Tras dejar una nota en casa de Nojiko, Nami llevó a Zoro al puerto. Subió con él al barco Lufish y le indicó que saque el bote salvavidas, el muy salvaje cortó las cuerdas que sostenían al barco en lugar de bajarlo. El pequeño bote sintió la dura caída y fue invadido por agua.

"¡Bruto!" Recriminó Nami tras golpearlo.

Tras forzar a Zoro a limpiar y verificar que tenían todo lo necesario, una brújula, mapas, ropa, dinero y comida, navegaron a aquella isla donde se encontraba la villa de su capitán. Pasados unos minutos, Zoro anunció que iba a dormir y se recostó en el pequeño bote. Nami estuvo vigilando que no se alejen del curso y cuando sintió que todo iría bien, descansó junto a él, quién no dudo en extender su brazo para acercarla más.

En la abandonada villa Cocoyasi, Genzo había ido a casa de Nojiko para pedir un poco de azúcar. Grande fue su sorpresa al ver la nota de Nami pegada en la puerta que iba a tocar. En dicha nota se explicaba que ella y Zoro irían a la boda de Luffy por unos días y que tomarían prestado un barco del puerto, había un pequeño "Nos vemos! 3" al final. Genzo, exaltado, tocó la puerta y le mostró la nota a Nojiko en el momento en que ella le abrió.

"¿Nami se fue? ¿Y a una boda? Increíble…" Comentó tras leer la nota.

"¡Y se fue con ese sujeto, Zoro!" Exclamó Genzo. "Se reencuentran y en dos días ya se la ha llevado…" Añadió, apenado. Ya se había acostumbrado a saludar a Nami todos los días.

"Vamos, Nami volverá en un par de días, no es gran cosa."

"¿Qué está pasando?" Preguntó Johny saliendo de la casa.

"Nada, que Zoro se ha llevado a Nami a la boda de Luffy." Respondió Nojiko.

"¡¿El hermano Luffy se casa?!" Gritó Yozaku que apenas bajaba a desayunar. "No puedo culparlo, debe haberse sentido mal cuando presumía a Mizuno, ya es mayor y seguro ha querido sentar cabeza por mucho tiempo y en toda su aventura debe haber conocido a muchas mujeres hermosas, pero ninguna tanto como la mía y…" Continuó hablando para sí mismo, los demás lo ignoraron.

"¡No puedo solo quedarme aquí, voy también!" Anunció Genzo de pronto.

"¡Oye, no sabemos si te invitaron!" Comentó Nojiko.

"No importa, me abriré paso entre los Cuatro Emperadores si es necesario, ¡pero quiero conocer a la novia!"

"¿A la novia? ¿Porque tanto interés en la novia? Viejo pervertido."

"¡No es eso! Solo… Necesito saber quién es ella. Me mata la curiosidad saber quien prefirió Luffy sobre… Solo quiero conocerla y felicitarlos."

"Oh…" Nojiko calló de repente. No era raro para ella que Genzo se haya sorprendido al saber que entre Luffy y Nami no había nada, considerando lo que ambos sabían que este había hecho por ella. Pero Nojiko había sentido algo en la personalidad del capitán, era una persona que apreciaba bastante a sus amigos y haría hasta lo imposible para conseguir lo que quería. Fue claro para ella cuando Luffy no se molestó en escuchar sobre el pasado de Nami, que en ese momento solo quería que Nami sea su navegante; por lo que este fue a derrotar a Arlong y, tras un poco de ayuda, lo logró. Nojiko seguía pensando y no se percató que la conversación seguía sin ella, Genzo avisaba a Johny sobre como lo dejaba a cargo mientras no estaba.

"¡Es un honor, señor!" Agradeció haciendo un saludo de soldado.

"Aún estas verde, pero no deberías ser capaz de destruir el lugar mientras no estoy." Genzo añadió para asegurarse de no subirle mucho la autoestima al muchacho. Lo respetaba por su dedicación a la villa y su fuerza física, pero a nadie se le debe inflar mucho la cabeza.

"¡…Gracias, señor!"

"Bien, voy a alistar mis cosas y me llevaré el otro barco salvavidas."

