Dos años. Dos años han pasado desde que se coronó a un nuevo Rey de Los Piratas y a un nuevo mejor espadachín del mundo. Desde que el Gobierno Mundial sufrió una reforma tan grande que muchos lo consideraban muerto. Dos años desde que el All Blue fue redescubierto, desde que la nobleza había perdido su poder, desde que Los Piratas del Sombrero de Paja se habían desbandado de todas sus flotas y derrocado a los Emperadores del Mar. Dos años desde que la Gran Era Pirata había terminado.
Tardaron dos años en volver a ver a todos sus amigos, en llevar a todos a sus respectivos hogares. Y mientras iban visitando cada hogar, uno de los Piratas del Sombrero de Paja iba desapareciendo del barco. Todos con la excepción de Robin, quien no tenía lugar donde volver, y Franky, quien consideraba al Sunny su hogar.
Fue el equipo del East Blue, junto a Robin y Franky, quienes se quedaron en el barco más tiempo. Dejaron primero a Ussop, luego a Sanji, para la tristeza del capitán quien afirmaba que era el mejor cocinero del mundo, Nami, Zoro y finalmente Luffy. Franky y Robin se quedaron con el barco, sin ninguna protesta de Luffy, prometiendo visitar alguna vez.
Ese fue el fin de los Piratas del Sombrero de Paja, quienes habían terminado la más grande aventura del mundo y ahora disfrutaban de una pacífica vida.
El día que Nami volvió a su vieja villa, no la reconocía. Cocoyasi, la villa arrasada por la maldad de los hombres-pez y la corrupción dentro de la Marina, había renacido como una popular villa pescadora. Resulta que las aguas alrededor de la isla eran hogar de exóticas y deliciosas especies de peces, que abundaban hasta más no poder. Aunque Nami no sabría esto hasta mucho después.
Ese día al momento de desembarcar, Nami sonrió al ver a su villa, bajó del barco antes que nadie y fue a buscar su vieja casa. En el camino iba maravillándose del estado de todas las cosas, las viejas tiendas habían sido repintadas, espacios vacíos ahora ocupaban más edificios, el camino había sido reparado y parecía que el verde abundaba más que nunca. Ese día que abandonó la villa, llevándose consigo las billeteras de todo el mundo, la tenía un poco preocupada por la economía de su gente, pero ahora podía sentirse aliviada y reír sobre aquella hazaña suya.
La tripulación a bordo del Sunny había decidido salir en grupo, encontrándose con Yozaku y Johny en el camino.
"¡H-hermano Sombrero de Paja!" gritó Yozaku al ver al grupo a la distancia, corriendo a su encuentro.
"¡Hermano Zoro!" gritó Johny, también viendo al grupo y corriendo hacia ellos.
"¿Quiénes son ustedes?" Preguntó Luffy, causando que ambos ex-mercenarios tropezaran en el camino y llegaran "deslizándose" en el suelo.
Luego de que Zoro golpeará a su capitán y le recuerde a sus viejos amigos, todos saludaron y pidieron información sobre los recientes acontecimientos en la villa. Ambos ex-mercenarios eran ahora reconocidos pescadores del pueblo que consideraban su hogar. El más feliz al hablar era Yozaku, quien repitió reiteradas veces que se había casado con la mejor mujer del mundo. Johny estaba avergonzado de su amigo, pero les aseguraba a todos que también tendría a alguien pronto.
"¡Llevas años diciendo eso!" Gritó Yozaku, burlándose de su amigo.
Mientras tanto Nami había llegado a su vieja casa que, aunque se veía algo descuidada, era claro que Nojiko limpiaba allí de vez en cuando. Pronto se vio frente a la tumba de su madre…
"Madre… regresé." Fue todo lo que dijo, se quedó contemplando la tumba y recordando todo lo que había pasado en su primera familia. Todo, todos los momentos problemáticos, todo el dolor en su corazón, todo el sufrimiento, lo superó porque encontró una segunda familia, con la que cumplió sus sueños.
