat, encantado de conocerte." Le dices educadamente.
Dave se te queda mirando un momento antes de extender la suya para coger tu mano. Sin embargo, no lo hace como una persona normal, oh no. En su lugar coge tus dedos y los cierra hasta que tu mano forma un puño y solo entonces lo choca con el suyo.
"Qué pasa." Dice.
¿Qué cojones?
"En fin, Dave, ¿dónde está tu otra mitad? Normalmente la mera mención de comida llamaría su atención." Pregunta Rose.
"Ay, Sol llegó aquí, soltó sus cosas y se paseó por la habitación durante unos diez minutos antes de largarse. Supongo que está… no sé, ¿explorando la zona? Él se mueve de manera misteriosa." Dave se encoje de hombros.
"Eso es verdad. Bueno, quizás deberíamos ir y cuando hayamos elegido un sitio podrías mandarle un mensaje con nuestra ubicación y si se quiere venir, puede." Rose sugiere.
"Diablos, sí. Yo también estoy jodidamente hambriento así que claro que me apunto a comer. También está la Egpringada un par de puertas más allá así que bien podríamos juntar al resto de la pandilla." Dave dice y sale fuera.
"Tres personas no son una pandilla, incluso con Karkat subiendo ese número a cuatro." Rose contesta. Esta rencilla te convence de que son hermanos más de lo que sus palabras podían. Más adelante en el pasillo, Rose y Dave se paran delante de otra puerta y llaman. Cuando esta se abre de par en par te encuentras cara a cara con una chica que es sobrenaturalmente guapa. Sus ojos son grandes y de un verde que te recuerda a un bosque, su pelo llegando casi hasta el suelo en olas negras, y sus rasgos son élficos y sus orejas son-
Oh. Ella es un hada. O algo en ese espectro de especies, de todos modos. Ella os mira a los tres con educada confusión y se ajusta sus grandes gafas redondas.
"Hola, ¿queríais algo?" La chica pregunta.
"Perdón, solo queríamos-" Rose empieza a decir pero la corta un grito desde el interior del apartamento y de repente es embestida por un borrón negro y azul.
"¡ROSE ESTO ES TAN EMOCIONANTE!" La bola de cañón viviente grita deleitada.
"Nos viste ayer, tronca." Dave señala.
"No puedo respirar." Rose dice con dificultad y la recién llegada finalmente la suelta.
"Lo sé pero estoy emocionada, ¡esto es emocionante! Estamos viviendo en un sitio totalmente nuevo y muy cerca unos de otros. ¡Estáis sólo al fondo del pasillo en lugar de a tropecientos kilómetros de distancia en el bosque!" La chica dice.
"Estamos siendo unos maleducados, deberíamos presentarnos." Rose insiste, golpeando suavemente los brazos de la chica. Ella se gira, dejándote verla mejor. Su pelo también es negro y quizás le llega a la altura del hombro, es un poco difícil tenerlo claro porque parece que ella acaba de salir de un huracán y va en todas direcciones. Ella está brillando de alegría, mostrando unos dientes ligeramente desiguales. Detrás de unas gafas de pasta gruesa, sus ojos son violentamente azules y brillan con deleite mientras ella gesticula hacia la chica todavía confusa en la puerta.
"Perdón, perdón, esta es mi compañera de piso, Jade. Ella es súper guay, ¡vivía en una isla en mitad del océano antes de venir aquí!" La chica explica.
"¿No son todas las masas de tierra técnicamente islas en el océano?" Dave se pregunta en voz alta, aunque nadie le hace caso.
"¡Hola!" Jade dice animadamente.
"Jade, estos son Dave y Rose, son mis amigos de donde vivía antes. Los mellizos de los que te hablé, ¿recuerdas?" La chica explica.
"Qué pasa."
"Encantada de conocerte." Dicen Dave y Rose respectivamente.
"Así que, uh, eso. Jade, Dave, Rose, Karkat. ¡Ahora ya nos conocemos todos!" La chica dice alegremente.
"Oh, ¿lo conoces a él también?" Jade pregunta.
"¿Cómo narices sabes mi nombre?" Preguntas al mismo tiempo.
La chica se queda congelada un momento y te mira con sus enormes ojos azules detrás de sus gafas cuadradas.
"Yo… Rose lo ha dicho. ¿Verdad?" Ella dice.
"No lo he hecho, ni tampoco Dave. Aunque dado que han pasado un par de minutos desde entonces es probable que a Dave se le haya olvidado el nombre de Karkat de todos modos." Rose dice con retintín.
"¡Eso pasó una vez y con una chica con la que ni siquiera mantuviste el contacto!" Dave protesta.
"Así que, ¿cómo has sabido su nombre?" Jade pregunta con curiosidad.
"Yo… ¿Quién sabe? Este sitio es tan raro y mágico, ¡es una locura!" Ella se ríe incómodamente.
"Bueno tú sabrás mi nombre, pero yo no se el tuyo." Dices secamente.
"Soy June, perdona por eso, ¡ja!" Ella se ríe y extiende su mano, y os las estrecháis como la gente normal.
"De todos modos, corriendo un tupido velo sobre estos conocimientos repentinos y sobrenaturales, íbamos a ir a comer. ¿Queréis veniros?" Rose pregunta, educadamente avanzando en la conversación.
"¡Mataría por algo decente de comer ahora mismo! Jade, ¡deberías venir con nosotros!" June dice alegremente.
"Psh, yo creo que mataría por no seguir deshaciendo la maleta un rato. Me encantaría ir si os parece bien que me apunte." Jade sonríe ampliamente.
"Están dejando que me apunte yo." Tú señalas, haciéndola reír.
"¿Y Sollux?" June le pregunta a Dave con curiosidad, y aunque no hace un puchero, Dave se las apaña para dar una impresión lo más estoica posible de un mohín.
"Él no es mi sombra, sabes." Dave protesta.
June solo suelta una risilla y pone sus brazos alrededor de los mellizos. Los cinco abandonáis el edificio y os paseáis sin un destino fijo hasta que encontráis una cafetería prometedora y entráis. Has explicado donde vivías antes, June, Dave y Rose vivían unos cerca de otros en la zona rural de Nueva York, la cual tú no sabías que existía. Mientras pasáis por la puerta, Jade explica de dónde es.
"Es una pequeña isla en mitad del océano Pacífico, muy remota." Dice y se quita la gruesa bufanda que llevaba al cuello a la vez que os sentáis a una mesa.
"¿Cómo, en plan isla desierta?" June dice asombrada.
"Bueno, no, nosotros vivíamos allí. No estaba desierta por nosotros. Bueno, digo nosotros, pero mi abuelo murió hace mucho y he estado yo sola durante bastante tiempo. Supongo que está desierta ahora si no cuentas a los animales de allí." Jade dice a la vez que se recoloca el pelo detrás de sus orejas puntiagudas.
"No creo que haya estado nunca en un sitio así, definitivamente no me acuerdo si es así. Pero suena precioso, islas tropicales, arena, olas, plantas exóticas." Suspiras sólo de imaginártelo.
"Es precioso, todas las plantas son fantásticas. ¡Y también conseguí criar todo tipo de especies híbridas! ¡Era- era genial!" Jade sonríe, aunque la expresión no termina de alcanzar sus ojos.
"¿Qué te hizo decidirte a venir a la Universidad de Salem, Jade?" Rose le pregunta mientras le pasa un menú a su hermano y otro a ti al otro lado de la mesa. June mira por encima de tu hombro para poder leerlo.
