OS 24. Bosque Nocturno

Shot basado en el capítulo en que encontraron el huevo de nuestro querido, nuestro amado, nuestro adorado Garff

PD: Imagínense el inicio de este Shot con el ruido de fondo de Garff llorando.

POV NARRADOR

-Escuchen si cerramos las puertas, usamos tapones de oídos y dormimos debajo de la cama tal vez podamos dormir un poco... - decía el líder mientras se tapaba los oídos tratando de calmar el sonido -vamos a salir de aquí antes de que nos explote la cabeza- ordenó el líder mientras salían de los establos en donde el Canto Mortal bebé se quedó resguardado.

-Gallina- se lamentaba Brutacio mientras cargaba a su mascota atrapada en el ámbar del canto mortal

-Tranquilo Brutacio, la sacaremos de ahí- le decía el líder al notar los lamentos del chico

-¿Tienes idea de cómo hacerlo?- le murmuró Astrid

-Ni la más mínima- confesó Hipo

La luna ya estaba en su punto más alto en el cielo, la media noche se hacía presente y todos estaban en la Casa Club tapándose los oídos rezándoles a los dioses porque los llantos pararan, los del canto mortal y los de Brutacio. Hipo por otro lado seguía pensando en cómo sacar de ese capullo a Gallina, no podía hacerlo con el gel como había liberado a los dragones y jinetes en el pasado, una gallina era definitivamente más delicada al fuego.

-Me rindo- dijo desgastado Hipo mientras se sentaba en el suelo a lado de Astrid, quien cubría su cabeza con sus manos

-Oye tu... no te puedes sentar, no mientras gallina este así- le replicó Brutacio

-Déjalo descansar un poco, lleva horas intentándolo- interrumpió Astrid –además tu gallina no se ve ni molesta, ya hasta está dormida-

-Ella estará bien Brutacio, solo necesitamos todos parar un rato ¿bien?-

-Bien- dijo resignado y ofendido Brutacio mientras tomaba a su gallina –pero al amanecer no saldrás de aquí hasta que Gallina sea libre ¿lo captas?- lo amenazó saliendo de ahí

-Claramente- contestó despreocupado Hipo

-¿Qué?- dijo Astrid dirigiendo la mirada a Patán -¿Cómo es que él puede dormir con este escándalo?-

-No tengo idea, pero por primera vez, siento envidia de el- contestó Hipo quien también comenzaba a perder los estribos con el llanto

Un dragón se estrelló contra la puerta de la casa club, cuando llegaron a su rescate vieron a Smidvarg en el suelo caminando confundido

-El llanto está desorientando a los terrores nocturnos- dedujo Hipo

-Quizá deberíamos moverlos por hoy a la isla de alado- sugirió Astrid – y tengo a los indicados para cuidarlos allá- le sonrió pícaramente mientras veía a los distraídos Patapez y Heather platicando

-No creo que a ellos les moleste- dijo Hipo mientras veía con complicidad a Astrid –Oigan chicos- los llamó el líder –tengo una misión para ustedes-

POV ASTRID

Aunque mi cabeza prácticamente estaba explotando por el escándalo del recientemente nombrado Garff tengo que admitir que me encantaba la idea de mandar a Heather y Patapez lejos, solos toda una noche.

-¿Dónde está Brutilda?- me preguntó Hipo

-No tengo idea- le respondí, desde que salimos de los establos no la habíamos visto, comenzamos a buscar por toda la Casa Club hasta que vimos un bulto debajo de varias mantas, lo levanté lentamente y pude ver que Tilda en realidad se las había arreglado para dormir, cubrió sus oídos con telas y se escondió en varias capas de mantas que amortiguaban el ruido. Que lista.

-Lo admito, fue un modo muy inteligente- dijo Hipo cuando la vio yo asentía dándole la razón

Las horas pasaron, me estaba volviendo loca el sonido ¿es que nunca se va a rendir?

