Capítulo 8

Esa noche fueron las mujeres quienes habían decidido hacer la cena. Juntas admiraron su trabajo, se habían esforzado en hacer algo delicioso. Llamaron a los chicos para comer.

-¡A comer! -dijo Natsu feliz al ver los diversos platillos que adornaban la mesa.

Sin siquiera pensarlo, se sentó enseguida y comenzó a comer como loco todo lo que se le ponía enfrente. Gray ni se había quedado atrás.

-Creo que deberíamos agra… -dijo Jellal.

-¡Por lo menos deberían agradecernos por la comida! -le interrumpo Erza molesta.

-Ara Erza, deja que disfruten de la cena -respondió Mirajane.

Todos se quedaron viendo a Natsu y Gray quienes fueron los únicos que se habían adelantado a comer. Natsu trago lo que tenía en la boca, ambos culpables se levantaron y como si fueran unos soldados, ambos se disculparon con las chicas. En cambio a los demás chicos les dio gracia dicha acción, fue algo que no le agrado la pelirroja. Ella era alguien que no cocinaba mucho, por lo que al ayudar en la cena se había llevado un que otro regaño de Mirajane por ponerle algo mal a alguno de los platillos, realmente se había esforzado mucho para hacerlo bien.

-En ese caso, ahora tendrán que cocinar su propia cena -dijo Erza -todos ustedes.

Los chicos tragaron en seco, sobre todo al ver que esta vez Mirajane no salió en su defensa. Gray, Natsu, Jellal, Luki e incluso Laxus, fueron en silencio a la cocina, dejando que las chicas se sentaran a comer tranquilamente.

-No crees que fuiste un poco dura con ellos -dijo Lucy.

-No -contestó Erza -eso les dará una lección.

Mientra tanto en la cocina, las cosas no iban muy bien. A los pocos minutos que intentaron hacer algo la cocina ya estaba hecha un desastre. Gray y Natsu estaban peleando, lanzando comida por todos lados, Jellal y Laxus solo observaban la escena y esquivaban los ingredientes que les lanzaran, mientras Luki solo observaba desde la puerta a Melody y Ultear.

Al terminar las chicas se fueron a sus respectivas habitaciones, a excepción de Erza. Al entrar se encontró la cocina destrozada, Gray y Natsu aún peleaban, pero apenas sintieron la presencia de Erza se separaron casi de inmediato. Pese a que Laxus y Jellal había intentado hacer algo para saciar sus estómagos, el hecho de que volara la comida alrededor por culpa de Natsu y Gray, no habían logrado hacer algo realmente comestible.

-Lo sentimos Erza -dijo Jellal.

Pese a que él no había sido partícipe de aquel desastre, sintió la responsabilidad de disculparse por los demás.

-Está bien -suspiró -sabíamos que todo terminara en un desastre, por eso aun les dejamos cena en la mesa -todos se quedaron estupefactos por la repentina calma de Erza -pero al terminar deben venir a limpiar todo el desastre.

-Luki estuvo a punto de replicar eso último pero Laxus alcanzó a taparle la boca a tiempo no quería que le dejaran sin cenar, su estomago ya le pedía alimento desde hace rato. Por lo que solo asintieron y se dirigieron felizmente a la mesa. Todos asintieron y se dirigieron felices a al fin llenar sus estómagos vacíos. Cuando Jellal iba saliendo, al pasar por un lado de Erza se detuvo un momento y le susurro un gracias antes de unirse a los demás. Acción que dejó a Erza levemente sonrojada.

-¿Porque también nosotros tenemos que limpiar su desastre? -dijo Laxus molesto mientras barría.

-Mira quien lo dice -reclamó Luki, aún molesto por lo que había hecho Laxus anteriormente.

-Porque sino nos ira mal con Erza -dijo Natsu

-y con Mirajane -agregó Gray provocando un suspiro de resignación en Laxus.

Pero mientras discutían, había otra persona en la habitación que mientras barría estaba sumido en sus pensamientos. Todo aquel desastre le había recordado cuando había ayudado a Erza a limpiar la escuela, recordó el rozamiento de sus labios con los de ella. Una enorme sonrisa apareció en su rostro.

-Eh Jellal, ¿por qué esa sonrisa? -dijo Laxus volviendolo a la realidad

Jellal no pudo evitar sonrojarse al ver que casi lo descubren, agachando la cabeza para esconderlo.

-No es nada -contestó y siguió con su tarea.

Pero Laxus no era tonto, conocía bien el sentimiento, lo mismo le pasaba cada vez que pensaba en su demonio.

Mientras tanto en el piso de arriba, estaban todas reunidas en una de las habitaciones, hablando de temas triviales. De entre esos temas, Ultear sacó el tema de los chicos.

-Oye Erza ¿y tu que opinas de Jellal? -dijo Lucy

-¿J-Jellal? -Erza se ruborizo -pues él y yo, somos, muy buenos amigos.

-Te pusiste roja -remarcó Mirajane.

-¿Y-yo? N-no es solo que… me ha dado algo de calor, eso es todo -suspiro -mejor hablemos de otra cosa… como… de Laxus y tu, han estado pasando mucho tiempo juntos. -Dijo intentando desviar la atención de ella, por suerte funcionó.

-E-es que… estamos saliendo -dijo sonrojada.

-¡¿Qué?! -dijeron todas sorprendidas. Sobre todo Erza

Laxus y Mirajane -pensó Erza- ¿Escuché bien? ¿Mirajane la mujer que mantiene a todos calmados y cumple con todo y Laxus el tipo al que le gusta meterse en problemas?