OS 23. Juego Peligroso (Part II)

Shot basado en lo que pasó después de que rescataron a Hipo, a Chimuelo y a Triple ataque de las peleas de dragones

POV NARRADOR

-¿Chimuelo estará bien?- preguntó la rubia sorprendiendo al chico que estaba limpiándole algunas heridas superficiales a su dragón

-Es un guerrero ¿no es así amigo?- le dijo acariciándolo mientras Chimuelo le daba una sonrisa melosa -estará bien-

-¿Y tú?- Hipo se levantó y se recargo en la pared junto a la rubia

-As estoy perfectamente bien, yo solo fui un espectador... esos pobres dragones, obligados a pelear hasta morir, encadenados mientras están con vida...- se detuvo cuando los brazos de la chica se aferraron él y escondía su cabeza en el cuello del chico, el respondió enseguida sobando su nuca y envolviendo su cintura –estoy aquí M'Lady ¿sí?, estoy bien-

-Estaba tan preocupada- admitió la chica mientras él hacía más fuerte el abrazo

-Gracias por ir por mí-

-Debí ir contigo... yo, no debí enviarte con Patán- Hipo solo sonreía mientras se daba el gusto de oler su cabello

-Heather me ganó al pedirte como compañera, ¿así que así serán las cosas señorita?, ¿voy a tener que pelear con Patán y ahora con Heather por ti?- Hipo como últimamente le sucedía se arrepintió de aquel comentario -... bueno ya sabes cómo compañera de exploración- le dijo nervioso tratando de arreglarlo

-Oh al fin has encontrado a un rival digno- se burló la chica mientras se separaba de aquel abrazo solo un poco para mirarlo

-Mmm... lo siento por Heather, porque hay algunas cosas en las que no soy un buen perdedor- Astrid solo le sonrió sonrojada, aunque solo fuera como su compañera de exploración, era lindo saber que él estaba dispuesto a luchar por ella.

Desde beso en la forja, parecían haber abierto una peligrosa caja de pandora, en donde ninguno de los dos ya podía estar tranquilo sin la necesidad de probar los labios del otro, Astrid comenzó a guiar su mano pasando por el pecho del chico, su cuello para llegar hasta la línea de la mandíbula, el por su lado retribuía tal caricia acercando más su nuca con su mano, ambos se detuvieron muy cerca del otro, se miraron fijamente, casi dándose permiso el uno al otro...

-Chic...- se detuvo de golpe Heather cuando entró mientras los dos chicos apurados y sonrojados se separaban, ella camino con una sonrisa pícara aguantando casi la risa por el nerviosismo de los otros –¿acaso interrumpí algo?, no sé ¿una declaración? ¿Un beso?-

-¡¿QUE?!- preguntaron ambos al mismo tiempo mientras trataban de alejarse lo más posible y disimular

-No no no- decía repetitivamente Astrid mientras Hipo solo caminaba nervioso, Heather solo puso los ojos en blanco divertida, aunque quisiera molestarlos un poco más, había otras prioridades

-Bueno " s"- decía con comillas al aire mientras ambos abrían los ojos y mataban con la mirada a la chica –la tormenta llega, cierren los establos cuando acaben... ya saben... y reúnanse en la Casa Club-

-Será mejor...- dijo Astrid ni siquiera mirándolo mientras caminaba a la salida

-Si por supuesto- respondió el chico cerrando bien la puerta principal de los establos y subía a Chimuelo, Astrid voló con Tormenta y llegaron en un incómodo silencio a la Casa Club, quienes al contrario estaban teniendo una divertida conversación cortesía de Brutacio y sus historias.

Los dos entraron y se detuvieron discretamente cuando vieron que Heather estaba sentada en el lugar de Astrid mirándolos de manera retadora con una ceja levantada dejando un espacio a lado de ella y otro entre Patapez y Patán, Heather sabía que no le pedirían que ella se moviera, disfrutaba verlos inseguros, quizá solo se trataba de un lugar, pero acostumbrados desde adolescentes a sentarse uno a lado del otro, la pelinegra sabía que ese simple movimiento los haría probar dos cosas, en primera, la reacción de Astrid al sentir que alguien más ocupaba su lugar, y en segunda la decisión de Hipo entre cederle su lugar y dejarla entre Heather y Patapez o que se sentara a lado de Patán.

