Una semana había pasado. Nami ya se había acostumbrado al nuevo estilo de vida y los habitantes de la villa a ella, pero aún tenía que aliviar la preocupación monetaria de Genzo de algún modo. En estos momentos Nami ya había explorado completamente su vieja isla, incluso había hecho un nuevo mapa de ella para pasar el tiempo. El día de hoy, Nami decidió salir a buscar un trabajo.

Caminaba alrededor de la villa, sus ojos centrados en encontrar algún cartel de "Se busca ayuda.", pero no hallaba nada. Preguntó en un par de tiendas por si necesitaban asistencia, siendo rechazada. Encontró el tablón de anuncios de la villa y no encontró nada. Se encontró con Johny pero no creyó que él le sirva de momento en su búsqueda. Evitó encontrarse con Nojiko, seguro que si ella la veía también le ofrecería que trabajasen juntas en su tienda. Cansada, pensaba en rendirse por hoy hasta que se encontró con Mizuno.

"¡Nami-san! ¿Por qué desanimada?"

"Ay Mizuno, sé que la villa ha crecido mucho y me alegra que a todos les vaya bien, pero sería bueno que alguien necesite ayuda y ofrezca empleo."

"Si le parece, Nami-san, podríamos ir con mi jefe a conseguirle un empleo, con su aspecto tendría un puesto asegurado."

"Perdona, ¿en qué trabajabas?"

"¡Camarera en el Pescado Feliz, por supuesto! Pero ahora estoy en mi descanso y-" Se apenó un poco, cubriéndose la cara. "Creo que aprovechare para visitar a Yozy-kun"

"Esto…" Comenzó Nami, nerviosa de lo que puedan causar sus palabras pero decidida a entregar el mensaje. "Yozaku salió a pescar ya, no creo que lo veas en horas…"

"¿Huh…?" Mizuno a cambió su expresión y tono de voz, Nami tragó saliva. "¿Cómo sabes eso? ¿Has estado viendo mucho a Yozy-kun?"

"¡No! ¡Qué va!" Se empezó a defender. "¡Me encontré a Johny antes y dijo que iba a pescar con Yozaku hace un rato!" Gritó mientras agitaba sus manos. "Por favor, créeme." Pensó.

"Oh, ¡está bien!" Dijo Mizuno, volviendo a su carácter "normal" o como Nami le decía, "seguro".

Nami se despidió de Mizuno y le dijo que aunque agradecía la oferta, estaba bien por su cuenta. Trabajar junto a Mizuno podría ser peligroso para su salud. Ser mesera NO era una opción.

Caminaba sin rumbo y llegó al puerto, varios hombres preparaban un bote para navegar y conseguir una buena pesca. Nami los observaba, recordaba sus tiempos de navegante de los Sombreros de Paja, como enfrentaba constantemente al peligro, guiaba a todos durante las tormentas, prevenía por donde vendría un ciclón y lo evitaba. "Soy genial." Pensó, dándose un subidón de autoestima en medio de una búsqueda que parecía perdida. Extrañaba el mar. Puede que ya no tenga más aventuras pirata, pero la sensación de estar en un barco navegando todavía podía tenerla, la quería, la extrañaba…

"Señorita, ¿necesita algo?" Dijo uno de los pescadores, uno viejo, cuando notó a la mujer que los observaba.

"¡Ah!" Respondió sorprendida. "No, nada. Más bien, ¿podría ser que ustedes necesiten un navegante?"

"¿Un navegante? ¿Para qué?"

"¡¿Cómo que para qué?!" Dejo salir un grito de indignación, pero trató de recuperar su compostura rápidamente. "Quiero decir, no puede ser que no tengan navegante en un bote, aunque sea pesquero."

"Pues nosotros no tenemos un navegante propiamente, solo nos turnamos en el timón y nos aseguramos de no alejarnos mucho."

"¿Pero eso no es malo para la pesca?"

"Hm…" El viejo calló y pensó unos momentos, Nami esperaba respuesta. "La pesca ha bajado un poco estos meses, pero aún nos mantenemos. Además vienen unos mercaderes a comprar más existencias de vez en cuando."

"¿Eh? ¿No venden el pescado directamente?"

"Pues no."

"¡Que desperdicio! Podrían hacer más dinero si fueran más astutos."Pensó Nami. "Tal vez esta sea mi oportunidad, Ussop siempre me pedía consejo para pescar."

"Señorita, se ha quedado callada…" Comentó el viejo. "¿En qué piensa?"

"Perdón, ¿podría acompañar a uno de los barcos en la pesca de hoy?"

