Hola, mi nombre es Saori-nee y este es mi primer Fanfiction para la saga Sono Hanabira, esta ligeramente basado en lo que yo pensaría que sería el drama CD 'Kaede-chan's Super Mode' y esta ubicado después de SonoHana 4 (My Beloved Photograph).
Sin mas que decir, espero lo disfruten.
Viaje en Tren
"Los paisajes son tan hermosos como Sara me los había descrito" pensé mientras veía los pintorescos paisajes que se postraban ante mí tras la ventana del tren en el que ahora me encontraba viajando.
"No, son aún más hermosos de lo que hubiera podido imaginar".
Era ya el final de septiembre, y con él, la llegada del otoño traía el frío consigo y convertía las hojas antes verdes en amarillo, naranja y café. El período de transición se veía especialmente bello tras aquellas enormes ventanas donde veía mi propio reflejo y el de mi amada Sara a mi lado.
- Mira esos paisajes Kaede-chan, ¿no te parecen de ensueño?
- Sí, justo en eso estaba pensando – respondí con una sonrisa a mi prima Sara, quien siempre sabía leer bien mis pensamientos.
Sara, aquella chica que tantos años después de habernos separado, había vuelto a mi vida para transformarme y recordarme quien realmente soy, más que eso, aquella chica que jamás se había olvidado de mí, había vuelto por mí y se robó mi corazón desde el primer momento en que la vi.
Mi prima, mi princesa, mi mejor amiga, y ahora mi novia.
El fin de semana que tanto añorábamos por fin estaba aquí y ahora nos encontrábamos viajando finalmente a aquel hotel en las montañas al que Sara había ido a trabajar hace apenas unas semanas.
"¡Es como un castillo! Es un hotel muy lindo y antiguo, aunque no diría que viejo, más bien es la clase de hotel que tiene mucha historia en él. ¡La próxima vez que venga te voy a traer conmigo Kaede-chan!"
Es lo que me había dicho Sara hace algunas semanas durante aquella llamada telefónica que… bueno, no tardó en convertirse en algo más. "Me avergüenzo de sólo recordarlo".
- Desde la primera vez que vine, no pude dejar de pensar en lo mucho que quería traerte a este lugar Kaede-chan, ¡No puedo creer que finalmente se este haciendo realidad! – dice Sara mientras alegre se lanza a mi brazo y se acurruca en él.
- Sí… tampoco yo. – digo mientras me sonrojo al sentir el contacto de su mejilla contra mi hombro.
Su cabello esta tan cerca de mi rostro, puedo oler el dulce aroma que emana de él, es el shampoo que ella usa, bueno, en realidad es el shampoo que ambas usamos siempre que nos bañamos junt…
"No, no puedo permitirme pensar esas cosas ahora mismo, tengo que esperar al menos hasta que estemos en el hotel".
A decir verdad, hacía días ya que Sara y yo no intimábamos entre nosotras, últimamente Sara ha estado tan ocupada con su trabajo, pareciera que solo la veo en la noche cuando llega y se acurruca a mi lado, solo para despedirla en la mañana cuando tiene que volver al trabajo tan solo unas horas después.
Mentiría si dijera que una parte de mí no deseaba que Sara se tomara unos días del trabajo para estar conmigo y únicamente conmigo por todo el día.
Se imaginarán cuan grata fue mi sorpresa cuando el otro día, Sara llego sonriente del trabajo y me dijo:
- ¡Kaede-chan! Empaca tus maletas, nos vamos de fin de semana al hotel de las montañas que te mencione.
Por supuesto que aquella noticia me llenó de alegría, pero más que eso…
- Kaede-chan… Kaede-chan… - Sara murmura mientras restriega su mejilla mi brazo. Sonrío.
- Vamos Sara, que ya estamos a punto de llegar a la estación.
- ¡Ah! sí. Seguro que será un fin de semana maravilloso, Kaede-chan – me dice Sara sonriendo.
La tomo por la barbilla y cerrando los ojos, juntamos nuestros labios en uno solo, compartiendo un pequeño, pero sincero beso de amor.
- Kaede-chan…
- Sí, seguro que lo será – le devuelvo la sonrisa.
Nos tomamos de la mano el resto del viaje, mientras trato de cerrar mis piernas lo más que puedo, tratando de contener los pensamientos que ahora pasan por mi mente.
"Dios, no puedo creer que me haya puesto así solo por un beso". No puedo esperar a que lleguemos.
