OS 36. El inicio de la apuesta

POV ASTRID

-Buenos días- escuché su voz mientras me sorprendía con un abrazo por la espalda y un beso detrás de mí oreja

-Hola- lo saludé, aun no podía acostumbrarme a la idea de que Hipo y yo al fin estemos juntos, sentirme en completa libertad de abrazarlo, besarlo, tocarlo, decirle cuanto lo amaba, era algo para lo que no estaba preparada, y sin embargo, lo disfrutaba tanto.

-¿Todo bien?- yo solo puse los ojos en blanco

-Hipo mis ojos están bien... lo han estado tres días-

-Solo me aseguraba- me contestó mientras acariciaba mi cintura y besaba mi cuello, yo me gire aun quedando en su abrazo y me acerque a sus labios solo un poco para alejarme inmediatamente invitándolo a que el me besara, él sonrió y se inclinó hacia mí

-Correo de Berk ¡- escuché a Patapez entrando a la Casa Club y aventé enseguida a Hipo

-PATAPEZ ¡ que gusto verte- le dije nerviosa mientras me alejaba un poco más de Hipo

-¿Así que correo de Berk?- dijo Hipo tallándose el cuello

-Si... correo de Berk- dijo Patapez mirándonos sospechosamente... Thor

-Bien ¿Qué dice?- le dije tratando de disipar lo otro

-Estoico quiere ver a Hipo, quiere saber de los avances en el plan contra Viggo- nos decía sin dejarnos de ver con los ojos entre cerrados

-Eeesta bien... entonces, Patapez, quedas a cargo- ordenó Hipo

-¿Y Astrid?- preguntó en el mismo tono que no dejaba

-Necesito una escolta-

-¿Escolta?... ¿para qué?- preguntó Patán entrando a la Casa Club

-Un viaje a Berk- dije con los ojos en blanco

-Si necesitas una escolta yo estoy aquí preciosa- me dijo acercándose a mi yo solo le di un codazo en las costillas sacándole el aire –solo decía- dijo apenas pudiendo hablar

-Bien y después del momento cómico patrocinado por Patán- dijo Hipo con los ojos en blanco –por favor, no hagan estupideces mientras no estamos-

-Y hablando de estupideces... ¿y los gemelos?- pregunté hasta que escuchamos un fuerte estruendo afuera. Cuando salimos, la torre de vigilancia del Norte se había desplomado y los gemelos nos miraban fingiendo inocencia.

-¿Seguros que no se los quieren llevar a Berk?- preguntó Patán, Hipo solo se tallaba el tabique de la nariz

-Antes de que los mate, vámonos- dijo caminando hacia mí para después detenerse con los gemelos, quienes chiflaban y miraban al cielo –cuando regrese, esta torre esta levantada de nuevo ¿bien?-

-Y como duda existencial... ¿Cómo para cuando planeas regresar?- me dijo Brutacio

-Mañana mismo... así que pónganse a trabajar desde ahora- como siempre, los chicos se quejaron y a regañadientes se fueron a trabajar.

-¿Todo está bien?- le pregunté, durante todo el viaje apenas habló un poco y con un tono bastante serio, algo le molestaba

-Si claro- me dijo secamente

-Oye si es por lo gemelos... cuando regresemos yo me encargo que lo arreglen-

-No es eso As... - yo solo puse los ojos en blanco

-¿Tu papá?, ¿Viggo?... Hipo no voy a adivinar- le dije cansada mientras hacía que Tormenta se emparejara al vuelo de Chimuelo

-Astrid, solo... no comprendo por qué nos importa que sepan de lo nuestro-

-Es que nosotros no... supongo... es algo nuevo... solo quiero compartirlo contigo por ahora ¿sabes?- Hipo solo me miraba desconcertado -Mira le contaremos a todos en el momento correcto-

-Si si lo entiendo- me dijo en el mismo tono de voz

-Hipo... nosotros, esto, es grande ¿sabes?, solo... no quiero involucrar a más gente, por ahora- trataba de explicarme, nunca me ha gustado ser el centro de atención de estos asuntos, y sabía que en cuanto lo dijéramos, seriamos asaltados con mil preguntas y tópicos de los que no estaba preparada para hablar.

