El espadachín sintió una patada dirigida hacía él. Se separó rápidamente de Nami para esquivarla y se preparó para sacar sus espadas. Sin embargo, en el momento en que vio y escuchó a la princesa Vivi decir "Préstanos a Nami un rato" con una sonrisa divertida, se detuvo. La navegante fue secuestrada, solo alcanzó a gritar un ahogado "Ayuda" mientras era llevada por Hancock y las demás que la seguían. Zoro decidió dejarla ir, no entendía muy bien a las mujeres y parecía que se iban a resolver un asunto de mujeres.
"Tch… mujeres…" Gruñó antes de ir por un lugar donde dormir. El Sunny era buena idea, pero parece que habían movido el barco cuando llegaron. Bueno, no podía estar muy lejos.
Le tomó una hora encontrar el maldito barco. Al momento de subir, se encontró con el cocinero de la tripulación, estaba viendo al cielo mientras se apoyaba en el barandal.
"¿Pensando, cejitas?" Decidió preguntar. Sanji solo se limitó a suspirar mientras empezaba a prender un cigarrillo.
"Hoy Franky me contó algo." Finalmente dijo.
"¿Franky? ¿Qué mierda te dijo para dejarte así?"
"Él y Robin-chan… están juntos..."
"Bien por ellos."
"Tú puedes decir eso marimo, tienes a Nami-san."
"¿Cómo sabes eso?"
Sanji le dio una calada al cigarrillo antes de responder. "Nunca te creí lo de revisar su temperatura." Zoro sonrió al escuchar eso. Recordó aquella vieja memoria como si hubiera sucedido ayer.
*Flashback*
Nami estaba enferma, muy enferma. Lo peor de todo es que no tenían un doctor a bordo y lo más cercano que tenían a uno, era ella. Los tripulantes de la banda del Sombrero de Paja y su acompañante, la princesa de Alabasta, decidieron buscar una isla cercana donde puedan encontrar un doctor para ella. Durante el viaje, todos estaban con Nami, solo Sanji salía para traer comida y Zoro para ver el curso (Para el horror de la chica enferma). Tras unos días de terror, llegaron a tierra, todos estaban en cubierta para ver la isla con la excepción de tres personas.
"¡Una isla, una isla, una isla! ¡Nami! ¡Llegamos a una isla! ¡Llegamos a una isla! ¡Vas a estar bien! ¡Isla! ¡Isla! ¡Isla!" Gritaba Luffy muy emocionado desde una banca. Nami descansaba en su cama, no lo escuchaba.
"Luffy, no te puede escuchar. ¿Por qué mejor no subes a ver el lugar? Yo la vigilaré." Dijo Zoro para deshacerse del capitán.
"¡Vale!" Respondió mientras se retiraba. "¡Que emoción, una nueva isla!"
"Que ruidoso…" Comentó el espadachín cuando su capitán se había ido. En ese momento, Nami empezó a abrir sus ojos, despertando.
"¿Hmm? ¿Z-Zoro?" Saludó a la única persona en el cuarto. "¿…Dónde están todos?" Se sentó en su cama, todavía cubierta por sábanas y apoyándose en su almohada.
"Llegamos a una isla, todos fueron a ver."
"¿Y tú?"
"Alguien tenía que vigilarte."
"Gracias." Nami le dio una sonrisa que Zoro creyó jamás haber visto.
El espadachín estuvo ensimismado observándola mientras ella hacía lo mismo, un momento así entre ellos era raro, un momento tan íntimo que no involucraba gritos o golpes. De pronto, Zoro se dio cuenta de lo que hacía y decidió dejarlo antes de que levantara sospechas sobre sus sentimientos. Lo último que necesitaba era a Nami riéndose de él.
"Vivi me pidió que tome tu temperatura cuando te levantes." Dijo Zoro. Cogió el termómetro que Vivi le había encomendado y se acercó a ella. "Oi, ¿estás bien?" preguntó y solo recibió un "Hmm-mm" Como respuesta. Nami parecía distraída pero a él no le importo, solo espero a que ella abra su boca para insertar el termómetro.