Cuando entraron Astrid estaba tenía un rostro que escondía molestia, caminaron juntos pasando desapercibidos para todos menos una pelinegra que cuidaba cada uno de sus movimientos, cuando se posaron en el lugar de Hipo, Astrid comenzó a caminar hacia el otro espacio libre pero fue detenida discretamente por una mano en su cintura, sin palabras Hipo le invitó a tomar su lugar y este fue al otro más lejano entre Patapez y Patán. Heather sonreía victoriosa.

El sonido de una furiosa tormenta acompañaba a los jinetes que aburridos esperaban a que esta pasara

-Hermano, estoy aburrida- se quejó Brutilda mientras se recargaba con sus manos sobre la mesa

-No es justo ¿Por qué Hipo si puede divertirse y nosotros no?- se quejó el hermano por lo que Hipo levanto la vista

-Yo solo estoy dibujando- replico el chico que estaba recargado en su furia nocturna –no veo como esto pueda poner en peligro a alguien-

-¿Y acaso una competencia de escupitajos entre Albóndiga y Tormenta pone en riesgo a alguien?- dijo con tono obvio Brutacio

-Emmm déjame pensar... en un lugar construido en su mayoría con madera... SI¡- le contestó con los ojos en blanco el líder

-¿Hay alguna manera en la que se diviertan sin que involucre fuego?- preguntó Astrid

-Tú y yo sabemos la respuesta- le dijo seria Brutilda

-Quizá haya algo...- dijo Heather viendo la oportunidad perfecta, con la tormenta como estaba cayendo, era imposible que alguien se escapara

-¿Qué?- dijeron entusiasmados los gemelos –lo que sea... ¿implica golpear a alguien?, estamos dentro ¡-

-En realidad, es más bien un juego clásico de las acampadas- dijo Heather sonriendo al ver la reacción de Hipo y Astrid –Verdad o reto-

-Mundana- se quejó Brutacio –la gente bien lo llamamos O dices o haces-

-Tiene más caché- completó su hermana

-Como se llame ¿juegan?- preguntó la pelinegra mientras miraba a Patapez con complicidad

-Juego- dijo este ya sabiendo perfectamente su papel

-Mi hermana y yo jamás podríamos negarnos al fino arte de hacer a las personas hacer cosas estúpidas-

-O de hacerlas nosotros- dijo Brutilda mientras se sentaban en el círculo que ya se había comenzado a formar

-¿Salir a la tormenta o jugar ese estúpido juego?...supongo que cuentan conmigo- dijo Patán sentándose

-¿Hipo... Astrid?- les preguntó pícaramente la chica

-Creo que prefiero dibujar otro rato- se disculpó Hipo, Heather rodó los ojos y después miró a la acorralada Astrid, la ojiazul respiro profundo, Heather la estaba retando, y un Hofferson nunca huye de un reto

-Bien- dijo yéndose a sentar

-Vamos Hipo, ¿enserio nos vas a dejar solos?- se quejó Patapez

-En realidad el que esta solo soy yo, y se los agradezco... así que continúen- les dijo sin despegar los ojos del papel

-Está bien, pero como eres el jefe tengo un bonus para ti ¿te interesa?... bueno da igual, de todos modos te lo voy a decir- dijo Heather sin darle tiempo a responder pero captando su atención –si decides unirte a nosotros, en cualquier momento, tendrás el poder de cancelar un reto de cualquier participante... ¿trato?... bien trato- repuso sin darle tiempo de nuevo

-Comienzo... Patas de pez ¿dices o haces?- preguntó Tacio

-Digo- respondió el siempre inseguro chico

-¿Quisieras volver a ser TR?-

-Supongo que sí y no... Bueno no lo sé, es que, si pero no quisiera ser malo con Albóndiga ni tan valiente- respondió el chico