El grupo de los Ex-Sombrero de Paja paseaba por el pueblo, hasta llegar a una casa que tal vez Ussop hubiera reconocido. Tenía un gran cartel de "Mandarinas" y dos personas estaban dentro, una mujer de cabello morado y un chico de cabello negro y largo, ambos vistiendo delantales que tenían escrito "Mandarinas" de la misma forma que el cartel.
"¡Chicos!" Saludó Nojiko al ver al grupo, acercándose a ellos. "Cuanto tiempo. Chabo, saluda, no seas grosero."
"¡Luffy-san y los demás!" Exclamó Chabo, todavía sorprendido. "¿Qué hacen aquí?"
"Como ya todos hicimos lo que queríamos hacer y la Gran Era Pirata llegó a su fin, decidimos dejar la aventura. Ahora estamos dejando a todos en sus pueblos." Respondió Robin.
"Pero, ¿y dónde está Nami?" Preguntó Nojiko. "¡No me digas que ahora vive donde encontraron el One Piece!" Bromeó.
"Esa mujer salió muy emocionada de aquí, debe haberse perdido." Comentó Zoro viendo los alrededores del pueblo, como buscando a su compañera.
"Aunque el perdido eres tú." Dijo Luffy, riéndose de su compañero y ganándose otro golpe.
Nami ya había abandonado su casa, y ahora buscaba la de su hermana, no tardo nada en localizar a sus amigos y a su hermana frente a una tienda de mandarinas.
"¡Nojiko!" Gritó Nami mientras corría hacia su hermana con los brazos extendidos para abrazarla.
"¡Nami!" Gritó Nojiko, extendiendo sus brazos para abrazar a su hermana.
Tras un largo abrazo en el que todos los espectadores solo se limitaron a sonreír, uno de los aldeanos se dio cuenta de algo.
"¿Nami? ¡Cielos, es Nami! ¡Nami ha vuelto!" exclamó uno.
"¿Nami? ¡¿Esa Nami?!" siguió otro.
En un segundo el pueblo entero se había enterado de la llegada de Nami y sus viejos salvadores, Genzo llegó gritando y llorando hacía donde estaba el gran grupo.
"¡Nami! ¡Maldita pirata has vuelto! ¡Nos tenías preocupados cuando dejaron de salir en los periódicos!"
"¡Genzo!" Respondió Nami, dejando el abrazo con su hermana y viendo al viejo que se acercaba.
"Anda, pero si es el tío del molinillo, Genzo." Comentó Luffy con una gran sonrisa.
"¿¡A él si lo recuerdas!?" Exclamaron Johny y Yozaku, indignados.
No tardó mucho en organizarse una celebración en la villa. Aunque Genzo no lo reconociera, Nojiko le contó a Nami que él había planeado como darle la bienvenida desde el primer día en que se marchó, y ahora que el pueblo estaba en un auge económico la comida y los tragos abundaban. Muchas tiendas habían cerrado y aportado de sus propios inventarios, en los restaurantes se cocinaba más que nunca para saciar a todos, otras personas organizaban mesas y una gran fogata en las afueras de la villa.
La celebración empezaba a terminar al día siguiente. La noche reinaba junto a las estrellas, los habitantes de la villa estaban repartidos por todos lados, la mayoría de ellos dormía, en especial los cocineros que trabajaron arduamente para satisfacer a cierto individuo. Tres personas estaban sentadas frente a frente en una de las mesas, dos mujeres de un lado y un hombre del otro.
"¿Te rindes ya?" dijo Zoro, terminando de beber una jarra con sake.
"¡Cuarenta y tres! Ah…" Dijo Nami, terminando de beber otra jarra con sake. "Tal vez tu deberías rendirte."
"Cielos, no sabía que ambos podrían aguantar tanto alcohol. La villa estará seca mañana." Comentó Nojiko, quien había observado la competición durante ya un tiempo.