"Claro, el palangrero ya se fue hoy, pero en unos minutos saldrá el de arrastre." El viejo señalo un barco azul, con una gran red en su proa. "¡Oye Johny! Se bueno y dale a la señorita un paseo." Gritó el viejo a un ex-mercenario que estaba en el barco de arrastre junto a otros hombres.

"¿Johny está aquí? ¿No se suponía que pescaría con Yozaku? ¿Entonces Yozaku también está aquí? ¡Pero si le dije a Mizuno que no estaba! Si se entera de que le mentí me va a…"

"Ah, hermana Nami." Dijo Johny viendo a la mujer que señalaba el viejo Grel. "Sube. Contigo a bordo seguro que vencemos a Yozaku."

"¿Vencerlo?" Preguntó Nami, saliendo de sus pensamientos.

"Si, el idiota cree que si sales temprano habrá mejor pesca. Yo le digo que no importa la hora, importa el lugar." Terminando de hablar, golpeo su pecho como si eso fuera a darle la razón.

"¿Yozaku no está aquí?" Suspiró, ya no había porque preocuparse. "¡Que alivio!" Sonrió para si misma.

"Hermana Nami…" Dijo sorprendido. "Pobre Yozaku…" Pensó.

Nami subió al barco a observar la pesca. El olor del mar, el ligero tambaleo del barco, el viento golpeando, todo le traía nostalgia.

Tras unos minutos de que los pescadores decidieran detenerse para empezar en un lugar, ella empezó a buscar defectos en la rutina de los pescadores. No es que quisiera despreciar su trabajo, pero si quería convencerlos de que necesitaban una navegante necesitaba argumentos, y por lo que le dijo el viejo tenían que ser unos muy buenos.

Johny, capitán del barco pesquero "Lufish", observaba a la ex-pirata desde la popa. Estaba poniendo incómodos a algunos de sus hombres, no solo por su ropa, sino por su constante mirada en cada uno de ellos al caminar por el barco. En un momento como este, debería pedirle a su visitante que se limite a observar quieta en un solo lugar. Pero estábamos hablando de la hermana Nami, quien no solo tiene un carácter un tanto… explosivo, sino que es hermana de Nojiko. Y Johny definitivamente no quería arriesgarse a quedar mal con Nojiko por tratar mal a su hermana menor. Oh, que hacer, que hacer.

"Capitán, dígale a la señorita Nami que se quede quieta, por favor." Dijo su segundo de a bordo que también había notado la situación.

"¿P-P-Por qué no se lo dices tú?"

"No, no, no, yo no tengo suficiente autoridad como para decirle eso a alguien como ella."

"¿Y yo sí?" Preguntó apuntándose con el dedo, nervioso.

"¡Creo en usted capitán!" Mintió el segundo de a bordo.

"¡Esta bien, soy el capitán! ¡Puedo hacerlo!" Exclamó con decisión. "Hermana Na-" Volteó para ver la proa y hablarle a Nami, pero ya no estaba allí.

"¿Hice algo malo?" Preguntó Nami, quien ahora estaba detrás de Johny y su segundo de a bordo. Ambos soltaron un pequeño grito del susto.

"¡P-Para nada hermana Nami! ¡Solo queríamos saber si estabas cómoda en nuestro humilde barco!" Respondió Johny, rezaba internamente porque ella no los haya escuchado.

"Lo estoy, gracias." Sonrió. "Aunque me gustaría un zumo en este momento."

Johny miró a su segundo de a bordo. "¡Tráele un zumo, rápido!" Ordenó, el segundo de a bordo soltó un rápido "¡Si!" y se fue de allí.

"Qué bueno que tienen un congelador extra para provisiones." Comentó Nami. "¿Por cierto? ¿Cómo va la pesca?" Preguntó viendo a los pescadores recoger la red.

"No nos va mal, trabajar en el Lufish es arduo pero sencillo."

"Genial, me había preocupado un poco porque el viejo Grel dijo que la pesca había disminuido últimamente. Debe haberse equivocado."

"No puedo mentir, es cierto, tenemos que buscar lugares más alejados pero no sabemos dónde puede ser mejor. Registrar y recordar coordenadas no es nuestro fuerte."

"¡Mi oportunidad!" Pensó alegre. "No hay problema, yo podría identificar esos lugares junto a ustedes y maximizar la pesca."

"¿C-Cómo?"

"¡Que les puedo echar una mano, tonto!" Aclaró sonriendo.

"¿En serio? ¡Gracias, hermana Na-!"

"A cambio de un poco de las ganancias, claro está." Añadió Nami. Por un momento Johny creyó que los ojos de la hermana Nami tenían forma de Beli.