-¿TR?- preguntó Heather

-Thor Rompehuesos- dijo emocionado y con los ojos casi brillando Patán

-El amor platónico de Patán... luego te cuento- susurro Astrid a su amiga –mi turno... Tilda ¿dices o haces?-

-Hago, la respuesta es siempre hago-

-Ejercicio de confianza, salta desde Tormenta de espaldas y confía en que tu hermano te atrape-

-Agg esto va a doler- dijo con los ojos en blanco mientras caminaba hasta la dragona

-¿Quee? No confías en mí?- se quejó Brutacio mientras estiraba los brazos

-¿Debería?- le dijo mientras se acomodaba –bueno tres dos uno- y se dejó caer, justo en el momento Brutacio dio un paso hacia atrás y la dejo car el lleno al suelo

-No la verdad es que no- dijo atacándose de risa mientras su hermana se sentaba y se sobaba

-Mi turno- dijo Heather calmando su risa –Patán... dices o haces?-

-Hago mi hermosa pelinegra, ¿Qué quieres de mí?- le dijo seductor mientras Astrid y ella hacían una mueca de desagrado

-Besa a Astrid, en la boca- los ojos de Astrid se abrieron casi tanto como los de Hipo que estaba escuchando todo

-¿QUE? NO ¡- se quejó Astrid mientras triunfante Patán se levantaba y comenzaba a hacer muecas ofreciéndole sus labios, Astrid se triaba hacia atrás con asco mientras los labios se Patán se acercaba a ella, hasta que Patán sintió una mano en su rostro alejándolo de golpe

-Oye- dijo reincorporándose y viendo a Hipo

-Tomo mi bonus- le informo Hipo sentándose a lado de Astrid bloqueando casi por completo a Patán. Heather los miro más victoriosa que nunca, se estaba saliendo con la suya y le encantaba.

-Bien mi turno...- dijo Patapez quien miraba a Heather con complicidad –Hipo, ¿dices o haces?- Hipo respiro profundo

-Digo- se armó de valor

-¿Por qué el sello rojo de tu armadura que traes en el pecho es el símbolo del Nadder?- Hipo se sonrojo inmediatamente, ese sello era un guiño a Astrid, lo llevaba justo en el pecho del lado izquierdo cubriendo su corazón, porque era un símbolo de amor hacia ella, pero eso no lo diría, después de todo, alterar la realidad no es mentir

-En honor a Tormenta y su jinete que me han salvado la vida incontables veces- Astrid se sonrojo pero le regalo una sonrisa correspondida por el

-Si si muy románticos... - se quejó Patán -mi turno... Brutacio, ¿haces o dices?-

-Sabes las respuesta- le dijo calmado

-Toma la espada de ahí y sal a la tormenta con ella al aire por 30 segundos-

-Hecho- le dijo emocionado mientras corría por el espada

-Brutacio espera...- trato de detenerlo el líder, pero no lo escucho, rápidamente abrió la puerta y apunto al cielo con la espada, la habitación se iluminó debido al pequeño rayo que cayó directamente al chico, fue tan pequeño y dirigido a la espada que apenas chamusco algunos cabellos del chico

-Eso fue increíble...- dijo emocionado mientras escurría a causa de la lluvia y tenía sus cabellos levantados a causa de la fricción generada

–Mi turno... Heather, ¿dices o haces?- preguntó Tilda

-Digo- pronuncio tranquilamente

-¿Por qué le escribiste a Patapez y no a Astrid todo este tiempo?- la pregunta tan bien formulada y pensada sorprendió a todos, sobre todo viniendo de Brutilda

-Bueno porque él me entendía y disfrutaba charlar con el...- dijo apenadamente mientras ella y Patapez se sonrojaban

-Mi turno entonces...- dijo Hipo viendo la oportunidad de vengarse de su querido amigo –Patapez ¿dices o haces?- Astrid solo sonrió para ella, una risa tan discreta que solo Hipo captó, ambos sabían lo que venía y les alegra por una vez estar del otro lado –vamos hermano varíale por una vez- lo retó

