OS 19. La tarde que no pasó

Shot basado en el capítulo en el que Patapez estuvo a cargo de la orilla por que Hiccstrid fue a una misión de exploración.

POV ASTRID

-Hipo- le susurraba tratando de moverlo apenas –Hiiiiiipo- insistí un poco más, se veía tan tranquilo, sus días han sido difíciles con Viggo ahí afuera y su frustración con el Ojo del Dragón, casi me sentía mal al despertarlo, pero él fue el que insistió que exploráramos el Este hoy –Hiiiiipo- le decía moviéndolo un poco más.

Me detuve un poco y acomode un mechón de su de por si rebelde cabello, habían pasado tres noches desde aquel beso, el me besó, honestamente no supe cómo reaccionar a eso, ¿fue producto de nuestra cotidiana broma golpe- beso? O en realidad ¿quería decirme algo más?, ¿porque con Hipo Haddock todo tiene que ser tan complicado?

A la mañana siguiente de ese día, continuamos con nuestras vidas como si nada, porque aunque me dañara el alma, admito que nos hemos vuelto expertos en fingir que algunas cosas no sucedieron.

-Oye Chico Dragón ya despierta... se nos va a hacer tarde- le insistí mientras me daba el gusto de acariciar su cabello, una sonrisa se escapó de él, ¿así que no estabas dormido? tramposo –bueeno, tendré que irme sola, al peligro de un territorio desconocido- continuaba diciendo poniendo un toque de drama en mis palabras –total y completamente sola- el seguía fingiendo estar dormido -o tal vez le pida a Patán que me acompañe-

-Y... arruinaste el momento- se quejó al fin abriendo los ojos –Buenos días- me sonrió, rápidamente quité mi mano de su cabello, ni siquiera me había dado cuenta que aun la tenía ahí

-Hola ...- lo salude apenada -Ya levántate- le respondí alejándome un poco de su cama...- quiero salir temprano- le decía en tono de suplica

-¿Por qué tanta prisa?- me respondió mientras se sentaba en su cama

-Quiero aprovechar el día, tenemos muchas islas que marcar y tres rutas que cubrir- le explicaba y el levantaba su ceja mientras me miraba con incredulidad

-¿No crees que es demasiado para un solo día?-

-Pues definitivamente no lo lograremos si no te levantas ya ¡- me quejé mientras le aventaba su armadura que golpeo su rostro

-Oye¡- se quejó, yo me reí victoriosa y comencé a dirigirme a la salida, hasta que un golpe en la espalda me detuvo... ¿en serio se atrevió?

-¿Me acabas de aventar tu almohada?- le dije volteándome a él mientras me veía orgulloso –Oh amigo, estas muy muerto-

-No Astrid ya, pido paz- me decía mientras yo me acercaba a él con la almohada en la mano y comencé a golpearlo –No ya... tregua... tregua- se quejaba riendo

-NO HAY TREGUA- le respondí riendo también, ¿en qué momento nos convertimos en unos niños jugando?

-Entonces... tú lo pediste- se burló de mí y sin darme tiempo a reaccionar tomó la almohada en el aire y me aventó a su cama, no sé en qué momento la almohada paso a segundo plano y fui atacada por tormentoso ataque de cosquillas, tampoco se en que momento su cuerpo quedó sobre el mío, pero sentirme acorralada por él, ambos riendo con la inocencia de unos niños, me hacía tan difícil no gritarle que lo amaba, que quería más que nada en este mundo que todas las mañanas fueran así

-Sabes que odio las cosquillas¡- le gritaba en cambio

-Y por eso es una buena venganza- se burló de mi

De un momento a otro las risas se detuvieron, solo quedamos en un cómodo silencio sin movernos, con su mano libre acomodó parte de mi flequillo, ese simple movimiento hizo que toda mi sangre se acumulara en mis mejillas, mi corazón comenzó a acelerarse de nuevo y el poco control de mi respiración se esfumó cuando lo sentí más cerca de mi ¿acaso me volvería a besar?, yo quería hacerlo, tomar su cuello y acabar con esta maldita distancia que tanto me estaba molestando, pero me arme de valor, necesitaba que él lo hiciera.