-Claro- me respondió para dar paso a un vuelo igual de silencioso.

POV NARRADOR

-No creo que esto sea una buena idea jefe- trataba de convencer Bocón a Estoico

-Mi hijo necesita una mano...- le decía seguro Estoico

-Pero creo que en estas cuestiones, ya sabes... deberías dejar que el tiempo se encargue-

-¿Pero a su paso?... el tiempo se ha tardado bastante en encargarse- se quejaba Estoico

-Bueno llegó al fin contigo y Valka- trataba de convencerlo Bocón

-Sí, pero a nosotros nos llevó solo un año estar comprometidos... estos dos llevan casi 6 años jugando a ser amigos... no seas negativo Bocón yo solo les voy a dar un empujoncito- decía seguro de su plan Estoico

-Jefe no sé por qué esto puede salir muy mal-

-O muy bien...- decía con una sonrisa pícara Estoico

-Me inclino a lo muy mal- insistía Bocón

-Sabes que... cuando eres negativo no me agradas- le dijo ofendido Estoico mientras se dirigía al centro del pueblo cuando vio llegar a la pareja.

-Papá- dijo Hipo bajando de Chimuelo y saludando

-Hola jefe... Bocón- saludó Astrid cuando este otro se les unía

-Me alegra que hayan venido, necesito un favor... síganme- les pidió mientras caminaba hacia el gran salón, ambos se miraban confundidos, pero Bocón solo tallaba su frente.

Cuando entraron al gran salón vieron a una hermosa chica castaña de ojos color miel, poco más alta que Astrid, sentada en la mesa impaciente –Quiero presentarles a Dasha- les dijo mientras esta se acercaba, ambos la saludaron normal aunque confundidos –vino de un largo viaje de la isla Avigg (si ya estoy hasta la madre de inventarme islas), estará aquí dos días mientras se cierran los tratados con su padre, espero que la hagan sentir bienvenida-

-Claaaro- dijo Hipo –Papá ¿puedo hablar contigo un momento?- Estoico asintió y camino con el mientras Astrid se quedaba en silencio con la chica.

-Así que los Avigg- dijo Astrid tratando de romper el silencio

-Sí... es un gusto conocer a los famosos jinetes- le dijo dulce la chica

-Gracias- le dijo Astrid tranquila

-Debo confesarte, el hijo del jefe es realmente atractivo, y solo se hablan maravillas de el en el archipiélago- Astrid entonces abrió los ojos y comenzó a ponerse roja

-Supongo- le dijo secamente Astrid mientras estiraba el cuello como símbolo de incomodidad

-Papá no me lo tomes a mal, pero tenemos mucho trabajo como para jugar a ser la compañía de alguien, tenemos estrategias que planear, dragones que cuidar y una Orilla que proteger, de Viggo y de los Gemelos- le reclamaba Hipo

-Creo que es un buen aprendizaje para ti hijo, el de la diplomacia, cuando seas je...-

-No no no no, no vas a comenzar con eso...- se quejó Hipo

-Bueno, entonces demuéstrame que puedes ser diplomático dos días, solo son dos días Hipo... no es como que vaya a causarte un problema- le dijo tranquilo Estoico, Hipo solo se golpeaba la frente frustrado. Cuando se incorporaron con las incomodas chicas Estoico se despidió y salió de ahí no pudiendo ocultar una enorme sonrisa.

-Entonces Dasha... ¿te gustaría dar un recorrido por Berk?- preguntó el chico tratando de seguir las instrucciones de su padre

-Me encantaría- le dijo sonriente mientras se agarraba del brazo de Hipo, Astrid solo entrecerró los ojos pero aun respirando profundo. -¿Nos vamos?- le preguntó mirando a Hipo directamente

-Claro- respondió el tragando saliva mientras trataba de encontrar los ojos de su rubia quien trataba de desviar la mirada de aquello recordándose que no tenía que estar celosa.

