"Bueno Nami, ¿ahora que harás?" Preguntó Nojiko una vez que el barco ya no estaba.
"Puedes quedarte en mi casa o la de Nojiko." Dijo Genzo. "Estaríamos felices de hacerte un espacio."
"Gracias, todos." Dijo mirando al grupo que vería bastante a partir de hoy. "Pero creo que iré a la casa de Bellemere, sigue siendo mi dulce hogar aunque este bastante sucio."
"¡Pero si yo limpio siempre!" Exclamó Nojiko.
"Nunca fuiste la mejor ama de casa. Recuerda que Bellemere nos dijo que si no cambiabas nunca te convertirías en una esposa." Respondió Nami sacándole la lengua.
"¡Nami!" Exclamó una vez más Nojiko. Johny estaba detrás de ella y parecía avergonzado por alguna razón, Nami lo notó.
"Nami." Dijo Genzo, haciendo que todos le presten atención. "Necesitarás esto entonces." Extendió su mano y le dio a Nami una llave.
Más tarde ese día, a altas horas de la noche, la mujer ex-pirata se hallaba sola en su vieja casa. Sentada en una cama que probablemente no habría sido usada en años. A su lado tenía dos bolsas de ropa que había hecho a Johny traer desde el barco antes.
"Se acabó la aventura…" Suspiró, recostándose. "Me preguntó qué pensará Zoro ahora… ¿volveré a verlos?" Otro suspiro. "Si tan solo hubiéramos ido a la isla de Zoro primero, me confesaba ahí y veníamos a Cocoyasi tranquilos como pareja…" No pudo evitar enojarse un poco. "¡Trate de sugerirle a Luffy que vayamos a la isla de Zoro primero pero el idiota quería dejarnos en el orden que nos conoció! ¡Agh!"
Nami golpeaba a una pequeña almohada, furiosa. En un principio la almohada no recibía mayor daño, pero Nami tomó esto como una provocación y la golpeó más, y más. En un momento creyó ver la cara burlona de Zoro en la almohada y dio un último golpe con todas sus fuerzas. Ya extrañaba golpear a ese idiota.
"Creo que me lucí con ese beso." Sonrió cansada. La almohada estaba en el suelo, si pudiera hablar estaría sollozando por piedad. "Ojalá siga pensando en mí ese idiota…" Bostezó, el sueño apoderándose de ella.
En casa de Nojiko, una rubia con pantaloncillos negros y una blusa roja estaba desconsolada por enterarse de que los invitados ya se habían ido. Estaba de rodillas en la sala mientras Yozaku y Chabo la observaban. No había encontrado el momento para hablar con alguno de los famosísimos piratas del Sombrero de Paja y ahora ya se habían ido.
"Vamos Mizuno, seguro vuelven a visitar un día de estos." Dijo Yozaku, sosteniendo sus manos.
"Ay Yozy, ojalá tengas razón." Mizuno soltó las manos de su marido y se tiró dramáticamente al suelo. "¡Y yo que tanto quería conocer al Dios de la nariz larga y al reno que parece ciervo!"
"De hecho, esos dos no vinieron." Habló Chabo. Sintió una mirada de odio viniendo de Yozaku.
La expresión de Mizuno cambió de tristeza con un atisbo de esperanza a decepción total. Su voz paso de ser tierna y chillona a fría y enfadada.
"Huh, Yozy, ¿no dijiste que vendrían TODOS los Sombrero de Paja?"
"Esto… Mizuno, se suponía que vengan todos, pero Luffy…"
"¿Luffy? ¿Hablaste con El Luffy, Rey de los Piratas y no me dijiste? ¿No se te ocurrió buscarme para presentarme?"
"No, digo, si, ¡de hecho te busqué cuando se organizaba la celebración!" Mizuno no hablaba pero parecía decirle ¿Te atreves a insinuar que es mi culpa? con la mirada. Yozaku tragó saliva y trató de salvarse. "¡Pero les hablé mucho de ti! ¡Maravillas!" Mizuno no parecía creerlo. "¿Verdad que si, Chabo? Tú estabas ahí."
"Yo no recuerdo nada de eso." Respondió el joven. "Me voy a dormir." Y subió las escaleras a su habitación.
"¡Chabo! ¡Maldito mocoso! ¡Me las paga-!"
"Yozy…"
Yozaku se calló, el miedo apoderado de él. Chabo lamentaba la situación en la que metió a su amigo, pero solo un poco. Sabía que no importa que tanto se abuse de él hoy, al día siguiente seguiría amando locamente a Mizuno. Una relación extraña que según Johny era sana y hasta envidiable.
"Los dos están locos." Pensó Chabo antes de irse a dormir.
A la mañana siguiente, Nami se levantó con los rayos del sol. Este iluminaba bastante su habitación, para la molestia de la chica que todavía quería dormir.
"Debí cerrar las cortinas, mierdaaa." Se quejó, haciendo inmediatamente lo que debía.