"Mmm, bueno, en parte tengo una plaza aquí porque mi abuelo solía investigar para la universidad. Pero como no soy humana ya soy lo suficientemente mágica, así que no es como si no fuera capaz de ello. Además, quería ver el mundo y conocer gente, ¿sabes?" Jade le responde.
"¡Creo que eso es genial! Estoy tan emocionada por toda la gente que vamos a conocer y todas las cosas molonas que vamos a aprender. Sé que Rose está desesperada por cualquier cosa en el campo de la adivinación pero ¿y tú, Karkat?" June te pregunta y coge el menú de tu mano. Está bien, habías terminado de leerlo de todos modos.
"No sé. La verdad es que tampoco creo que sea humano, pero no sé lo que soy, no creía que tuviera nada de magia hasta que me mandaron la invitación. No puedo negar que estoy preocupado sobre si la universidad va a declarar de repente que han cometido un error." Admites. Incluso la prueba de magia en el puerto no calma tus nervios en ese sentido, la voz paranoica en tu mente se preocupa de si quizás hay otra explicación para eso y todo esto se va a acabar pronto. Tendrás que volver a tu estúpido piso con tus horribles vecinos y enfrentarte a la verdad de que no eres nada.
"Nah, confía en mí, eso no pasará. Los sistemas que usan en las raras ocasiones en las que eligen a gente son infalibles, si te han invitado a que vengas tiene que haber un motivo." Dave dice. Se ha reclinado en su silla con los brazos detrás de la cabeza como si no pudiera estar más tranquilo. Lo odias un poco por eso, ojalá tú estuvieras la mitad de tranquilo de lo que él parece.
"No es por llamarte mentiroso pero ¿cómo lo sabes? ¿Cómo sé yo que no estás diciendo algo bonito para hacerme sentir mejor en lugar de decir algo que sea verdad? No tiene mucha base desde mi punto de vista." Señalas.
"Creo que acabas de describir cualquier cosa bonita o buena que cualquiera pueda decir alguna vez sobre ti. Si te estuviera colando una trola insistiría que no lo estoy haciendo, ¿verdad?" Dave señala.
"Y si estuvieras diciendo la verdad te irías desvariando por una tangente sobre como la verdad es inherentemente incognoscible o algo así." Rose dice con una sonrisita, y oyes como Dave le da una patada a su silla.
Vuestro debate sobre la verdad y la naturaleza de las trolas es interrumpido por una camarera preguntando por lo que vais a comer y beber, y hay suficiente toma y daca sobre ello que para cuando se va, el tema de la conversación ha cambiado.
"Es decir, soy como Dave, creo que quiero estudiar un poco de todo pero me interesa mucho más la idea de crear cosas mágicas y físicas de verdad. Objetos encantados, crear algo de la nada, magia física y real, ¿sabes?" June dice, feliz.
"Ves, a mi me ocurre lo contrario. He estado haciendo magia e influenciando cosas físicas toda mi vida, quiero saber cómo funciona todo. La parte de teoría y experimentos. Como todas esas investigaciones que la gente hizo en los años veinte acerca de «la sangre de vírgenes» y todo eso. Parece una idea súper estúpida porque no hay un marcador en la sangre que indique «virgen» o «no virgen» y la gente tiene ideas diferentes sobre lo que hace que una persona sea virgen o no. No tenía el mismo efecto entre diferentes culturas e incluso entre diferentes géneros. Tomó años hasta que se dieron cuenta de que tienes que haber tenido una experiencia que TÚ consideres que cambia tu estatus, lo que tú creas que cuenta. Tu esencia vital, por así decirlo, recuerda esa información incluso cuando tú la olvidas. Continuaron el estudio con gente que había perdido la memoria e incluso cuando ellos no podían recordar, su sangre lo hacía porque tienen la misma alma que recordaba la experiencia. ¡Ese es el por qué la magia hereditaria funciona, pero a veces las maldiciones que persiguen un linaje hacen cosas raras con familias adoptivas y gente que tú aceptas en tu alma como tu familia! Eso es fascinante, ¡quiero aprenderlo todo acerca de cómo la magia funciona!" Jade dice sobreexcitada, de una vez.
Habías oído eso de que tu alma recuerda información incluso cuando tu mente la olvida, es en parte lo que te convenció acerca de las estafas de recuperación de memoria. Es algo reconfortante que al menos eso existe y no es solo una estafa que te creíste por completo.
Rose empieza a hablar con Jade sobre la validez de esos estudios y June le da un codazo a Dave, la oyes susurrar algo sobre cómo ella sabría que se llevarían bien. Entonces tienes un momento extraño, casi una sensación extracorporal en la que te ves a ti mismo como eres ahora mismo. Estás en una cafetería cerca de una universidad prestigiosa con gente que te ha invitado para estar con ellos, te lo estás pasando bien y esperando buena comida y bebida. Es un buen día, lo estás disfrutando. Algo que sentías que faltaba durante tanto tiempo parece que finalmente está pasando. Es una locura, parece como si cosas como esta no te pasaran nunca. Tu comida llega y el momento pasa.
"Oooh, ¿qué te has pedido, Karkat?" Jade pregunta, acercándose para mirar a tu comida y bebida.
"Un wrap de pollo con chili y un café mocha." Le dices.
"Eso es café y chocolate caliente, ¿verdad? El abuelo tenía cacao en la isla, pero no puedo decir que me gustara mucho. Pero por otra parte estaba bastante pasado para cuando yo llegué a él. No era malo para mí ni nada, pero no estaba tan bueno como parecía en el bote, ¡eso seguro!" Jade se ríe. Le echas un vistazo a tu taza y se la ofreces.
"¿Quieres probarlo?" Le ofreces.
"¿Estás seguro? ¿Quieres darle un sorbo al mío? Es sólo café pero…" Ella dice y mira a su propia taza.
"Estoy muy versado en café a estas alturas, no te preocupes. Si quieres probar un poco, puedes, o no, me sudarán las pelotas de todos modos." Dices y según las palabras salen de tu boca pasan por tu cerebro, de verdad que deberían hacer eso en el otro sentido pero aquí estás. Dave se ahoga un poco con su frapuccino y June se ríe fuertemente.
"Esas han sido palabras que acabo de decir en voz alta y con compañía." Gruñes. Jade se ríe y coge la taza de tu mano.
"¡Bueno, si tus pelotas están en juego, supongo que debería probar!" Jade dice con un guiño. Ella toma un sorbo y su cara se ilumina.
"¡GUAU está buenísimo!" Ella dice con asombro.
"¿El qué, sus pelotas?" Dave suelta una risilla y Rose se ríe silenciosamente por detrás de su mano.
"No sé nada sobre ESO pero definitivamente me pediré esta bebida la próxima vez que venga." Jade responde, salvándote al menos un poco de la vergüenza.
"Guay, bien, genial. Me alegro por ti." Dices ahogadamente.
"Joder Karkat, eso ha sido alucinante." Dave se ríe y tú naturalmente le haces una peineta.
Se escucha una notificación y el amuleto telefónico rojo de la muñeca de Dave se ilumina. Dave hace un movimiento rápido con su muñeca y coge al vuelo el móvil que aparece mágicamente.
"¿Quién está-" Empieza a decir Rose pero entonces el amuleto de su muñeca suena también. Rose saca su móvil más elegantemente de la dimensión bolsillo del amuleto y toca la pantalla.
"Uh, Rose." Dave dice lentamente, girándose hacia ella. Los ojos de Rose se van abriendo según lee y un músculo en su mandíbula se contrae.
"No creo que quieran decir eso." Dave dice rápidamente.
"¡He entrado en este sitio por mi propio mérito! ¡Me han hecho pruebas! ¡No pueden simplemente-! ¡Oh, vamos a tener unas PALABRAS!" Rose ruge y se levanta.
