POV NARRADOR
-Oye hemos entrenado cosas peores- dijo Hipo mientras Astrid y el trataban infructuosamente entrenar al Triple Ataque, aquel dragón que liberaron de las peleas de dragones.
-Hipo Patán no cuenta- le respondió Astrid con los ojos en blanco
-Buena Astrid tengo que recordarla- interrumpió Patapez mientras llegaba con Albóndiga
-Patapez ¿Qué te trae al valle del dolor?- le dijo irónica Astrid en cuanto lo vio llegar
-Patán y los gemelos acaban de regresar del patrullaje hay múltiples tormentas que se dirigen hacia nosotros tenemos que asegurar la orilla antes de que lleguen- explicaba el chico
-Ok aún hay cosas que hacer- ordenó el líder mientras miraba el cielo, el sol prácticamente estaba cubierto por la oscuridad de las nubes que presagiaban una tormenta enorme.
Cuando los jinetes al fin terminaron con las labores que debían cumplir en caso de tormenta decidieron reunirse en la Casa Club. Astrid siendo la designada como "Vigilante a Tormenta" se encargó de revisar cada detalle
-Los dragones están tranquilos en sus jaulas- explicó Patapez mientras cerraba la última puerta de la Casa Club
-¿Cerraste la puerta principal?- cuestionó la chica que revisaba cada detalle, era una tormenta importante quería asegurarse de que todo estuviera perfecto.
-Jah Astrid Astrid por supuesto- le dijo calmado -¿Quién olvidaría algo así?... es decir supongo que es posible pero nunca lo haría, pero supongo que siempre hay una primera vez para todo- comenzó a perder seguridad de sus palabras, la lluvia ya había comenzado y los relámpagos se encargaban de alumbrar el cielo.
-Agg iré a revisar- respondió Astrid con los ojos en blanco mientras salía corriendo de ahí
Cuando Astrid llegó, efectivamente la puerta estaba cerrada, y justo en el momento en que iba a regresar un relámpago cayó justo en los establos construidos de madera, rápidamente el lugar comenzó a colapsar. Sin tiempo que perder Astrid abrió los establos y comenzó a liberar a todos los dragones, tanto de los jinetes como aquellos a quienes protegían ahí, cuando estaba dispuesta a salir una madera que cayó de la rendida estructura encerró a un pequeño Terror Nocturno, sin dudarlo Astrid regresó por él.
Pero justo en la salida una segunda carga eléctrica disfrazada de una luz blanca cegadora cayó justo enfrente de Astrid, haciéndola caer de regreso a los establos y espantando a todos los dragones.
El líder que miraba atento el regreso de la chica vio aquel rayo caer directamente a los establos, enseguida tomó a su Furia Nocturna y fue hacia allá, cuando llegó pudo ver la estructura colapsada, fuego consumiendo la madera, ningún dragón y una rubia inconsciente a mitad de los establos.
-Astrid... - dijo rápidamente mientras corría por ella, cuando llegó a la chica una viga cayo directamente a ellos, instintivamente puso su cuerpo sobre el de Astrid tratando de recibir él el golpe, pero la viga fue hecha añicos por la reacción rápida de Chimuelo. Rápidamente Hipo tomó en brazos a Astrid, subió a Chimuelo y llegó a la Casa Club.
Bajó de Chimuelo y llevó a Astrid a la parte trasera de la Casa Club, los chicos solo veían en silencio a su amiga inconsciente sin entender lo que estaba pasando. Patapez hizo de una manta una almohada improvisada, estiró otra en el suelo e Hipo la acostó dándole tiempo para que reaccionara.
-¿Que sucedió? ¿está bien?- preguntó preocupado Patapez al ver el estado de Astrid, su cabello estaba un tanto electrizado, tenía algunas rasguñaduras causadas por los pedazos de madera que salieron volando, un poco de ceniza a causa del rayo y el fuego y estaba un mojada víctima de la lluvia.
-No lo sé- dijo Hipo mientras confirmaba que no tuviera ninguna herida grave -la encontramos así, el lugar colapso-
-¿Qué le paso a mi colmillo? ¿Lo viste?- lo interrumpió Patán
-Hablando de dragones obstinados ¿nadie habrá visto a Eructo y a Guacara?- preguntó Brutacio
-Chicos se asustaron por la tormenta y volaron pero estoy seguro de que estarán bien y regresaran- dijo el chico mientras secaba su cabello empapado también y se quitaba su armadura -ahora estoy preocupado por Astrid-
-Claro, Chimuelo está aquí. Todo esta excelente para ti- le dijo seguro Patán, tanto Hipo como Chimuelo le regalaron una mirada casi asesina -solo una observación- se disculpó el chico agachado de hombros.