Se detuvo un segundo mirándome, casi buscando mi aprobación, no pude evitar morder mi labio, quería decirle que estaba bien, que él me podría besar lo que nos resta de vida sin ningún problema

-Haz...- estuve a punto de decir cuando una fuerte explosión hizo que se levantará inmediatamente, tontamente olvido que no había puesto su prótesis y cayó hacia atrás –Oh Thor Hipo- dije reincorporándome rápidamente para ayudarlo a levantarse

-¿Qué fue eso?- preguntó aún agitado

-Explosiones matutinas...- le dije con los ojos en blanco

-Los gemelos- respondió con el mismo tono mientras se sentaba en la cama

-Yo... a- le decía tragando saliva –iré a ver que paso, después vamos-

-Oh claro... la exploración- me dijo, puedo jurar con los mismos nervios que yo

-Si... la exploración.. Bueno te veo en la Casa Club- le dije saliendo lo más rápido posible de ahí.

POV NARRADOR

-Una vez más mientras no estemos, ya acordamos que Patapez se encargará de todo- les ordenaba al distraído trío que jugaba un antiguo juego de cartas

-Si si- decían sin el más mínimo interés los tres al mismo tiempo sin despegar sus ojos de su juego

-Si todo lo que digas... siempre te escuchamos- comentaba entre susurros Brutacio mientras le hacía señales para que se fueran de una vez.

Los tres lo sabían, no había días más divertidos que cuando Astrid e Hipo estaban fuera.

Durante todo el día, estuvieron explorando islas, buscando pistas de Viggo o alguna señal de los Cazadores de Dragones, el tiempo parecía pasar rápido para ambos, Astrid se concentraba en su trabajo e Hipo estaba demasiado obsesionado por encontrar a su enemigo.

La tarde se hizo presente y los dragones estaban agotados, y Chimuelo se lo dejaba saber a su jinete quedándose y poniendo los ojos en blanco

-Ya se compañero- le susurraba –As, Chimuelo está agotado-

-En cambio Tormenta aún tiene energía ¿no es así nena?- le pregunto acariciándola, aunque su dragona no parecía tan animada como ella y se lo hizo saber con un gruñido –bueno al parecer también está cansada-

-Aterriza- le ordenó el líder. Enseguida los jinetes llegaron a una isla que no estaba en la ruta señalada –les daremos tiempo para que descansen y después regresamos a la orilla- ordenó el chico mientras rellenaba un tarro de agua y comenzaba a beber –mañana seguimos con la última ruta-

-Tu... ¿crees que esto sea una búsqueda inútil?- le preguntó la rubia mientras se acercaba a la orilla del lago y se sentaba para descansar también

-No lo sé, pero me estoy quedando sin paciencia para esperarlo- le respondió el chico sentándose a su lado

-Vaya... al fin alguien logró hacer que Hipo perdiera la paciencia- se burlaba Astrid

-Bueno, no ha sido el único- le respondía mientras la veía en modo de culpabilidad. Lo supiera Astrid o no, no había una persona que colapsara a Hipo tanto como ella

-Cierto, los gemelos...- dijo burlonamente mientras veía hacia arriba fingiendo inocencia

-Si ellos... Hablando de eso ¿Qué paso esta mañana?- automáticamente se arrepintió de eso, era como traer de nuevo la posibilidad de una conversación incomoda

-Al parecer estaban viendo las posibilidades que el Gel de Colmillo brinda, y bueno... ya sabes BOOM- decía como si nada Astrid, ella estaba tan poco dispuesta a hablar del tema como Hipo.

-¿Crees que estuvo mal que los dejáramos solos en estos momentos?- le preguntó el chico mientras le ofrecía su ánfora para que ella se hidratara un poco

-Bueno se quedó Patapez- le respondió la chica tomando un sorbo –estarán bien Hipo, no es como que vayan a volar toda la Orilla, ¿podemos descansar un segundo de todo eso?- decía mientras hacia su cuello hacia atrás fingiendo relajarse

-¿Tu, pidiendo un descaso?... Creo que me cambiaron a mi Astrid Hofferson- rápidamente se sonrojo al terminar la oración, Hipo internamente se maldijo una y otra vez

-¿Quee?, solo quiero relajarme un segundo- contesto ella fingiendo tranquilidad, aunque su corazón explotaba internamente ¿la había llamado SU Astrid?, ella no sobre pensaría las cosas, probablemente esa frase no tenía más significado que si se hubiera omitido el "mi"

-Bien, nos relajaremos un segundo- respondió el chico recostándose en el fresco pasto y doblo los codos para enderezarse un poco. Astrid lo veía divertida, amaba cada aspecto de él, pero encontraba demasiado relajante cuando él estaba tranquilo, sin preocupaciones –ven- le dijo con un gesto invitándola a acercarse más a el

Astrid negó con la cabeza mientras le regalaba una sonría apenada, se conocía lo suficiente como para saber que si se acercaba a él terminaría besándolo, y se prometió ahora si ya no volver a hacerlo -¿quieres algo de comer?... traje de todo- dijo nerviosamente tratando de despejar su mente.