"¡Espera!" Gritó Nojiko, volviendo a la conversación. "Tenemos que conseguirte algo de vestir, te he visto toda la vida con la misma ropa vieja."

Un par de horas más tarde, Genzo ya no estaba en Cocoyasi y en su lugar iba a la villa Foosha, lugar de la boda. Johny estuvo todo el día organizándose, promovió temporalmente a su segundo de a bordo en el Lufish, cambió su traje de pescador por un uniforme de policía que vio en una tienda y, por supuesto, le presumió a Yozaku su nuevo cargo en la "oficina" de Genzo mientras se establecía en ella.

"Disfrútalo mientras puedas, bastardo." Dijo Yozaku. "Cuando vuelva el viejo volverás con los peces."

"Pero por ahora te quedarás solo con ellos hasta volver a casa." Respondió Johny.

"Al menos tengo a alguien esperándome en casa. ¡Ja!" Yozaku terminó la conversación, saliendo del lugar. Sabía que podría ganar casi cualquier discusión con su amigo mencionando que tenía pareja y él no.

Johny estaba sentado con las piernas encima del escritorio en su "oficina", disfrutando el nuevo poder y olvidando el golpe bajo de su amigo. De pronto llegó una mujer enorme, vieja, con cara de pocos amigos y una gran furia, que con solo dirigir su mirada a Johny lo intimidó.

"¡¿Dónde está Genzo?!" Preguntó la mujer.

"Ge-Genzo se ha i-ido de viaje por unos días, s-si nece-" Johny empezó pero fue interrumpido.

"¡¿Se fue ese viejo?! ¡Lo que faltaba! ¡Se fue antes de solucionar mi problema!"

"Se-Señora, si n-necesita ayuda con algo. Y-yo es-"

"¡¿Tú qué?! ¡Hijo, necesito al jefe y a su autoridad!"

"¡Y-yo…!"

"¡Habla de una vez, no tengo todo el día!"

"¡Yo soy el jefe mientras no está!" Logró soltar de pronto el nuevo jefe.

"¿Genzo te dejó a cargo… a ti?" Preguntó sin esperar respuesta. "Supongo que es mejor que nada." Murmuró. Johny no alcanzó a escucharla. "Servirás, sígueme muchacho."

"¿A dónde vamos? Realmente no debería dejar mi oficina y-" Trató de protestar.

"Solo será un momento, además Genzo me había dicho que iba a ser el mediador."

Johny pensaba en qué tipo de problema tendría la señora que necesitara un mediador. Aceptó su misión y fue guiado por una calle que conocía muy bien, era la calle donde se encontraba la casa de Nojiko. Se preguntó si podría pasar a saludarla cuando termine con el problema de la señora. Finalmente, llegaron a la tienda de mandarinas, pero no entraron. Nojiko no estaba pero Chabo estaba atendiendo a un cliente, no los había visto.

"Ese mocoso." La señora señaló a Chabo. "Es un peligro, estoy segura de que me ha robado."

"¿Cómo? Yo conozco al chico, él no roba-"

"¡Pero lo hizo!" Comenzó a explicar. "Hace dos días había hecho un gran pastel en mi tienda, era muy delicioso y estaba orgulloso de él. Lo puse en la entrada de mi tienda, lo estaba vendiendo por porciones y cuando ya solo me quedaba una… ¡ese muchacho vino a mi tienda y la tomó cuando yo no miraba!"

"…Señora, ¿todo esto es por un pedazo de pastel?" Johny no podía creer que el primer conflicto que debía resolver era algo tan… no importante.

"¡No es solo eso! ¡Cuándo fui a reclamarle, el mocoso lo negó y me insultó!"

Cuando Chabo terminó con el cliente y lo despidió, vio a la señora que llevaba dos días molestándolo por un pastel que no comió. Junto a ella estaba el idiota de su amigo que se había convertido en jefe.

"Señora, ¿quiere una mandarina?" Preguntó el muchacho.

"Ninguna de tus mugrosas mandarinas pueden compensar mi pastel, ¡ladrón!" Respondió molesta la señora.