"Rose, Rose, ay, mierda. ¡Lo siento, tenemos que irnos!" Dave suelta y corre tras ella por la puerta de la cafetería.
"¿De qué iba eso?" Te preguntas en voz alta.
"Niiii idea, cuando Rose está así de enfadada intento que no se fije en mí. Lo cual es un buen consejo si tú vas a ser su compi." June entona sabiamente mientras bebe su café.
"Espero que todo le vaya bien." Jade dice con un triste y ligero descenso de la comisura de su boca.
"Yo estaría más preocupada por quien quiera que le haya mandado ese mensaje." June se ríe.
"Hey, estaba pensando que podríamos ver si podemos encontrar hierbas frescas que plantar en el alféizar de la ventana. Estoy segura de que las necesitaremos eventualmente para las clases o simplemente para cocinar." Jade sugiere.
La conversación entre las dos sigue desviándose a su apartamento compartido y obviamente tú no puedes contribuir en esa conversación. Quizás deberías dejarlas solas. Encuentras una pausa en la conversación para ejecutar tu salida.
"Creo que iré a ver la biblioteca, estoy seguro de que estará por aquí en alguna parte." Dices a la vez que rebuscas en tu bolsa para encontrar tu mapa.
"La he visto antes por allí. Accidentalmente me pasé cuando buscaba la residencia y la vi a lo lejos, es enorme. Voy a tener que ir a verla yo también algún día, es sólo que primero quiero deshacer las maletas." Jade te dice y te indica en la dirección por la que habéis venido.
"Eso suena muy responsable." Dices a la vez que te levantas, "Voy a escaquearme en lugar de hacer eso."
Jade se ríe y June sonríe ampliamente, su expresión sólo vacilando un momento cuando su móvil vibra. Claramente todo el mundo tiene más gente en su vida que tú, aunque no puedes evitar notar que Jade no tiene un amuleto telefónico en su muñeca. Dado que acaba de llegar de una isla desierta y probablemente no tenga teléfono o a quién llamar si lo tuviera. June toca la pantalla y se pone el teléfono en la oreja.
"¡Hey tío!" Dice animadamente.
"Me voy a ir yendo." Le susurras a Jade.
"Le diré a June que has dicho adiós." Jade te garantiza.
"No, no, se han ido. …Ni idea, a Rose le ha llegado un mensaje y se ha vuelto loca. A Dave también le ha llegado pero ya no están aqu- sí." June dice. Te despides de ella con la mano y ella mueve los dedos en tu dirección mientras escucha a quien sea que la haya llamado por teléfono.
Te excusas y sales de la cafetería al aire fresco del exterior. Aun sintiéndote bastante bien sobre las cosas, metes las manos en tus bolsillos y caminas en la dirección que Jade te ha señalado antes. Hay una mezcla de gente paseando por las calles, muchos son claramente estudiantes pero otros parecen gente local. Puede que sea porque estás cerca de la universidad, pero hay una proporción más grande de gente visiblemente no humana por aquí. Cuando estabas en Georgia sentías que pertenecías a una minoría bastante pequeña, y aunque sigue habiendo más humanos aquí en comparación a los que no lo son, la proporción es más diversa.
Pasas por delante de una dríade muy guapa hablando con un chico, y más adelante hay un tío que parece humano a primera vista pero eventualmente ves sus orejas, ligeramente puntiagudas, y el ligero tono azul de su piel. Y allí, hay un demonio de verdad. Madre mía, nunca has visto a uno pero ahí está el tío, apoyándose en un edificio. Él parece sentir tus ojos en él y su atención se centra en ti. Rápidamente apartas la mirada, quedarse mirando es muy poco educado y no deberías hacerlo. De todos modos, estás emocionado, ¡esto es emocionante!
Caminando un poco más te acercas a tu residencia y notas un cosquilleo en el cogote, haciéndote mirar a tu alrededor. Caminando tras de ti en la calle, con sus ojos fijos en ti, está el demonio de antes. Sus ojos son de un solo color, sin pupilas, uno rojo y otro azul, y sientes que está mirando dentro de ti. Apartas la mirada, inquieto. Pues claro que viene en esta dirección, probablemente viva en la misma residencia que tú. No deberías seguir mirando, él probablemente quería venir a estudiar y no que la gente se quede embobada mirándolo, igual que tú.
Sigues adelante, dirigiéndote hacia donde crees que está la biblioteca pero tu espalda está tensa y jurarías que puedes sentir una ardiente mirada justo entre tus omóplatos. Te lo estás imaginando, tienes que estar haciéndolo… ¿verdad? Te tragas el nudo en tu garganta y te concentras en la biblioteca, ahí es a dónde vas. No hay nada ni nadie acercándose detrás de ti. A la mierda, te arriesgas a mirar por encima de tu hombro y oh joder el demonio está aún más cerca que antes. Su boca se abre en una ligera sonrisa siniestra cuando te ve mirándole y te hace girar la cabeza de golpe. Mierda, te está siguiendo. ¡Definitivamente te está siguiendo!
Caminando con algo más de velocidad miras urgentemente a tu alrededor para encontrar la biblioteca. Justo como Jade ha dicho, es un edificio enorme y puedes verlo cuando pasas el edificio a tu izquierda y que previamente lo estaba escondiendo. También puedes ver un cartel enorme que pone «BIBLIOTECA LALONDE». Puede que si consigues entrar estés bien, ¿verdad? Está al otro lado de una plaza de un tamaño decente con un mercadillo en medio. Quizás podrías perder a este tío por aquí.
La velocidad a la que vas ahora definitivamente no es ir corriendo, porque eso implicaría que estás asustado de este tío y no quieres dejarle que piense eso, pero estás yendo lo más rápido que puedes sin correr de verdad. Miras una última vez detrás de ti y ahí está, tan cerca que casi puedes tocarlo. Oh, Dios, empiezas a correr por el mercadillo, esquivando a la gente a toda pastilla. Mirando detrás de ti al pasar por un puesto de especias, te das cuenta de que lo has perdido, o al menos eso es lo que crees hasta que lo vuelves a ver en el tejado de ese mismo puesto.
Corres tan rápido como puedes, zigzagueando entre los puestos y la gente y eventualmente haciendo un sprint hacia la biblioteca. Estás expuesto una vez fuera del mercado, pero no hay nada que le puedas hacer. Explotas a través de las puertas y ruedas por encima de los torniquetes de seguridad, patinas rápidamente por el suelo y cuando ves el cartel señalando las escaleras, te lanzas por esa puerta.
Te quedas mirando la puerta cerrada a las escaleras mientras retomas el aliento y caminas un poco hacia atrás, pero la puerta no se vuelve a abrir. Joder, ese demonio definitivamente te estaba siguiendo. ¿Es que no puede entrar a la biblioteca? Puede que no, si es propiedad de la universidad probablemente tengan protecciones o alguna mierda del estilo en contra de malas intenciones, ¿verdad? Mirándote las manos ves que están temblando, y te tomas un momento para calmarte. Estás bien. Dios, eso ha sido raro.
Bueno, ya que estás en la biblioteca, probablemente sea lo mejor quedarse aquí un rato por si ese demonio está merodeando en el exterior y esperándote. Además, querías echarle un vistazo a este sitio, ¿verdad? Medianamente recuperado, cuando subes las escaleras a la planta de arriba ves que hay un cartel que indica qué hay en este piso y en los demás. Leyendo por encima los temas, terminas de recuperar el aliento y dejas que tu frecuencia cardíaca se normalice. Tus ojos se fijan en unas plantas más arriba, donde hay libros de demonología, historia de los demonios, cultura demoníaca y tradiciones mágicas. Eso podría ser útil, podrías averiguar que tipo de demonio era ese tío y cómo de asustado tendrías que estar de él.