Un minuto había pasado, estaba mirando a otro lado en lugar de verla. Dos minutos habían pasado, volvió a dirigirle la mirada. Tres minutos habían pasado. Zoro notó que Nami no parecía estar en este mundo, parecía pérdida, sin saber a dónde ir. Tal vez ya no era consciente de con quien estaba o donde estaba. Cuatro minutos habían pasado, él empezaba a creer que ella se había dormido con los ojos abiertos. Cinco minutos habían pasado, hora de quitarle el termómetro y ver qué tan mal estaba.
Cuando removió el instrumento, Nami cayó hacia delante, sobré él. En un reflejo Zoro la sostuvo con ambos brazos, teniendo la cara de su compañera muy cerca a la suya. Él no tuvo el valor de decir nada y solo se limitó a observarla de cerca, Nami estaba sonriendo, esa hermosa sonrisa que jamás había visto había vuelto. Él no pudo contenerse, la besó.
Era su maldito primer beso y no supo que hacer más allá de plantar sus labios contra los suyos. Nami no reaccionaba para corresponderle o rechazarlo, solo se limitó a cerrar los ojos. Algo que el espadachín interpretó como una buena señal y siguió en los suyo. Cuando trató de profundizar el beso con su lengua escuchó unas pisadas que se hacían más fuertes, alguien venía. Pero aun sabiendo esto, no fue capaz de separarse inmediatamente de ella, dejó que el beso muera lentamente y se separó de ella. Todavía veía el rostro de la chica de cerca, se veía cansada, se veía feliz y también confundida. Él sabía que al menos dos de tres expresiones eran producto de su enfermedad, pero pensar que la alegría era por él se sentía bien.
El momento terminó cuando escuchó a Sanji gritar.
"¡Marimo! ¡¿Qué mierda estás tratando de hacer con Nami-swan?! ¡Ve a aprovecharte de Ussop o el estúpido pato!"
"Solo estaba tomando su temperatura, cocinero pervertido." Se separó más de ella y señaló el termómetro.
"No te creo una mierda." Dijo Sanji acercándose a él, enojado. Parecía que ambos estaban a punto de pelearse.
"Sanji-Kun, es verdad, Zoro solo tomó mi temperatura como un favor a Vivi." Nami se las arregló para decir algo en defensa del espadachín.
"¡Claro, Nami-swan!" Respondió Sanji separándose de Zoro. "¡Si tú lo dices debe ser verdad!" Volteó a ver al marimo. "Pero tú, marimo de mierda, nunca trates de sobrepasarte con Nami-swan, Vivi-chan, ni ninguna mujer que suba a este barco o puedes despedirte de comer aquí."
"Tu cocina de tercera me trae sin cuidado."
"Maldito…" Volteó a ver Nami, tenía ganas de golpear al marimo y dependiendo del semblante de la joven a su lado, lo haría. "Oh, Nami-san volvió a dormir" La sorpresa extinguió su ira. Zoro decidió ir a ver la isla.
*Fin del Flashback*
"Pensé que te habías creído esa excusa."
"No soy un idiota desorientado como tú." Quería iniciar otra pelea.
Zoro bostezó. "Tienes suerte de que este cansado, cocinerucho. Si ves a Nami dile que logré llegar al Sunny, buenas noches." Le dio la espalda al cocinero para retirarse.
"Espera, Zoro." Dijo de pronto. Logró detener al espadachín.
"¿…Que quieres?" No quería quedarse a hablar, pero si él lo había llamado por su nombre, debía ser importante.
Sanji volvió a darle una calada al cigarrillo antes de hablar. "Se bueno para ella, por favor."
"¿Por favor?" Remarcó burlonamente. "Cejitas, tu no hablas de esa manera."