-Bien...- dijo resignado, finalmente era Hipo el más cuerdo de ahí, no lo haría hacer nada que pusiera en riesgo su vida –hago- dijo con un suspiro fuerte, Astrid se mordía los labios para no dejar escapar una risa e Hipo puso su mano en su rodilla tratando de tranquilizar la risa propia

–besa a Heather- le dijo sin más, Heather trago saliva cuando se dio cuenta que su juego había sido revertido en un perfecto golpe de Hipo

-B bbien- dijo el respirando profundo mientras todos miraban a la expectativa de la curiosa pareja. Patapez se acercó tímidamente a ella y besó su mejilla, fue un beso rápido y muy inocente que hizo que ambos se volvieran color rojo por el contacto y la cercanía.

Heather se sentó de nuevo en su lugar y permitió a su sangre escaparse de sus mejillas, Hipo había hecho una muy buena jugada, pero el analítico chico no pensó en un pequeño detalle en su perfecto juego, Heather tenía el siguiente turno, y la pelinegra tenia cierto gusto por la venganza.

-Mi turno- le dijo mirándole con una ceja levantada –Astrid ¿dices o haces?- le pregunto sin dejar de ver a Hipo quien se dio cuenta, su rubia pagaría las consecuencias

-Hago- suspiro Astrid, hay cosas que simplemente nunca podría decir. Heather sonrió pícaramente

-Dulce venganza...- dijo con voz baja –Besa a Hipo, en la boca... por 10 segundos- Hipo y Astrid se sonrojaron, pero en realidad, los dos ya estaban preparados, ya lo habían visto venir desde el comienzo, de hecho, por eso evitaron tanto ese juego

-Esto va a ser interesante- dijo emocionada Brutilda mientras se acomodaba en su lugar

-Hermana no habíamos visto un beso de estos dos desde hacía años... Gallina no pierdas detalle- le murmuraba a la gallina

-No es la gran cosa por Thor- dijo con los ojos en blanco Patán

-Anda... tu turno de cumplir- la retaba Heather al ver que no se decidían. Astrid la miró una vez más con ganas de comunicarle cuanto la odiaba en esos momentos, suspiro fuerte y tomó el cuello de Hipo atrayéndolo a sus labios.

Hipo tenía todas las intenciones de dejar quietas sus manos, solo cumplir con el reto, pero es que sus manos no tenían voluntad cuando se trataba de Astrid, comenzó a acariciar su cintura mientras la otra se detuvo en su muslo como un soporte para que ella no cayera.

Astrid por su lado ya se había olvidado del resto de la gente, en cuanto las manos de Hipo y sus labios comenzaron su trabajo llevó su mano libre a su cabello y se aferró a él como tanto disfrutaba hacer. Hipo en un acto involuntario mordió su labio inferior y regresó su boca a un beso más intenso. Todos en ese lugar estaban embobados con aquello, ninguno de ellos había experimentado o incluso visto un beso de esa clase, tan apasionado tan real, lleno de amor y deseo.

Heather miraba orgullosa su trabajo, porque la próxima vez que alguno tuviera al menos el mal gusto de usar la palabra "amigos", le diría con las manos en la cintura que unos amigos, nunca se besan de esa manera.

Hipo y Astrid estaban convirtiendo su relación en una peligrosa y excitante mezcla de amor, timidez, miedo y deseo, se estaban convirtiendo en adictos al otro, así que una vez que sus labios se unían, solo parecían no poder parar más.

-Ejem- se aclaró la garganta Patán, el resto de los espectadores de quejaron abiertamente de que Patán haya acabado con eso, la pareja en seguida volvió en sí y se separó sin poder dejar de mirarse, estando completamente rojos cuando la excitación se convirtió en pena de nuevo.

-Bueno...- dijo sin más Heather –ha sido un buen juego, pero creo que es hora de dormir- decía fingiendo un bostezo. Todos siguieron su idea y se acomodaron en sus dragones, esa noche, pasarían la tormenta ahí.

La pelinegra durmió sonriente, se había salido con la suya de manera magistral, Hipo y Astrid en cambio ni siquiera podían dormir, los dos sabían que ya se estaban metiendo en un juego peligroso, y que las consecuencias podrían ser graves.