Shot basado en el capítulo "Escape en la noche" cuando Viggo Bebé ofrece una recompensa por Hipo y es la fiesta de Berk
PD: Modifique un poquis este capítulo, pues ¿por que no?
POV NARRADOR
-Aaaa imposible Viggo le puso precio a la cabeza de Hipo- dijo emocionado Patán mientras miraba con alegría el volante del anuncio -desde aquí hasta el fin del archipiélago va a estar buscándote-
-Gracias Patán por tu eterno apoyo- le respondió con sarcasmo el líder
-No, gracias a ti Hipo- dijo aun emocionado Patán
-Déjame ver eso- dijo Brutacio arrebatando el papel y comenzó a moverlo de un lado a otro -espera no nos mencionan para nada-
-Siempre se trata de Hipo- se quejó su hermana
-Exijo que ofrezcan una recompensa por nosotros de inmediato y que liberen a los perros ya- dijo con muecas exageradas el gemelo
-Yo ofreceré recompensa- dijo en el mismo tono Brutilda
-Gracias hermana sabía que podía contar contigo- repuso Brutacio -bien, necesitamos imágenes bonitas para los volantes un alias terrorífico el mío será Tacio Brut-
-Muy bien basta de recompensas mía o de ustedes- los detuvo el líder -tenemos cosas que hacer-
-Espera no estarás planeando ir a la fiesta ¿o sí?- preguntó en seguida la ojiazul
-Es el cuadringentésimo aniversario de Berk ¿sabes lo que me hará mi papá si me lo pierdo?-
-No lo sé Hipo, un evento lleno de gente es el lugar perfecto para que los caza recompensas pasen desapercibidos- dijo Patapez quien sabia de las consecuencias de estar en un lugar tan abarrotado de gente en un momento en donde el líder que aparte es el hijo del jefe de Berk estará tan expuesto.
-Patapez aprecio tu preocupación pero no, no me voy a esconder de nadie... vamos a ir a la fiesta- Astrid solo volteo los ojos expresando su molestia, el jinete le sonrió tranquilizándola y todos se fueron a preparar para el gran evento.
Cuando llegaron los preparativos estaban casi terminados, Estoico los recibió un tanto gustoso y un tanto molesto debido a que recientemente habían perdido el oro de Berk en una misión fallida, pero al final, no era el momento, ahora mismo era tiempo para celebrar.
-Perfecto, mucha gente que no es de Berk- se quejó para sí Hipo al ver a los cientos de invitados que venían de islas aliadas para celebrar el aniversario.
-¿No vas a contarle lo de la recompensa?- le murmuró Astrid quien iba a su lado un tanto cohibida por tanta gente desconocida
-No, no creo, tiene suficientes problemas ya- le respondió Hipo mientras seguía junto a los jinetes a su padre
-Hijo, permíteme presentarte- dijo Estoico señalando a un joven unos dos años mayor a Hipo, cabello negro perfectamente peinado y ojos color avellana, vestido con orgullo en su armadura y capa negra esperaba frente a ellos junto a un par de amigos –Él es Aren, viene en representación de los Vogg- una de las islas más importantes entre los aliados de Berk
-Un gusto conocer al fin al maestro de los dragones- le saludó el pelinegro
-Un gusto igualmente- contestó amablemente Hipo, no dejaría que su paranoia se apoderara de él.
-Ahora vayan a divertirse, una fiesta como esta sucede solo cada 400 años- dijo Estoico emocionado mientras comenzaba a caminar y a dar ordenes
-Ya escucharon al jefe... ¡Que comience la fiesta!- dijo Brutacio
-Los gemelos- los presentó con los ojos en blanco –ellos son el equipo, Patán, Patapez, Heather y Astrid-
-Es un placer conocer a la mítica joya de Berk- dijo Aren mientras tomaba la mano de Astrid y la besaba en forma de saludo, Astrid lo miro molesta, no le gustaba que alguien fuera del castaño se tomara esas atribuciones, pero antes que pudiera decir algo Hipo tomó su cintura y puso un espacio entre Aren y ella
-Nosotros debemos irnos, que te diviertas- le dijo en un tono muy distinto al cortes que había utilizado antes, moviendo inmediatamente a Astrid haciendo que Heather y Patapez soltaran una pequeña risa de complicidad, Hipo celoso era un ser tan evidente a los ojos experimentados de sus amigos.
