OS 26. El descubrimiento de la debilidad

Shot basado en el inicio de Defensores del Ala Par. I, en donde Astrid bloquea una flecha con la pierna y termina herida

POV NARRADOR

-Buen saqueo- se felicitó Heather mientras aterrizaba con Cizalladura

-Mi favorito hasta ahora- respondió Astrid aun montada en Tormenta

-Vamos- la invito Heather mientras tomaba camino hacia el domo donde estaba el resto de los jinetes

-Claaaro- dijo Astrid bajando lentamente de su dragona, cuando su pierna piso el suelo no pudo evitar soltar un quejido discreto que llamó la atención de la pelinegra

-¿Astrid?- le preguntó mientras se dirigía hacia ella, posó su mirada en el muslo de la chica y pudo ver que sus mallones comenzaban a teñirse de rojo, ahí estaba una herida punzante y expuesta –Por Thor Astrid ¿Qué te paso?-

-Tranquila solo me alcanzó una flecha, estoy bien ¿sí?- le dijo despreocupada Astrid, aunque internamente el dolor la estaba matando

-Será mejor ir a curarte eso- le dijo Heather poniendo el brazo de Astrid en su hombro y ayudándola a caminar

-Heather, estoy bien... ahora reunámonos con los chicos y después curaré la herida ¿sí?- le respondió la rubia que tanto odiaba que la gente la viera herida

-Bien- dijo con los ojos en blanco mientras se encaminaban al domo.

-¿Cómo está?- preguntó el líder al ver a Albóndiga siendo curada por Patapez después de una campaña para liberar algunos dragones de los barcos de Viggo

-Sabes ellos hirieron sus sentimientos, se acercaron demasiado- contestaba -una pequeña herida en el ala pero estará bien- Hipo asintió y poso sus ojos en su rubia a quien en seguida notó que no estaba caminando bien.

-¿Estas cojeando?- le preguntó mientras Astrid negaba con la cabeza

-No- dijo tratando de caminar lo más normal posible

-Le dispararon en la pierna- respondió Heather mientras Astrid ponía los ojos en blanco

-¡¿Qué?!- dijo Hipo corriendo hacia ella quitándole el peso de Astrid a Heather y ayudándole el a caminar

-La flecha de un cazador iba a darle Tormenta así que la bloquee- explicó la rubia mientras la sentaba en una banca

-¿Con tu pierna?- le dijo preocupado Hipo mientras se arrodillaba y comenzaba a revisar su herida

-Solo fue un roce estoy bien-

-Astrid esto no fue un roce... Oh dioses- se quejó Hipo –muy bien ¿alguien más fue herido recientemente? ¿Quién no me lo dijo?- pregunto el líder mientras veía a todo el equipo levantar la mano

-Conocemos los riesgos Hipo- dijo Heather mientras le daba una venda para Astrid y este comenzaba a vendarla

-Y no olvidemos que liberamos a dos docenas de dragones esta semana- le recordó la ojiazul

-Ok chicos nueva regla, desde ahora...- Hipo fue interrumpido cuando un Terror terrible se posó en él y comenzó a leer la nota.

-¿Qué es eso?- preguntó Brutacio acercándose a Hipo mientras curioseaba en la nota –muchas palabras grandes ¿quieres que le eche un vistazo? Si las palabras grandes son lo mío

-Dinos algo Hipo- pidió Astrid curiosamente al ver el rostro del castaño

-Es de Viggo... quiere que nos veamos- respondió el chico

-Cuando regrese quiero ver esa pierna curada ¿bien?- le ordenó Hipo a Astrid mientras cargaba a Chimuelo con lo necesario en caso de una emboscada

-¿Qué?... estas muy equivocado si crees que no voy a ir- respondió Astrid con los brazos cruzados recargándose en Chimuelo

-Astrid estas herida- le dijo con los ojos en blanco el líder, ella solo lo miraba con una ceja levantada -mira estaré bien ¿sí?, Heather y Patán serán mi escolta, y los gemelos y Patapez estarán atrás en caso de emboscada- trataba de convencerla, pero ella solo lo miraba retándolo –As, por favor- Astrid continuó en silencio –Dije que no Astrid, te quedaras, descansaras, curaras esa herida y por una vez en tu vida, te vas a quedar quieta, punto- le respondió Hipo en tono de orden pero la expresión de Astrid se quedó intacta –Bien- dijo resignado, Astrid soltó una sonrisa triunfante, besó la mejilla de Hipo en modo burlón y se fue a preparar a Tormenta.