Sin embargo, son varios pisos, así que bien podrías coger el ascensor en lugar de correr por las escaleras como un loco. Cuando sales del ascensor, te encuentras con que no tienes ninguna prisa por encontrar la sección correcta. En su lugar te paras, admirando la biblioteca en sí. El lugar está lujosamente decorado, las estanterías son de una madera tan fuerte y oscura como la de los escritorios ornamentales dispuestos en varios grupos a lo largo de la habitación. Alfombras gruesas cubren los pasillos entre las estanterías, con piedra pulida blanca entre los bloques en sí. Luz mágica de ambiente ilumina el área en general, pero te fijas que se ven pequeñas motas de luz brillante alrededor de la gente según van paseando por la biblioteca, así que donde sea que uno vaya está bien iluminado. El olor a libros viejos llena tu nariz y la banda sonora de las páginas al pasar y de los bolígrafos suavemente arañando papeles llega a tus oídos.
El lugar es, bueno, mágico.
Sigues los números hacia la sección que quieres, pasando por varios cuadros ornamentales de figuras históricas mágicas. El último que pasas tiene a un hombre con una barba larga y gris disparando rayos a través de su bastón, pero no estás seguro de quién se supone que es.
Vale, libros sobre demonología. Pasas tus dedos por encima de los títulos hasta que llegas a uno interesante, «Clasificación de demonios». Sacando el libro de la estantería, lo abres aquí y ahora.
«Los demonios pueden ser ampliamente clasificados según varios sistemas y entenderlos es más fácil cuando estos son conocidos. Primero está el propósito del demonio, todo demonio tiene al menos un objetivo amplio, aunque algunos parecen elegir su propio propósito en lugar de ser estrictamente hechos para ello. Por ejemplo, un demonio creado únicamente para proteger algo hará eso y funcionará de manera diferente a un demonio cuyo propósito es seducir a las personas para que le entreguen su alma. Individuos de misma especie pueden así tener apariencias completamente diferentes, y por ello determinar el propósito de un demonio permitirá a una bruja entender mejor las posibles capacidades de este.
Segundo, los demonios se clasifican por poder. Los plenos poderes de un demonio no pueden sobrepasar los de su creador, pero pueden ser creados para ser menos poderosos, y normalmente lo son. El poder bruto de muchos demonios de clase alta ya está documentado, si sabes quién ha creado a un demonio, ya sea porque este lo ha anunciado o por emblemas que lleven encima, puedes hacer una estimación de su poder. De manera similar, los demonios se dividen en rangos según su poder, así que si tienes la oportunidad de ver cómo otros demonios reaccionan a ese demonio, tienes más probabilidades de estimar su poder. Los demonios, como todas las criaturas, deberían ser vistos con cautela y un entendimiento de sus habilidades.
La tercera categoría es su apariencia física. Como un demonio se ve te dice qué tipo de demonio es. A grandes rasgos, los demonios tienen cuernos, la piel en tonos de gris, negro, rojo y azul es normal, y sus ojos son especialmente inhumanos. Pueden tener colas, dientes afilados, garras, escamas y pelo, pero esto puede variar mucho. Todos los demonios tienen algún tipo de control sobre sus formas físicas, ya que sus verdaderas formas técnicamente no lo son. Sus formas físicas indican su propósito, cuanto más humanoides parezcan, es más probable que su propósito tenga que ver con interactuar con otros humanoides. Los demonios íncubos y súcubos tienen amplias habilidades para cambiar de forma, de modo que pueden aparentar ser completamente humanos durante periodos cortos de tiempo. Otros demonios parecen ser sólo capaces de alterar ligeramente su forma estándar. Los motivos para ello no son muy conocidos.
Los primeros consejos para poder identificar un demonio son-»
Estás parado ahí con tu cabeza en el libro mientras lees, cuando un soplo de aire fuerte te da en el cogote. No puedes evitarlo, gritas y pegas un salto, lanzando el libro al aire al mismo tiempo. Al girarte, mientras aún escuchas tu voz hacer eco en las paredes con ese horrible volumen, lo ves. El demonio que te estaba siguiendo está apoyado en una estantería riendo para sí.
"Pensaba que no se debía hacer ruido en las bibliotecas." Él se ríe. Levanta un dedo gris y el libro que habías dejado caer vuela a su mano. Sus brillantes ojos chispean y sientes el peso de su mirada pasar a ti, clavándote en el sitio.
"Ay, ¿me echabas de menos?" Él sonríe y le da la vuelta al libro como si tú no le hubieras visto la portada.
"¡Me has seguido!" Le bufas. El demonio abre el libro y lo ojea, todo lo que te ofrece como confirmación es un vago «mm-hmm». Esa no es la respuesta que necesitabas para tu acusación, pero al menos te da la oportunidad de mirarlo bien, quizás puedas aplicar tus nuevos conocimientos a este demonio.
Es ciertamente humanoide, le darás eso. Tiene la piel gris, ojos brillantes y cuatro cuernos. No son unos cuernos especialmente impresionantes, puede que el par más largo sea del largo de tu mano y los dos más pequeños son la mitad de eso. Tiene una cola, la ves moverse de un lado a otro mientras él lee y corriges tu presunción cuando ves que tiene dos. El demonio es alto, o más alto que tú por lo menos, pero sigue dentro de lo normal para un humano, y su físico es menos «te voy a arrancar los huesos y a comerme el tuétano» y más «hola soy el informático». Sin embargo, el tío emite un aura inquietante que te agita y claramente te ha seguido hasta aquí y trata de intimidarte. No tienes ni idea de cómo de poderoso será de verdad o cuál es su «propósito». Ese libro no te ha ayudado en nada. Vale, tienes que ser valiente.
"¿Qué quieres?" Exiges, intentando mantener tu volumen bajo.
"Ahora mismo quiero saber si has cogido esto para cabrearme, porque lo has conseguido si esa era tu intención." El demonio se ríe y mete el libro de nuevo en la estantería.
"¿Por qué me has seguido hasta aquí? ¡Lo- lo siento si me he quedado mirando antes, pero no puedes hacer eso!" Le dices bruscamente.
"Oh, venga, entiendo que estés cabreado pero no es como si fuera cosa mía. ¡No sabía nada, KK!" Insiste. Está extendiendo sus manos a los lados, casi como si te estuviera retando a pegarle, y detrás suya sus dos colas están moviéndose marcadamente de lado a lado, como lo harían las de un gato cabreado.
"Espera," dices cuando asimilas lo que ha dicho, "¿qué acabas de llamarme? ¿KK?"
"¿En serio? En eso te vas a- vale. Perdone usted por no hablarle debidamente, oh poderoso Karkat Vantas, que te follen, me voy." El demonio bufa y se gira.
En pánico, le coges de las colas y él grita. El demonio se gira hacia ti con furia escrita en su cara.
"¿Cómo sabes mi nombre?" Le sueltas antes de que pueda asesinarte.
El demonio se congela, su gruñido desapareciendo y dejando su boca ligeramente abierta por la sorpresa. Sus ojos se abren como platos y para tu alarma, lo que antes pensabas que eran unas cejas estúpidas, resulta que son un segundo y más pequeño par de ojos bicolores. Él te mira con sus cuatro ojos y su expresión cambia rápidamente a algo cuidadosamente neutral.
"Olvida todo lo que he dicho." Dice, con voz ronca.