Chabo suspiró, no sabía cómo tratar con la señora desde el malentendido hace dos días y ella ahora venía a molestar todos los días. Primero la rechazó con todo el desprecio del mundo, luego trató de amenazarla pero Nojiko lo descubrió y le dijo que sea respetuoso con sus mayores. Ahora intentaba el acercamiento amigable.

En ese momento, Johny entró a la tienda para saludar, Chabo pensó que tal vez el nuevo jefe podría ayudarlo a terminar con el problema.

"Chabo, necesito tu versión de la historia para darle la razón a uno y acabar con esto de una vez."

"Si así se acaba esto, ayudaré." El chico estuvo pensando un momento en que decir. "Hace dos días fui a comprar unos víveres en la tienda de la señora, vi que tenía una porción de pastel y le pregunté por el precio. Me pareció que pedía mucho y decidí no comprarlo, pero entonces la señora se volvió loca y me acusó de robarlo cuando me traía el cambio."

"¡Mentiroso! ¡Cuando fui por tu cambio tomaste el pastel y te lo comiste!"

"No se fue más de unos segundos, ¿cómo iba a comerlo tan rápido?"

"No lo sé y no me importa, pero los hechos son que el pastel estaba ahí cuando me fui y ya no cuando volví. Ahora me lo pagas o el jefe te obliga-"

"Espere, señora." Interrumpió Johny, ganando confianza en su autoridad. "Lo que yo haga no lo decide usted." La señora calló, todavía molesta.

"Bueno jefe, ¿qué decides?" Preguntó Chabo.

"Lo siento amigo, pero si no había nadie más allí y el pastel desapareció… Solo pudiste ser tú, tendrás que pagarlo."

"¿Qué? Pero Johny…"

Johny se acercó a él y le susurró algo, Chabo asintió y se dirigió a la señora.

"Bien señora, le pagaré sus 300 beris." Sacó el dinero de su bolsillo y se dispuso a entregarlo.

"No, ahora paga el doble por las molestias que me tomé." Dijo decidida.

"¡¿Qué?!" Iba a protestar pero Johny le puso una mano en el hombro. "Agh…"

Tras pagar, la señora sonrió y tras despedirse se fue. Johny le pagó a Chabo lo que había tenido que dar.

"Entonces… ¿te lo comiste?"

"No." Respondió molesto,

"Bien, creo en ti amigo."

"Gracias."

Tras hablar un poco más con Chabo, Johny se despidió. Un poco frustrado porque Nojiko no estaba, pero también contento de resolver su primer conflicto como jefe del pueblo. Sin embargo, la buena suerte parecía estar de su lado y se encontró con Nojiko en el camino de vuelta.

"Pero mírate..." Saludó Nojiko. "Todo un jefe, ese traje te queda bien."

"¡¿Tú crees?!" Respondió muy animado. "¡El de la tienda me dijo lo mismo pero él solo quería vendérmelo!" Sonrió como un tonto.

"¡Si!" Afirmó sonriendo. "Por cierto, ¿ya empezaste a ayudar en la villa? Genzo la tenía un poco difícil con tantas personas solicitando su presencia."

"No pasa nada, acabo de ayudar a una señora a la que le habían robado un pastel, que tonto ¿no crees?" Nojiko jadeó de pronto. "¿Dije algo malo?" Preguntó preocupado de haber arruinado el momento.

"¿…La porción que la señora Beth dejó frente a su tienda?"

"…Si, ¿cómo sabes eso?"

"Qué vergüenza…" Expresó con una mano en su cara. "Verás, había ido a la tienda porque creí que no le di suficiente dinero a Chabo, pero cuando llegué él ya había terminado las compras. Entonces decidí volver pero… vi el pastel, se veía muy delicioso…"

"¡Nojiko! ¡No me digas que tú…!" Exclamó sorprendido.

"Lo siento…" Dijo con una sonrisa inocente y se despidió de él.

Johny se quedó solo en un instante. Volvió a la oficina mientras pensaba en lo sucedido. Cuando llegó, apareció un hombre, a este lo reconocía más, era quién le vendió su nuevo traje.

"Hey tú, ¿te volviste el jefazo? ¿No? ¡Necesito tu ayuda!"

"Aquí vamos de nuevo." Pensó el jefe temporal, si la iba a tener un poco difícil.