OS 29. Oscuridad, mi vieja amiga

Shot basado en el capítulo "El día más largo" en donde el archipiélago pasa por un periodo de 2 semanas de luz de sol constante que causa diversos efectos entre los jinetes.

POV NARRADOR

-¿Qué pasa con ella? nunca es tan amable- preguntó Patán cuando Astrid llegó completamente feliz al domo. Habían pasado 8 días desde que la primavera llegó y con ello, el sol estaba dispuesto a quedarse dos semanas por completo.

-Euforia incontrolable, clásico síntoma de falta de sueño- dijo Brutacio quien parecía estar menos afectado al igual que su hermana, Heather por su parte carecía por completo de falta de coordinación, así que bañar a Cizalladura o incluso caminar era una falla constante.

-¿Astrid no has dormido recientemente?- preguntó Patapez el cual comenzaba a ser afectado con delirios paranoicos

-No ni un poco- contestó la exaltada vikinga -me siento sorprendente- dijo con los brazos al aire mientras abrazaba a los gemelos

-Extraño- se quejó Brutilda acorralada por el abrazo de Astrid

POV HIPO

-Las mejores dos semanas del año- dijo mi papá extasiado, era ya media noche y el sol estaba en su apogeo –es cuando somos más productivos-

-Durante la primera semana... pero estamos en el día ocho, es cuando las cosas se ponen difíciles- interrumpió Bocón -La falta de sueño tarde o temprano te afecta-

-Y por eso los jinetes se quedaron en la orilla- le expliqué, si bien cuando me fui de la orilla todos estaban tranquilos, decidí que lo mejor era que se quedaran, al final a quien necesitaba era a mi padre en estos momentos –Eh pa... ¿puedo hablar contigo?- el me miró intrigado pero me señalo a la cabaña.

-Está bien ¿Qué tienes en mente hijo?- me contestó mientras se sentaba en su cotidiano sofá, Chimuelo por su parte se fue a su roca a dormir, es bueno saber que a los dragones no les afecta el sol.

-Necesito que me prestes a los jinetes auxiliares, te los regresare antes de que te des cuenta que se fueron-

- ¿Y por qué necesitas que te los preste?- me cuestionó, bien aquí es donde aplica el pretexto

-Bueno... ya sabes quiero revisar su entrenamiento- le dije lo más seguro posible, no es sencillo mentirle a mi padre

-Ya veo- me respondió tranquilamente mientras tomaba un tarro de hidromiel -solo una pequeña cosa hijo... Primero que nada déjame decirte que eres un terrible mentiroso...- yo solo me llevé la mano a la frente -ambos sabemos que quieres ir tras Viggo-

-Ok digamos que así es ¿puedes culparme?- me rendí -No solo me ataco a mí y a los jinetes, vino a Berk, atacó a gente inocente... tiene que pagar por eso- le recordé que hace unas semanas cerró las rutas comerciales casi matando de hambre a la aldea entera

-Entonces básicamente se reduce a venganza-

-Sabía que entenderías- le dije tratando de salir de ahí, pero escucharlo ponerse de pie fue mi señal que esta charla no se había acabado

-Pero tú no crees en la venganza- yo suspiré profundamente -¿Hijo?-

-Usa el ojo del dragón para atrapar y torturar dragones-

-Digamos que en eso te creo, pero entonces dime ¿Por qué planeas ir tras Viggo con un equipo de novatos en lugar de los jinetes más experimentados?- yo negué con la cabeza, no era un tema que quisiera hablar con mi padre en este momento, quizá nunca

-Se metió con ella papá- confesé al fin–No solo la enfermo de muerte, en nuestros últimos enfrentamientos, parece ser que su atención esta hacia ella...-

-Astrid es fuerte, es lista y está consciente del riesgo en una batalla... es una guerrera, incluso mejor que todos nosotros- me respondió acomodándose de nuevo en su sofá –no puedes esconderla y alejarla de la batalla-

-Lo sé... papá pero vamos, bloqueo una flecha con la pierna, casi se desangra... es imprudente y necia...-

-Tanto como tú- me dijo riendo mi padre, agradezco el apoyo –Supongo que son las consecuencias de enamorarte de tu compañera de batalla...-

-Wo wo wo... no es lo que está pasando- lo detuve al instante pero el ¿se río? -¿Papá?- le decía con los ojos en blanco mientras literalmente se estaba doblando de risa

-Un momento- me dijo aun riendo, ¿de verdad? –ya ya- decía mientras se limpiaba una lagrima –Hijo, lo único que te digo es que, no puedes ir a buscar a Viggo de una manera tan imprudente y poner en riesgo a jinetes novatos, porque entonces le estarás dando a Viggo lo que está esperando, un mal plan, con una pésima estrategia y un líder incapaz de tomar decisiones correctas-

