"Zoro, sé que hace poco nos vimos, ¿pero adivina a quien me encontré en mi villa? ¡Hancock! ¡Y trajo a casi todas las chicas de Amazon Lily! Seguro que no la recuerdas pero no importa. En fin, habrá boda con mucha carne y mucho sake, ¡te espero amigo y que viva el amor jajaja!" Eso decía una carta que le había llegado a Zoro en el dojo de su maestro. ¿El remitente? Luffy.
"¡¿Pero en que mierda se metió?! ¡¿Boda?!" Exclamó Zoro al terminar de leer la carta que su ex-capitán había enviado. "¿Quién es Hancock? ¿Quién es Hancock? ¡¿Quién es Hancock?! El nombre me suena, pero no logro recordar quién demonios es Hancock. Luffy, maldito, porque no me hablaste más de ella si es alguien tan loca como para casarse contigo. No sé quién demonios es esta chica, ¿y ahora me dices que vas a pasar tu vida con ella? Aunque también dices que habrá mucho sake y carne, no debe ser mala persona…"
Ese mismo día Zoro terminó de hacer lo que tenía que hacer en su villa, no solo devolvió la Wado Ichimonji de Kuina, sino que firmó cientos de autógrafos en contra de su voluntad para los estudiantes del dojo. Afortunadamente ya había tenido una larga charla con su maestro y había visitado la tumba de Kuina el día de ayer, no se arrepentiría de nada al irse hoy.
Cuando Zoro llegó a la costa, le compró un pequeño bote a un hombre con cabeza de bolo usando el dinero que la tripulación le había dejado. Antes de zarpar, su sensei lo alcanzó y le devolvió la Wado ichimonji.
"Maestro, no puedo aceptarlo. Esto era de Kuina…"
"Y antes fue mío, pero yo nunca salí a darle buen uso y a mi edad nunca lo haré. Kuina y yo te agradeceríamos que tú, el mejor espadachín del mundo, sigas usándola, dándole más y más experiencias." No recibió respuesta. "Zoro, en esta espada descansa el honor y la historia de mi familia, tú eres familia para mí y como tal mereces esta espada."
"Maestro, muchas gracias. Esta espada será mi más grande tesoro."
Ni una palabra más fue dicha entre los dos hombres. Zoro zarpó usando un mapa que venía adjunto a la carta… por 3 días. El mapa decía que llegaría en un maldito día pero él llevaba zarpando 3 días, apenas tenía un barril con manzanas que ya estaba en el bote cuando lo compró. "Maldita sea, el mapa es muy confuso de leer, ¿no pudieron pedirle a Nami que lo diseñe?" Hablaba solo en medio de la nada. "Ella habría hecho un mejor traba- ¿Qué hago pensando en ella ahora? Maldición."
El mejor espadachín del mundo estaba distraído tratando de no pensar en quien le había robado su billetera y sus siestas tranquilas. No se dio cuenta de que nubes oscuras se acercaban y el oleaje se volvía más y más fuerte.
Paso poco más de una hora y Zoro ya no tenía bote, en su lugar, descansaba en una tabla de lo que solía ser el bote. Aunque sentía como sus fuerzas se iba, se aseguró de tener con él sus tres espadas, sus tesoros. En el momento que perdió la conciencia, se escuchó el grito de un pescador.
"¡Hombre en el agua! ¡Hay un hombre inconsciente en una tabla de madera!".
La tripulación del Lufish no dudó en rescatar al hombre, incluso antes de que Johny lo ordenara. Grande fue la sorpresa al ver que el pobre bastardo con suerte era el hermano Zoro.
"¿Estará vivo?" Preguntó el segundo de a bordo.
"Respira, ¿pero que podemos hacer por él aquí?" Respondió un pescador.
"Todos, volvemos a Cocoyasi, rápido." Ordenó Johny. "Que nadie despierte a la hermana Nami, lo último que necesita ahora es preocuparse más."
Cuando llegaron al puerto y empezaban a bajar todos, Nami despertó. Había tenido la mejor siesta de su vida en mucho tiempo, no sabía si era por estar en el mar o saber que la tripulación del Lufish no la odiaba. También se sorprendió al ver que había dormido tanto, ya estaban en el puerto. "¿Me estaré volviendo una floja como Zoro?" Pensó, recordando feliz al cabeza de musgo que veía siendo llevado del barco. "Un momento, ¿Zoro?"
"¡Zoro!" Gritó Nami, viendo como su compañero era llevado por los hombros de dos pescadores.
