La fiesta continuó por dos días más tras el incidente del espacio. Bailes, risas, golpes y discursos se dieron por todo ese tiempo en el que la felicidad y el regocijo reinaban. Genzo, Zoro y Nami se preparaban para volver con algunos regalos que las mujeres de Amazon Lily habían proporcionado a los asistentes. Todo era comida, aparentemente Luffy tuvo que ver en la decisión de los regalos, pero Nami estaba contenta con ello, seguían siendo gratis.

Tras decir nuevas despedidas y la promesa de que se volverían a ver, cada uno de los invitados volvió a su hogar. En el caso del grupo de la navegante, tardaron menos tiempo del anterior en volver a la isla de Cocoyasi, por lo que Nami pensó que podrían visitar a Luffy más seguido.

Cuando llegaron al puerto de la isla a horas muy tempranas de la mañana, tuvieron una horrible sorpresa. El pueblo de Cocoyasi que disfrutaba de más gloria que nunca había cambiado para mal. Los barcos del puerto estaban en pésimas condiciones, signos de saqueo y enfrentamiento se veían en todo el lugar. Nami estaba aterrada por lo que había pasado y sus acompañantes temían lo peor.

No se molestaron en recoger sus cosas de los botes y corrieron a la villa, donde encontraron casi lo mismo que en el puerto, solo que a mayor escala. Edificios con puertas y ventanas destruidas, algunos quemados, nuevamente los signos de saqueo y pelea se hacían presentes, trayéndole a la navegante el peor de los recuerdos. Ella corrió hacía donde estaba la casa-tienda de Nojiko, separándose de sus acompañantes. Solo le importaba saber si su hermana estaba bien en ese momento, no sabía si podría soportar otra pérdida. Agradeció a todos los Dioses de los que había escuchado cuando entró en la casa-tienda donde la puerta colgaba, y vio a todos sus amigos durmiendo en unos sofás y el mismo suelo. Nojiko, Chabo, Mizuno, Johny, Yozaku, todos estaban allí, tenían vendas y algunos moretones, pero estaban allí.

Estaba aliviada, sin embargo, el miedo que pasó no evitó que cayera al suelo de rodillas y quisiera llorar, pero no hizo lo último, el recuerdo y miedo de aquel día la motivó a no hacerlo. Cuando sus acompañantes la alcanzaron la encontraron en un terrible estado y no sabían qué hacer. Zoro trató de acercarse a ella, pero Genzo puso su brazo en el camino, indicando que la deje sola por el momento. Lentamente, los habitantes de la casa empezaron a despertar ante los tres, empezando por Nojiko, quien se llenó de lágrimas al ver a su hermana y la abrazó en el suelo.

Johny fue el último en despertar, cuando vio a Genzo su primer instinto fue llorar por haberlo decepcionado, pero logró contener sus lágrimas. No se sentía merecedor de derramarlas frente a él, había permitido que aquellos bandidos saquearan y aterrorizaran a toda la villa en su segundo día como jefe provisional. Se movió y pasó de lado de las hermanas para encararlo, Genzo pudo ver total arrepentimiento en su mirada. Johny se postró ante él con la cabeza en el suelo.

"Jefe, he fallado su encargo. Lamento haberlo decepcionado"

Zoro se sentía muy incómodo ante lo que pasaba, primero Nami estaba entre llorar y no, luego su hermana lloraba. Los demás se despertaron, pero eran incapaces de decir algo, y ahora Johny venía a disculparse con Genzo. No era tonto, sabía que la villa debe haber sido atacada en ausencia de los tres. Si fue un ataque planeado o mera coincidencia, no le importaba. Quería encontrar a quienes habían hecho esto y cobrar venganza por quienes no pudieron. Se acercó a Johny y lo primero que hizo fue levantarlo de su playera, odiaba verlo arrodillado y además necesitaba información.

"¿A dónde fueron los que hicieron esto?" Preguntó.

"Hermano Zoro… se fueron ayer en dos barcos, no sabemos dónde podrán estar ahora."