-Bueno ahí tienes un punto- le confesé tallando mi cuello

-¿Quieres protegerla?, pues cuídala y apóyala, hazla crecer y superar sus de por sí ya altos estándares, pero nunca trates de sacarla de la batalla, porque eso puede jugar en tu contra... quieres ir tras Viggo, te apoyo, ven a mí con una buena estrategia y entonces, iremos por el- yo asentí, al final, tenía que admitir que él tenía razón –y ahora que estamos en el tema de Astrid, déjame decirte...-

-Me voy de aquí - lo interrumpí, le dije saliendo casi corriendo de la cabaña, y de Berk.

POV NARRADOR

Después de que Hipo se fugara por su seguridad de Berk, escuchó el lamento de un dragón y enseguida fue a ayudarlo, cuando descubrió que era una trampa de la misma manada de dragones comenzó su batalla por salir de esa isla, pero conforme pasaba el tiempo, comenzó a perder su capacidad de toma de decisiones y de reflejos, al parecer la falta de sueño lo estaba afectando también a él.

Una vez que logró escapar gracias a la inteligencia y sabiduría de su dragón regresó a la Orilla en donde el panorama no era esperanzador, Patapez había hecho una trinchera víctima de los delirios paranoicos, Heather por su parte seguía luchando por conectar su mente con sus movimientos, Brutacio y Brutilda, habían perdido la razón por completo teniendo alucinaciones y peleando con ellos mismos, Patán reía y lloraba al mismo tiempo víctima de altibajos emocionales, Astrid por su parte seguía dando vueltas y sugiriendo a todos que hablaran de sus sentimientos.

-Ay por Thor- dijo Hipo tallándose la frente –Chicos-

-Cuidado Albóndiga... viene por nosotros- advirtió Patapez mientras se escondía debajo de la muralla de barriles que había construido

-Ey- se quejó Brutacio cuando una cubetada de agua le cayó a causa de que Heather trataba de lanzarla a Cizalladura en su frustrado intento de bañarla –Mala Brutacio mala- la corrigió mirando a Cizalladura en lugar de Heather

-Hipooo que alegría de verte- le dijo corriendo Patán pero cuando llegó este comenzó a llorar incontrolablemente

-Bueno basta... necesitan dormir- ordenó el aun consiente jinete

-Sentimientos, creo que debemos hablar de nuestros sentimientos, de nuestros pensamientos más íntimos, más profundos... Brutilda comienza- decía Astrid vagando por todo el domo

-Es que yo los quiero mucho- decía llorando Patán

-Ay vamos Patán seca esas lagrimas eres muy atractivo para llorar todo el tiempo- le dijo Astrid mientras pellizcaba las mejillas de Patán

-¿Lo soy?- lo soy preguntó ahora completamente feliz el chico

-Por supuesto, ahora vamos a ver esa sonrisa Jorgenson-

-Ok, necesitan dormir enserio- dijo el líder –particularmente tu- le dijo a Astrid mientras la cargaba y se la llevaba con Tormenta

-Wuju ¡- gritaba Astrid con las manos al aire

–Ahora todos, a las cuevas de los terrores, hoy vamos a tener un campamento- les ordenó el líder, cuando notó que nadie le hizo caso fue a sus dragones a quienes les dio la orden, todos ellos tomaron a sus jinetes y comenzaron a volar a la oscuridad de las cuevas de los terrores nocturnos.

-Ah hermosa oscuridad- dijo Heather tratando de tomar la antorcha de la mochila de Cizalladura pero cayó en el momento

-¿Por qué nos trajiste a un lugar obscuro eeeeh? Quieres asesinarnos y dejar aquí nuestros cuerpos ¿no es así?- se quejó Patapez

-Muy bien Brutacio confiesa quien se robó el Yak- le preguntaba Brutacio a un Terror Nocturno el cual lo veía sin poder comprender nada

-Concuerdo hermano Bruto- decía Brutilda platicando con Gallina

-Hola pequeña cosita creada por los dioses mismos- le decía Astrid a Smidvarg con un tono meloso y cariñoso – ¿quién es un lindo dragón? tu eres un lindo dragón-

-Muy bien Hipo me canse de ti- le gritó molesto Patán a Hipo –no es verdad sabes que te quiero- dijo soltándose a llorar de nuevo –hahahahaha que buenos momentos hemos tenido chicos- dijo carcajeándose de repente

-MUY BIEN AHORA TODOS A DORMIR- dijo cansado el líder.