En el hotel
No tardamos mucho más en llegar a la estación y de ahí nos trasladamos al hotel en un transporte directo que Sara había encargado para nosotras. Sara no paró de enseñarme todos los paisajes y lugares que había visto en los días de verano que paso ahí.
Cuando llegamos al hotel con temática de castillo, el personal nos recibió con alegría, todos estaban felices de volver a tener una celebridad como Sara devuelta con ellos, sin importar cuantos la saludaban, ella siempre les sonreía y me presentaba a mí como su novia, algo que normalmente siempre me avergüenza, pero también me llena de alegría.
El personal nos ofreció la mejor suite del lugar, pero Sara insistente como siempre, mencionó que de ser posible le gustaría quedarse en la misma suite que se quedó la vez anterior. Afortunadamente la habitación estaba disponible y después de darnos las llaves, Sara me arrastró por todo el hotel, enseñándome las instalaciones del lugar y mostrándome donde había modelado para las fotografías de su revista de modelaje.
Finalmente después de un largo recorrido, llegamos a nuestra habitación en la planta alta del hotel.
- Y este es nuestro cuarto, ¿lo ves? ¿no te parece fantastibuloso?
- Sí, sin duda es muy hermoso, Sara.
Sara tira su maleta de lado y corriendo se lanza de espalda sobre la enorme cama Queen size de nuestra habitación. No es de sorprender que Sara pidiera la habitación con una sola cama en ella, tomando en cuenta lo que haremos esta noche.
- Aaaaah, deliciosa – dice Sara mientras se estira y revuelca en la enorme cama blanca.
- Ay Sara, siempre haces ver todo tan lindo – respondo con una sonrisa mientras me dirijo a abrir las cortinas para que entre la luz.
Ubicado en lo alto de la montaña, podía ver las copas de los árboles desde la ventana y el cielo nubloso reposando sobre ellos. Dentro de unos meses comenzaría a nevar y todo alrededor quedaría envuelto de blanco.
"Seguro que pasar una navidad aquí, haría el hotel el doble de hermoso de lo que ya es".
- Bien, de acuerdo a nuestro itinerario deberíamos irnos yendo a las aguas termales del hotel dentro de media hora, dices que hay una zona exclusiva para chicas, ¿cierto?
Pero cuando volteo, Sara ya se ha quedado dormida, con sus brazos y piernas extendidos sobre la cama, como si estuviera a punto de hacer un ángel de nieve.
- Oh, Sara… - suspiro mientras sonrío. Sara siempre tenía un modo de hacer ver las cosas más ordinarias, como algo hermoso ante mis ojos. – Debes estar muy cansada después de todos estos días de trabajo. Esta bien Sara, descansa, más tarde saldremos a caminar. – la beso en la frente.
La veo respirar, acostada en la cama mientras la tomo de la mano y acaricio su castaña cabellera. Dormida en esta posición, realmente parece una muñeca de porcelana.
- Te desapareciste de mi vida por muchos años Sara, y por muchos años olvidé quien era. Inadvertidamente me encerré en mi misma. Pero desde que volviste, mi corazón ha crecido mucho más, yo he crecido mucho más, llenaste mi vida de amor, y todo eso es gracias ti… Sara.
Continuó acariciando su cabeza, observando todo su hermoso cuerpo descansar, sus dulces y delicados labios, sus finas y refinadas manos, sus dedos que han estado dentro de mí una y otra vez que tan bien conocen mi interior.
Su conjunto de ropa siempre a la moda que apenas revela parte de su delicada piel, su ombligo revelado al exterior por la posición en que ahora duerme, sus piernas desnudas reveladas por aquella falda corta que hace juego con sus ojos color zafiro.
La tentación invade mi interior, mis pensamientos se vuelven más difusos y mis muslos comienzan a humedecerse imaginando el pequeño jardín secreto que ahora descansa tras la falda de mi amada.
Llena de sudor e incapaz de resistir después de tantos días, decido hincarme al lado de la cama, justo entre las piernas de mi prima y sin necesidad de moverla, puedo ver perfectamente las panties de mi amada y la pequeña línea fina que forma entre ellas.
"Esto esta mal, no debería estar haciendo, no debería hacerlo…"
Pero no puedo, perdóname Sara, es tu culpa por ausentarte de mi vida por tantos días.
El sudor crecer en mi interior y mi corazón palpita con más fuerza.