-Astriiid ¡- dijo Gustav al llegar al Gran Salón

-Hola Gustav- le dijo tratando de fingir una sonrisa

-Ven queremos mostrarte unos nuevos movimientos ¡- le dijo tratando de llamarla mientras el equipo A se ponía en formación

-Que disfrutes tu paseo- le dijo a la chica mientras miraba a Hipo el cual solo le sonreía en calma

Un rato se pasó rápidamente cuando la concentrada Astrid miraba y corregía a su equipo, nadie en Berk podía negar lo mucho que avanzaba el equipo en manos de la ojiazul, hasta que sus oídos se concentraron en la risa contagiosa de una chica, cuando volteo a la entrada de la arena vio a Hipo riendo junto a la chica.

-Tormenta- le susurro a su dragona quien certeramente lanzó una espina cerca de los pies de Dasha quien la miró asustada –lo siento, mala puntería- fingió una disculpa Astrid

-Está todo bien- le dijo risueña la chica mientras se recargaba en el hombro de Hipo –este chico es increíble ¿no lo crees?-

-C...laro- le dijo fingiendo una sonrisa mientras comenzaba a cerrar los puños tratando de relajarse

-Entonces... ¿un vuelo nocturno?-

-Claro...- interrumpió Astrid justo cuando Hipo iba a contestar –GUSTAV ¡- llamó al adolescente quien enseguida llegó –Tu y Diente deberían darle un paseo a nuestra invitada-

-En realidad me gustaría más con Hipo- Astrid solo se cruzó de brazos mientras tronaba discretamente los dedos

-En realidad, Astrid y yo tenemos cosas que hacer...- dijo al fin Hipo quien moría de risa internamente al ver a su rubia así, pocas veces él tenía la oportunidad de molestarla de esa manera, y definitivamente la aprovecharía, pero él conocía perfectamente el límite de la chica, y no quería que hubieran heridos –pero seguramente te divertirás con Gustav-

-Señorita- le dijo cortésmente el adolescente, desde que se volvió jinete del Equipo A, parecía haber madurado bastante. Dasha de mala gana aceptó.

-El resto de los jinetes... por hoy se acabó, vayan a sus casas a descansar- ordenó el chico y el equipo de inmediato obedeció dejando a un Hipo burlón y a una Astrid muy molesta

-Pequeña celosa- le susurró en cuanto los jinetes salían

-No te des importancia Haddock- le respondió molesta mientras se ponía a recoger los blancos de la arena

-Lo admito, la chica es divertida... en realidad me la pase muy bien- continuaba molestando Hipo mientras Astrid solo fruncía el ceño y continuaba arreglando los blancos –creo que debería invitarla a la Ori...- no pudo acabar cuando el hacha de Astrid paso rozando su cabeza y se clavó certeramente en el blanco detrás de Hipo –oye¡-

-Me parece melosa y encimosa- le dijo Astrid caminando hacia él, pasando de largo y desencajando su hacha

-Tiene unos ojos miel hermosos- continuaba molestándola recargándose en uno de los blancos móviles

-Interesante- le dijo la chica fingiendo tranquilidad

-Admitamos que es linda-

-Ajam- continuaba Astrid concentrándose en su trabajo, sabía lo que pretendía Hipo, y no iba a perder

-Dice que ama la cocina-

-Es una caja de monerías ¿no?- dijo la rubia guardando el ultimo blanco en el que estaba recargado Hipo haciéndolo casi caer, después mientras estaba tratando de cerrar el almacén la mano de Hipo detuvo la puerta

-¿Me preguntó si tenía novia?- le contó Hipo mientras empujaba suavemente a la chica al almacén

-¿A si?...- le dijo Astrid mientras miraba atenta que no hubiera ningún espectador

-Mjum... y por supuesto que le dije que no- le decía Hipo mientras la acorralaba en la pared del almacén y comenzaba a besar su cuello

-Bien hecho, no queremos arruinar tus oportunidades con ella- continuaba el juego Astrid, ella estaba decidida a no explotar

-Oh claro, ya me imagino un futuro con ella-

-Tendrían hermosos hijos juntos- le respondió la chica – es una lástima-

-¿Qué?- le preguntó el castaño para después robarle un corto beso

-Que elegiste primero a la rubia ojiazul mal humorada y con ninguna habilidad culinaria-

-La mejor elección de mi vida- le dijo para después dar paso a un largo y profundo beso –Te amo- le reiteró cuando terminó aquel beso

