Capítulo 5

Recorrió los pasillos minuciosamente, atento a los rostros que recorrían el pasillo en busca de uno en particular. Hasta que dio con él.

–¿Podemos hablar un momento?

Le dijo a aquella mujer, que con parsimonia guardaba algunos libros en un pequeño casillero, a pesar de percatarse de la intimidante presencia de Simón. Suspiró antes de dar por terminada su tarea cerrando dicho casillero. Simón comenzó a caminar y no hicieron falta más palabras para entender que tenía que seguirlo. Él se dirigió a un lugar más tranquilo y privado.

En cambio, durante el camino, Simón celebraba internamente el hecho de que su plan hubiese salido a la perfección ¡mejor de lo que hubiese imaginado! Era una emoción difícil de contener, ahora que Erza no quería ni siquiera ver a Jellal. Estaba tan inmerso en su logro que hay algo de lo que no se daba cuenta, Erza había dejado de ser la misma, la mujer que luchaba por conseguir lo que quería, la que regañaba y ponía en su lugar a quienes lo merecían. Ella parecía haber vuelto a ser aquella niña tan temerosa, de sí misma y del mundo que le rodeaba. Después de todo el plan no solo había herido a Jellal, sino que tambien la había dañado. ¿Cómo podría no haberse dado cuenta de ello si decía amarla tanto?

–¿Qué necesitas ahora Simón? –dijo con algo de fastidio a penas Simón cerró la puerta del aula vacía.

–Debo seguir con mi plan, y como te has de imaginar, aún necesito de tu ayuda.

Ya se lo imaginaba, por lo que solo se cruzó de brazos y se limitó a escuchar. Simón le conto con detalle de lo que debía hacer, pero solo eso, se encargó de no darle más pistas de las necesarias de lo que él haría.

–Entiendo –suspiró –pero ¿por qué tengo que ser yo la que haga el trabajo sucio?

Simón soltó una risa con poco humor.

–Lo sabes perfectamente, me lo debes.

Jellal estaba sentado bajo uno de los árboles, observando las hojas del árbol, sumido en sus pensamientos, preguntándose porqué alguien ayudaría a Simón a hacerle algo así a Erza y quién era esa persona, después de todo, no solo era la culpa de Simón sino que tambien de esa persona que Erza ahora le odiara. Se pasó las manos por la cara con cansancio y un enorme suspiro. Tenía que encontrar la manera de hablar con Erza, o de que siquiera le dirija la palabra, para poder explicarle realmente lo que había pasado y así resolver ese enorme malentendido. A pesar de que él sabía que no había hecho nada malo, no solo tenía la necesidad de aclararlo todo sino que tambien sentía la necesidad de sentirse perdonado por ella.

–Hola Jellal –una agradable voz que le era conocida lo sacó de sus pensamientos.

–Ultear ¿todo bien?

–¿Estas bien? –Se sentó a su lado sin dudarlo –te ves desanimado ¿ha ocurrido algo?

–Sí –contestó con pesadez –está todo bien.

–Pues tu expresión me dice otra cosa… ¡ya sé! ¡Qué te parece si salimos esta tarde! Ya sabes para despejarte un poco.

–Sí, supongo que necesito distraerme un poco.

–Bien, entonces nos vemos esta tarde.

Se levantó, con un ademan se despidió de Jellal y sin más se fue.

Jellal comprendió que perdía tiempo al estar ahí sentado, necesitaba respuestas, aclarar dudas y el simple hecho de hacerse esas preguntas a si mismo nunca las obtendría. Pero por ahora, tenía un pendiente con Ultear, necesitaba despeja su mente, aquella había sido una larga mañana y era hora de que acabara, por lo que decidió dirigirse a casa.

Una vez ahí, decidió darse una ducha, con la esperanza de que el agua se llevara todas sus dudas y preocupaciones aunque sea por un momento.

Cuando salió miro su celular, tenía un mensaje de Ultear con el lugar y la hora a la que se verían. Observo su reloj, quedaban solo un par de minutos para encontrarse. Tomó una camisa de botones negra y un pantalón. A pesar de que no tenía muchas ganas de salir, se arregló lo suficientemente decente para una salida entre amigos.

Tomo su chaqueta y antes de salir dijo:

–¡Millianna, egreso más tarde!

–¡Espera! –Gritó bajando las escaleras apresuradamente –¿A dónde vas?

Preguntó sorprendida al ver a Jellal, su hermano no solía salir mucho, mucho menos tan arreglado.

