OS 18. Consejos del enemigo de mi enemigo

Shot basado en el tiempo que Hipo estuvo con Dagur cuando una flecha alcanzo a Chimuelo y Dagur lo ayudo.

POV HIPO

-Debí escucharla- murmure para mí, Astrid me pidió que la dejara acompañarme, y ahora aquí estoy, con Dagur como mi acompañante buscando un remedio para salvar a Chimuelo a expensas de los cazadores de Dragones.

-¿Hablas de tu novia?... cierto siempre debes escucharlas- me sacó de mis pensamientos Dagur

-¿Espera que?...- lo interrumpí

-Bueno, las novias tienen la mala costumbre de tener razón...-

-No no, me refería a la parte de novia- le dije deteniéndolo antes de que continuara

-Espera espera espera- me dijo jalándome a una roca para sentarnos–no me digas que de verdad Astrid y tu aun no son nada... hermano me siento decepcionado-

-Ella y yo... solo somos ya sabes amigos- ni siquiera sé por qué estoy hablando con el de ese tema

-Ay por Thor¡- me dijo para después reírse –tú y Astrid "amigos"- decía haciendo comillas al aire –y yo soy la cordura andante- comenzó con el sarcasmo

-Sabes que, no veo la necesidad de convencerte a ti de eso- le dije tratando de levantarme, pero el, como al parecer todo el mundo, estaba empeñado a seguir con el tema

-Cierto, porque para convencerme a mí, tendrías que primero convencerte a ti de eso... Hermano yo... el archipiélago, LOS DIOSES MISMOS, somos testigos de cómo se miran, no me vengas con que así se ven los amigos-

-Sabes creo que deberíamos estar consiguiendo el antídoto... y grábatelo solo amigos ¿está bien?- le dije levantándome, pero al parecer Dagur había dejado atrás la obsesión por matarme y la compenso con la obsesión de enterarse de mi vida amorosa, y si tengo que confesar, lo prefería cuando me quería matar

-Ven acá- me ordenó jalándome de nuevo y sentándome –eres un buen contrincante en la batalla, pero eres un perdedor en el asunto del corazón, es Astrid Hofferson, por Thor-

-¿Qué con que sea ella?- le pregunté sabiendo la respuesta, para mi desgracia

-Bueno ya sabes, es hermosa, valiente, ruda, una guerrera impecable, lo que cualquier vikingo quisiera en este archipiélago, hermano ¿tengo que continuar?-

-De preferencia no- le respondí

-Bueno entonces continuo- yo solo puse los ojos en blanco -el asunto es que, cualquiera quisiera a Astrid Hofferson, el problema es que es evidente que solo hay un tipo que pudiera tenerla- me decía guiñando un ojo

-¿De qué hablas?- le pregunté, él se golpeó la cara con su mano haciendo un gesto de hartazgo, bueno él era el que continuaba con el tema, no yo

-¿Enserio?, hermano eres un neófito en esto... a ver retomemos, Astrid, si la rubia bonita mal humorada ¿la ubicas?...-sin darme tiempo de responder continuó –bueno ella, de toooooooda la gama de posibilidades, solo hay uno que tiene la oportunidad ¿me captas?- yo me quede en silencio, él se golpeó el rostro ahora con ambas manos y me tomo por los hombros –ASTRID HOFFERSON ESTA ENAMORADA DE TI GRANDISIMO IDIOTA-

-Woo wo wo- le dije levantándome –creo que la soledad te hizo mucho daño, estas más desquiciado de lo normal- el sin más comenzó a golpearse el rostro con un árbol

-Ahora también dime que no estás enamorado de ella- me dijo mientras recargaba su cabeza en el árbol

-Bue...- traté de murmurar para ser silenciado por un mal gesto de él, es Dagur el Desquiciado después de todo

-¿ME ESTAS JUGANDO UNA MALA BROMA?... se te nota a kilómetros de distancia ¡- me dijo exaltado

-Sabes que Dagur, no es esto de tu incumbencia, aun ni siquiera sé si puedo confiar en ti... así que deja de meterte en mi vida personal y sigamos con lo que estábamos, y en silencio de preferencia- le dije tratando de dar por terminado el tema

-Bien- me dijo un poco más calmado –solo déjame decirte, lo que ustedes tienen, es puro y serian realmente estúpidos si se empeñan en seguir perdiendo el tiempo... Ahora la corteza- continúo caminando sin más

Mi mente estaba en muchos sitios en ese momento, pero vamos, ¿por qué dejaría que algo dicho por este lunático me afectara tanto?, ¿acaso tengo que arriesgarme?... ¿él tiene razón y tengo una oportunidad con ella?... Oh vamos, no de nuevo estos pensamientos¡

Después de curar a Chimuelo y ser salvado, para mi sorpresa por Dagur, ambos tomamos caminos distintos, no confiaba al 100 en él, pero lo que era cierto es que salvo mi vida y ahora, estaba en deuda, con ¿quién diría?, mi viejo enemigo.

