Cuando Zoro y Nami llegaron el sol empezaba a esconderse, en el puerto vieron anclados muchos barcos y botes de distintos tamaños. Aunque para ambos era su primera vez en la villa, ningún lugar del East Blue debería estar tan poblado. ¿A cuánta gente había invitado Luffy?

Tras asegurar su pequeño barco, empezaron a caminar por la isla. Había unas casas y otros edificios pequeños, pero eran eclipsados por la gran ciudad amurallada que no estaba muy lejos. La vista era muy peculiar por esto.

"Todos deben estar en la ciudad." Dijo Zoro. "Vamos."

"Primero quiero tomar algo, vamos a buscar una taberna."

"Oi, ¿acabamos de salir del mar y ya quieres marearte?"

"No solo venden alcohol en las tabernas, idiota." Contestó irritada. "Ahora muévete, ya encontré una." Señalo un local del que procedía mucho ruido. "Parece que hay mucha gente dentro." Pensó.

"Ya voy." Respondió secamente. "Maldita mujer mandona." Susurró.

"¿Qué dijiste?" Nami recriminó alzando una ceja.

"Nada, que quiero una tumbona." Mintió para evitar conflicto.

Entrando a la taberna, Zoro derrumbo una de las puertas dobles por accidente. Pero antes de que Nami lo golpeé, la pareja sintió muchas miradas dirigidas hacia ellos. Entonces una voz muy aguda que venía del fondo del lugar se hizo escuchar.

"¡Nami! ¡Zoro!" Gritó Chopper saltando a la cabeza de Zoro en un abrazo. Asfixiándolo.

"¡Chopper, que bueno volver a verte!" Saludó Nami, divirtiéndose con la lucha del espadachín por sobrevivir.

"¡Nami-swaaan!" Llegó de un salto el cocinero rubio. Se arrodilló ante Nami. "¡Aunque hayamos dicho adiós, cada día separado de ti ha sido una terrible agonía que solo he podido soportar porque sabía que, tu y yo, algún día nos volveríamos a ver para finalmente consolidar nuestro amor!"

"Sanji-kun, hola a ti también." Le dedicó una sonrisa. "¿Ya todos están aquí?" Miro alrededor a las caras conocidas.

"Asi es, Nami-swan. Robin-chan fue la primera en llegar y tú fuiste la última, lo mejor de lo mejor en el inicio y en el fin."

"¿Entonces también soy de lo mejor?" Logró decir Zoro tras sacar a Chopper de su cabeza.

"Tú no cuentas, marimo mierdoso."

"Cejas rizadas."

"Musgo desorientado."

"Cocinero pervertido."

Ambos hombres chocaban cabezas con una mirada de intenso odio. Nami decidió dejarlo pasar esta vez, tomó a Chopper y fue hacia una mesa con asiento libre, Jinbe, Franky y Robin estaban sentados allí y tenían un asiento vacío. En otras mesas vio repartidos a sus demás amigos, Kaya, Ussop, Crocus y Brook estaban en una; Vivi, Rebeca, Camie y Carrot en otra, los piratas Heart en otra más y así era tanta gente que Nami pasó casi quince minutos saludando. Zoro y Sanji seguían mirándose.

"¿Y dónde están los novios?" Preguntó la navegante, ya sentada.

"Tuvieron su primera pelea." Respondió Robin tranquila.

"¡¿Se pelaron?! ¡¿Qué pasó aquí?!" Nami no se lo podía creer.

"Hancock es una mujer muy orgullosa de su belleza." Comenzó Franky. "En un momento alguien habló sobre como Luffy nos parecía carnesexual y Hancock dijo que su belleza lo había conquistado."

"Hancock-san puede convertir en piedra a quien la considere atractiva, así que intentó convertir a Luffy-san en piedra para demostrarlo." Continuó Jinbe. Nami tenía un mal presentimiento sobre lo que había ocurrido.