–Aguarda… ¿tienes una cita?– aunque esto último fue más una afirmación que una pregunta.

Al no recibir una respuesta rápida de Jellal, opto por sacar conclusiones precipitadas.

–¡¿Saldrás con ER–chan?! Por fin hermano, no sabes por cuanto espere este día ¿la llevaras a una cena romántica? ¿Un paseo? ¿Por fin te le declararas? –dijo emocionada.

No pudo evitar sonreír con algo de culpa ante la emoción de su hermana.

–Millianna, no saldré con Erza.

No la culpaba por sacar tal conclusión, ella sabía perfectamente lo que sentía por Erza, era algo que no podía ocultar. Pero nunca le dijo que Erza estaba enojada con él, no estaba listo para aceptarlo y decirle a otra persona, no hasta que eso cambiara. Pero no iba a mentirle.

–Voy con Ultear –dijo antes de salir por la puerta –Y no es una cita, es solo una salida de amigos –sintió la necesidad de aclararlo aunque fuese algo innecesario.

Salió antes de que su hermana le preguntase algo más. La noche estaba fría, a pesar de que ya comenzaba la primavera. En unas horas oscurecería, por lo que la puesta de sol no se hizo esperar. Había quedado con Ultear en un parque cercano así que no tardó mucho en llegar.

El parque estaba tranquilo y con poca gente. Una cabellera negra decorada con una diadema blanca apareció de entre la gente, Jellal se acercó a ella.

–¡Jellal!

–Ultear, perdón por acerté esperar. Mi hermana me entretuvo haciendo muchas preguntas cuando estaba saliendo de casa.

Ella llevaba un vestido negro casual de tirantes que llegaba hasta las rodillas, pasó un mechón de cabello detrás de su oreja.

–No te preocupes, acabo de llegar –le responde sonriente –escuché que por aquí abrieron hace poco un café ¿qué te parece si vamos ahí y nos cubrimos un poco del frio? –dijo frotándose los brazos.

–Me parece bien –Jellal no lo dudo y le puso su chaqueta encima, después de todo era un caballero –úsala, yo no tengo frio.

–Gracias, debí haber traído una –le sonrió y obtuvo una respuesta similar de Jellal para después ambos caminar en silencio a la cafetería.

Afuera había algunas mesas de aluminio y detrás de estas unos enormes ventanales que daban una vista del interior de la cafetería, en la entrada estaban decorada con dos árboles cubiertos de luces. En el interior había varias mesas de madera, al fondo había una barra con una vitrina con diversos postres y sobre esta un menú con los distintos tipos de café.

Esa misma tarde, Simón había ido a visitar a Erza. Era algo habitual para él pasar las tardes en su casa, algunas veces incluso se quedaba hasta tarde. A Erza no le molestaba, después de todo Simón era un amigo en el que confiaba.

–Hace un par de días abrió una cafetería cerca de aquí ¿Qué te parece si vamos?

–No lo creo Simón –dijo revolviendo un montón de papeles –tengo mucho por hacer, debo terminar esto para mañana y mostrárselo al director para que vea como nos fue en los eventos, además de que aún hay tareas que no eh terminado.

–En ese caso, te propongo algo, vamos rápido por el café y algún bocadillo, y cuando regresemos te ayudo a terminar tus tareas ¿qué dices? Te hará bien un pequeño descanso, has estado con eso todo el día.

Dio un vistazo a los papeles y cuadernos esparcidos en la mesa e incluso algunos en el sillón y en el suelo. Por lo que Erza lo miro dudosa. Simón lo notó enseguida, por lo que continuo antes de que esta se negara.

–Además, escuché que venden ese pastel de fresas que tanto te gusta.

Solo eso bastó para que la pelirroja se lo replanteara ¿cómo podría negarse a comer su postre favorito? Suspiró resignada.

–Está bien, vamos, pero será rápido

–Te lo prometo –Simón hizo un ademan levantando la mano como promesa eso causo que Erza sonriera.

Erza estaba muy agradecida con Simón. Él había cumplido con su palabra, desde aquel día no la había dejado a solas o siquiera había permitido que Jellal intentara acercársele. Ya que, de alguna forma seguía enamorada de Jellal, pero el pensar en lo que le hizo la hería. El mantenerse alejada de él la mantenía tranquila, concentrada, era como si él nunca hubiese regresado a su vida. O así quería creerlo.