Patapez e Hipo se concentraron en limpiar y curar las pequeñas heridas que había a lo largo de los brazos de Astrid. Cuando terminaron, en silencio los chicos esperaron un rato a que Astrid entrara en sí.
-Hipo- dijo al fin la voz que tanto habían estado esperando
-Estas bien estas bien- le respondido el chico que estaba sentado en el suelo junto a ella en todo momento -aquí estoy-
-¿Dónde? es que no te veo- respondido la chica abriendo más los ojos tratando de ver algo y levantándose quedando sentada -¿Por qué esta tan obscuro aquí?- se quejó al notar que no podía ver más que un manto negro en su mirada
-Am no lo está- le respondido desconcertado el jinete, la casa club estaba bien alumbrada por el cálido fuego del centro y unas cuantas antorchas mas
-¿De que estás hablando? esta todo negro- replicó Astrid mientras los jinetes se veían unos a los otros al comenzar a comprender la verdad incluso Chimuelo dio un gruñido triste
-Astrid...-
-HIPO¡... no puedo ver a ninguno de ustedes- dijo la ojiazul cuando cayó en cuenta de lo que estaba pasando, totalmente exaltada comenzó a levantarse -alguien diga algo- dijo desesperada y asustada
-Ammm- rompió el silencio Brutacio -tu cabello se ve muy bien considerando todo el fuego los relámpagos y escombros – Hipo rápidamente detuvo de los hombros a la desesperada vikinga
-Oigan déjenme hablar con ella...- ordenó el líder -a solas- les dijo cuándo notó que ninguno se movía, entonces todos comenzaron a ir a la parte delantera de la Casa Club para darles privacidad aun sopesando el hecho de que su amiga estaba ciega.
-¿Qué me está pasando?- dijo Astrid inquieta mientras Hipo la guiaba a sentarse y se sentaba con ella
-Sea lo que sea, estoy seguro de que es temporal- respondido el chico tratando de tranquilizarla -¿recuerdas cuando Cubeta perdió la vista?, bueno la recupero-
-Y ahora usa una cubeta en la cabeza permanentemente- le dijo en modo irónico la chica
-Cierto... todo lo que digo es que... hay Thor que estoy diciendo- se lamentó el chico, quería tranquilizarla, pero ¿Cómo podría hacer si ni el mismo lo estaba?
-Se lo que tratas de hacer y yo, te lo agradezco- respondió Astrid ofreciéndole su mano que el rápidamente tomó y la llevo a su pecho
-Mira cuando baje la tormenta volaremos a Berk para ver a Gothi ella podrá ayudarte- le decía mientras acariciaba su mejilla y acomodaba parte del despeinado fleco de la rubia -mientras tanto Astrid tienes que descansar-
-No no- se negó la chica tratando de caminar por ella misma hasta que choco con un banco sin caerse solo se detuvo -tenemos que encontrar a Tormenta está afuera sola... todos los dragones lo están-
-No te preocupes por eso ahora- decía Hipo mientras tomaba a Astrid de nuevo y la guiaba a la improvisada cama y la ayudaba a acostarse -solo descansa- le dijo besando su frente y yendo con Chimuelo a acomodarse para vigilarla.
-Hipo ¿aun estas aquí?- dijo Astrid inmediatamente después de dejarlo de sentir cerca
-Si si aquí estoy Astrid- respondido el chico levantándose de inmediato para comenzar a acariciar su rostro para hacerle saber que estaba ahí.
-¿Chimuelo y tú se quedaran aquí un rato?, solo hasta que me quede dormida- le pidió apenada la chica, justo en ese momento, lo necesitaba más que nunca, Hipo solo sonrió, era lógico que él no se iría de ahí.
-No podría estar en ninguna otra parte- le confesó el chico mientras se sentaba a su lado y la abrazaba dejándola descansar sobre su pecho -no iremos a ninguna parte ¿verdad amigo?- Chimuelo dio un ligero gruñido en respuesta mientras se acostaba a dormir de tal manera que envolvió con su cuerpo a ambos chicos, el igual que Hipo, estaría ahí para protegerla, porque más allá de la extraña relación que tenía su humano con la rubia, él la quería y cuidaría de ella cuando Tormenta no pudiera hacerlo.
Cuando Patapez entró a ver como estaba Astrid pasadas las horas rápidamente camino hacia atrás y en silencio salió enternecido por la escena, para este tiempo, tanto Astrid como Hipo y Chimuelo se habían quedado completamente dormidos.
