Cocoyasi estaba en estado de alerta ante sus posibles invasores. Chabo había logrado verlos gracias a unos binoculares que "tomó prestados" de Nami, eran 22 personas que habían armado un campamento un poco lejos de la villa. Ninguno parecía particularmente fuerte, pero su aspecto también les decía que no eran personas de buen vivir. Si finalmente se acercarían a la villa o se irían por otro camino era una pregunta que llenaba de angustia a los habitantes mientras pasaban las horas desde que se reunieron.
Cuarenta personas estaban reunidas en el lugar que Johny ordenó, entre ellos Yozaku, Nojiko, Mizuno y Chabo.
"¡Deberíamos atacarles antes de que vengan!" Sugirió un pescador al jefe.
"Pero no sabemos qué tan fuertes sean" Respondió otro.
"Es mejor que quedarse aquí y esperar" Esta vez habló Chabo. "Si los dejamos en paz podrían atacarnos por sorpresa".
"Podría ser peor, tal vez no han entrado a la villa porque esperan a más personas" añadió Nojiko.
Ante el comentario de Nojiko, la multitud se calló pero no se habían calmado. Actuar ahora o más tarde, el jefe Johny no estaba seguro de que hacer y pensaba en todos los pros y contras de sus acciones.
"Podríamos… ¿enviar un grupo para preguntar por sus intenciones?" Sugirió Mizuno, aunque su propia inseguridad la hizo dudar.
Johny había considerado eso. Aunque sean bandidos, no podían dar por hecho que venían a invadir la villa y tratar de tomar control de ella como cierto grupo de piratas había hecho en el pasado. Había escuchado de bandidos que solo asaltaban viajeros con grandes fortunas y solo visitaban villas para comprar sake en los bares. ¿Podría ser ese el caso?
Tras la gran ceremonia donde Hancock casi mató a Luffy al privarlo de aire en un beso, un festejo era necesario y así se dio. Fue probablemente uno de los festejos con más personas en los que Nami estuvo, se podría decir que el reino entero celebraba pues no se veía un edificio con la puerta cerrada ni una sola calle sin personas. La música, los cantos y los gritos resonaban por todos lados, las personas bailaban y se divertían sin hacer diferencias o excepciones. Nami en un principio estuvo con la tripulación, pero optó por separarse para dar un paseo y al mismo tiempo darse un respiro de sus ruidosos amigos.
Caminaba por la gran ciudad mientras hacía un mapa mental para no perderse como cierto espadachín. Contemplaba el lugar y un poco a las personas, no sabía que podía haber tanta variedad en una isla del East Blue. Sin contar a las mujeres de Amazon Lilly, había visto a un hombre de barba blanca y cabello rosa que hablaba con Rebecca, una mujer enorme de cabello naranja bebiendo con el otro hermano de Luffy, un pervertido enorme y morado bailando, varios sujetos con forma de huevo, un horrible tipo árbol bebiendo con un horrible tipo caballo y… pensándolo bien, muchos de ellos deben ser amigos que su capitán conoció en Grand Line.
Pero entonces vio a un viejo ebrio con uniforme de policía en mitad de la calle, lo acompañaba otro viejo en pantaloncillos y camisa con un sombrero blanco.
"¡Genzo!" Gritó la navegante al hombre que estaba ebrio y podría caer en cualquier momento.
"¿O-Oh…?" El viejo dejó de ver a su compañero de bebidas y vio a la navegante "Nami… No te había visto… en la ceremonia…"
"¡¿Qué haces aquí?! ¿Por qué no estás en Cocoyasi? ¿Por qué has bebido tanto?"
"Es… es hermosa…" Llegó a decir antes de caer de espaldas. Afortunadamente Nami se apresuró a sujetarlo. "Nami… ella es hermosa…"
El comentario solo dejó confundida a la chica, quien aflojó el agarre y lo dejó caer.
"¡Ah! ¡Genzo, lo siento!" Nami se agachó a ver como estaba. "Cielos… ¿cómo terminaste así?"
"Él dijo que podía aguantar el alcohol muy bien, no conocía sus límites" Dijo el otro viejo antes de volver al bar. Seguro podía confiarle a esa chica la seguridad de su nuevo amigo.