-¡Que hombre!- dijo Brutilda cuando se alejaba mientras todos la miraban con una mueca de desconcierto –Bueno, entonces A CELEBRAR ¡- dijo sin impórtale las miradas de los otros, ella y su hermano se fueron directamente a la zona de las comidas, Patán se fue con su padre, Heather y Patapez por su parte preferían celebrar pasando un tiempo a solar y recorriendo el pueblo
-¿Qué pasa?- le preguntó Hipo a la silenciosa Astrid
-¿Tu qué crees?- le respondió con tono mal humorado y fingiendo mirar a otro lado haciendo que Hipo se riera
-Astrid todo está bien-
-Hipo, es mucha gente desconocida, prácticamente a donde volteo veo un potencial cazafortunas- Hipo no podía evitar sentirse complacido, no era la primera vez que Astrid se preocupaba tanto por él, pero le encantaba saberlo, para él, era como alimentar la posibilidad de que hubiera algo más en su corazón que simple amistad.
-Entonces, por mi seguridad, creo que lo indicado es que usted no se aleje de mí en ningún momento- bromeo Hipo para después detenerse y ponerse frente a Astrid –solo por asuntos de seguridad- Astrid solo se rió tímidamente para después mirarlo a los ojos, ese verde bosque era el encargado de darle vida a la chica, no pudo evitar y llevo sus manos a su cabello e hizo la pequeña trenza que se le había zafado
-Mucho mejor- murmuró ella
-Ejem- se aclaró la garganta Bocón -¿interrumpo algo?- Hipo y Astrid se alejaron de inmediato
-No no para nada – dijeron nerviosamente ambos
-Me alegro- les dijo mirando sospechosamente a ambos mientras trataba de no reírse, para él, como para el resto de los que los conocían era evidente que algo pasaba entre ellos dos, pero a diferencia de muchos interesados en aquella relación, el creía que lo más sabio era dejar que los chicos lo admitieran a su ritmo –necesito una mano en la forja si queremos acabar para hoy-
-Claro, claro- le dijo Hipo –yo eeehh- dijo mirando a Astrid
-Tengo trabajo con el Equipo A- respondió ella, el asintió y cada uno tomó rápidamente su camino
-Bien hecho chicos, solo no olviden la alineación- les dijo Astrid al equipo A que se preparaban para la exhibición de esa noche, ahora vayan a ponerse a las órdenes del jefe y ayúdenlo con lo que ocupen, todos asintieron rápidamente y volaron a cumplir su orden.
-Haces un buen trabajo con ellos- dijo una voz a la espalda de Astrid que la asusto, cuando volteo se encontró con el chico pelinegro
-Aa?- decía fingiendo olvidar su nombre
-Aren- le dijo calmadamente
-Claro- respondió Astrid desinteresada mientras acomodaba las banderas y telas que utilizarían esa noche en la exposición de dragones
-Berk es un pueblo afortunado- le dijo agachándose a tomar las telas –tiene dragones domados-
-Preferimos el termino entrenados- los corrigió ella
-Por supuesto- le dijo mientras silenciosamente acercaba su mano a la de Astrid – tienen una vista espectacular, y a la mujer más hermosa que había visto jamás- dijo tocando su mano nuevamente, Astrid en seguida la separó, estuvo a punto de explotar, pero sabía la importancia de la Isla Vogg para Berk, no quería ser la causa de una perdida de alianza
-Si la vista nadie nos iguala- dijo con completo desinterés, Aren comenzó a caminar hacia Tormenta y cuando acaricio su costado esta lanzó una espina cerca de él -Cuidado, no le gusta que otros la toquen-
-¿Lista pequeña?- se escuchó la voz del líder de los jinetes quien había visto la reacción de Tormenta –Aren- le saludó acariciando ahora el a Tormenta quien lo recibió con gruñidos y movimientos cariñosos –ve con Chimuelo nena- le ordenó a la dragona quien en seguida lo obedeció
-Lista- dijo ella arreglando la última bandera
-¿Bueno vamos a practicar sí o no?- preguntó Patán mientras entraba a la arena
-La arena es aburrida, te recomiendo que vayas al centro del pueblo, probablemente te diviertas más- le dijo Hipo mientras salía de ahí con Patán y Astrid
-Claro- dijo el al entender todo, aquella rubia parecía que no estaba tan disponible como el creyó
La noche había comenzado bien, el equipo A hizo una perfecta exposición de dragones, el equipo elite se lució dejando maravillados a cada habitante e invitado, la música comenzó a estar presente, quienes gustaban de bailar bailaban, otros decidían beber, otros como Patán decidía que la mejor manera de celebrar era comer, los gemelos iban por la fiesta estafando a los que no los conocían, Heather nunca había estado en una fiesta como esa y estaba encantada.