-No, solo quiero relajarme- le dijo riéndose ante el nerviosismo de la chica, aunque sus intenciones eran puras y solo la quería más cerca de él, no podía evitar pensar en algo más

-Buu, aburrido- se quejó ella sacando un par de manzanas, se acercó a él y le ofreció una –no me vas a dejar comer sola, anda- le insistió, este la aceptó, pero en lugar de tomar la fruta tomó su muñeca

-Ven- le insistió, ella fingió una sonrisa traducida en nerviosismo y se sentó a su lado – ¿ves allá?- le preguntó señalando el frente –es el pico de la Orilla del Dragón-

-¿Qué?- dijo entrecerrando los ojos un poco –ni siquiera lo había notado- confesó la chica

–¿Recuerdas la cabaña a la que nos mandó mi padre?- le preguntó el chico sin dejar de ver el horizonte, ella por el contrario había fijado sus ojos en el

-Ajam- le respondió la chica con completa atención hacia el castaño, su cuerpo condenado a ser un imán con el cuerpo del ojiverde se fue acercando un poco más a él, quedando en un simulado abrazo.

-Cuando era niño, una mañana mi padre me habló de ella, y me dijo que tenía que encontrarla, durante semanas, exploré todo Berk en busca de está, tomaba pequeñas barcas para ir a buscarla a las islas cercanas, pero nada... en mi mente lógicamente no podía estar tan lejos, porque no tendría sentido que Estoico enviara a un niño a un viaje mucho más lejano o peligroso, se convirtió casi en una obsesión encontrar esa maldita cabaña, mapeaba todo lo que encontraba...-

-Y de ahí nació tu obsesión por los mapas- le decía Astrid alegre de al menos descifrar un misterio de Hipo

-Exactamente pequeña- le confesó Hipo –después de dos meses buscándola, le declare a mi padre que me rendía, él tomó mi renuncia bastante bien y solo me dijo que ya sería en otro momento, un día, después de mucho tiempo, había tenido un muy mal día, ya sabes... el punto es que decidí alejarme de todos, caminé un rato hasta la zona del faro, mi lugar favorito en esos tiempos, miré al horizonte sin pensar nada y ahí estaba, esa maldita cabaña estuvo frente a mi todo el tiempo, cuando le dije a mi padre el solamente se rio y me pregunto cuál había sido la lección-

-Algunas cosas están a simple vista, solo tienes que dejar de complicarte al buscarlas- dijo sonriendo Astrid

-Exactamente- le respondió acercándose un poco más a ella.

El silencio se encargó de llegar un momento, ambos estaban en su propia resolución de aquella moraleja, ¿y si debían dejar de complicarse y solo ir por ello?, a ambos llegaron las palabras de Heather y Dagur respectivamente, ¿y si tenían que dejar de perder el tiempo?.

-Hipo yo...- dijo Astrid deteniéndose un momento, tenía mucho por perder, su amistad, su compañerismo, estas tardes incluso, perderlo a él... era una perdida con la que no podría lidiar, ya tuvo que hacerlo en una semana infernal, no lo soportaría de nuevo –creo que debemos irnos-

-Claro- dijo el decepcionado, ambos se pusieron de pie y comenzaron a caminar hacia sus dragones. Hipo negó con la cabeza, se odiaba a sí mismo en ese momento ¿Por qué no podía ser simplemente fuerte? –As...- la detuvo, sus palabras se volvieron plomo, no había cambiado nada, seguía con ese mismo terror de perderla –fue una buena exploración- Astrid dejo sus ojos expectantes para mirarlo y fingir una media sonrisa.

Volaron en silencio, no fue incómodo, pero ambos estaban inmersos en sus propios pensamientos y diablos internos, volver a la Orilla y verla destruida por los gemelos dentro de todo pudo apaciguar la mente de ambos.

Después de todo, aún estaban demasiado asustados para comprender aquella moraleja.