Estiro mi brazo hacia su interior, metiendo mi mano dentro de su falda, dirigiendo mi dedo para tocar la pequeña flor dentro de mi prima, cuando…
- ¿Kaede-chan?
- ¡SARA!
Sacando mi mano de inmediato, ahogo un grito mientras rápidamente me pongo de pie e intento controlar mis nervios.
- ¿Qué esta pasando Kaede-chan?
- Yo… eh… nada, te… te quería preguntar si querías venir conmigo a las aguas termales, pero vi que estabas dormida, así que pensaba… bueno… que quizás podríamos eh…
- ¡¿A las aguas termales?! ¡Sí! ¡Vamos Kaede-chan!
- E… ¡Espera!
En las aguas termales
El atardecer ha llegado ya y sorpresivamente las aguas termales se encuentran vacías en este momento del día. Las aguas se ven limpias y calientes, y el vapor que emiten inunda el lugar.
- Las aguas termales de este lugar tienen propiedades curativas muy buenas para la piel Kaede-chan, seguro que nos harán sentir muy bien.
Para entonces, ya nos hemos despojado de nuestra ropa y ahora caminamos por la orilla de las aguas termales buscando el lugar perfecto para meternos mientras vestimos nada más que nuestras respectivas toallas para cubrir nuestro cuerpos desnudos…
Haber visto Sara desnudarse en los vestidores, me excitó tanto que sentía que en cualquier momento me iba a empezar a sangrar la nariz.
Intento seguirle el paso lo mejor puedo mientras Sara me arrastra de la mano, tratando de cubrir las gotas que escurren de mi interior.
"Dios, que vergüenza" – pienso mientras me sonrojo.
- Bien, creo que este es un buen lugar para instalarnos.
Sara deja caer su toalla en el lugar, exponiendo ante mí su perfecta figura de modelo, ahora desnuda.
- ¡Fuera bomba! ¡Wujuuuuuu! – se avienta de clavado en las aguas – ¡Ven Kaede-chan, el agua esta deliciosa!
No puedo dejar de temblar, debido al calor del lugar y mi excitación, mis muslos han comenzado a chorrear. No puedo con la vergüenza.
- Kaede-chan, entra ya.
- Sí… un momento.
Totalmente sonrojada, dejo caer mi toalla limpiando rápidamente mis muslos procurando que Sara no se de cuenta y entro despacio en las aguas.
El agua esta muy caliente, pero al punto exacto de no ser insoportable. Primero meto un pulgar, luego el pie, la pierna y finalmente el cuerpo entero.
El vapor inunda el lugar.
- Sara, ¿Dónde estas? ¿Sara?
- ¡Te atrapé!
- ¡Aaaaah!
Sara sale debajo del agua y me agarra, abrazándome desde atrás.
- Jajaja, ¿verdad que te atrapé, Kaede-chan?
- Sí, me diste un buen susto –incluso creo que me orine un poco, aunque dudo que haya sido eso...
- Aaaaah, que agua tan relajante, hacía días que no me sentía tan relajada y tranquila, ¿y tú, Kaede-chan?
- Sí, también necesitaba un descanso – para entonces, Sara me ha soltado y se sienta a mi lado.
- A mi también, ¡Me alegra mucho estar aquí contigo, Kaede-chan!
Sin pensarlo, Sara se agarra a mi brazo y recarga su cabeza sobre mi hombro de la misma manera que lo hizo en el tren de camino aquí, solo que esta vez, no hay nadie más aquí nos vea, estamos solas ella y yo, en esta agua termales.
Siento su piel desnuda contra la mía, su cabello contra mi hombro y sus manos rodeando mi brazo.
- A mi también… me alegra estar contigo… Sara.
"Oh no, mis muslos se vuelven a humedecer". Tímidamente, intento cerrar mis piernas, pero es demasiado tarde, el calor de las aguas entra en mi interior y se hace uno con mi lujuria. Perdóname Sara, tú te buscaste esto.
Rodeo a Sara con mi brazo para acercarla más a mi y siento el resto de su cuerpo pegarse contra el mío. Una vez abrazada, acaricio su pecho desnudo, el cual apenas se asoma a la superficie.
- Kaede-chan…
- Sara…
Sara empieza a gemir, aún relajada y casi noqueada por las aguas termales y las semanas de trabajo, apenas es consciente del masaje que doy a su pecho. Si no hago algo pronto, se quedará dormida.
- Sara, bésame.