-Amigo, yo no te voy a defender- le advertí a Chimuelo conforme nos acercábamos a la orilla, el me gruño en protesta –oye el que no quiso usar la armadura fuiste tú- le recordé

Cuando aterrizamos Astrid estaba en la pista de aterrizaje esperándonos con los brazos cruzados –Estamos muy muertos compañero- le susurré a Chimuelo, puedo jurar que lo escuche tragar saliva

Cuando aterrizamos el cobarde hijo del rayo y la muerte misma se pegó a mis espaldas y evitó mirarla –Buuueenas noches M'Lady- trate de fingir un saludo no asustado, Astrid solo levantó una ceja, me miro y se dio la vuelta para comenzar a caminar... está furiosa, muy furiosa, y yo normalmente solo conozco una forma de arreglar las cosas cuando esta así... secuestrándola.

Tomé a Chimuelo y sin darle tiempo a reaccionar este la levantó con sus patas al aire

-Hipoooooo- gritó ella, yo solo reí y la llevamos a la copa de un árbol

-Oh dulce nostalgia- le dije mientras Chimuelo se recargaba en la copa del árbol y mi ojiazul traba de no caer, por supuesto no lo permitiría, pero era divertirlo verla.

-Ya... bájame de aquí- me respondió furiosa mientras trataba de subirse a la rama

-Solo déjame explicarte- le pedía tranquilo, aunque no podía evitar reírme un poco

-¿enserio colgando a las personas de un árbol es como solucionas siempre los problemas?- decía haciendo gestos de cansancio

-No, solo contigo, admítelo es funcional- le dije estirándole el brazo para que subiera, ya se estaba cansando, lo podía ver

-¿Qué le paso a Chimuelo?- me preguntó cuándo su vista se dirigió a la pequeña herida de mi dragón

-Solo te lo voy a contar si aceptas un paseo conmigo, ya sabes... en nombre de la nostalgia- me burle ofreciéndole de nuevo el brazo, pero vamos, es Astrid, golpeo mi brazo y por si sola subió a Chimuelo.

-No te atrevas Chimuelo, que no me tienes contenta- le advirtió al dragón, el gruño de decepción, lo conocía, quería hacerla sufrir como aquella vez, pero actualmente, le tiene demasiado respeto y cariño para hacerlo.

Se abrazó a mi cintura y comenzamos a dar un tranquilo vuelo como hace años que no lo hacíamos.

-¿Entonces?- preguntó ella mientras se recargaba en mi hombro, esas mismas sensaciones de aquel vuelo estaban ahí solo que potenciadas por mil, sentirla tan cerca era mi perdición

-Bueeeno, fuimos a un viaje de exploración, lo siento quería esperarte pero ya sabes Chimuelo y sus berrinches- obviamente mi dragón protestó –fuimos alcanzados por una flecha que hirió más de lo normal a Chimuelo y tuve que esperar a que el efecto le pasara para regresar- no contar la historia completa no es igual a mentir –debí escucharte, lo siento-

-Sí, debiste- me decía mientras se acurrucaba un poco más en mí, claro que yo no planeaba protestar por eso.

Volamos un muy buen rato, y pude seguir así, pero mi compañero había tenido un día largo, era mejor dejarlo descansar, aterrice frente a su cabaña y bajamos de Chimuelo

-Ey ¡- me queje al sentir un golpe en el brazo.

-Eso fue por irte sin mí... y por secuestrarme por supuesto- me dijo, y comenzó a caminar hacia su cabaña... no esperen esto está incompleto, tomé su mano en un acto de valor incomparable, la voltee y la acerque a mi

-¿Y por todo lo demás?- la reté acercándome un poco a ella, lo admito, después del episodio anterior quizá no era tan buena idea, pero ¿qué es de la vida sin riesgo?

-Hoy no- me respondió en el mismo tono acercándose un poco más a mí, esta chica me estaba retando, y no soy un fanático de perder. La acerque mucho más a mí, aferre mi mano a su cintura y sin darle tiempo de hablar la bese, yo, Hipo Haddock, la besé.

Mi plan era solo darle un beso, uno tal cual ella me los daba, pero ¿Cómo se puede parar cuando ella respondió a él?, tomó mi cuello, sus manos... las amaba sobre mí, una de ellas comenzó a acariciar mi mejilla, yo está concentrado en su cintura y su nuca, no la quería lejos nunca más, quería continuar, pero estábamos muy expuestos, cualquiera que pasara podría verlo y hacer de nuestras vidas algo incómodo totalmente, eso ni hablar que recientemente habíamos superado nuestra propia incomodidad, así que decidí terminar con lo que había empezado rápidamente.

-No me gustan las frases a medias- me justifiqué al sepárame un poco de ella –Descansa pequeña- le dije besando su frente para después subir a Chimuelo, y no darle tiempo de hablar.

Quizá después de todo, no fue tan malo encontrar a Dagur.