-Creo que debimos ir a cuidar a los Terrores nocturnos nosotros- me quejé

-¿Los relevamos?-

-Buena idea- le respondí levantándome rápidamente. Volamos un rato hasta que vimos a la manada sobre volando un claro en las isla –As- me susurró haciendo que parara a Tormenta, dirigí mi mirada hacia el suelo, ¿abrazados?... le regalé una mirada de complicidad a Hipo y dimos la vuelta a la isla para dirigirnos a los arbustos

-Shhhh- siseaba con un gesto a Hipo evitando a toda costa hacer cualquier ruido -¿escuchas algo?

-A ti- me murmuro, yo mordí mis labios para evitar reírme –ven- me dijo tomando mi mano, comenzamos a caminar muy despacio, evitando las hojas o cualquier cosa que pudiera delatar nuestro andar, pero ninguno notamos una rama que se interponía en nuestro camino, cuando Hipo la pisó enseguida lo jalé hacia mí y nos escondimos detrás de un árbol haciéndonos lo más chiquitos posibles.

Éramos dos niños jugando a las escondillas, podía sentir a Hipo abrazando mi cintura y ahogando su propia risa escondiendo su rostro sobre mi cabeza, lo sentí alejarse un poco de mí, el comenzó a asomarse, me hizo una seña de que estábamos fuera de peligro y caminamos un poco más.

Cuando por fin logramos acercarnos lo suficiente comenzamos a centrar nuestros oídos en su plática, no sé en qué momento se alejaron del abrazo, pero yo quería saber todo sobre esos dos.

-Cuando hay amor ¿Por qué negarlo? – escuchábamos apenas a Heather, Hipo y yo nos mirábamos sorprendidos ¿tan rápido ya estaban hablando de amor?

-Supongo que es una pérdida de tiempo- le respondió Patapez

-Vaya que van rápido- murmuró para mi Hipo

-Ojalá ese par lo entendieran de una vez- esperen un momento... casi en modo sincronizado Hipo y yo abrimos los ojos

-Creo que ya no quiero escuchar- le dije completamente apenada, por favor que no se haya cuenta que hablaban de nosotros

-Quizá debamos darles privacidad- me correspondió mientras tratábamos de caminar apresuradamente, lo quería llevar lejos, no quería que a Heather se le escapara alguna imprudencia

POV HIPO

Ay por Thor Heather, en cuanto me di cuenta que esta chica estaba hablando de nosotros supe que lo mejor era irnos de ahí, no dudo que se le escape pronto un mal comentario que pueda hacerle saber a Astrid que nosotros éramos los aludidos.

Tomé su mano y la comencé a guiar de regreso a nuestros dragones, un silencio se apodero de nosotros, ninguno reíamos más, aquel comentario le quito lo divertido a la noche, ahora solo me sentía nervioso.

-Hipo...- me susurró –Hiiiipo- repetía así que detuve mi caminar un segundo -Creo que estamos un poquito perdidos- se burló ella, Thor, comencé a mirar a mi alrededor, este no era el camino de regreso a Tormenta y Chimuelo, con el pánico de sacarla de ahí ni siquiera me di cuenta del camino

-Por supuesto que no, sé a dónde vamos- le dije como si nada mientras trataba de buscar una señal en el camino que me diera dirección

-Ajam ¿por eso es que ya pasamos esa roca dos veces?- me dijo señalando una enorme roca adornada por el pasto y algunas flores –muy bien Chico Dragón, sígueme- me dijo ahora ella tomando la delantera

-No es por ahí Astrid- me quejé después de un rato de caminar

-Que si- me decía completamente segura

-Te puedo apostar lo que tú quieras que no- estaba seguro, nada de aquí me era familiar

-¿Qué propones Haddock?- me dijo deteniéndose mientras me miraba retándome

-Mmm... Veamos- le dije mientras me acercaba más a ella, oh vamos ¿por qué no puedo mantener una distancia saludable entre nosotros?, cuando estaba a punto de proponer mi castigo escuchamos las hojas quebrarse, así que la jale hacia mi mientras nos cubríamos con un árbol solitario.