-Hipo... se a lo que quieres llegar- le confesó mientras este acomodaba mechones de cabello de la rubia y acariciaba su mejilla –simplemente pude decir, atrás es mi novio... es solo que, estoy asustada, que cambie la dinámica para mal, que todos se quieran involucrar más de lo que ya lo hacen, solo no estoy lista para enfrentar eso-

-Lo sé... lo diremos cuando ambos estemos listos... además admito, escondernos tiene un lado bastante divertido- le dijo pícaramente mientras la atraía más a el

-Entonces déjame hacerlo más divertido- le susurró al oído para después ir hacia la puerta y cerrarla completamente.

POV HIPO

Después de aquella interesante reunión en el almacén de la arena, decidimos que ir a comer algo era en verdad necesario, en realidad, poco necesitábamos ocultar o estar lejos uno del otro, todos en Berk están acostumbrados a vernos cerca, al principio nuestra intención era el de comer en el Gran Salón, pero por obvias razones quizá no era una buena idea, por más que disfrutara verla celosa, sé que hay un límite, además un poco de privacidad nunca nos hace daño.

En silencio fuimos a mi cabaña, es lógico que en la suya la cual está abandonada cuando Astrid no esta no había nada de comer, y en la cabaña de Estoico el Basto, siempre hay.

-Estoico insisto que no es correcto, si en algún momento Hipo lo llega a saber- reconocí la voz de Bocón entrando

-Shhh mi hijo podría estar aquí-

Sentí a Astrid jalarme hacia Chimuelo y subimos rápidamente hacia la escotilla del techo de mi cabaña, escuchamos como mi padre abría mi habitación y después la cerraba, cautelosamente bajamos del techo y nos concentramos a escuchar

-¿Lo lograste?- preguntó mi papá...

-Tranquilo señor- la voz de Dasha -estoy segura que su futura nuera estaba bastante molesta- Astrid y yo nos volteamos a ver ¿Qué demonios había hecho mi padre? -créanme, no hay mejor manera para hacer que alguien confiese sus sentimientos que el miedo a perder al otro-

-Lo se ¡... Bocón, puedo apostártelo, mi hijo y Astrid terminaran siendo novios antes de que pase un ciclo lunar- sentí atragantarme con eso...

-Jefe, no hay mayor pérdida que la muerte, y ese par se han enfrentado a la muerte del otro en múltiples ocasiones, y ni siquiera así han podido...-

-tiene un punto- susurró Astrid

-así que acepto tu apuesta-

-¿Lo de siempre?-

-Por supuesto-

-Nunca creí ver a un padre contratar a una actriz de los mercados ambulantes para darle celos a la chica de su hijo...y creí que los de Berk estaban locos solo por montar dragones-

-Tiene otro punto-

-ASTRID ¡- le susurré

-¿Qué? Tiene razón- me susurró con los hombros levantados

-Shhh-

-Momentos desesperados... requieren medidas desesperadas- decía mi padre

-¿Pero por que son desesperados?- escuchamos a Bocón

-POR QUE QUIERO SER ABUELO ALGÚN DÍA ¡- yo solo golpee mi cara contra el suelo después de ver a Astrid ponerse completamente roja

-Hora de irnos- le susurré a Astrid y silenciosamente salimos de ahí

-Tu padre no solo contrató a alguien para darme celos... si no que apostó con nuestra vida amorosa- dijo Astrid cuando aterrizamos en su cabaña

-Me va a escuchar seriamente- le respondí molesto, mi padre esta vez paso el limite

-O...- me interrumpió Astrid con una mirada picara

-¿O?... –

-No lo sé... creo que Bocón debería ganar-

-Llevaremos las cosas al límite ¿eh?- buena idea Hofferson

-¿No es lo que hacemos siempre?- me dijo con los hombros levantados y despreocupada

Resistimos bastante bien el tiempo que nos quedó en Berk, Astrid sabiendo las intenciones de Dasha en realidad fue más amable de lo normal, podía ver a mi padre preocupado, cuando ella se fue, Astrid y yo actuamos como siempre, estaba definido, al menos en un ciclo lunar, lo nuestro... sería nuestro secreto... De nada Bocón