Genzo se había encontrado con el alcalde de la villa Fusha y, siendo ambos jefes de sus respectivas villas, habían hecho buenas migas rápido. Cuando el alcalde mencionó conocer a Luffy las cosas mejoraron, habían pasado horas charlando en el bar de Makino mientras bebían. Mientras más jarras pasaban, más abierta era su conversación, hasta el punto en que Genzo confesó su motivo de haber venido y su sorpresa al ver a la novia. Y tras mencionar eso, Genzo no se había callado del tema mientras seguía bebiendo y preocupaba al alcalde. No lo suficiente para que este lo detenga de seguir bebiendo, claro.
"¿Quién era ese viejo?" Pensó. "Eso no importa ahora, debo llevar a Genzo a descansar" Nami sacudía a Genzo en un intento de que le responda. "Genzo, ¿puedes caminar?"
El mencionado logró levantarse, pero su estado todavía no parecía ser el mejor. Se estaba tambaleando y en cualquier momento podría caer de nuevo.
"Nami… cárgame…"
"¿Q-Qué?"
"No puedo caminar" Genzo dejó salir un gran bostezo mientras seguía tambaleándose.
Eventualmente llegaron al Sunny, no estaba muy lejos pero llevar a alguien en sus hombros la hacía recorrer poco en mucho tiempo. Estaba frente al barco y pensaba dejar a Genzo en la habitación de los chicos, él merecía una cama para descansar mejor. Pero había un problema, ¿cómo iba a subir ahí? Podía subir por las cuerdas ella sola, pero llevar a alguien más era completamente diferente. Lo intentó de todos modos, y no llegó a subir más de un metro. Trató de despertar a Genzo para que este suba por sí mismo, pero no reaccionaba ante nada.
"Oi, ¿necesitas ayuda?"
Reconoció de inmediato la voz, el espadachín había llegado.
"Zoro, ¡dame una mano! Necesito subir a Genzo para que duerma en una cama."
No tomó mucho tiempo, el espadachín llegó al barco de un salto y junto a Nami dejaron a Genzo en una cama.
"¿Cómo llegó aquí?" Preguntó él.
"No lo sé, pero tendremos que llevarlo de vuelta a Cocoyasi" Ante la mirada de incredulidad de su acompañante, continuó. "No podemos solo dejarlo aquí"
"¿Por qué no? Él llegó aquí solo, ya sabrá como volver"
"¡Zoro! Genzo no puede estar viajando solo, ¿no sabes cuántos años tiene?"
"Ni idea, ¿tú lo sabes?"
"No… Pero lo conozco de toda la vida, ¡ya no está en edad de aventuras! ¡Nos lo llevamos y punto!"
"¡Pero no hay espacio en el bote que robaste!"
"¡Robado no! ¡Solo lo tomé prestado!" Se excusó. "¡Y si tendremos espacio si no nos recostamos!"
"¡¿Quieres estar sentada en el bote por doce horas?!" Reclamó él.
"¡¿Tienes una mejor idea?!" Se estaba enojando, quería golpearlo.
"¡Si, lo dejamos aquí y él sabrá como volver!" Repitió su primera idea, convencido de que era lo mejor.
"¡Tú…!" Quería golpearlo tanto. "¡Bien! ¡Si el espacio es tan importante para ti, tú volverás solo!"
"¡Bien!" Respondió molesto mientras se acercaba a la puerta para irse.
"¡Bien!" Respondió molesta mientras lo veía irse y escuchaba cómo respondía con otro ¡Bien!.
Se había ido. Nami se preguntaba porque él tenía que ser tan idiota a veces, pero luego pensó en que así era como se sentían las peleas de pareja, o como deberían ser. Ya se habían peleado innumerables veces durante sus tiempos de piratería, pero esta vez se sintió diferente. Incluso se felicitó a sí misma por haberse resistido a golpearlo, como si hubiera hecho bien su parte de la pelea. También supo que tendría que arreglarse con él luego, porque si ella no iba con él, probablemente se volvería a perder y esta vez sí moriría en el mar y nunca lo volvería a ver.