- Okay…
Cerrando nuestro ojos, nos volteamos a ver entre si y compartimos un cálido y tierno beso. Comenzamos rozando nuestros labios, pero conforme continuo frotando y acariciando su pecho, nuestro beso se vuelve más apasionado, intenso, meto tanto de mi lengua como me es posible en su boca, intento mantener el poco control que aún queda dentro de mi, pero entonces…
- Aaah, Kaede-chan…
Ese gemido, ese dulce, tierno y hermoso gemido, que hacía tantos días que no escuchaba, es la gota que derrama el vaso dentro de mí, y entonces, no tengo control.
- Kaede-chan… Kaede-chan… Kaede… ¡Aaaaaah! ¡Kaede-chaaaaan!
Uso la mano que no esta en el pecho de Sara para acariciar los pétalos de su entrepierna y entierro mi lengua en su boca.
Me niego a separar mis labios de los suyos, extraigo tanta saliva como me es posible de su interior, la bebo, la paso y saboreo en mi garganta.
"Dios, es tan deliciosa".
Acaricio y froto los pétalos del exterior de Sara, los masajeo, los recorro, hago círculos en ellos, escuchando el placer que sale de Sara mientras la beso y la acaricio.
- Kaede-chan, espera, no deberíamos esperar a… ¿hasta que estemos a solas en la habitación – dice entrecortada, ahogando sus gemidos. Es tan adorable.
- De ninguna manera, no después de haber escuchado ese adorable gemido tuyo – digo sin dejar de besarla y acariciarla – además... estamos totalmente solas, Sara – sonrío lujuriosamente y sin previo aviso, inserto mi dedo índice hasta el fondo de ella.
- ¡Aaaaaaaaaah! ¡Kaede-chaaaaaaan!
- Estoy ardiente Sara, hace días que no intimamos entre nosotras, te necesito Sara, ¡Necesito oírte gemir!
- ¡Espera! ¿Eso no es algo que yo diría normalmente antes de…? ¡Aaaaaaaah!
Inserto un segundo dedo dentro de ella, al tiempo que meto una y otra vez mi dedo índice dentro de ella. Mi dedo entra muy fácilmente recordando que esta no es la primera que Sara tiene dos dedos en su interior. "La primera vez fue durante aquella llamada telefónica en la que nos tocamos, recuerdo que me dijo que jamás había tenido dos dedos en su interior y al escucharla decidí también intentarlo".
Su orificio se encuentra ya muy húmedo. Inserto y saco mis dedos con facilidad, adentro y afuera, repitiendo el movimiento de dedo una y otra vez.
Sara gime con demasiada fuerza, inhalando y exhalando como si su vida dependiera de ello, moviendo involuntariamente sus caderas arriba y abajo, agitando el agua a su alrededor.
Sus gemidos son el sonido más dulce en mi cabeza.
- Kaede-chan, mi mente, se va en blanco. Me vengo, ¡Me voy a venir!
- Esta bien Sara, pero intenta hacerlo en silencio, alguna chica podría venir.
- Lo intento, pero no puedo, tus dedos se sienten tan bien, dentro de mí. Me vengo, ¡Me vengo…! ¡Aaah! ¡Aaaaaaaaaaaahhhh!
Al final, Sara no consigue ahogar su grito y justo cuando empieza a gritar, cubro su boca con mis labios, dándole un beso apasionado al tiempo que su cuerpo se estremece y sus jugos salen de su interior, fundiéndose con el calor de las aguas termales.
Al separarnos, una fina línea de saliva todavía une nuestros labios.
Nos vemos a los ojos, sonreímos.
- Tu cara es tan linda cuando te vienes, Sara.
Sara me devuelve la sonrisa. Esta agotada, apenas puede mantener sus ojos abiertos. Con cuidado la recargo contra el borde de las aguas y la dejo recuperar la respiración. Incluso es hermosa cuando esta agotada.
- No es justo – me dice mientras recupera la respiración – yo también quiero ver como se viene Kaede-chan.
Se intenta poner de pie y comienza a acercar su dedo a mi entrepierna, cuando…
- Espera, creo que viene más gente.
Justo en ese momento, un grupo de chicas universitarias, se acercan a las aguas termales riendo entre ellas y preparándose para entrar.
Viendo que Sara se comienza a decepcionar de la situación, volteo con ella y le pregunto sonriendo:
- ¿Quieres continuar en la habitación?