"No, sabes mi nombre. Sabes mi nombre y te sorprende que a mi me sorprenda que lo sabes. Pensabas que te conocía, ¿verdad? Pero no es como si me hubieras confundido con alguien más, has dicho mi nombre." Insistes y mantienes el agarre en sus colas.
"Déjame ir." Exige él.
"¡Dime la verdad! ¿Me conoces? ¿Sabes quién soy, qué soy? ¡No recuerdo nada de antes del acontecimiento, pero si me conoces deberías decírmelo!" Le ruegas. Más allá de vuestras estanterías, escuchas a unos cuantos estudiantes pedirte que te calles, pero esto es más importante así que pueden irse a tomar por culo.
"No puedo, déjame ir." El demonio te gruñe.
"¡DIME LA VERDAD!" Gritas, demasiado, DEMASIADO alto. Él hace una mueca y oyes a más gente gritarte que te calles.
"¿Hay algún problema aquí? La voz de una mujer te hace levantar la vista por detrás del demonio. Es alta e imponente, con la piel radiando luz, con unos largos colmillos descansando sobre su labio inferior. Es una vampira. Unas garras afiladas se clavan en el interior de tu muñeca y por puro reflejo abres la mano e intentas alejar tu muñeca, pero desafortunadamente eso quiere decir que dejas ir al demonio, quien rápidamente se desvanece en una nube de humo azul y rojo que huele levemente a… ¿manzana sintética? Es como una nube humo de vapeo sabor manzana de caramelo, de algún jodido hípster, eso es literalmente todo lo que te queda.
"No, no, no." Susurras horrorizado, pero es demasiado tarde, se ha ido. Ese demonio sabía quién eras y ahora se ha ido, y junto con él, toda oportunidad que tenías de averiguar quién eres. Te desplomas contra la estantería, tu mano sobre tu boca en horror mudo.
"Creo que deberías venir conmigo." La mujer te dice. Delicadamente, te coge del brazo y te guía fuera de las estanterías y al ascensor. Vais al piso de abajo y entonces entráis a una oficina con las paredes de cristal cerca de la entrada. Ella te sienta en una silla muy suavemente y se acerca a una mesa.
"Quédate aquí un momento. Iba a decirte que las normas de la biblioteca requieren que los estudiantes estén en silencio en sus premisas, y tú hiciste bastante ruido allí, pero me da la sensación de que esto era más bien una circunstancia excepcional." Dice mientras echa agua caliente de una tetera a una taza y te la trae. Ella se sienta en otra silla y pone la taza en tus manos.
"¿Por qué no me dices qué ha pasado?" La señorita vampira te sugiere.
Patéticamente, te sorbes los mocos un poco y aprietas las manos alrededor de la taza, hay un filtro metálico para el té sumergido, y está delicadamente tiñendo el agua dentro.
"No tengo ninguna memoria de antes del acontecimiento." Graznas.
"Ah, entonces eres uno de esos con amnesia total antes del acontecimiento de hace cinco años. Hay algunas cosas de las que yo no me acuerdo, pero no puedo imaginarme lo duro que debe ser perderlo todo, lo siento." Ella dice, comprensiva. Tú asientes.
"Ese demonio me ha seguido hasta aquí." Empiezas a explicarle.
"Sí, hiciste un sprint por delante de mi oficina." Indica, señalando al cristal detrás de ti. Te giras para mirar y suponer que debes haber parecido particularmente tonto corriendo de esa manera.
"Perdón. Es sólo que él me estaba persiguiendo y yo me he asustado, y entonces entré aquí y pensé que lo había perdido, así que me figuré que sería mejor mantener el perfil bajo. Además, estoy en una biblioteca así que quizás debería mirar algo sobre los demonios. ¡Entonces él apareció de la nada y me asustó! Yo- yo tengo un problema con mi voz, va demasiado alta a veces. Supongo que tendrá que ver con la especie a la que pertenezco, pero no sé cuál es. Pero cuando habló conmigo, él sabía mi nombre." Le dices. Tu voz se va apagando conforme llegas al final de tu explicación.
"¿Puede que te estuviera leyendo la mente?" La vampira sugiere, pensativa.
"No, parecía sorprendido de que yo no supiera quién es él. Cuando se hizo evidente que yo no sabía cómo él me conocía o quién era, se cerró en banda e intentó marcharse. Estaba pidiéndole que me dijera qué estaba pasando cuando tú apareciste, entonces me arañó y desapareció." Explicas.
Tu muñeca todavía tiene marcas rojas en ella, pero ni siquiera llegó a romper la piel.
"Ahora nunca voy a saber quién soy." Te vuelves a sorber los mocos.
La vampira suspira y acerca su silla a la tuya, inclinándose y apoyando una mano sobre tu hombro.
"Lo siento mucho por eso, suena horrible y tienes mis condolencias. Pero aún puedes encontrar las respuestas que estás buscando, y bien podrías volver a ver a este demonio, no quiere decir que todo esté arruinado para siempre incluso aunque eso te parezca ahora." Ella te dice y aprieta tu hombro.
No te lo terminas de creer, pero está intentando ser amable. Asientes y te limpias la cara con el dorso de tu mano.
"Lo siento, ni siquiera se tu nombre." Le dices.
"Kanaya Maryam, soy una de las bibliotecarias aquí y una estudiante de máster." Ella explica y te sonríe otra vez, enseñando sus colmillos. No vas a preguntar sobre eso, no eres tan idiota.
"Karkat Vantas, acabo de mudarme para empezar mis… uh, ¿estudios básicos, supongo? Todavía me da la sensación de que deben de haber cometido un error invitándome a venir. No estoy seguro de si soy mágico o no." Admites tristemente.
"¿A pesar de haber estado tuteándote con un demonio en el pasado? De todos modos, eso es una tontería, yo tengo un buen sexto sentido para la magia y tú eres, en términos técnicos, jodidamente mágico." Kanaya asiente y se levanta.
"¿Ese es el término técnico?" Te ríes.
"Ciertamente no irás a poner en duda a una estudiante de máster y bibliotecaria, ¿verdad?" Kanaya te pregunta burlonamente.
"Mierda, si hay algo que me asusta son los bibliotecarios." Dices con una cara tan seria como eres capaz de poner.
"Y deberían. Aunque nos falta personal ahora mismo, la verdad. Quizás si has terminado con tu té, podrías ayudarme con algunos de estos libros como castigo por gritar en la biblioteca." Kanaya sugiere.
"Estoy bastante seguro de que te debo mucho por no sacarme a patadas de aquí por gritar tanto. Estoy definitivamente dispuesto a ayudar." Accedes.
"Bien, bébete el té, calmará tus nervios." Te dice Kanaya.
Tomas un sorbo, es un sabor floral pero no es algo que puedas nombrar así de repente. También está que siempre has sido una persona más de café que de té. A Rose parecía gustarle el té, quizás pueda educarte un poco en el asunto.
"Por cierto, deberías pasar tu tarjeta para entrar en la biblioteca en vez de tirarte por encima de los torniquetes. ¿Has registrado ya tu tarjeta?" Ella pregunta.
"No tengo ni idea." Admites y haces malabarismos con la taza y tu cartera hasta que consigues darle tu carné de estudiante.
Kanaya coge tu tarjeta y la mira un momento, entonces la gira para enseñártela.
"Aún no has metido tu foto, ¿quieres que te enseñe? Al final tuvieron que pintar la mía porque, ya sabes, vampira. No salgo en fotos ni espejos." Dice ella negando con la cabeza, compungida.
"No pareces alguien que no se pueda ver al espejo." Sueltas, haciendo eso de hablar antes de pensar otra vez. Pero es verdad, Kanaya es extremadamente elegante. Tiene el eyeliner y la sombra de ojos verde puestos de manera impecable, su pintalabios está perfecto y su ropa da la impresión de que ella llevara un blog de moda.