Aburrida, decidió pasear por el Sunny un rato. Recordó muchas cosas de aquel viaje que había terminado mientras la invadía la nostalgia. Cuando se bajó del barco para vivir en Cocoyasi no se había sentido tan emocional, pero con varios días sin estar ahí la hacían extrañarlo. Dormir tranquilamente mientras la mecía el mar, despertar de pronto tras un ataque de un enemigo o una estupidez de sus camaradas, golpear a dichos camaradas, relajarse en la cubierta esperando a que Sanji trajera alguna bebida o postre que no pidió, chismear con Robin cuando no había nadie cerca, hacerle caras a Zoro cuando este dormía y nadie podía verla, temer por su vida cuando huía o peleaba con un nuevo enemigo… Lo extrañaba todo, y parte de ella deseaba que sus aventuras siguieran, pero sabía que la vida no se mantiene siempre igual y tarde o temprano debían acabar su viaje.
¿Pero habían acabado su viaje muy pronto? Nami se lo había preguntado múltiples veces después de que Luffy anunciara el fin de la banda e incluso lo había discutido con Robin y Ussop una vez. La primera dijo que el viaje había durado lo suficiente y estaba agradecida por todas las experiencias pasadas, el segundo estuvo de acuerdo y agregó que el viaje había mejorado a cada uno de ellos como personas. La navegante no supo que responder en ese momento, pero ahora estaba segura de algo. No importaba si el viaje había sido muy corto o muy largo, lo que realmente importaba era lo que había sacado de este. Ella podía estar orgullosa de las cosas que había hecho, de las personas que ayudó y con quienes entabló amistad, de quienes derrotó, del dinero que consiguió y de la vida que había vivido.
"Click, clank, click, clank, click, clank" La navegante salió de sus pensamientos cuando escuchó un sonido conocido. Estaba en la cubierta y por instinto miró al nido del cuervo. De ahí no provenía el sonido, sino de algún lugar dentro del barco. Siguiendo el sonido, llegó al cuarto que compartía con Robin y entró para ver al espadachín levantando una gran pesa en el suelo. Cómo y porqué Zoro estaba allí con una pesa, es algo que ella jamás supo.
"¿Qué haces aquí?" Preguntó.
"Entrenando" Fue su respuesta. "¿Qué haces tú aquí? ¿No ibas a volver con el viejo?"
"No pienso irme hoy, idiota. Ni siquiera nos hemos despedido de nadie."
Él no respondió. Por un momento Nami pensó que no la escuchó porque seguía entrenando sin responderle, pero no tardó en darse cuenta de que el musgoso la estaba ignorando. Una vez más, quería golpearlo, pero se contuvo.
"¿Recuerdas donde nos conocimos?" Preguntó él.
"¿Uh?" Se sorprendió por la pregunta repentina. "Fue en esa isla donde Luffy venció a Buggy, si, lo recuerdo"
"Salimos de allí en dos botes, ¿no? Tú estabas en uno y Luffy y yo en el otro"
"Uh-huh"
"¿Qué tan buen nadador es el viejo?"
"¿Genzo? Nada tanto como una persona normal nadaría, ¿por qué tantas preguntas, Zoro? No es normal en ti"
"Entonces podemos asumir que Genzo vino en un bote" Comenzó. "Y así tenemos dos botes, tenemos el doble de espacio…" Sabía que Nami ya le había entendido, por lo que no dijo más.
"¿Por qué discutimos?" Suspiró y fue a sentarse en una de las camas. Apenas se había dado cuenta de que no tenían un verdadero problema que discutir si Genzo había venido en un bote. "Creo que se me pegó lo idiota de pasar tanto tiempo aquí" Admitió divertida.
"Si, deberías sentirte avergonzada"
"Oye, ¡que también es tu culpa!"
"¡¿Cómo es mi culpa?! ¡Acabo de solucionar nuestro problema!"
"¡¿Quién mencionó lo del espacio?! ¡Tú!" Ella lo señaló con un dedo acusador.
Esa respuesta dejó callado al espadachín. Si, este asunto del espacio lo había empezado él. "Vaya mierda" Pensó.
"Nami, creo que también soy un idiota" Admitió y provocó la risa de la navegante.
Nota de Autor: ¡Hola! Ha pasado muuucho tiempo y sinceramente no hay excusa. Simplemente no sabía como continuar, ¡lo siento! Por eso, me dije a mi mismo que no continuaría hasta saber completamente como abordarlo. Y pasó el tiempo... Pero ya estamos aquí. Y hey, en lo que pasó el tiempo obtuvimos cosas geniales como el doblaje de Netflix. Está muy bueno! Aunque no me termina de convencer la voz de Luffy jaja.