"¿Rendirme yo? El mejor espadachín del mundo jamás se rendiría ante una bruja amante del dinero."
"Y la mejor navegante del mundo jamás se rendiría ante un espadachín hundido en deudas."
"Hagamos esto más interesante." Comentó Zoro, llamando la atención de Nami. "Si te venzo esta vez, cancelas mis deudas desde Loguetown hasta Raftel."
"Bien, ¿pero y si gano yo? Porque yo ganaré."
"Pídeme lo que quieras, no me importa." Respondió con una sonrisa burlona.
"Excelente." Respondió Nami, una sonrisa maligna dibujándose en su rostro. Nojiko y Zoro sintieron un inminente peligro.
Mientras tanto, al otro lado de la villa, Genzo había arrastrado a Luffy, quien dormía con una panza llena.
"Chico… no, Luffy, Luffy, despierta." Dijo sacudiendo al sujeto dormido.
"Uh, ¿tío del molinillo? ¿Qué pasa? Estaba teniendo un sueño con bastante carne… Deja dormir." Y volvió a dormirse.
"Luffy, por favor, ustedes se van a ir mañana."
"Agh… que molesto." Respondió, despierto nuevamente. "¿Qué quieres?"
"Es… sobre tu promesa." Dijo Genzo. "Muchas gracias."
"¿Eso? Gracias pero… Nami sufrió bastante durante el viaje, todos sufrimos."
"Y aún así están aquí tras cumplir sus sueños. Creo que nunca la había visto tan feliz. "
"Ay, me avergüenzas." Dijo sonriendo. "Solo hice lo mejor por mis compañeros."
"¿Por tus compañeros? ¿Habrías hecho lo mismo por cualquiera de tu grupo?"
"Pues claro, eso hace un buen capitán."
"Ja… creí que tú y ella… tenían algo especial."
"¿Especial? Bueno, es la navegante y eso es un cargo bastante especial. Nos ha salvado muchas veces de ahogarnos."
"No, no, no." Se apresuró Genzo a callarlo. "Me refiero a algo más íntimo, ya sa-"
"¿Íntimo? Nah, ¡todos la hemos visto desnuda al menos una vez! Jajajaja." Genzo quedó increíblemente sorprendido. "Bueno, ¡a dormir!" Y Luffy volvió a dormir.
"¡Espera, Luffy! ¿¡Cómo que todos la han visto desnuda!?" Sacudió y sacudió al hombre de goma, pero no volvió a despertar. Esta vez no solo soñaba con carne, sino también con alguien que le esperaba.
Volviendo a la mesa de la competencia. Ambos participantes se hallaban muy mareados ya, pero ninguno estaba dispuesto a rendirse, no contra quien competían.
"Cincuenta y ocho, tienen que estar bromeando." Dijo Nojiko, quien ya no reconocía a las personas junto a ella.
"Zoro… es obvio que ya no puedes más, ¿Por qué no dejas ese orgullo tuyo y te rindes? Prometo ser buena." Dijo sonriendo una vez más mientras le guiñaba un ojo, de verdad quería ganar.
"¿Y no tener la oportunidad de restregarte mi libertad de esa deuda tuya? Ríndete de una… vez." Respondió Zoro, quien ya no sabía cuánto más podría continuar.
"Ya están otra vez, sonriéndose como idiotas sin decir nada en lugar de beber, esto podría llevar años." Pensó Nojiko. "Oigan, ¿qué pasó con Robin y Franky? Creía que también estaban en la mesa con nosotros. Creo que iré a buscarlos" anunció Nojiko, sin recibir respuesta. "¿Saben que estoy aquí?" Se retiró de la mesa, dormir parecía lo mejor ahora.
En el camino de vuelta Nojiko vio a Johny y Chabo dormidos, apoyados contra la gran reja al lado de la puerta de su casa tienda.