"Yo… voy a tomarme eso como un cumplido. Creo." Kanaya dice lentamente.
"A eso me refería, aparentemente hoy no debería hablar con gente." Dices, y metes la cara en tus manos. Por suerte, ella parece encontrar esto divertido y se agacha en el suelo frente a ti con tu carné en las manos.
"Vale, mírame." Dice sosteniendo tu carné delante de ti. La miras y tus ojos se abren ligeramente al ver como tu tarjeta brilla con una luz verde.
"¿Qué haces? Mola." Susurras.
"Echándote una foto, mira." Kanaya dice y te da tu carné. Al mirarlo puedes ver que, efectivamente, tiene una foto tuya ahora y se mueve un poco según lo miras. Cuando giras la tarjeta, la foto rota así que puedes verte a ti mismo desde otros ángulos. Eso es una buena idea para una identificación.
"Gracias." Sonríes.
"No hay problema. Me alegro de que te sientas mejor. Como parece que te falta poco para terminarte el té, ¿te apetece ayudarme?" Kanaya pregunta. Ella señala tu taza y ves que, como has estado sorbiendo de ella a lo largo de esta conversación, ya casi te la has acabado. Ella tenía razón, ahora te sientes un poco mejor.
Has decidido firmemente que Kanaya es muy buena, y te acomodas mientras la ayudas y habláis sobre donde solías vivir. Kanaya ha pasado por tu antiguo estado, pero nunca ha vivido allí. Sin embargo, entiende cómo puede ser la gente a veces, y sólo puedes imaginarte que debe de haber sido más duro para ella, siendo más obvio que no es humana. Escaneas los libros devueltos mientras hablas con ella y te encuentras con que la conversación fluye fácilmente. No te olvidas de tu encuentro con el demonio pero parece un poco menos como el fin del mundo.
"Así que eres una estudiante de máster, ¿en qué te estas especializando?" Le preguntas con curiosidad mientras escaneas otro libro y lo pones en su lugar.
"Básicamente en la magia de la tela. Ha habido grandes periodos en la historia en los que la magia ha sido vista con sospecha y hostilidad, y los textos mágicos como una herramienta para pasar conocimiento eran difíciles de encontrar. Muchas escuelas de magia solían tejer códigos en tapices y demás textiles en su lugar, pero según la magia se ha ido aceptando, el conocimiento sobre cómo leer estos tapices se ha ido perdiendo." Kanaya explica. Sus ojos verdes brillan con ilusión y su piel blanca empieza a brillar. Antes había dado la impresión de ser de un tono parecido al tuyo, pero ahora es de un blanco casi fosforito. Te preguntas si tiene que ver con la intensidad de sus emociones pero, de nuevo, sería maleducado preguntar.
"Así que es casi como un código informático, ¿los puntos y eso te dan información?" Le preguntas con curiosidad.
"Algo más complejo que eso, pero básicamente, sí." Kanaya coincide mientras ordena los libros en un carrito desde tu pila de devoluciones escaneadas.
"Guau, si dejamos de ser capaces de leer esos textos, piensa en cuanta magia debe haber olvidada ahí dentro." Dices asombrado mientras tu mente se abre a las posibilidades.
"Oh, me gustas. Escucha, va a haber anuncios pronto sobre trabajos a tiempo parcial aquí. Si te interesa y te traes tu currículum la próxima vez que vengas, veré que puedo hacer para que te contraten. ¡Sólo tendrías que prometerme que intentarás hablar bajito!" Kanaya se ríe un poco ante eso último.
"La verdad es que me vendría bien el dinero, sí. Sería genial si pudieras hacer eso, y de verdad que lo siento sobre lo de antes. Ya sé que ya lo he dicho pero-" Intentas.
"Entonces no tienes que decirlo otra vez. De todos modos, ahora necesito poner estos en su sitio y estoy segura de que tú también tienes cosas que hacer." Kanaya dice, lo cual es un código educado para decir «deberías irte para que pueda cerrar con llave esta oficina y seguir con mi trabajo». Te levantas y le abres la puerta, y cuando lo haces, notas que de repente puedes oír a la gente pasar. Esta habitación debe estar encantada con silencio como tu apartamento, lo cual tiene sentido en una biblioteca.
"Mi cuarto también hace eso, lo del silencio." Dices mientras señalas la puerta.
"Es un buen hechizo. Tenemos encantamientos que se disparan si hay mucho ruido en cualquier área de la biblioteca que no esté delimitada para ello, como una sala de estudio. Cuando gritaste uno se encendió así que fui a investigar." Kanaya dice, señalando a una serie de cristales raros y cadenas colgando cerca de la ventana. Algo de culpa vuelve a borbotear en tu interior, pero te da la sensación de que Kanaya no aceptará que te disculpes otra vez.
Kanaya saca el carrito de libros por la puerta, la sigues y ella cierra con llave la puerta de la oficina.
"Gracias otra vez." Dices con algo de incomodidad.
"No te preocupes por ello." Kanaya sonríe y se va con sus libros.
Te quedas ahí parado un momento y entonces te vas de la biblioteca. El mercadillo de fuera está empezando a vaciarse pero por suerte nadie te reconoce como el chiflado que movía el culo por allí hace un par de horas. O por lo menos nadie te está señalando y diciendo nada mientras vas pasando, así que asumes que no se acuerdan de ti. Sigues el camino a tu apartamento y te metes dentro. Te sorprende ver a Dave en tu sofá pero como puedes oír a Rose desde su habitación supones que está aquí por ella. Mira a su alrededor cuando entras, pero aparte de asentir en tu dirección, no reacciona a que hayas entrado.
"¡-ella debe haberlos llamado o algo!" Rose grita enfadada desde la habitación de al lado.
"Lo dudo, Rose. Por cierto, Karkat ha vuelto, así que quizás quieras dejar de chillar sobre esto." Dave dice cansadamente.
"Karkat." Rose dice, sacando la cabeza de su cuarto para mirarte.
"Yo… ¿supongo que lo que sea que pasara antes no ha ido bien?" Dices tímidamente, porque no es asunto tuyo.
"Bien deducido, Sherlock." Dave se ríe.
"No, no ha ido bien, pero supongo que todo acabará por resolverse. Solo tengo que demostrar lo que valgo aún más, por lo que parece." Rose dice con un resoplido.
"Agh, casi parece lo que yo estaba diciendo pero noooo, a mí no me hagas caso." Dave gruñe y se desploma otra vez en el sofá. Decides ignorar sus numeritos, te da la sensación de que hacerle caso sólo ayudará a que siga haciéndolo.
"Si te hace sentir mejor, mi tarde también se ha desviado hacia la tierra de la locura." Le dices.
"¿De verdad? ¿Qué ha pasado?" Rose pregunta con curiosidad.
"Bueno, yo dejé a June y a Jade en la cafetería, ¿verdad? Suponía que bien podría echarle un vistazo a la biblioteca o algo porque, libros, y además debería intentar averiguar dónde están las cosas en el campus. Voy de camino para allá y siento como alguien me observa, ¿sabéis cuándo como que podéis sentirlo?" Preguntas.
"Sé a qué te refieres, como si se te pusieran de punta los pelos del cogote o algo así." Dave dice asintiendo, aparentemente habiendo dejado sus numeritos para escucharte.
