Las notas al final.

II.

La siguiente semana fue… desafiante, por darle algún calificativo que no se relacionara a lo triste que le parecía el enorme castillo a veces y las numerosas historias temibles sobre el Colegio. Si ella fuera un poco más débil de temperamento, no podría dormir por las noches pensando en las grandes posibilidades de que un basilisco o una araña gigante intentaran comérsela mientras dormía.

Por suerte, ser una Delacour la hacía una persona resiliente. Debatió con Viktor un par de veces acerca de la inseguridad en Hogwarts durante sus tardes en la biblioteca, ya que pudieron encontrar un rincón lo suficientemente alejado de la desagradable bibliotecaria. El búlgaro señalaba que su colegio también tenía su fama, pero todos los alumnos – él incluido – simplemente no pensaban en aquellos peligros, siendo el estrés por sus propios estudios una ayudaba para mantenerse felizmente ingenuos al respecto. Fleur, por su parte, agradecía que sus primeros años de educación mágica transcurrieran en Beauxbatons y ahora contara con el conocimiento suficiente para afrontar cualquier cosa (o casi).

Una tarde en particular, Fleur llegó más tarde a la biblioteca, ya que se tomó su tiempo para escribir una carta adecuada a sus padres contándoles sólo lo necesario para dejarlos tranquilos, y otra más a Gaby en respuesta a las cinco que su hermana menor ya le había enviado. Se sorprendió al encontrar a Viktor con la joven morena amiga de Harry Potter, de la que todavía no sabía el nombre.

Ambos estaban sentados en la mesa que solían compartir, y la Gryffindor parecía estar explicando un pasaje de un libro al mago. Si Fleur conocía lo suficiente a su amigo, era bastante obvio que el búlgaro estaba un poco perdido con la traducción del idioma.

Avanzó sólo lo suficiente para quedarse de pie del otro lado de la mesa, demasiado entretenida con la escena como para interrumpir. Lamentablemente, la morena fue la primera en reparar en su presencia, levantando la mirada desde el libro hacia ella y frunciendo el ceño en el proceso.

Fleur no entendía del todo las extrañas reacciones de la joven bruja, que hasta hacía unos minutos parecía relajada explicando lo que fuera a Viktor y ahora era una pequeña leona crispándose poco a poco. En un primer momento pensó que se trataba de su esclavo veela, pero lo descartó rápidamente ya que sabía que tenía un control excepcional sobre éste (en la mayoría de los casos) y sólo los débiles caían en sus encantos o se molestaban en su presencia.

Pues bien, tal vez Fleur no había aprendido el nombre de la inglesa, pero escuchó a unos cuantos estudiantes llamarla "el cerebro del trío dorado", así que la francesa optó por pensar que la Gryffindor debía ser, por lo menos, una bruja muy capaz. Por alguna razón, desde un primer momento decidió descartar la posibilidad de que fuera sólo un apodo sarcástico.

-Oh, hola Fleur. - dijo Viktor, rompiendo con una tensión de la que obviamente no era consciente. -Déjame presentarte a Hermy-won…

-Hermione. - lo corrigió rápidamente la inglesa, parpadeando hacia el búlgaro que se rascó la cabeza, avergonzado.

-Encantada de conocerte, 'Ermione.- dijo entonces Fleur, y no pudo evitar sonreír cuando la bruja en cuestión volvió a mirarla ante su pronunciación. Sin embargo, la rubia permaneció impertérrita a pesar de su error.

-Her-my-oh-nee – articuló la morena, decidida a enseñarles a ambos como pronunciar bien su nombre.

Donde Viktor al menos tenía la decencia de parecer avergonzado, Fleur simplemente sonrío ante el desafío, llevándose a la cadera la mano que no tenía ocupada con libros.

-Hermi-own, lo siento. - sonrió torpemente Krum, volviendo su mirada al libro para intentar disimular su pronunciación todavía imperfecta.

Hermione parpadeó, recuperando la calma al notar el tono del búlgaro y parecía estar a punto de decir algo para compensarlo cuando Fleur vio su oportunidad para intervenir.