"Sé que sus sentimientos por ti son muy fuertes y me llena de impotencia no poder hacer nada para cambiarlos." Interrumpió. "Incluso si te deformara a base de patadas o te intoxicara para darte una diarrea explosiva, ella seguiría contigo… Solo… se bueno para ella, por favor."
"Iba a hacerlo aunque no lo digas." Respondió. "Y deshazte de esa actitud pesimista, no es normal en ti."
"Tampoco es normal en ti el preocuparte por mí."
"Tch, somos compañeros aunque seas un cocinerucho de mierda." Respondió molesto. "Ahora anímate, aunque tus diosas estén tomadas, ¿no tenías una prometida esperándote o algo así?"
"Oh… Pudding-chan, aunque he pensado en ella tanto tiempo, no sé si pueda reunirme con ella. He pensado que sería mejor dejar inconcluso nuestro asunto y no meterla en problemas."
"¿Me estás jodiendo? Estuviste mucho tiempo con esa chica y ella te besó, creo que nadie más estaría dispuesta a eso. Solo ve tras ella y espera lo mejor."
Sanji le dio una última calada al cigarrillo. "Déjalo a la suerte ¿no? Ja…" Tiró el cigarrillo y fue dentro del Sunny, probablemente para dormir.
"Ahora que él está ahí ya no me dan ganas de entrar." Pensó Zoro antes de recostarse en el mástil para una buena siesta.
Al día siguiente, aún muy temprano, Nami volvía al Sunny junto a Robin. La navegante estaba exhausta tras haber sido forzada a contar todas sus interacciones con el espadachín que hayan podido tener un tinte romántico, desde que él la salvó de los piratas de Buggy hasta el día de ayer. Tarea titánica que le tomó toda la noche.
Cuando hallaron al espadachín dormido contra el mástil, Robin se despidió de Nami, le dijo que deberían prepararse para la ceremonia más tarde y entró al Sunny. La navegante despertó a Zoro con unas patadas, nada suficientemente fuerte para herirlo pero si para despertarlo.
"¿Hm? Buenos días Nami." Bostezó.
"Buenos días, imbécil. ¿Sabías que no dormí en toda la noche porque dejaste que me lleven? Vaya novio que eres."
"No molestes tan temprano, tampoco dormí bien."
"¡Al menos dormiste!" Reclamó. "¡¿Sabes lo estresada que estoy?! ¡En unas horas tenemos que ir a la ceremonia en la ciudad y no he descansado!" La navegante lo veía con furia, lista a que diga algo estúpido para golpearlo y aliviar el estrés, pero él se quedó callado.
"Tengo una idea." Dijo abruptamente. Se levantó y tomó a la navegante de la cintura con un brazo.
"¡H-Hey! ¡¿Qué crees que haces, idiota?!" Fue cargada al hombro de su pareja.
"Uff, es un poco más difícil de lo que imaginé." Comentó Zoro para sí mismo mientras subía la escalera al nido del cuervo con una sola mano.
"¡Suéltame! ¡Bájame!" Nami golpeaba su espalda a la vez que trataba de zafarse.
"Oye, ¿nunca te preguntaste como sería hacerlo ahí arriba? Todavía deberían haber unas sábanas y un sofá allí para descansar."
"¡¿Qué?! ¡¿Estas seriamente pensando en eso en este maldito momento?! ¡Eres increíble! ¡Un idiota total! ¡No puedo creerte! ¡Imbécil! ¡Pervertido! ¡Tarado! ¡Bruto! ¡Retrasado!"
"No finjas inocencia, ¿nunca te lo preguntaste?" Preguntó a mitad del recorrido.
"…Si, si lo hice." Dejó de luchar y permitió a Zoro subir.
Nota de Autor! Hola, quería agradecer a todos los que han leído esto, los que han dejado reviews y a los que añadieron favoritos/seguidos. ¡Me dan ánimos de continuar siempre y no puedo expresarlo con palabras!
Y bueno, realmente no se que más decir :D Adiós!