"Así que por eso vino hoy." Pensó Johny. "¿Entonces te gustaría trabajar con nosotros? Eso es genial hermana Nami."

"Muy bien, podemos empezar ya mismo." Johny parecía un poco inseguro de que trabaje ya mismo. "Hoy será gratis para probar mi valor. Pero a partir de mañana seré su navegante oficial, ¿ok?" El capitán solo asintió y Nami empezó a dar órdenes.

Ese día Nami se lució, años estudiando el oleaje, la dirección del viento y demás no fueron en vano para ella. Guio hábilmente a la tripulación e indicó varias veces donde poner y sacar la red, su carácter mandón volvió. Johny tuvo que pedirle a Nami que detengan el turno de hoy aunque faltara una hora, pues ya habían pescado más de lo que podían llevar.

Apenas era la tarde, pero Nami ya había vuelto de su primer viaje como navegante del Lufish y estaba más que satisfecha. Pensó en sus compañeros y no pudo evitar preguntarse cómo le iría a los inútiles de Zoro y Luffy en la búsqueda de un trabajo.

"¡Mira eso tonto, lo más importante es el lugar, no la hora!" Gritó Johny, presumía su pesca ante Yozaku en el puerto y sacó a Nami de sus pensamientos.

En los siguientes días Nami planeaba revolucionar la industria pesquera de Cocoyasi todavía más. Con el dinero que conseguiría compraría un barco para llevar el cargamento a otras islas y venderlo directamente, de los intermediarios no se fiaba. Estuvo tan ocupada en sus planes que por dos días olvidó revisar lo que traería el pájaro cartero. Un día también olvidó revisar la corriente del aire hasta que ya era tarde, y fueron arrastrados a una tormenta.

"Maldición, maldición, maldición." Se repetía Nami en su cabeza. "¿Cómo pude ser tan descuidada? Si perdiéramos el cargamento de hoy se retrasaría el plan. Alguien podría caer y rescatarlo en medio de una tormenta es muy complicado, soy una idiota..."

"¡Nami! ¡Una ayuda por favor!" Gritó uno de los pescadores. "¡Instrucciones!"

Nami recuperó la compostura, no era momento de reprocharse, era momento de actuar. "¡Espabila Nami, ya no eres una niña!" se dijo una última vez antes de empezar a dar órdenes.

Aproximadamente una hora estuvo la tripulación del Lufish luchando contra la tormenta cuando finalmente el clima volvió a calmarse, los rayos de sol reinando.

"Lo siento, chicos." Dijo Nami apenada desde la proa, dirigiéndose a todo el equipo. "Soy su navegante y debería haber evitado todo esto, pero estuve tan ocupada pensando en dinero como para notar la maldita tormenta. Si por lo sucedido hoy ya no confían en mí, lo entenderé." Los pescadores empezaron a hablar entre ellos.

"¿De qué está hablando?" Nami no entendía la confusión.

"No lo sé, ¿se habrá golpeado la cabeza?" Nami no entendía la teoría.

"Creo que le dio algo por el esfuerzo." Nami se sentía confundida.

"Tal vez es tonta." Nami empezaba a enfadarse.

"Imbéciles." Gritó Johny, también desde la proa y al lado de Nami, sorprendiéndola. "La hermana Nami se siente mal por no haber visto venir la tormenta. Pero parece que no entiende que no la culpamos por ello y apreciamos como nos sacó de ella." Nami volvió a sorprenderse.

"¡Entonces si es tonta!" Dijo uno.

"La hermana Nami es genial, nadie más habría salido de esa tormenta sin perder la pesca o evitando que alguien caiga." Comentó otro. "Si alguno de ustedes le dijo algo malo, lo moleré."

"¡Ella me atrapó cuando tropecé, casi caigo!" Añadió otro.

Todos los pescadores estaban discutiendo entre ellos, hablando bien de Nami, quien se conmovió por lo que escuchaba.

"¡Chicos!" Volvió a llamar la atención de todos. "Gracias, pero prometo que esta es la última tormento en la que los meto por un descuido." Todos en el barco aceptaron esa respuesta y callaron, había una tranquila paz en el barco. "Si me disculpan…" Bostezó. "Creo que necesito un descanso por todo lo que nos queda del turno. Johny, te confío el viaje a casa."

Nami se acostó en la tumbona que hizo a Chabo traer hace unos días y rápidamente se quedó dormida. El resto de la tripulación descansó un momento hasta que decidieron partir. Cuando empezaron a moverse alguien gritó:

"¡Hombre en el agua! ¡Hay un hombre inconsciente en una tabla de madera!" Señaló a un hombre, que dormía encima de una tabla que milagrosamente lo aguantaba.