-Sí, Hermione. Discúlpanos, no todos manejamos idiomas extranjeros con tanta fluidez. - dijo, sonriendo arrogante ante su pequeña victoria.

La inglesa giró a mirarla con tanta brusquedad que Fleur se sorprendió de que no recibiera un latigazo cervical por el movimiento. Sus ojos dorados la interrogaban ferozmente y la veela decidió ceder simplemente porque le divertía.

-Dudo que alguien sin conocimiento del francés pudiera pronunciar tan bien la palabra bouillabaise.- repuso, dejando escapar sólo la cantidad mínima de condescendencia como para no ser realmente maleducada.

Tal vez sólo lo hizo para ver a la pequeña leona erizarse otra vez, pero el plus fue el ligero sonrojo en sus mejillas.

-Con mis padres fuimos de vacaciones a Francia hace un par de años. - explicó con la misma voz de mando que había usado, a pesar de su obvia incomodidad. Fleur decidió entonces darle un par de puntos por la firmeza que mantuvo.

-Estoy segura que fueron vacaciones maravillosas. - siguió la veela, tomando asiento justo frente a Hermione, sin poder calmar su impulso por molestar a la bruja inglesa.

No podía evitarlo, la pequeña leona le resultaba adorable en su versión molesta.

La repentina consciencia de lo fuera de lugar que estaban sus pensamientos hizo que Fleur no dijera todo lo que tenía planeado para molestarla aún más. Apenas la había visto de cerca dos veces, sin contar por supuesto todas las demás ocasiones en las que la cruzó en los pasillos o la biblioteca.

Afortunadamente, los segundos que demoró Hermione en evaluar la intención en las palabras de la francesa fueron aprovechados por Viktor, que presenciaba el intercambio con un poco de preocupación.

- ¿Entonces en las industrias muggles puedes crear cualquier cosa? - inquirió rápidamente para desviar la atención.

La inglesa negó, resoplando con indignación. - ¿Ves? Este libro está tan errado... no, en las industrias se fabrican productos industriales, valga la redundancia…

Fleur dejó sus libros sobre la mesa y apoyó su codo sobre la madera para luego descansar el mentón en su mano. Respondiendo con un guiño a la mirada de advertencia del búlgaro.

Al final, el relato de Hermione sobre los muggles resultó bastante interesante e informador.


-Entonces… ¿Hermione… te gusta?

No pudo evitarlo, otra vez. Tenía que preguntarle a su amigo cuáles eran sus intenciones hacia la Gryffindor de fuerte temperamento.

Viktor, hasta entonces muy atento a la práctica de Quidditch que estaban presenciando esa mañana, la miró, evaluando si estaba hablando en serio. Por su parte, Fleur se mantuvo serena, intentando pasar su absurdo interés por Hermione como uno por la vida amorosa de su único amigo en todo Hogwarts hasta ahora (aunque Luna le caía bastante bien).

-No. - se limitó a responderle, y si Fleur no lo conociera tan bien creería que estaba evitando el tema, pero como sabía que era una persona honesta por definición, se conformó.

Pasaron unos cuantos minutos más, en los que el mago volvió a observar la práctica y Fleur hojeó su edición de bolsillo de Hogwarts: una historia, que su padre le había enviado, cuando un par de figuras caminaron por el campo, acercándose a los equipos que los jugadores habían dejado desparramados por el suelo antes de comenzar la práctica. Fleur levantó la vista del libro instantáneamente, reconociendo a Luna y Hermione que hablaban entre ellas.

- ¿Y a ti? - escuchó decir a Viktor y rápidamente negó con la cabeza, a pesar de que sus ojos estaban magnéticamente fijados en la joven de melena indomable.

-Claro que no. Además, ni siquiera le caigo bien. - respondió sin pensar y sin notar la ligera amargura en sus últimas palabras.

El mago permaneció en silencio, lo cual de alguna manera alertó a Fleur, que se obligó a mirarlo para reafirmar que no, no le gustaba Hermione Granger.

-Pregunté si te parecía buena la jugada que están practicando. - aclaró Viktor, con una sonrisa burlona en sus labios.