-Tiene una interesante habilidad para salirse con la suya- se burló Patapez mientras llegaba

-Si...tenerme a mí como su idiota- confesó Hipo mientras le veía irse, hasta que cayó en cuenta que Patapez estaba ahí –Patapeeez- dijo nerviosamente

-Tranquilo, olvidare que dijiste eso- lo tranquilizó Patapez tratando de no incomodar más a su amigo -estamos listos- Hipo asintió y se reunieron con el resto de los chicos.

Debido a la presencia de Astrid, ella y Heather fungieron como escoltas de Hipo, mientras los otros se quedaban en un lugar cercano en caso de peligro.

-Ahí está Viggo- señaló Heather mientras Viggo estaba sentado a la vista de cualquiera en un banco frente a un tablero de Mazas y Garras sin ningún ejército o peligro cercano

-No tiene ningún lugar para esconderse- señaló Astrid

-Sería fácil derribarlo desde aquí- propuso Heather

-No no, voy a ver que tiene que decir- las detuvo el líder, estando en su sangre no matar, esperaba que las palabras lo resolvieran -vigilen ese barco por mí- dijo señalando la pequeña embarcación en la que seguramente Viggo había llegado

Cuando Hipo aterrizó tuvo que hacerlo un poco lejos debido a que Viggo estaba rodeado de un grupo de Adelfas Azules, Chimuelo miraba atento a su líder acercarse al jefe de los Cazadores.

-Parece que te hace falta una pieza- saludó Hipo poniendo la pieza del Rey vikingo en el tablero

-Viniste, estoy sorprendido- le respondió cortésmente Viggo

-No lo estas, de lo contrario no estarías sentado en un campo de flores que envenena a los dragones- le respondió Hipo sin un poco de paciencia -¿Qué quieres Viggo?-

-Te ofrezco una tregua con términos muy generosos- le dijo haciendo a un lado las piezas del tablero y posicionando un mapa del archipiélago con una enorme línea roja dividiéndolo por la mitad -tú te quedas al sur de esta línea y mis hombres y yo evitaremos el área, jamás tendernos que pelear de nuevo, te ofrezco la oportunidad de salvar a todos los dragones debajo de esta línea sin mencionar la de tus amigos jinetes- le dijo mirando a la ojiazul que sobrevolaba atenta a todo lo que pasaba -estoy dispuesto a conmemorar este trato y terminar con la matanza- dijo firmando el mapa -¿y tú?- le cuestionó mientras le ofrecía el carboncillo

-Tengo que pensarlo- dijo Hipo indeciso

-Por supuesto, todos los lideres necesitan consejos- le dijo mientras Hipo enrollaba el mapa -pero al final es nuestra decisión ¿no es así?- mencionaba a la par que Hipo se disponía a regresar a Chimuelo -a y ¿cómo está la pierna de Astrid?, recuperándose bien espero- Hipo se detuvo en seco, pero no le diría nada, trato de caminar ignorándolo –es casi un martirio ver a tal guerrera herida- continuaba Viggo mientras Hipo apretaba con más fuerza el mapa –una ilustre vikinga, no lo dudo una gran compañera de batalla y definitivamente una hermosa mujer- Hipo sentía su sangre hervir pero era demasiado listo para saber lo que buscaba Viggo –El tiempo es la esencia Hipo, la paz puede ser algo tan frágil, tanto como una hermosa valkiria- Hipo se giró de golpe regresando abruptamente hacia Viggo y golpeado el tablero

-Que te quede claro Viggo... tu o uno de tus malditos cazadores ponen una mano sobre ella y estarán muertos para la próxima luna- lo retó el chico mientras Viggo lo veía victorioso, lo había conseguido, confirmó el punto débil del chico, y en algún momento, lo utilizaría en su contra.