"Bueno, pues miro y está este tío demonio un poco más allá detrás de mí. Y al principio pienso, oh eso es raro, nunca he visto ningún demonio pero tampoco me le voy a quedar mirando así que sigo a lo mío. Sigo andando un poco más y juraría que lo puedo sentir otra vez, me giro y veo que está más cerca y DEFINITIVAMENTE mirándome. Resumiendo, que al final termino haciendo un sprint para entrar en la biblioteca con él siguiéndome. Pienso que lo he perdido y me voy a mirar libros, y entonces, de la nada, ¡aparece este tío otra vez!" Gritas, afortunadamente a un volumen que no revienta los tímpanos de tus acompañantes.
"Un demonio, espera…" Rose dice y mira de reojo a Dave.
"Pero aquí está lo raro, él sabía mi nombre y parecía sorprendido de que yo no supiera quién era. Como si me recordara de antes del Acontecimiento y entonces, cuando intenté que me dijera de qué ¡él tío va y desaparece en una nube de humo multicolor con olor a manzana sintética!" Gritas, lanzando las manos al aire.
Rose y Dave se miran entre ellos y luego a ti.
"Por favor dime que no era este tío." Dave dice, tocando la pantalla de su móvil antes de darle la vuelta y de enseñarte EXACTAMENTE AL MISMO TÍO DEL QUE ESTABAS HABLANDO.
"¡Ese es! ¡Ese es el cabrón! ¡¿De qué lo conoces?!" Exiges. Rose gruñe y pone su cara entre sus manos y Dave suspira.
"Ese es Sollux, mi mejor amigo y compañero de piso. Pero no sé por qué haría nada de eso." Dave dice, descontento.
"Tienes que admitir que a veces la idea de Sollux de lo que es divertido es un poco rara, Dave." Rose señala.
"¡Pero no suele ser perseguir a un extraño hasta la biblioteca!" Dave protesta.
"Pero no soy un extraño, os lo estoy diciendo, ¡él sabía quién era yo!" Insistes.
"Vale, vamos a aclarar este asunto. Dave, trae aquí a Sollux y lo arreglaremos." Rose le dice.
"Espera, ¿a qué te refieres con «traerlo aquí»?" Preguntas con cautela.
"Puede invocarlo, aunque dice que no le gusta hacerlo." Rose explica.
"Porque eso es maleducado de cojones, pero en este caso lo haré. Esperad." Dave dice aunque no parece contento con todo esto. Estás esperando círculos de tiza en el suelo, encantamientos susurrados, puede que el derrame de algo de sangre, pero no. Todo lo que hace Dave es sentarse un poco más erguido y quedarse en silencio un par de segundos. Sólo eres consciente de que ha hecho algo cuando hay un silbido de aire desplazándose y ese olor a manzana sintética. Cuando te giras ves al mismo demonio de antes, sobresaltado en tu patética cocina.
"Oh, a la mierda todo." Dice cuando sus ojos se posan en ti, los cuatro quieres decir.
"Ni se te ocurra ir a ninguna parte." Le dice Dave y el demonio se marchita visiblemente. ¿Cómo puede un humano cualquiera decirle a un demonio qué hacer de esta manera? ¿Qué tiene contra él?
"¿Has perseguido a este tío hasta la biblioteca?" Dave pregunta, señalándote.
"No." Dice él, petulante.
"¡Mentiroso saco de mierda, sí que lo hiciste!" Le sueltas, puedes oír como tu voz va subiendo, así que intentas contener tu volumen aún más.
"¿Corrió él a la biblioteca a donde le seguiste a una velocidad más rápida de lo que se podría considerar normal y la cual era tu velocidad unos minutos antes? ¿Hiciste entonces contacto con él dentro de la biblioteca?" Rose pregunta.
"No tengo que contarte una mierda." El demonio le dice con desdén y le saca lo que aparentemente es una lengua bífida de verdad. Parece aún más infantil y petulante cuando está cerrando dos pares de ojos para hacerlo.
"Sollux." Dave dice secamente.
"Puede que haya hecho algo así." El demonio, Sollux, admite.
"Me conoces, ¿verdad? ¡Sabías mi nombre!" Dices, poniéndote en su cara y señalándole con el dedo.
"Nos hemos visto antes." Dice, encogiéndose de hombros.
"¡Antes de hoy!" Le sueltas.
El demonio se limita a parpadear perezosamente en tu dirección y no dice nada. Puedes sentir como tu carácter empieza a descontrolarse aunque intentas contenerlo.
"¡¿Cuál COJONES es tu problema?! ¡He estado intentando averiguar quién soy durante años, no he tenido a nadie y de repente tú sabes mi nombre, obviamente me conocías y ¿no me puedes dar la más mínima respuesta?!" Chillas y tu volumen sigue subiendo.
Dave suspira y se levanta del sofá, se interpone entre ti y su demonio mascota y trata de intervenir.
"Tío, en serio, sé que no quieres estar aquí-" Dave empieza pero Sollux le interrumpe, su cara repentinamente mostrando preocupación.
"Eso no es verdad, yo nunca he dicho eso." Protesta él.
"Pero este tío es el compañero de piso de Rose, no está bien que estropees eso para ella al aterrorizar a un tío cualquiera." Dave le dice.
"Eso no es lo que estaba haciendo." Masculla Sollux.
"Entonces qué tal esto," Rose interrumpe y camina hasta el centro del grupo, "¿y si, como una muestra de buena fe, accedes a responder honestamente y con la verdad preguntas que Karkat tenga para ti? Eso parece justo."
"Claro que no." Sollux suelta.
"Sol." Dave dice con reproche y el demonio vacila un poco. Parece esconderse en sí mismo un poco, levantando sus hombros y mirando lejos de todos vosotros antes de que algo cambia y habla otra vez.
"Incluso si accediera a eso, hay otras cosas acerca de las que ya he jurado que no hablaría, no puedo hacer un pacto que me haría decir cosas que vayan en contra de otro pacto." Sollux protesta.
"Naturalmente, si compromisos anteriores te obligan a mantenerte en silencio, no podemos ir en contra de eso. Cuando uno no puede hablar, uno debe mantenerse en silencio." Rose asiente.
"O amablemente decir que no puede responder, en vez de no decir nada." Dave la corrige.
"¿Y si él tuviera un número finito de preguntas, a las cuales tú tuvieras que responder verdadera y honestamente siempre que esas respuestas no rompan otros contratos a los que ya estés sujeto? ¿Suena justo? ¿Cuántas preguntas serían? Obviamente esto no puede durar para siempre." Rose dice y te mira.
"Diez." Dices, eso debería darte un cierto margen con el que trabajar.
"Ni de coña. Una." Sollux se opone a tu propuesta con otra oferta.
"Ni para uno ni para el otro, cinco." Dave interrumpe.
"Vale, cinco preguntas." Concedes.
"No puedo creer que siquiera esté considerando esto, no quiero hacer esta mierda." Sollux masculla, cruzándose de brazos y haciendo pucheros descaradamente.
"Solo estamos teniendo que hacer esto porque perseguiste al chaval hasta un edificio y lo acojonaste, en realidad es buen chico. Fuimos a comer antes de eso, ¿sabes? Tú podrías haber venido si no te hubieras ido a hacer quién sabe qué. Así que ahora tienes que portarte bien, venga." Dave dice y le pincha en el brazo con el dedo. Las colas del demonio están moviéndose irritadamente, pero al final suspira y te mira en condiciones.
Lo observas mientras él abre todos sus ojos y parece mirar a través de ti.
"Karkat Vantas, yo, Sollux Captor accedo a responder honestamente a cinco preguntas que me hagas. Sólo en caso de que yo sepa la respuesta y que no se espere que oculte dicha información por contratos anteriores. ¿Tenemos un trato?" Sollux dice. Te ofrece su mano, pero puedes ver como brilla levemente en rojo y azul.