Al llegar se toparon con un lugar muy agradable y luminoso, decorado con algunos cuadros y un par de macetas en cada rincón. Pero lo que le llamó la atención a Erza fue una vitrina repleta de exquisitos postres que te hacían agua la boca, y en medio de todos ellos estaba posando aquella rebanada de pastel de fresas. Ilusionada se acercó a pedir uno, pero un reflejo azulado la hizo parar de golpe. Sin pensarlo volteo hacia donde estaba el causante de aquel reflejo, su corazón se aceleró y colapso al verlo. A dos mesas de ella estaba Jellal. Estaba bebiendo su café, junto a Ultear entre pláticas y risas.

Jellal, se había permitido disfrutar aunque sea un momento y olvidarse de todo lo que había pasado. Pero algo llamó su atención, al voltear se topó con unos ojos que conocía a la perfección y lo observaban desde lejos con dolor y decepción. Queriendo decir algo. Jellal de inmediato se levantó con la intención de acercarse a Erza, pero una figura que reconocía perfectamente se posó junto a ella desviando su atención de él. Jellal miro a Simón con odio, como si quisiera que su mirada lo atravesase y desapareciera de este mundo. En cambio el susodicho pareció no prestarle atención a Jellal, simplemente le extendió a Erza una bolsa de papel con su pastel antes de salir del lugar. Fue entonces cuando Jellal se sentó de nuevo.

Jellal no fue el único en percatarse de lo ocurrido, Ultear también había observado atenta la escena que Simón había montado. En cambio, cuando Erza salió junto a Simón, presto atención a Jellal. Su expresión había cambiado por completo, ahora parecía dolido, molesto, afligido, solo observando con la mirada vacía el lugar donde segundos antes estuvo Erza. Fue entonces cuando entendió el plan de Simón, quería mostrarle a Jellal que él había ganado. Por un momento, Ultear, al ver a Jellal así, se sintió mal por él.

Jellal pasó su mano por el cabello con desesperación, con un solo pensamiento en su mente.

La voy a perder sino es que ya la eh perdido, de nuevo

–¿Estas bien? –Jellal salió de su trance y su atención se volvió a Ultear – ¿Te pusiste así por ver a Simón y Erza juntos, no es así?

–Yo… lo siento Ultear, es solo que… –Su voz sonaba enojada y trataba de controlarlo, no era el lugar ni el momento, pero le era difícil. –¿Cómo supo que estaba aquí?

–No lo sé –contesto, jugueteando en la taza de café que tenía entre sus manos. –Tú la amas ¿verdad? –Eso tomo a Jellal por sorpresa. –Lo pude ver por como la mirabas.

Jellal no pudo evitar sonrojarse ante tal afirmación.

–Sí, desde que éramos niños…

Él la amaba, de eso no había duda, es por eso que no podía rendirse. No le daría la victoria a Simón tan fácilmente, no lo permitiría así tuviese que darlo todo.

–¿Entonces también conociste a Simón? Él siempre ha presumido conocerla desde que eran muy chicos.

–Sí, también a él.

–Me gustaría haber conocido a Erza por otras circunstancias, es decir, sé que es la presidenta estudiantil pero solo eso. Y a Simón… bueno, él fue el que me dio la bienvenida a Fairy Tail, se podría decir que al principio fuimos buenos amigos. Pero el solía seguir a Erza a todos lados, incluso llegue a escuchar que una vez se le declaro pero Erza lo rechazo –aquello capto más la atención de Jellal –poco después entro al consejo estudiantil, fue en ese entonces que no hablamos, solamente iba con él cuando necesitaba un favor. No era una estudiante estrella después de todo y solía meterme en problemas.

Se tomó un momento a pensar lo que diría, quería hacerle saber a Jellal algo más allá de su historia de problemas sin hacer obvia su intención. Ni siquiera podía mirarlo.

–Hubo un día en el que me metí en un enorme problema en la escuela, fue una tontería de mi parte. Aun así, él no dudo en defenderme. –Tragó en seco –De no ser por eso… me hubiesen echado y me hubiese metido en un problema mayor. Es por eso que le debo un favor y debo pagárselo– Solo entonces lo encaró.

–Lo entiendo…

Tal vez no tanto como creía, pero lo que le había dicho Ultear le había dado una razón más para no rendirse.


Lamento mucho los años de tardanza jaja, pero espero les haya gustado esta continuación y puedan dejarme algun comentario o Reviews-