La veela sintió que sus mejillas se coloreaban y se limitó a encogerse de hombros, intentando hundirse en su grueso abrigo encantado. -Es difícil que los bateadores redireccionen las bludgers al cazador del otro equipo si se abren tanto.

Viktor meditó sus palabras unos segundos antes de asentir, volviendo su atención hacia la práctica para alivio de Fleur. Sin embargo, luego de un par de minutos volvió a hablar.

-No mires, pero creo que Hermione y su amiga vienen hacia aquí.

Fleur contuvo momentáneamente la respiración mientras sostenía el borde de una página, pero no dio ninguna otra señal. En efecto, notó a Luna caminando a grandes zancadas hacia ellos. ¿Cómo habían subido tan rápido a las gradas?

-Fleur, Viktor, ¿Han visto mi varita? Creo que los nargles la han escondido otra vez…- dijo Luna a modo de saludo, y Fleur frunció el ceño, ya que recordaba haber visto la varita de su compañera de habitación sobre la mesa de luz de la Ravenclaw esa misma mañana.

No llegó a decirlo, pues el búlgaro sacó una varita del bolsillo de su abrigo para extenderla hacia Luna.

- ¿Tal vez sea esta? - le preguntó el búlgaro y los ojos de Luna se iluminaron.

Acto seguido Luna la tomó de la mano del búlgaro, dijo algo sobre nargles que Fleur en realidad no escuchó, ya que su atención se desvió a la lenta sonrisa que comenzó a formarse en el rostro de Hermione ante la escena. Distraídamente, lamentó no ser ella quien encontrara la bendita varita.

Luna se alejó en un trote feliz, de regreso al campo donde los jugadores comenzaban a descender nuevamente al césped. Pero Hermione permaneció allí, con las manos dentro de los bolsillos de la túnica y una pequeña sonrisa.

- ¿Dónde la encontraste? Luna puede ser un poco despistada a veces…- dijo entonces la morena, con la mirada aún en su amiga que se alejaba.

- A decir verdad, unos niños de segundo año la robaron. Estaban exhibiéndola orgullosos en la sala común diciendo que era de la "lunática". - narró rápidamente Viktor, lo que causó que Fleur frunciera el ceño con molestia.

-No quiero ni pensar en esas pequeñas ratas… algunos estudiantes son muy crueles. - murmuró en un tono sombrío, pensando en otras ocasiones en que había visto estudiantes meterse con Luna. Desafortunadamente, esta vez no había podido detenerlos.

- ¿Beauxbatons está libre de matones? - inquirió entonces Hermione y aunque Fleur permaneció serena en el exterior, estaba interiormente sorprendida de que realmente estuviera preguntándole algo. Por lo general, la inglesa se limitaba a mirarla con un ligero aire de sospecha.

-A nadie le parece gracioso. Los matones no tienen lugar en Beauxbatons. - dijo con mucha resolución. Y es que era totalmente cierto, en especial porque la directora medio gigante lo tomaba como algo muy personal.

Por un par de segundos, esperó que Hermione pusiera en duda sus palabras, relativizándolas, pero la bruja más joven se limitó a asentir ligeramente, murmurando algo sobre "investigar sobre las distintas políticas institucionales". Como no pudo entender a qué se refería y parecía más bien estar pensando en voz alta, cayeron en un silencio un poco incómodo.

Eso, hasta que Hermione registró el libro que Viktor tenía en sus manos.

- ¿Eso es una copia de bolsillo de "Hogwarts una historia"? - dijo con entusiasmo, haciendo que la veela parpadeara hacia su amigo, preguntándose en qué momento había tomado su libro.

El búlgaro asintió y se lo ofreció a Hermione, que parecía realmente intrigada por el pequeño libro.

-La edición original en la biblioteca es realmente enorme, nunca pensé que podría haber una de bolsillo. - señaló con una sonrisa divertida, y aunque Fleur no entendía bien por qué, no pudo evitar sonreír también.

- ¿Dónde lo conseguiste? - preguntó la inglesa a Viktor, que se limitó a encogerse de hombros.

-No es mío. - dijo el mago, señalando con la cabeza a Fleur, que se había mordido la lengua para no responder en su lugar. La bruja inglesa deslizó su mirada hacia la rubia, que notó cómo un poco del entusiasmo inicial se disipaba.