Examinas sus palabras un momento.
"Respóndelas verdadera y honestamente. Y también vamos a definir una pregunta que tengas que responder como una que SOLO venga precedida por las palabras «esta es una pregunta del contrato». No voy a permitir que me respondas a cualquier frase que diga en la que mi tono haya cambiado un poco al final y alegues que era una pregunta." Le dice.
Sollux gruñe y Rose suelta una risita, supones que aprueba tus enmiendas.
"Vale. Karkat Vantas, yo, Sollux Captor accedo a verdadera y honestamente responder cinco preguntas que me hagas. Sólo contarán las preguntas precedidas por la frase «esta es una pregunta del contrato». Te responderé siempre que sepa la respuesta y que no se espere que oculte dicha información por contratos anteriores. ¿Tenemos un trato?" Sollux dice con rigidez.
Volviendo a pensar en sus palabras no puedes ver ningún vacío legal que le permita escaparse. Coges su mano y la estrechas. Cuando lo haces, un arco de luces rojas y azules ilumina tu muñeca, asentándose en forma de una marca tenue que destella con más fuerza cuando la miras. Hay pequeñas escrituras bajo tu piel, las cuales asumes que son el trato en sí. Acabas de hacer un trato con un demonio.
Miras a Sollux, quien vuelve a tener una expresión neutral, con solo un ligero indicio de irritación, mientras espera a tus preguntas. Y ahora se te ocurre, ¿qué le vas a preguntar? Si le haces preguntas cerradas, le sería más difícil escaquearse, pero las respuestas probablemente no ayudarían. Piensa, solo tienes cinco preguntas.
"Vale… ¿qué tal esto? Esta es una pregunta del contrato: ¿por qué estabas sorprendido cuando te enteraste de que no sabía quién eras?" Preguntas. Estás asumiendo mucho aquí, estás asumiendo que de verdad lo conocías antes, basándote en su reacción. Es una apuesta pero si te responde de cierta manera también lo estará confirmando.
Sollux parece considerar su respuesta, todavía mirándote con todos sus ojos.
"Normalmente espero que la gente que me conoce se acuerde de mí." Responde.
"Así que sí me conocías." Susurras.
"¿Es eso una pregunta?" Sollux pregunta inmediatamente.
"Sabes que no lo es." Interrumpe Rose y Sollux la fulmina con la mirada.
"Eso ayuda, más o menos. A ver esto, esta es una pregunta del contrato: ¿Nos hemos visto desde lo que es comúnmente conocido como «El Acontecimiento» de hace cinco años?" Preguntas.
"No." Responde Sollux en voz baja.
¿Qué hacías tú con un demonio cuando tenías trece años? ¿Quién eras antes de esto?
"Esta es una pregunta del contrato: ¿De qué especie soy?" Le preguntas, esta es la tercera.
"¿No sabes lo que eres?" Sollux dice, abriendo los ojos en sorpresa. Parece examinarte más de cerca.
"¡Hey, no puedes responder a una pregunta con otra, hijo de puta!" Le sueltas. Sientes como el arco alrededor de tu muñeca darte un tirón y la de la suya suelta un ligero destello.
"Te estoy preguntando para saber si puedo responder o no. Ah, y tampoco tengo una madre, así que te equivocas, como siempre. ¿Sabes de qué especie eres o no?" Sollux bufa en tu dirección.
"¡¿Estaría PREGUNTÁNDOTE si lo supiera?!" Le discutes.
"¡Podrías!" Dice él mordazmente y se cruza de brazos. Ugh, vale.
"No, no se de qué especie soy. No me acuerdo, al igual que no me acuerdo de ti." Le cuentas, ya que claramente la cosa no va a progresar si no lo haces.
Sollux mira hacia otro lado, hacia tu cocina y aparta la mirada del resto de gente en la habitación. Cuando vuelve a hablar está susurrando.
"No puedo responder a esa pregunta si tú- por otras obligaciones que tengo, no puedo decirte la respuesta a eso." Sollux dice suavemente.
¿Eso quiere decir que lo podría haber confirmado si tú lo supieras? ¿Así que sea cual sea el contrato que ya tiene, sólo se aplica si recuerdas cosas? ¿Qué quiere decir eso? ¿Por qué se daría el caso? Quieres preguntarle por qué nadie se acuerda de nada, pero apostarías que tampoco te puede decir eso. Tiene que haber alguna manera mejor de averiguar lo que eres, pero ahora mismo no sabes lo suficiente como para hacer las preguntas correctas. ¿Puedes preguntar quién creó esa regla o también puede acogerse a alguna cláusula de confidencialidad en sea cual sea el contrato que ya tiene?
"Mierda." Mascullas. Sollux te mira otra vez, pero ahora solo tiene abiertos sus ojos más grandes, y supones que son sus ojos «normales». No sabes si los más pequeños hacen algo específico o no, pero supones que no los necesita ahora mismo. Él sigue esperando y sus colas se están moviendo pero no con tanto cabreo como antes.
"¿Te hice daño?" Preguntas antes de poder pensarlo mejor, "Antes, me refiero, cuando te agarré de las colas."
"Yo- no. No es como si algo así pudiera hacerme daño." Sollux insiste con desparpajo pero parece un poco desconcertado por la pregunta, como si no se esperara que fueras a decir algo así.
"¿De verdad?" Dices.
"¿Vas a seguir con las preguntas o no?" El demonio exige, de repente más agresivo otra vez. Sin duda está sobre compensando, sí, crees que estás empezando a entender de qué va este tío.
"No tengo más preguntas que quiera preguntar ahora mismo, no sé lo suficiente sobre qué preguntar todavía." Le dices.
"No te voy a decir una mierda gratis." Sollux dice y saca la mandíbula, como para decir «ahí lo llevas».
"No te lo estaba pidiendo. Te lo diré cuando tenga otra pregunta, después de todo, me quedan dos." Razonas. Sollux parece que acaba de comerse un limón, y en efecto se aparta un poco de ti.
"Ohhhh, nunca dijiste nada de un tiempo límite. Karkat definitivamente puede guardarse las preguntas para luego." Rose dice con una sonrisa siniestra.
"Vale." Sollux dice a través de sus dientes apretados.
"Tío, yo…" Dave empieza a decir, pero Sollux se limita a esfumarse del cuarto en una nube de humo afrutada y bicolor.
"Buenop, eso va a ser divertido. Ahora me sienta algo mal haberle pedido que hiciera eso." Suspira Dave.
"Bueno, al menos esto me ha provisto de una exquisita distracción." Rose dice con voz animada.
"Caramba, me alegro de que estés feliz. Voy a ir a hablar con él. Uh, Karkat, mira, Sollux no es un mal tipo, de verdad. No sé qué hay entre vosotros, y supongo que tu tampoco, pero él es legítimamente un buen tío. Siento que hayáis empezado con mal pie, ¿vale?" Dave dice y se va sin esperar a que le respondas.
"Piensas rápido. Pero me pregunto cómo os habréis podido conocer. Sollux va y viene como le place, como un gato, pero normalmente se queda dónde va Dave. Es raro que él te conozca cuando nosotros no lo hacíamos. Aquí hay un misterio intrigante, eso seguro." Rose reflexiona.
"A mí también me gustaría saber eso, es decir, no vivíamos nada cerca. Y tampoco sé cuál es su problema conmigo." Dices.
"En efecto, es fascinante. Pero estoy de acuerdo con lo que ha dicho Dave, Sollux es una persona verdaderamente decente, a pesar de lo enfurruñado e insultante que pueda ser a veces." Rose dice.
Eso levanta otra pregunta, ¿qué pasó hace cinco años?