Cuando pensaba volver a dormir, escuchó como alguien tocaba la puerta. "Ya voy." Dijo mientras bajaba, no sin antes darse cuenta de lo desordenada que estaba su ropa. Rápidamente se puso una blusa nueva y bajó a abrir la puerta. Genzo estaba esperando con dos tazas y dos platos.
"Nami, buenos días." Cuando escuchó a Nami responder de la misma manera, le preguntó. "¿Te apetece un desayuno gratis?" Alzo sus manos para resaltar lo que tenía.
"No puedo negarme a algo gratis." Sonrió. "Ven, pasa."
Nami y Genzo desayunaban sin decir nada en la mesa de la cocina. Genzo todavía no asimilaba que la hija de su mejor amiga estaba aquí, ya no era una pirata, era solo una chica desempleada… una… chica… ¿¡una chica desempleada!?
"¡Nami! ¿Cómo estas de dinero?" Gritó de pronto.
"Genzo, tranquilo, todavía tengo un buen dinero guardado. ¿Necesitas que te preste algo? Te advierto que mis intereses son mortales." Sonrió Nami.
"¡Yo no me preocupo por mí! ¡Tú estás sin trabajo y ya no eres pirata! ¿Qué harás ahora?" Genzo estaba exaltado. "Ya sé, podemos decirle a Nojiko que te contra-"
"Detente."
"¿Qué?"
"Genzo, sé que te preocupas por mí, lo agradezco mucho... Te quiero… te quiero como si fueras el padre que nunca tuve." Genzo se estremeció al oír eso. "Pero no necesito más ayuda de ambos, ya veré yo que hago para ganarme el pan… Pero muchas gracias por el desayuno, está delicioso."
Genzo empezó a reír mientras lloraba, lágrimas cayendo en su té. Nami no sabía que decir, solo esperó a que el hombre terminara.
"Debí saberlo." Comenzó a hablar. "De verdad eres hija de Bellemere, orgullosa a más no poder."
"Aprendí bien." Respondió Nami antes de continuar con su desayuno.
Cuando terminaron, Genzo se marchó con los platos y tazas, indiferente a las protestas de Nami quien quería lavarlos y devolverlos luego. Nami había vuelto a quedarse sola, esta vez decidió limpiar el lugar y ver como se mantenía el huerto de mandarinas. El dinero no le preocupaba pues todavía tenía para un par de semanas y ya no tenía que descontar lo mucho que costaba alimentar a Luffy.
Pasaron unos días en los que Nami solo se dedicó a explorar la isla, volviendo a familiarizarse con ella y la villa. Un día llegó a donde estaba la destruida villa Gosa, hogar de Chabo. El pobre chico había perdido a su gente por Arlong y el monstruo marino que tenía por mascota, pero ahora se veía feliz ayudando en la tienda de Nojiko. Una vez le comentó a Nami que estaba reuniendo dinero para reconstruir su villa y hacerla aún más gloriosa que Cocoyasi. El joven parecía convencido de que con dinero se resolvería todo.
"Pero necesitas más que dinero para hacer eso." Dijo Nami.
"¿Cómo, que más necesito?" Preguntó Chabo.
"Pues gente, tonto. Un país, una ciudad, una villa, no importa lo que sea, no es nada sin su gente." Respondió contundentemente. "Una amiga me lo dejó bastante claro hace mucho." Pensó.
"Pues traeré a Nojiko y a otros para formar una nueva villa, ya verás."
"¿Eh? ¿A Nojiko? ¿Por qué a ella?" Preguntó, haciendo que Chabo callará de repente y viera a sus alrededores para asegurarse que la mencionada no estaba presente.
"P-Pues, p-porque…" Trató de hablar el chico avergonzado.
"Vaya, al pequeño Chabo le gustan las mujeres mayores." Dijo para molestar al chico. "¿Debería andarme con cuidado también?" Fingió preocupación por sí misma, tratando de rematar al avergonzado chico.
"Tú no me interesas, vieja." Respondió Chabo, ya recuperado de la vergüenza pasada e indiferente a Nami.
"¿¡Que dices, maldito mocoso!?" Gritó Nami mientras le daba un buen golpe. "¡Para que sepas Nojiko es mayor que yo, la vieja es ella!"
"¿¡A quién le dices vieja!?" Gritó Nojiko, quien llegó en el momento justo para solo escuchar el grito de Nami.
Este capítulo es un poco más corto y tal vez se sienta lento, pensaba publicarlo mañana pero la review de Chopper1994 me animó a escribir esto y la mitad del siguiente. Me gusta la forma que está tomando este fic, pronto usaré otras ideas que quiero incluir desde el inicio pero por ahora mantendré la paz en Cocoyasi. Eso sí, probablemente los siguientes capítulos tarden un poquito más en salir. ¡Y una cosa más! No soy bueno escribiendo notas de autor así que no esperen ver muchas de estas :D