Aunque no lo admitiría en voz alta, aquello también la desanimó un poco.

-Mi padre me lo envió de regalo. Lo imprime una editorial en Francia que hace formatos pequeños de grandes libros. - explicó, a pesar de que Hermione no había preguntado.

El interés de la inglesa por la información era fácil de leer en sus inteligente ojos oscuros. Sin embargo, Hermione se contuvo de hacer algo más que asentir lentamente mientras hojeaba rápidamente el libro sin duda buscando el nombre de la editorial. Fleur decidió no decir nada más. Dejó que buscara infructuosamente la información, mientras se echaba hacia atrás en las gradas aparentando calma.

Deliberadamente ignoró la mirada de Viktor, que por experiencia sabía lo que le estaba pasando a la inglesa, pero también era consciente que no debía abrir la boca a juzgar por la expresión astuta de su amiga. Hermione resistió todo un minuto antes de suspirar demostrando su frustración, finalmente levantó la mirada hacia la veela que esperaba pacientemente.

Satisfecha, decidió sacarla de su confusión, se inclinó hacia delante para llegar al libro que Hermione todavía sostenía abierto. Con suavidad, apenas rozando los dedos estáticos de la Gryffindor, regresó prácticamente al principio para comenzar a pasar -mágicamente- más páginas hacia atrás.

-Es un libro mágico, para poder contener tanta información las páginas están hechizadas. – señaló, demostrando cómo las páginas comenzaban a reemplazarse para mostrar las anteriores. Cuando la expresión contenida de la inglesa cambió se encontró sonriendo nuevamente a la par de ella.

Hermione continuó ojeando distraídamente el libro y Fleur se encontró conforme con sólo observarla aún a cuestas sacrificar su propia lectura. En tanto, Viktor sonrió para sí mismo, volviendo su atención al entrenamiento al que le quedaban unos pocos minutos.

- ¿Puedo preguntar por qué está en inglés? - preguntó entonces Hermione, que sin esperar invitación se sentó a su lado, evidentemente demasiado concentrada en el libro como para mantener su cautela habitual.

- Para mejorar mi inglés, por supuesto. – admitió Fleur. Hermione detuvo su navegación, alisando una página del libro que ahora apoyaba sobre sus rodillas, lo que provocó que la francesa se inclinara hacia ella, casi por sobre su hombro, intentando leer el subtítulo.

Registró el suave perfume vainilla de la castaña y el olor a tinta y pergamino impregnado en su ropa. Su mente rápidamente evocó una imagen de Hermione en la sala común de Gryffindor, acurrucada en el sofá frente a la chimenea con un libro enorme sobre las rodillas y una pluma en la mano que salpicaba algunas gotas sobre las mangas de su capa cuando se perdía demasiado en la lectura y no continuaba sus anotaciones.

-'Mione, ¿también tienes que leer aquí? – habló una voz a varios metros sobre sus cabezas. La aludida dio un respingo mientras que Fleur, a pesar de que también se sorprendió, mantuvo la compostura y levantó la mirada para encontrarse con la amiga pelirroja de Hermione que flotaba sobre su escoba a pocos metros de ambas.

Fleur apenas reconoció la fogosidad de la niña cuando le dirigió una mirada sospechosa y en su lugar regresó su atención a Hermione, cuya expresión se había crispado por la burla de su amiga.

- ¿No se supone que estás entrenando, Ginevra? - respondió en el mismo tono de burla que había usado la pelirroja, quien giró la Quaffle en su mano en un gesto poco comprometido por toda respuesta.

- Eres la hermana de Bill, ¿verdad? - interrumpió Viktor, desviando la atención de Ginevra lo suficiente para que Hermione relajara su postura y, de manera inconsciente, inclinándose un poco hacia Fleur, cuya nariz volvió a picar con el perfume dulce.

La francesa se obligó a no moverse más, sabiendo que olisquear a las personas no era algo bien visto, aún si fuera la debilidad de sus instintos veelas ante los estímulos olfativos. En su lugar, apretó los labios ligeramente y se obligó a prestar atención a las palabras en la página.