No pasó mucho para que el sueño y la oscuridad hicieran su trabajo y los jinetes al fin se rindieran al sueño, todos menos una rubia que estaba demasiado extasiada como para dormir.

-Más arribaaaaaaaa- le gritaba emocionada a su dragona con las manos al aire mientras Tormenta volaba casi en vertical alrededor de la orilla –wujuuu-

Chimuelo dotado con su perfecto oído pudo escuchar unos gritos cerca de su ubicación, cuando abrió los ojos pudo notar que hacía falta un nadder azul y una rubia caprichosa.

-Shh amigo, necesito dormir- se quejó Hipo cuando Chimuelo trataba de despertarlo –Chimuelo- se quejó por segunda vez –bueno quee?- le dijo mal humorado, entonces el dragón abrió el hocico iluminando un poco la cueva y pudo ver lo que hacía falta ahí –Odín ten piedad- dijo con los ojos en blanco y levantándose.

Poco trabajo le costó encontrar a la chica, quien jugaba con su dragona, hacia maromas en el aire y daba saltos verdaderamente peligrosos.

-Tormenta aterriza- le ordenó el líder cuando las alcanzó

-Vamos Hipo, no seas aburrido- dijo Astrid en tono de puchero mientras conducía a su dragona más lejos de el

-Astrid por Thor- se quejaba Hipo mientras la perseguía y trataba en medida de lo posible que la ojiazul no se matara –Suficiente, Tormenta ignora a la vikinga loca y aterriza- Tormenta consiente que Astrid no estaba bien y con confianza plena en el chico enseguida aterrizó al otro lado de la isla.

Astrid salto de Tormenta completamente feliz -¿no es este lugar maravilloso?- decía dando vueltas en ella hasta que se dejó caer al suelo –amo la tierra-

-Ya lo creo- dijo sarcástico -arriba nos vamos a dormir- le dijo Hipo tratando de levantarla, Astrid tomó su mano pero lo llevo al suelo sobre ella sin dejar de reírse

-Eres lindo- le dijo Astrid

-Gracias, ahora vámonos- Astrid le hizo un puchero mientras abrazaba su cuello

-No me quiero ir-

-As necesitas enserio dormir- le refutaba el chico, aunque fuera muy divertida esta versión de Astrid, no era simplemente ella

-Dame un beso- le pidió la chica, Hipo aclaro su garganta y se negó

-No pequeña, no a menos que estés en tus cinco sentidos-

-Soy totalmente consiente que quiero que me beses- insistió la chica sin filtro alguno

-Le acabas de decir a Patán que era atractivo, créeme no estas totalmente consiente- se burló el chico –ahora arriba- le dijo poniéndose de pie y levantándola para llevarla a la cueva más cercana.

-¿Por qué no me das un beso?- se quejó Astrid mientras caminaba casi a brincos Hipo solo se rió

-Por qué no- le dijo simplemente Hipo, aunque muriera por hacerlo, no sacaría provecho del estado actual de Astrid. Cuando llegó a la cueva más cercana se internaron un poco más hasta que el sol no alumbró más, ordenó a los dragones que se pusieran cerca de la entrada para evitar que Astrid intentara salir de nuevo, la acomodó y se acomodó el cerca de ella a dormir

-Agg Hipo no puedo dormir- se quejó ella de repente sentándose, Hipo solo puso los ojos en blanco

-Por qué no lo estas intentando- le respondió sin moverse de su lugar

-Es que tengo mucha energía ¡- dijo alegremente ella mientras se ponía de pie y trataba de salir entonces Tormenta la tomó con su hocico y la llevó de regreso a la parte interna de la cueva, Astrid se reía con los movimientos de su dragona –de nuevo- dijo corriendo de regreso a la salida, Tormenta la tomaba y la regresaba, después de tres veces Hipo supo que Astrid no pararía.

-Ven aquí- le ordenó cuando Tormenta la trajo por última vez y la acostó mientras la aprisionaba con sus brazos y cerraba los ojos

-Hiiiipo- lo molestaba Astrid

-Shhh- le ordenó el chico sin soltarla, cuando Astrid hacia algún movimiento Hipo simplemente la abrazaba más fuerte, comenzó a acariciar su cabello, a arrullarla con sonidos, poco a poco la energía de Astrid se convirtió en calma y esa calma terminó por vencerla, cuando el castaño se aseguró que la chica estaba dormida simplemente cerró los ojos sin soltar ni un poco su abrazo.

Astrid por fin logró dormir todo lo que no había dormido en días, y aunque Hipo de despertaba de repente, la paz de la chica lo incitaba a no moverse de ahí y a añorar en despertarse todas las mañanas con esa rubia acomodaba en su pecho y entonces volvía a dormir.