"Fue triste. Sin importar cuantas veces le disparó corazones, Luffy no fue transformado en piedra." Siguió Robin. "Hancock se sentía mal y Luffy no sabía por qué, solo le preguntó a Makino-san por carne cuando dejaron de dispararle. La pobre novia huyó de aquí al escucharlo."

Nami suspiró. Por supuesto que su tonto capitán tenía que hacer algo malo un día antes de su compromiso. No conocía a esta chica Hancock, pero podía respetarla por tener el coraje de pasar su vida con Luffy. Y ahora que escuchaba la historia ya estaba de su lado e incluso sentía que debía apoyarla emocionalmente. Esto del poder de la novia era extraño, pero si Luffy no había sido afectado eso quería decir que no la consideraba atractiva, o eso había entendido. Eso debía ser un golpe muy duro para cualquier novia.

"No todo es malo, Luffy-san supo que hizo algo mal cuando la vio salir y fue tras ella. Estamos esperando su regreso." Terminó Jinbe.

"¿Qué tan mala es la situación?" Le preguntó Nami a Robin.

"Nada de qué preocuparse, nuestro capitán se las arreglará. Siempre lo hace."

"¡Yo confío en Luffy!" Dijo Chopper.

"Y esa chica, Hancock, está muy loca por él. Deberías haberla visto antes, parecía una versión femenina del hermano Cejas. Ya volverán pronto." Añadió Franky.

"Por cierto Nami, creo que todos notamos con quien llegaste. ¿Te importaría explicar que ha pasado estos días?" Preguntó Robin.

Antes de que Nami respondiera, las puertas dobles del bar (las cuales fueron reparadas por el buen carpintero Minatomo que pasaba por ahí) volvieron a abrirse y terminó el concurso de miradas del cocinero y el espadachín. Hancock había aparecido muy feliz en la entrada, pero no había entrado por completo, estaba oculta por la pared. Nami no tardó nada en analizarla, primero que nada, era alta, tal vez más que Zoro. Segundo, era increíblemente hermosa, incluso ella podía sentirse ligeramente atraída hacia la novia. "Maldito Luffy y su carnesexualidad." Pensó.

"¡Chicos!" Anunció alegre y obtuvo la atención de todos. "¡Les dije que lo había conquistado!" Hancock lanzó con facilidad una estatua de piedra de Luffy dentro del bar, sorprendiendo a todos.

Los halagos, los aplausos y las risas sonaron mientras todos alzaban jarras en celebración. ¿Cómo logró Hancock tal cosa? Cuando Law preguntó, Hancock solo dijo que había adelantado un poco su luna de miel e inmediatamente después se fue a un rincón a recordar algo vergonzoso. Nadie se atrevió a tocar el tema de nuevo.

Nami se divirtió mucho esa noche. No solo por haber obtenido dinero mediante sus típicas estafas, sino por estar rodeada de tantos amigos que había hecho durante cuatro años. Bebió con todos, estafó a Cavendish y Jinbe en las cartas, chismeó un poco con Vivi y Robin, aplaudió a Chopper, Franky y Bartolomeo cuando bailaban, rio cuando Brook mostró su perfeccionado ángulo de 45 grados y cantó un dueto con Sanji donde increíblemente Zoro se unió a mitad de la canción. Nami calificó esa acción del espadachín como su primera muestra de celos.

Cuando la celebración prenupcial terminó y todos se retiraban a descansar, Nami preguntó por el lugar en el que se quedaban todos. Resulta que las chicas amazonas habían ocupado la ciudad y estaban invadiendo hogares de nobles por el momento, los demás estaban por su cuenta, probablemente en sus barcos o alguna posada. Vivi la invitó a dar un paseo y ella aceptó sin dudar, pero antes dijo tenía que encontrar a Zoro y asegurarse de que no se quede a dormir en el bosque o el suelo del bar.

"¿Preocupada por el espadachín? Robin me había contado algo pero no estaba segura. Fufufu." Vivi quiso molestar.

"Ay Vivi, claro que me preocupa ese idiota. Además… ya me estoy acostumbrando a dormir con él."

