OS 16. Por los viejos tiempos

Shot, que súper no tiene relación con un capítulo pero tenía que cerrar la historia anterior.

POV ASTRID

Vaya viaje tan incómodo estoy teniendo, los gemelos por su puesto están hablando estupideces, Patán sigue peleando con Patapez respecto a que versión de Heather les gustaba más, la traidora o la amiga, Hipo vuela en silencio tanto como yo, estamos en vuelo a Berk, Estoico nos necesita y aunque la Orilla es nuestro hogar, si Berk nos necesita estaremos ahí.

Hace unas horas apenas Hipo y yo no nos dirigíamos la palabra debido a nuestro pequeño conflicto, pero ahora no nos hablamos por ¿incomodidad?, no debí besarlo, arruiné las cosas.

POV HIPO

Agg, Thor ¿acaso no puede haber orden en mi cabeza?, me tengo que concentrar en Berk y en lo que mi padre necesite, pero por favor, ¿cómo puedo sacar de mi mente lo ocurrido hace unas horas?, en anteriores ocasiones recuperarse de un beso cedido por Astrid, si no era fácil no era imposible, me recordaba que ella lo hacía para molestarme que al final ella solo quería mi amistad, pero esto, esto en definitiva fue diferente.

Esa mujer de ojos azules es prácticamente la encargada de poner mi mente en orden, y en la mayoría de los casos, la encargada también de revolverla, ¿Por qué con Astrid todo tiene que ser tan complicado?

POV NARRADOR

Cuando los chicos aterrizaron en Berk, las noticias respecto a las necesidades de la isla pusieron a algunos cuantos de malas

-¿Entonces venimos hasta a aquí porque Sven no encuentra su oveja negra?- dijo histérico Patán

-Ves allá, la tormenta de nieve está cerca, si no ponemos a los animales en orden moriremos de hambre el resto del año- respondió Estoico

-No entiendo, tienen al Equipo A- señaló Astrid

-Jamás habíamos visto una tormenta de este calibre, necesitamos tantos refuerzos como sean posibles... no todas las batallas son contra enemigos armados- le respondió Bocón

-Muy bien chicos, a trabajar- ordenó el líder –Gemelos y Patán, busquen a esa oveja-

-¿Enserio vas a desplegar a tres jinetes experimentados solo para buscar una bendita oveja?- se quejó Patán

-Aunque en honor a la verdad mi amigo mal humorado, es la oveja rompe empates de la que estamos hablando- le recordó Brutacio

-Prácticamente esa oveja es más importante en este lugar que el mismo Sven- continuó la hermana

-Cierto... yo estoy dentro- señaló Tacio mientras bajaba y la entregaba a Estoico su Gallina –Jefe cuídela como a su hijo, bueno quizá un poquito mejor, no creo que el estilo "una pierna" vaya con ella- sin darle tiempo a responder subió de regreso a su dragón y comenzaron la implacable búsqueda de la oveja negra.

-¿Patán?- preguntó Hipo al ver que se quedaba ahí

-Agg- se quejó con los ojos en blancos y salió con Colmillo

-Patapez, Astrid ocúpense de la cubierta de las cosechas- ordenó el líder, a diferencia de los otros Patapez asintió rápidamente

–En realidad, creo que necesito a Astrid en otra cosa- replicó Estoico cuando esta se disponía a volar –Busca a Gustav y dile que te asista- le dijo a Patapez, este obedeció de inmediato

-¿En qué me necesita jefe?- preguntó Astrid

-La punta de la montaña aledaña, tiene un pequeño almacén que conserva toda la corteza y hiervas que Gothi ocupa la mayoría del tiempo, no podemos darnos el lujo de correr el riesgo que algo de ahí se congele, el camino de por si es arriesgado y lejano, necesito a mis mejores jinetes en eso, tienen que ir, cubrir todo con mantas, tapar las ventanas y rendijas y regresar antes de que la tormenta los atrape- Hipo y Astrid tenían la misma expresión de terror, aunque la misión más que miedo en ambos generaba emoción, la idea de estar a solas en ese momento, no era algo para lo que estuvieran preparados.

-Por supuesto jefe- dijo Astrid, Hipo trago saliva y montó en Chimuelo

-Tienen al anochecer, entonces, la tormenta va a llegar- les recordó Bocón

-Confió en ustedes- les recalcó el jefe mientras les entregaba un gran bloque de mantas, después los dos comenzaron a volar en solitario.

Hipo se aclaraba la garganta una y otra vez, habían pasado la mitad de camino sin hablarse ni mirarse, concentrados en el frente.