Bonus Short Story
De vuelta en la habitación
Envueltas en nuestras toallas y aún goteando de las aguas termales, Sara y yo entramos corriendo a nuestra habitación.
- Al fin solas – digo al tiempo que Sara cierra la puerta con seguro tras nosotras – por un segundo pensé que alguien nos descubriría.
Estoy tan perdida en mis pensamientos, que ni siquiera me doy cuenta cuando Sara pone el letrero de No Molestar antes de cerrar la puerta tras de sí.
- De acuerdo, se que fui algo ruda en las aguas, pero ahora que estamos aquí, quisiera hacer las cosas bien. Ahora, ¿cómo te gustaría empezar? ¿Te gustaría que tomáramos un baño juntas antes de pasar a la cama? o quizás, podrías empezar a bañarte en lo que yo llamo a la recepción y pregunto si nos pondrían traer unas… ¡Aaaaaah! ¡Sara!
Sin más previo aviso, Sara, quien luce como una fiera a punto de envestir a su presa, se lanza sobre mi tirando ambas toallas al suelo y se deja caer en la cama conmigo debajo de ella, montándose en mi entrepierna y agarrándome fuertemente de las muñecas, llenándome de besos y lamiendo mi cuello y mi busto.
- ¡Sara! ¿Qué… qué estas haciendo?
- ¿Crees que puedes hacerme venir de esa manera y luego simplemente salirte con la tuya? No. Lo siento Kaede-chan, pero yo… ¡también estuve lejos de ti!
- Sara…
- Todos esos días sin verte, tantos días sin sentirte dentro de mí. Pero eso se termina hoy. Así que abróchate Kaede-chan – dice mientras levanta mi pierna al aire, rozando sus pétalos con los míos. Levanta su puño y declara al aire. – ¡De ser necesario lo haremos hasta el amanecer!
- ¡Sara! espera, Sara… ¡Aaaaaaaaaaaah!
Medianoche.
El anochecer finalmente cae sobre la montaña y la luz de la luna ilumina la habitación. Las sábanas sobre el suelo, nuestra ropa por doquier, y nosotras recostadas sobre la otra en aquel colchón llenado únicamente por nuestro amor.
- Parece que no aguantamos hasta el amanecer, Kaede-chan.
- Bueno, no cualquier pareja puede presumir de aguantar tantas horas como nosotras.
- Sí, eso es cierto – responde mientras reímos.
Paso mi mano sobre sus hombros desnudos, sintiendo su espalda fría en contraste con su pecho caliente que descansa a mi lado.
- Hay que ir preparando la cama Sara, al rato hará frío y no quisiera que agarraras un resfriado.
- Cinco minutos más, quedémonos así por cinco minutos más.
- De acuerdo, dos minutos.
- Esta bien, tres – Sara comienza a cerrar sus ojos.
Viendo que Sara no se va a levantar, con una sonrisa me levanto y tomo la cobija más gruesa que encuentro en el suelo y con ella nos cubro del frío.
- Listo, así ya no pasaremos frío, mañana arreglaremos la habitación.
Sara sonríe.
- Gracias por siempre ser tan buena conmigo, Kaede-chan. Me alegra mucho que vinieras conmigo en este viaje.
Con ojos llorosos, tomo las manos de Sara y entrelazando nuestras piernas bajo la colcha, le doy un sincero beso en los labios, correspondiendo a su amor.
- También te amo, Sara.
Sara bosteza, el sueño le esta ganando y entiendo que ha llegado la hora de ir a dormir. Había pasado tanto tiempo desde que habíamos tenido una noche así.
No quería que terminará, pero no tenía de que preocuparme, sin importar que pasara o los años que pudieran pasar, nada ni nadie podría jamás separar el amor que sentimos por la otra.
Sara y yo estaremos juntas por siempre, y no puedo pedir nada más en mi vida que solo eso.
- Buenas noches, Kaede-chan.
- Buenas noches, Sara.
Y con eso termina mi primer intento para FanFiction. Tengo intención de escribir muchas más historias para todas las parejas principales de Sono Hanabira, así que pueden esperar que vuelva a escribir de estas dos primas muy pronto. Decidí empezar por Kaede y Sara, ya que son de mis parejas favoritas de toda la vida y simplemente su dinámica me resulta muy encantadora de escribir. (Además, según la página de Sono Hanabira, hoy es el cumpleaños de Sara, ¡Felicidades!).
La siguiente pareja que escribiré será otra de mis favoritas, así que deséenme suerte.
Hasta la próxima.