"¡Hermana Nami, despertaste!" Gritó Johny. "Por favor tranquilízate, ahora te explico que ha pasado."
"¿Cómo es que Zoro está aquí? ¿A dónde lo llevan?" Preguntó.
"Lo hemos encontrado en el mar, estaba inconsciente. Probablemente fue atrapado en la tormenta como nosotros. Ahora lo están llevando con el doctor Nako." Nami se congeló, todavía procesaba lo que acababa de escuchar. "Pero se pondrá bien, estoy seguro." Nami caminó de vuelta a la tumbona para sentarse y pensar en lo que ocurría, sentía que sus piernas no responderían por un rato.
"¿Qué hacía ahí? ¿Estará bien? Tiene que estar bien… Zoro… No puedes morir, no aquí, no ahora, no así." Pensó. Nami iba a llorar y Johny no sabía que hacer o decir, se sentó a su lado y esperó a que se detenga, tratando de contener sus propias lágrimas.
Yozaku había visto a Zoro siendo llevado al doctor y fue informado por ambos pescadores. Cuando preguntó por Johny y Nami escuchó que se quedaron en el barco. Preocupado, decidió ir a ver como estaban sus dos amigos. Los encontró en una situación penosa, Nami seguía conteniendo el llanto, algunas lágrimas salían, Johny ya lloraba con pasión.
"Chicos, ¡vamos anímense!" Gritó Yozaku. "¡No lo va a matar una tormenta, Zoro es fuerte!" También trataba de contener su propio llanto.
"Zoro es fuerte." Esas últimas tres palabras las había escuchado antes, de su capitán. Nami reaccionó al recuerdo de esas palabras, Habían pasado por tanto, Zoro había quedado en un estado horrible más de una vez, algunas veces por culpa de ella. Maldijo las primeras lágrimas que caían en su rostro y las limpió. Cuando dejó de respirar agitadamente, se levantó y golpeó a sí misma, una gran bofetada que llamó la atención de sus acompañantes.
"¡Hermana Nami! ¿P-Porque hiciste eso?" Gritó Johny.
"Soy una idiota." Dijo decidida. "Zoro, ¿morir ahogado? ¡Por favor!" Tenía una mueca de asco. "¡Zoro es fuerte!" Estaba muy segura. "¡Incluso si ese idiota muere, iré al mismísimo infierno al que le encantaba mandarme para traerlo de vuelta!" Nami sonrió. "Solo puede morir con mi permiso, ¿entendido?"
"¡Si! ¡Hermana Nami!" Respondieron ambos ex-mercenarios, ahora más entusiasmados que nunca.
Los tres amigos fueron a ver a Zoro a la residencia del doctor, seguros de que su amigo estaría bien. Cuando llegaron, Nojiko, Genzo y el doctor Nako ya estaban acompañándolo. En el momento en el que Nojiko vio a Nami, se puso increíblemente seria. Nami caminó a la cama donde estaba Zoro para ver como estaba, pero sintió la mirada de su hermana y tuvo que verla. Le preguntó a su hermana si todo estaba bien con ella, se veía tensa.
"Nami, lo siento." Dijo Nojiko. Tanto Genzo como Nako tragaron saliva al oír eso.
"¿Qué?" Miró a los tres, nadie se atrevía mirarla. Volvió a ver a Zoro, tenía los ojos cerrados y no podía distinguir si respiraba. Nami empezaba a imaginar lo peor.
"No te enfades con Nojiko, todo fue mi culpa." Dijo Nako cabizbajo. Ahora Nami sentía como su seguridad previa desaparecía.
"¿Qué pasó aquí? ¿Qué es lo que no me están contando?" Se atrevió a preguntar. El silencio reinó por varios segundos, minutos quizá. Finalmente Nojiko se armó de valor y habló.
"Nako me pidió que le de respiración boca a boca a tu noviecito, como protocolo de seguridad." Nojiko estaba levemente sonrojada.
"¡No sabía que era Zoro! ¡Perdón Nami!" Se defendió el doctor, arrodillado y pidiendo piedad.
Lo siguiente pasó increíblemente rápido, Johny lloraba, Nami golpeaba a Genzo y Nako por darle el susto de su vida, Nojiko sentía que había confesado todos sus pecados y Yozaku rezaba porque no haya muertos hoy. Zoro despertó con el ruido pero fingió dormir para no encarar a una Nami con sed de sangre, sabía que se había salvado de morir ahogado y ahora no quería morir golpeado. Ya se enteraría de los pequeños detalles más tarde.