"¡Maldición!" Gritó el espadachín. Liberó bruscamente a su amigo del agarre, provocando que cayera en el suelo. "¡Mierda! ¡Mierda! ¡Tal vez si corro ahora-!"

"¡Zoro, no dejes que tus emociones te controlen ahora!" Ordenó Genzo. Zoro quiso responderle con un gran insulto por no reaccionar tan explosivamente como él, pero cuando vio su cara notó que el viejo estaba haciendo su mejor esfuerzo por no llorar. Se sintió avergonzado de sí mismo y no dijo nada más, el viejo tenía razón, estallar en ese momento no serviría de nada. Ya era tarde para perseguirlos.

Aquellos bandidos habían sido muchos, y no venían solo a negociar, venían por todo. Mizuno explicó que Johny y Yozaku habían ido a encarar a un grupo de veinte bandidos al norte de la villa, pero que en ese momento salieron más del sur, el este y oeste. La villa se había preparado para el combate por precaución, pero los bandidos tenían mayor número y habilidad. Johny y Yozaku lograron derrotar a todos los bandidos del norte, pero cuando volvieron a la villa vieron que el grupo que enfrentaron fue el más pequeño. Aquellos individuos no solo destruyeron gran parte del lugar, sino que examinaron cada casa y tienda en busca de objetos de valor. Lo peor para todos fue que aquellos bandidos se habían tomado dos días enteros para disfrutar el botín, pues se hicieron un banquete con muchas de las provisiones saqueadas y se llevaron el resto en busca de una nueva isla. El llanto se había detenido mientras Mizuno terminaba de explicar lo sucedido.

"¡No fue culpa de Johny! No teníamos manera de prevenir esto…" Dijo Chabo. "¡Si hay culpables, somos nosotros por ser tan débiles!"

"No digas eso" Interrumpió Johny mientras se levantaba. "El jefe aquí era yo y permití esto, todo es mi culpa"

"Tienes razón, el culpable eres tú" Añadió Genzo. "¿Qué harás ahora?" Preguntó y no obtuvo respuesta. Si la atmósfera del lugar dejaba poco lugar al ruido, ahora solo se podían escuchar las respiraciones de las presentes. Genzo se fue de la casa y nadie se atrevió a seguirlo.

Nami, quien ya se había recuperado de las fuertes emociones, estaba sentada en las escaleras de la casa sin mirar a algún lugar fijo. Una parte de ella deseaba que esos bandidos volvieran ahora, estaba segura de que podría acabar con todos ellos. Por otro lado, pensaba que tal vez sería lo mejor que aquellas personas nunca vuelvan, la moral de la villa debía estar por los suelos si el pobre Johny estaba destrozado.

Entonces recordó su casa, o la casa de Bellemere.

"Voy a salir, los veo mañana" Anunció de pronto. "Zoro, acompáñame" El mencionado solo siguió la orden y también salió de la casa-tienda.

"Johny…" Nojiko se acercó al susodicho, quien seguía deprimido en el suelo. "Nadie aquí te culpa por lo sucedido, en serio. Anímate un poco"

"Nojiko, sé que tienes buena intención, pero será mejor que lo dejes" Yozaku hablaba. "Solo hieres su orgullo al compadecerte de él"

Aunque Nojiko no terminaba de entender eso del orgullo masculino, decidió hacerle caso al ver que Johny no mejoraba "Pero bueno, Johny. Si no vas a hacer algo, mejor vete" Esta vez probó un acercamiento agresivo con el que llamó la atención de todos. "Genzo tiene razón, ¡tú eras el jefe aquí así que esto es tu culpa!" Lo vio moverse ligeramente y tomó eso como un signo para continuar. "¡Pero ya ha pasado y nadie resultó herido de gravedad, perdimos lo material, pero seguimos todos aquí, ¿no?! ¡Tienes que trabajar con eso ahora!" Terminó de hablar dándole un buen golpe en la espalda.