Pudimos escuchar a Heather y Patapez reír acercándose a nosotros, no había salida, si caminaban a lado del árbol nos descubrirían.

Apenas respirábamos ambos, escuchábamos su caminar más y más cerca de nosotros. Thor, es tan difícil permanecer cuerdo cuando la tengo tan cerca.

Cuando las voces se hicieron totalmente presentes supimos que estaban justo a lado de nosotros, Astrid cerraba los ojos, estábamos muy muy descubiertos, de repente y después de contener el aire unos segundos eternos comenzamos a escucharlos alejarse poco a poco, gracias a Thor esta solo fue parte de su ruta en su paseo nocturno.

Cuando los últimos pasos desaparecieron del ambiente, supe que ya estaban lejos, y aunque me sentí más tranquilo, no me quería mover, voltee a ver a Astrid para avisarle que estábamos a salvo... pero como ha pasado últimamente, mi cuerpo no obedeció...

POV ASTRID

Cerré mis ojos, estábamos acabados, nos encontrarían y Heather ahora si no dejaría de hablar de mi situación con Hipo, con atención los escuchaba alejarse a paso lento de nosotros, de la nada justo cuando iba a abrir los ojos un choque eléctrico se apodero de mí.

Eran unos labios que yo conocía a la perfección que habían asaltado mi boca, pero está esta tan enamorada de esos besos que enseguida tuve que corresponderle ¿Cómo es que besaba tan bien?, sentí sus manos comenzar a tomarse ciertas libertades que yo con gusto le permitía, recorrió mi costado con suavidad, mientras yo lo atraía hacia mi pidiéndole más, necesitaba más de el a estas alturas, y como por obra de los dioses el pareció comprenderme cuando dejo sus caricias y mis brazos quedaron aprisionados por él, nunca lo había visto en este estado, y me encantaba, nuevas sensaciones se apoderaron de mi cuando mis labios fueron brutalmente abandonados y mi mandíbula y después mi cuello comenzaron a recibir atención.

Ya no tenía control de mí, ni de mi respiración, ni de mi cuerpo, quería gritarle, quería decirle cuanto lo amaba, lo adicta que me estaba haciendo a sus labios a sus manos a su olor, simplemente a él

-Hipo...- dije apenas pudiendo hablar debido al gusto de sentir sus besos en mi cuello

-Shhh- lo escuché callarme mientras regresaba a mis labios, pude pasar horas en ese momento, congelarlo en el tiempo, y si tengo que ser honesta, me estaban comenzando a preocupar muy poco las consecuencias a futuro, yo lo amaba lo tenía claro, lo necesitaba también lo sabía, desconocía y me aterraba pensar si Hipo sentía lo mismo por mi o no, pero lo que era cierto es que estaba tan involucrado en este juego como yo.

Sin darnos cuenta el sol comenzaba a dar sus primeras señales de vida, nos separamos un poco sin saber que decir, mientras regulábamos nuestras respiración no podíamos dejar de mirarnos, teníamos que volver, antes que alguien se haya dado cuenta de nuestra ausencia y comenzaran las preguntas.

-¿Quién diría?... tenías razón- dijo sarcástico viendo hacia el frente, yo giré mi cabeza y ahí estaba el sendero que seguimos desde el principio

-Debí apostar- me quejé aun sujetando su cuello, el solo se rió cuando escuchamos a lo lejos a la voz de Patapez –debemos volver- yo asentí y corrimos rápidamente por el sendero hasta nuestros dragones. Cuando llegamos apenas pudimos fingir estar hablando de cualquier tema en la casa club cuando Brutacio llegó con su Gallina, Heather y Patapez regresaron, y el resto de la Orilla comenzamos a funcionar como si nada hubiera pasado, y en este punto, fingir al otro día que nada había pasado, comenzaba a ser más excitante que molesto.