-Este es uno de mis capítulos favoritos. Te será útil si tienes que huir de Flinch después del toque de queda. – murmuró Hermione, como si no quisiera que Ginevra las escuchara, a pesar de que la pelirroja se veía muy interesada en su conversación con Viktor.

Fleur asintió en agradecimiento, recordando al desagradable hombre y su inquietante mascota que, hacía sólo un par de días, había gruñido dado una severa advertencia a ella y Viktor cuando los encontró regresando de la biblioteca luego de la cena. Por alguna razón, el búlgaro encontraba divertido al desgraciado, señalando que sus amenazas eran infantiles al lado de los duros castigos impuestos en su Durgmstrang a los estudiantes que desobedecían las reglas. Fleur se había limitado a encogerse con hastío, valorando las políticas civilizadas de su escuela una vez más.

- Es un hombre poco feliz. – opinó sin pensar. Por un segundo, cuando notó la forma en la que Hermione fruncía el ceño, pensó que la inglesa se retraería a su actitud anterior.

- Esa es una forma bastante ligera de decirlo. ¡Es un maldito infeliz! – interrumpió su pequeña conversación Ginevra, algo que fue inesperadamente oportuno.

- Puede ser un poco medieval a veces…- finalmente admitió Hermione, aunque luego continuó: - No creo que Dumblendore le permita llevar a cabo sus castigos, todas esas porquerías que dice tener deben ser una mera colección.

La pelirroja arqueó una ceja con una expresión perspicaz. – No es lo que Seamus dijo…- comenzó con un aire conspirativo, pero el resoplido indignado que soltó Hermione le provocó una carcajada.

Fleur decidió mantenerse en el mismo silencio que Viktor, aunque este se veía mucho más entretenido ante la discusión que habría continuado si no fuera por la interrupción de Harry Potter, que se acercó montando su escoba seguido por el hermano de Ginevra. Para el alivio de Fleur, este último permaneció lejos y por lo tanto, le hizo el favor de no mostrarle los niveles violáceos que podía alcanzar su rostro pecoso.

La paciencia de la veela a los hombres débiles a su esclavo era limitada en sus mejores días...

-Ginny, nos queda practicar una jugada más antes del almuerzo. Y Ron no quiere llegar tarde. – dijo Harry con más suavidad de la que Fleur esperaría. Detrás de él, su amigo asintió vigorosamente, aunque sus ojos rebotaban nerviosos entre los dos estudiantes de intercambio.

La aludida rodó los ojos, murmurando rápidamente algo acerca del estómago sin fondo de su hermano y tras invitar a Viktor a jugar al quidditch con ellos la próxima vez, enderezó su escoba y voló de regreso con sus compañeros de equipo, de los cuales Harry fue el que realmente se despidió usando palabras, a diferencia del pelirrojo que más bien soltó un gorjeo como el que haría un bebé.

Hermione esperó que se alejaran antes de hablar: - Ron… te admira, Viktor. Y, emh, se pone muy… nervioso.

Fleur se limitó a arquear una ceja, bastante segura que el niño llegaba a esos colores por el efecto del esclavo veela… pero quizás también podría influir el ídolo de quidditch sentado a su lado. Como siempre, Viktor asintió con la cabeza sin emitir palabra, pero con la tranquilidad de alguien que estaba acostumbrado a la fama. De todas formas, Fleur apreció que Hermione intentar excusar el comportamiento vergonzoso de su amigo.

Los tres permanecieron en un silencio cómodo, mirando la última jugada del equipo de Gryffindor. Aunque se habían distanciado un poco, Fleur notó que Hermione estaba más relajada y la veela se sintió complacida una vez más de aquello. Algo que jamás admitiría a Viktor.

Sin embargo, el ceño fruncido regresó al rostro de la inglesa cuando el profesor Moody hizo su aparición en el campo de Quidditch. El inquietante mago que impartía las clases de Defensas contra las Arte Oscuras ciertamente no era del agrado de Fleur. No por su aspecto estrafalario y curtido, ni siquiera por el ojo mágico poco estético… era más bien la manera en la que hacía erizar los vellos de la nuca de la veela, al punto de que sus instintos llevaran a estar en guardia en cuando el hombre la miraba.