-Nuestros ancestros deben estar orgullosos de nosotros- exclamaba contento el jefe de la aldea
-Gothi lo confirma- se burló Bocón quien ya había bebido mucho más hidromiel que cualquier invitado ahí
-Anda amigo, creo que debes ir a dormir- lo invito Estoico a ir a su cabaña a dormir, pero este se negó
-La noche es larga jefe¡- dijo saliendo de ahí mientras iba a bailar solo en la pista
-Bocón bailando... me perseguirá el resto de mi vida- dijo Astrid con mucho sentido de pena ajena
-Ahí esta una de las principales razones por las que yo no bailo, evitar verme así- bromeo el castaño, con el pasar de la noche, podía sentirse observado por muchos vikingos, quizá por envidia o admiración, después de todo fue el joven que cambio la historia de Berk, quizá por el hecho que toda esa noche se convirtió en el guarda espaldas personal de la ojiazul que robaba miradas a la mayoría de los invitados, quizá simplemente no lo estaban mirando y se estaba volviendo paranoico.
-Hipo- susurró Astrid mientras se abrazaba del brazo del chico –ve al frente- Hipo enseguida lo hizo, un par de vikingos enormes, que definitivamente no pertenecían a Berk lo miraban atentamente y susurraban entre ellos
-Vámonos de aquí- le pidió el líder para después irse con Astrid discretamente al Gran Salón, el cual estaba por completo vacío debido a que no había un vikingo que no estuviera celebrando afuera -Esta bien, lo admito vivir con una recompensa sobre mi cabeza es más estresante de lo que creía- decía mientras cerraba el gran salón y se sentaba en una de las bancas de madera -creo que debería...-
-Contarle a Estoico- lo interrumpió Astrid mientras sujetaba al mano que el chico tenía sobre la mesa, el comenzó con su pulgar a acariciarla sin remordimiento mientras con la otra se tallaba la frente -él es jefe... y es tu papá-
-Pero por el momento es más el jefe de una aldea con una fiesta e invitados a quienes debe tener contentos- le respondió el chico –a Aren por ejemplo-
-Agg- dijo Astrid con disgusto –No me agrada-
-Pues al parecer tú le agradas bastante- Hipo ya cierra la maldita boca, pensó para él, no quería que Astrid se diera cuenta que no estaba contento con él y su interés por ella
-Ni siquiera lo noté- dijo Astrid con indiferencia, quería decirle que no había ni habría nadie que no fuera el, pero no podía, así que se lamentó internamente gestó que Hipo notó
-¿Qué pasa?-
-Hipo...- Astrid suspiro –creo que deberías decirle a Estoico- se acobardo al final- una fiesta no se compara con el hecho de que están ofreciendo oro por la cabeza de su hijo
-No Astrid- dijo al fin soltando su mano y poniéndose de pie -como dice, las necesidades de muchos superan las necesidades de pocos- repuso Hipo –necesito descansar por hoy, mañana pensaré que hacer... buenas noches Astrid, te veré en la mañana - dijo mientras se disponía a salir cuando vio al invitado no muy deseado entrar. Regresó hacia la chica que ya también se disponía a salir tomó su mejilla y la atrajo hacia él, el gesto esta vez tomó por completo desprevenida a Astrid quien después de un momento instantáneo contesto al beso, este era muy diferente, era un beso casi posesivo, Hipo se aferraba a sus labios como marcando ese territorio, sostenía su mejilla con una mano mientras la otra acariciaba su cintura como tanto disfrutaba hacerlo
–Mía- apenas susurro Hipo cuando se separó de aquel beso sin despegar sus labios más de lo necesario
-Disculpen- los interrumpió Aren –Estoico me ha enviado a buscar a Astrid, dice que tú tienes el historial de los líderes de armas de Berk-
-Oh si-recordó ella abrumada por lo anterior –ya se los llevo-
-Descansa- le dijo el jinete besando su frente para después salir y brindándole una mirada asesina a Aren, el cual apenado solo asintió en forma de despedida, después de aquello era lógico que entre ellos dos había algo, y no era su estilo interponerse.
La noche pasó muy rápido después de eso para Astrid, ¿ella había escuchado lo que creyó escuchar?, tenía tantos pensamientos que simplemente decidió ir a dormir.
-HIPO ¡- el grito de Estoico la hizo despertarse de golpe, salió corriendo de su cabaña y se encontró con el angustiado padre –¿Has visto a Hipo?-