Astrid suspiro profundo, estaba incomoda y el clima descendía con cada segundo, pasó su vida en Berk, y aun así, le era difícil acostumbrarse a las bajas temperaturas extremas

-¿Todo bien?- preguntó el siempre preocupado Hipo

-Todo perfecto- dijo ella alegre de que al menos se hubiera roto ese silencio -¿la cola de Chimuelo?-

Hipo volteo a verla –Perfecta, sin signos de congelación-

-Jajaja, esto me trae recuerdos- decía Astrid con una risa aun tímida

-Ahora que lo pienso... Jamás obtuvimos un ganador de esa carrera- dijo Hipo mucho más tranquilo, había extrañado tanto estas pláticas con ella.

-¿Eso es una invitación Haddock?- le respondió volteando a verlo por primera vez desde que salieron de la Orilla

-Es un reto Hofferson- le dijo con una ceja levantada, se miraron un segundo más, ambos esperaban la señal de salida –tres-

-dos- respondió ella sin dejar de mirarlo

-uno- los dragones comenzaron a volar más rápido, el viento los favorecía, Astrid comenzó a tomar la delantera cuando una bola de plasma alcanzó la copa de un árbol y tiró nieve sobre la rubia –me lo debías pequeña- se burló de ella mientras la rebasaba.

Astrid gruño enojada mientras se quitaba la nieve del cabello y le pidió a Tormenta ir más rápido y esta lanzó una precisa espina que rozó sin toque el brazo de Hipo y dio contra un cúmulo de nieve que llego directamente al castaño

-Por los viejos tiempos Chico Dragón- le dijo sonriente mientras lo rebasaba, Hipo no pudo evitar sonreír, ahí estaba su Astrid.

Entre bromas y risas los chicos llegaron al fin a la cabaña, parecía que la incomodidad se había esfumado totalmente, llegaron y comenzaron a cubrir todo, cada caja, barril y costal estaba totalmente cubierto.

-Oye As- le dijo Hipo aventándole la última manta restante –no es la capa más elegante, pero servirá-

-Hipo... estoy bien- le decía con los ojos en blanco

-A veces eres tan difícil de cuidar- se quejó el mientras se acercaba a Tormenta –enserio, no sé cómo la soportas- le decía a la dragona –EY¡- dijo cuando sintió un golpe en el brazo

Cuando Astrid iba a hablar sus ojos de repente se concentraron en el exterior de la última ventana –Hipo... la tormenta- le dijo señalando la nevada que comenzaba a caer

-Tenemos que salir ya- respondió señalando lo obvio

-La cola de Chimuelo no lo va a lograr...- le dijo al notar la gravedad de la tormenta, podía superar incluso las temperaturas a las que se habían enfrentado en la isla Glaciar

-Bien M'Lady, espero que tengas un buen tema de conversación porque al parecer cuidaremos el almacén de manera permanente- le dijo resignado mientras se sentaba sobre una caja.

-Estoico no podrá negar que hacemos un trabajo excelente- contestó la chica mientras se sentaba frente a Hipo, este estiro la mano y le ofreció la manta

-Por mí- le pidió

-Bien- dijo con los ojos en blanco y se envolvió en la manta

Ambos platicaron de viejas experiencias, ellos dos no tenían problema era en encontrar temas sobre los que conversar, al final tenían años y años de experiencias compartidas, ambos sacaban temas y temas, no querían que el silencio llegara, porque si este estaba presente, sabían que entonces, el tema sobre el que debían discutir estaría sobre la mesa, y ambos estaban aterrados de esa conversación.

La noche se hizo presente muy rápido, incapacitados de pender una flama debido a la cantidad de esencias y elementos inflamables en los que estaban rodeados se acurrucaban en sus dragones buscando calor.

La armadura de Hipo estaba tan bien creada que era bastante ligera en el clima templado y funcional cuando de amortiguar el frío se trataba, pero no este nivel de frío y comenzó a sobarse los brazos en busca de obtener calor. Astrid por su parte estaba jugando una buena batalla con su manta a la que se abrazaba más y más, pero no dejaba de ver a Hipo.

-Hipo toma una de las mantas de las cajas- le pedía la chica

-Estoy bien- respondió el

-Oye prefiero que se pierda algo de corteza a que tu mueras congelado- replicó Astrid, al sentirse ignorada se levantó, tomó una manta y se la puso en los hombros a Hipo, este le regaló una sonrisa y la invito a sentarse a su lado –eres tan necio a veces-

-¿YO?- decía fingiendo ofensa –usted señorita es la menos indicada para hablar de necedad- Astrid se rió y se acomodó en el hombro del chico, Hipo envolvió a Astrid con su brazo sobre su hombro asegurándose que su manta también la cubriera a ella.

-Descansa Chico Dragón- le dijo cerrando sus ojos y acurrucándose en él.

-Descansa M'Lady- le dijo besando su cabeza un segundo para después acomodarse sin dejar de abrazarla.

A diferencia de la vez anterior cuando quedaron encerrados en una avalancha y se vieron obligados a abrazarse para conservar el calor, pero la incomodidad los hizo alejarse, esta vez estaban cerca no por la necesidad de resguardarse del frío, estaban cerca por que se necesitaban de esa manera, y estaban bastante cómodos con eso.