Johny finalmente salió del trance depresivo y vio a todos a su alrededor, Mizuno y Chabo lo veían sorprendidos, pero Yozaku y Nojiko le sonreían. No se contuvo y abrazó a la última, sorprendiéndola. "Gracias" Dijo y terminó el abrazo, dándose cuenta de lo que había hecho. "Bueno, ¡deberíamos empezar aquí!" Cuando vio que nadie entendió lo que dijo, volvió a hablar. "¡Qué empecemos a limpiar este lugar! ¿¡No les da vergüenza dormir en un lugar tan desordenado!?"

El camino a casa de la navegante fue en silencio, ninguno sabía que comentar. Cuando llegaron al lugar, aquello que Nami temía había tenido lugar, también habían saqueado su casa. Ella entró, pasó de las cosas tiradas y revisó en todos los lugares donde había dejado sus pocas joyas y también el dinero, ya no estaban. El arroz estaba tirado en la cocina y tanto su cuarto como el baño estaban hechos un desastre. Por lo menos sus conjuntos de ropa y sus mapas seguían ahí, eso la animaba un poco. Al momento de volver a la sala, se encontró al espadachín con una escoba.

"Nunca te había visto limpiar" Comentó ella en un intento de molestarlo.

"¿...Quieres que me detenga?" Preguntó con sinceridad.

"No, sigue por favor"

Ambos limpiaron la casa, su casa. Todo el día trabajaron en equipo y lavaron, recogieron y tiraron cosas. Habían llegado a la villa en la mañana y empezaba a caer la noche cuando terminaron. Zoro trajo lo que se habían dejado en el bote y milagrosamente no se perdió, Nami apreció eso.

"Podríamos ir a cazar a esos sujetos" Sugirió él cuando cenaban.

"Déjalo. No quiero irme de la villa mientras esté así…" Tras terminar su plato, se levantó y continuó. "Voy a la cama, ven conmigo"

Él solo siguió la orden una vez más. Normalmente ya se habría quejado, pero decidió que por hoy cumpliría todo lo que ella quiera. En la cama, ella lo abrazó fuertemente al punto de incomodar, pero él no se quejó en ningún momento. Se sintió aún peor cuando la escuchó y sintió sollozar, él se limitó a corresponder el abrazo sin decir nada. Intuía que ella había estado conteniendo sus emociones desde que llegaron, o tal vez antes, por lo que dejarla descargarse era lo mejor que podía hacer por ella. Y lo único que sabía hacer también. Pronto, los dos se quedaron dormidos.

Cerca de su casa, pero fuera de esta, Genzo reflexionaba sobre lo acontecido en la villa. No dudaba de que se recuperarían de lo sucedido, pero estaba preocupado por las personas. No había un alma en las calles, todos debían estar escondiéndose en sus casas. El lugar parecía una villa fantasma y eso no le agradaba nada.

"¡Jefe Genzo!" El aludido volteó ante el grito y se encontró a Johny, quien llegó corriendo hasta él.

"¿Qué pasa, muchacho?" Le preguntó.

"Sé que hacer… Voy… ¡Voy a reconstruir este lugar!" Anunció. "¡Y cuando termine, todo será aún mejor que antes! ¡Ya lo verás!"

"¿Planeas hacerlo solo? Eso tomará mucho tiempo"

"¡No! Necesito la ayuda de los demás… pero la conseguiré, de eso estoy seguro. También nos volveremos más fuertes, ¡ni siquiera quinientos bandidos serán capaces de tomar este lugar!"

"Ese chico Zoro está aquí, la fuerza no es nuestro problema ahora"

"P-Pero jefe…"

"Escucha, jefe" Interrumpió Genzo. "Tienes que-"

"¿Eh?" Interrumpió Johny. "Pero yo solo era el jefe mientras usted no esta-"
"¡Pues ahora serás jefe hasta que arregles esto!" Respondió un poco molesto. "Esta villa lo que necesita ahora es un líder, alguien en quien confiar. Y yo aún confío en que tu puedas hacerlo"

"J-Jefe, ¡muchas gracias!" Respondió feliz mientras lloraba.

"No me decepciones, muchacho" Tras esa respuesta, Genzo decidió volver a donde debía estar su casa y darse un descanso. Johny seguía llorando cuando se fue, pero sabía que este había recuperado sus ánimos y ahora tenía la determinación de reparar lo sucedido.