-Lo que amamos siempre acaba por destruirnos, mi querido Hipo, recuerda eso- le advirtió Viggo calmado mientras Hipo volvía a alejarse, lo que tenían que discutir ya lo habían discutido, no tenía por qué estar ahí.

POV HIPO

Nuestro vuelo de regreso fue más callado de lo que pensé, pero esa reunión en verdad me había puesto de malas, algo no está bien, ¿Por qué Viggo cedería tanto terreno?, y el asunto de Astrid, fui un imbécil no debí reaccionar así, debí callarme e ignorarlo, ¿Cómo es que lo supo?, supongo que es lo de menos frente al hecho de que Astrid ahora estará más en la mira de Viggo, puedo darlo por hecho.

POV NARRADOR

Cuando los jinetes llegaron y acordaron en la reunión visitar el lugar exacto en donde la frontera se marcaba, todos se desplegaron algunos a sus cabañas a dormir y otros a cenar algo, Astrid por su parte fue a dejar a Tormenta a los establos y a asegurarse que todos los dragones estuvieran bien, cuando bajó de su dragona apenas pudo poner el pie, la herida la estaba matando, llevó su mano a la pierna y notó que esta había comenzado a sangrar de nuevo

-Mierda- se quejó tratando de recuperarse, llevó a su dragona, cerró los establos y comenzó el tormentoso camino a su cabaña, cuando iba a mitad de camino tuvo que sentarse un poco, un calambre causado por el dolor ya no le permitió dar un paso más, escondió su cabeza entre sus manos dando tiempo a que pasara el dolor

-Eres la persona más terca que he conocido en mi vida- dijo se repente su voz favorita –justo hoy Tormenta tenía que dormir en los establos-

-Le gusta dormir ahí cuando hace tanto frío- se justificó la chica

-Por supuesto- le dijo sarcástico –y pedirle a un jinete con un furia nocturna que te acompañe a dejarla para que después no tengas que regresar caminando estaba por demás descartado-

-Estabas ocupado- dijo con los ojos en blanco

-¿Haciendo quee?- se burló Hipo –anda vamos a curarte eso de una vez- le invito mientras la ayudaba a levantarse y a subir a Chimuelo

Cuando aterrizaron en la cabaña de Astrid esta entró apoyada del hombro de Hipo mientras Chimuelo se acomodaba en su rincón favorito en ese sitio, cerca de la entrada. Hipo guió a Astrid hasta las escaleras y pudo escucharla quejarse justo al tratar de subir primer escalón –ven aquí- le dijo mientras se agachaba y la cargaba en modo nupcial

-Hipo puedo subir sola- le reclamó cuando este dio el primer paso con ella en brazos

-No no puedes, y no me pongas de malas- le advirtió Hipo, como respuesta Astrid solo dio un resoplido en forma de queja y se agarró al cuello del chico. Cuando llegó a su habitación la dejó suavemente sobre su cama y la ayudó a acomodarse –quédate quieta- le ordenó mientras bajaba por vendajes y agua caliente, entre las ventajas de tener un dragón, es que calentar el agua es cosa rápida.

Cuando este regresó, para su sorpresa Astrid estaba en la misma posición quieta.

-Estas sangrando demasiado- le dijo el líder mientras quitaba la ensangrentada venda

-Solo fue por el movimiento de todo el día- trato de tranquilizarlo pero este solo negó con la cabeza. Comenzó a limpiar la herida una y otra vez, mientras Astrid trataba de quejarse lo menos posible, Hipo resoplaba cada vez que pasaba el trapo y la herida volvía a sangrar.