A su parecer, ni siquiera era un buen profesor. Las primeras clases habían sido una narración críptica de batallas explicadas de maneras lo suficientemente explícitas. Resultaban en un generoso recuento de las formas en que de magos y brujas perdieron alguna extremidad o, directamente, habían sido desmembrados por los infames mortífagos en las sucesivas batallas de la primera guerra mágica.

En las pocas clases prácticas que tuvieron en lo que iba del año, Moody había descuidado deliberadamente la seguridad de sus alumnos. La misma Fleur debió entrometerse en un duelo para evitar que un Hufflepuff fuera alcanzado por un maleficio, lanzado irresponsablemente de parte de un Ravenclaw que sólo quería demostrar lo bien que podía hacerlo, sin pensar en la seguridad de su compañero. El profesor ni siquiera había pestañeado con lo ocurrido y en lugar de bregar por la seguridad en el recinto, prácticamente insultó al asustado Hufflepuf, descalificando su capacidad como mago.

Así que en perspectiva, Fleur también se sentiría sospechosa si el oscuro hombre se acercaba a algún amigo cercano de ella como lo hacía en ese momento a Potter. Ni siquiera esperó que el joven mago se quitara las protecciones de su uniforme Quidditch o bebiera un poco de agua. Notó que Harry miraba brevemente en la dirección donde estaban y como si fuera la señal esperada, Hermione se incorporó con rapidez, saltando un par de escalones antes de percatarse de lo brusca de su retirada.

-Tengo que irme. – fue la breve despedida que musitó, apenas mirándolos por sobre su hombro. Viktor no parecía afectado por la rápida salida de la Gryffindor, pero Fleur se sintió un poco ofendida al respecto.

Ambos se quedaron en silencio mirando a la morena casi correr por las gradas, intentando alcanzar a los dos magos que ya estaban en la salida del campo. La veela corroboró con rapidez que ambos hermanos pelirrojos, si bien también parecían sospechosos de la aparición de Moody -puesto que sus cabezas estaban giradas en la dirección por donde se marchaban profesor y estudiante-, no parecían tan apurados por seguirlos como Hermione.

- Harry Potter tiene fama de meterse en problemas. – dijo de manera desafectada el búlgaro y Fleur sabía que su amigo había notado su molestia y estaba tratando de excusar la rápida salida de la Gryffindor por algún motivo. Quizás porque parecía que Hermione verdaderamente le agradaba.

-Se ha llevado mi libro. - resopló Fleur, intentando darle una razón válida a su enojo. Sin mostrar vacilación para que su amigo no se atreviera a replicar, se incorporó y comenzó a descender por las gradas sin esperarlo.


Hasta aquí por hoy! Ya se empieza a establecer la dinámica entre ambas ;). En los próximos capítulos veremos cómo funciona el Torneo en la historia, que va a ser diferente al del libro, teniendo en cuenta el programa de intercambio y etc. Igualmente no pretendo introducir más que un par de OC de no mucha relevancia. En fin, les agradezco enormemente a las personas que se tomaron el tiempo de comentar, también a los que le dieron favs y follows, espero que la historia les guste como me gusta a mi escribirla.

Respondiendo:

Kanu-Unchou: gracias! la dupla Fleur y Krum la leí en otros fanfics y pensé que pueden tener una buena dinámica, así que la incluí :D gracias por leer! espero que te guste este cap también! Hasta pronto!

1495: respondiendo a tu pregunta: sí, pero es un conflicto que no será central para Fleur por el momento, al menos hasta que se involucre más con el trío dorado. Como pretendo escribirla desde la perspectiva de Fleur casi integramente, hay muchas cosas de las que ella no tendrá idea por un tiempo.

jaz-san: gracias por comentar! en este capítulo no avanzó mucho la trama (bueno, sí entre Fleur y Hermione un poco, pero no el resto). Pero en los próximos capítulos sí. Espero que te gusten!

fnfOzvSR: ee (?)

Bueno, como ya saben, espero sus comentarios al respecto del nuevo capítulo, que me animan a seguir publicando. Nos vemos la próxima!