"¡¿Cómo?!" Exclamó la princesa de pronto. "¡Cuéntamelo todo! ¡Es más, olvídate de Zoro, voy a llamar a Rebeca y Robin, no me tardo!" Vivi dejó a Nami antes de que pueda responderle.

Cuando Nami se quedó sola, pensó en lo emocionada que estaba por el mañana. Uno de sus mejores amigos daría un gran paso en su vida; además, por lo que había conocido de Hancock hoy, supo que era una persona dispuesta a dedicarle su vida a Luffy, ¿cómo no sentir celos por una pareja así? También pensó en lo que ella y Zoro eran, estaban en algo, era claro. ¿Pero en qué nivel de relación estaban? Más allá de amigos, tenían que ser novios. Pero como Zoro no le había dicho nada al respecto, no podía sentirse segura de decir que eran novios, ¿tal vez amantes? No sonaba mal pero no tampoco tan bien como novios. Tal vez algo más avanzado, ¿tan avanzado como para que pasen el resto de la vida juntos? ¿tan avanzado como para también casar-?

"¡Nami! ¿Es que te dormiste de pie? Y dicen que el increíble soy yo… Tch…" Dijo Zoro mientras se rascaba la cabeza y alejaba su mirada de la chica. Nami se dio cuenta de que había divagado mientras él trataba de comunicarse.

"Oye, Zoro…" Nami le dio la espalda.

"¿Qué?" Volteó a ver a la navegante.

"¿Qué somos?" Soltó de golpe.

"¿Qué?"

"¿Qué somos? No me hagas repetirlo, idiota." Empezaba a irritarse.

"¿Por qué preguntas esto de la nada?" Cuestionó. Hace un par de días habían tenido una conversación que empezó casi de la misma manera y no se sentía con ganas de repetirla.

"Solo responde."

"…No lo sé… Pero… somos algo en lo que estamos juntos, como Luffy y la chica serpiente."

"Como ellos… ¿tanto como Luffy y Hancock?"

"¿Tanto? Hmm… yo creo que más. No estaremos casados pero seguro que nuestro vínculo es más profundo."

"¡¿En serio?!" Nami exclamó alegre. Volteó a verlo y puso sus brazos en los hombros del espadachín. "¡¿De verdad lo crees?!" Tenía que confirmarlo.

"Por supuesto, él apenas tuvo un adelanto de su luna de miel y tú ya forzaste en mi la experiencia completa." Sonrió. Creyó que dijo lo mejor y recibió un golpe. "¡Ow! ¡¿Qué mierda, mujer?!"

"Imbécil. Aquí estaba yo, pensando en lo que significamos el uno para el otro y la profundidad de nuestra relación y tú so-" Fue interrumpida por un rápido beso del imbécil. Nami cedió al apasionado beso y lo correspondió. Cuando finalmente se separaron por la falta de oxígeno, ella dijo entre jadeos. "¿Cómo te atreves a callarme?"

"Nami, no sobrepienses mucho las cosas. Estamos juntos, te amo, me amas, ¿qué más necesitamos? No tengo dinero para un anillo ahora y aún si lo tuviera, sería raro anunciar otra boda durante la boda de Luffy." Al no recibir respuesta, decidió continuar. "Pero si tanto lo deseas… prometo comprar un anillo tan pronto consiga dinero."

"Zoro… No, está bien. No me quiero casar tan rápido como nuestro tonto capitán."

"¿Entonces cuál era el problema?" Preguntó extrañado.

"Ya ninguno." Nami decidió abrazarlo. "No sé cómo, pero a pesar de ser un idiota, puedes decir lo correcto en el momento adecuado."

"Huh… gracias."

"Te amo." Nami se sentía muy bien, abrazaba a su pareja con los ojos cerrados mientras lo escuchaba decir un "También te amo.". Desafortunadamente, cuando abrió los ojos, vio a su amiga que era princesa, la que era arqueóloga, la que era una coneja y a la que era doctora observándola. Cada una con una reacción diferente.