-Vas a necesitar puntadas- dijo al final el líder, Astrid solo suspiro profundo

-Bien- dijo ella tratando de levantarse, en el instante fue detenida por el castaño –solo voy por el equipo, está en la Casa Club- Hipo se quejó con los ojos en blanco mientras se levantaba

-En serio Astrid, no abras más la herida, quédate quieta- le ordenó de nuevo mientras salía.

Hipo no había recibido tanto entrenamiento como Patapez por parte de Gothi, pero si algo tiene que saber un vikingo líder que suele enfrentarse a la muerte es hacer una sutura de urgencia, al menos eso solía decirle su padre, así que se sentía bastante confiado como para hacerlo el mismo. Tomó el equipo y se dirigió a la cabaña de Astrid, limpió sus manos con agua muy caliente y subió con ella.

Un sentimiento de vergüenza de apodero de él cuándo pensó en lo que tenía que pedirle a continuación –As- le dijo aclarando su garganta –los mallones-

-¿Mande?- preguntó Astrid quien no había entendido lo que el chico dijo tan rápidamente y en voz baja

-No puedo suturar con la tela de los mallones tan cerca- explicó el chico completamente apenado

-Oh ya- dijo ella un poco avergonzada, pero accedió mientras trataba de quitárselos e Hipo se volteaba completamente

-Trata de no rozar por nada la herida...-

-Mierda¡- se quejó Astrid e Hipo soltaba una risa discreta

-Por qué te puedes lastimar- terminó la frase en modo burlón

-ja ja ja- se rió en tono sarcástico la chica –ya está- le informó quedando solo con su falda dejando sus piernas al descubierto Hipo giró lentamente y comenzó a tomar las cosas de la sutura

-Thor ¿hasta dónde llegó la flecha?- le preguntó al notar que sin los mallones no había tela que absorbiera la sangre y por ende esta recorría su pierna libremente

-¿Por qué no sangre tanto antes de irnos con Viggo?- le preguntó la rubia quien también estaba absorta con la escena

-Porque tengo una rubia muy terca que decidió volar todo un día y caminar un buen tramo y por ende la herida se abrió más- le explicó Hipo mientras comenzaba a limpiar de nuevo la sangre –sostenlo aquí- le pidió mientras llevaba su mano al trapo y este se dirigía por la aguja y el hilo

Hipo regresó y tomo un paño con alcohol –va a doler- le advirtió el chico mientras ella lo veía con seguridad. Cuando el paño hizo contacto con la piel Astrid solo se quejó un poco, aunque era doloroso no cualquier cosa podría derrumbar a la chica.

Hipo tomó la ajuga de sutura ya con el hilo pero cuando iba a dar la primer puntada se detuvo y negó con la cabeza, no era lo mismo que coser a vikingos fornidos ni heridos con los que Gothi lo hizo practicar, era la piel de Astrid, lastimarla, que sabía que lo haría, era lastimar a la mujer por quien respiraba, estuvo un momento tratando de recuperar fuerzas hasta que una mano se posó sobre la suya

-Puedo hacerlo yo- se ofreció Astrid

-No pequeña, solo...-

-Estaré bien Hipo- le dijo sonriéndole –confió en ti-

Hipo asintió y comenzó con la primera puntada, pudo ver el rostro de Astrid, trataba en medida de lo posible ocultar el dolor, pero estaba claro que era agónico, cuando la aguja penetró su piel una segunda, una tercera y finalmente una cuarta vez Hipo anudo bien la sutura y corto el hilo. Puso una vez más alcohol y vendó la pierna.

-Necesitas descansar- le pidió el chico mientras Astrid aun temblaba por el dolor anterior –eres una guerra- Astrid dejo escapar una sonrisa, Hipo abrió las mantas de su cama y la ayudo a acostarse para después cubrirla.

-Gracias- le dijo apenas susurrándole. Hipo le sonrió y se acercó a besar su frente.

-Descansa M'Lady-