POV ASTRID
-Buenos días- le dije en el momento en que unos dulces labios me despertaron cuando se pusieron a jugar con mi cuello y unos brazos envolvían mi cintura por la espalda
-Un momento estoy ocupado- me susurró Hipo mientras continuaba jugando con mi cuello, desde que volvimos de Berk poco a poco nuestra confianza ha crecido más, hemos sido cuidadosos pero también hemos retado a los dioses en algunas ocasiones, casi fuimos descubiertos dos veces por los gemelos que suelen ser los menos predecibles, sin embargo, la hora de despertar es totalmente nuestra
-Quédate conmigo hoy- le pedí mientras cerraba los ojos para solo disfrutar ese momento
-¿Muy segura pequeña?... alguno del circo griego que tenemos por amigos podría ir a buscarme y notar que no estoy ahí, venir a buscarme al lugar más obvio y descubrirnos- yo solo puse los ojos en blanco
-Me encanta la negatividad de tu imaginación- le decía mientras me volteaba y quedaba frente a el –Tormenta y Chimuelo pueden dormir abajo y en caso de que alguien entre, pueden... bueno ya sabes ... BOOM- el comenzó a reír divertido ¿Cómo le explico que era una idea enserio?
-Me encantas- me dijo para después acercarme más a él y darme un beso suave, pero vamos, en este punto, yo necesitaba un poco más, tomé su armadura y lo jale a mi hacia un beso como debía ser, poco a poco comencé a moverme hasta quedar sobre él, sentirlo recorrer la piel libre de ropa que dejaba mi camisón me derretía, pero nuevas sensaciones se apoderaron de mi cuando incluso se atrevieron a superar ese limite
-Me dificultas mucho portarme bien- le advertí al oído para después besar detrás de su lóbulo derecho
-Créeme que a nadie le está contando tanto como a mí- me contestó mientras lo sentía estremecerse
-Hofferson¡- escuché abajo mientras mi puerta se abría
-Los mato- le dije a Hipo mientras me bajaba de él y se sentaba en la cama como si nada, finalmente no era raro que él estuviera en mi cuarto, le aventé un mapa y fingía analizarlo mientras yo me fui al baño a cambiar
-Buscamos a la rubia ¿la has visto?- preguntó Brutilda
-Cambiándose- dijo despreocupado Hipo
-HOFFERSON ¡- escuché a Brutacio tocando mi puerta
-¿Qué quieres?- le dije de mal humor
-¿Qué ha estado comiendo Tormenta en las últimas 21 horas?- yo salí de ahí completamente vestida y lo mire desconcertada
-Pescado- dije subiendo los hombros y Brutacio soltó un silbido de alivio
-Te dije que Astrid no alimentaria a Tormenta con Gallina- dijo Brutilda con los ojos en blanco
-Entonces... ¿EN DONDE ESTA GALLINA?- preguntó Brutacio tirándose al suelo mientras lloraba
-Vamos hermano, interrogaremos a Patán- le dijo su hermana mientras lo levantaba, Brutacio se acercó de la nada a mí en modo "amenazante"
-Te estaré vigilando... y a tu dragona también... te vigilare con mi ojo bueno- yo solo levanté una ceja
-¿Tienes un ojo bueno?- preguntó Hipo
-Oye yo no te juzgo porque tienes una pierna- se quejó Brutacio, Hipo y yo solo pusimos los ojos en blanco
-¿Almuerzo?- le dije resignada, por hoy nuestra mañana privada se había terminado
-Almuerzo- me dijo en el mismo tono
Después de un almuerzo delicioso hecho por Patapez, vaya que Heather le dejo buenas recetas, con la ambientación estupenda de Brutacio llorando y Brutilda interrogando a Patán decidimos que ir a entrenar un rato y cumplir con la rutina que tener en marcha la orilla implicaba era lo mejor.
POV NARRADOR
Cuando la tarde se escapaba de entre las manos de los jinetes, todos de dispersaban a sus respectivas actividades, Brutacio encontró a Gallina, la había dejado olvidada en la fosa de los Jabalíes, Patapez por su parte caminaba rumbo al domo a recuperar el paquete de piedras que dejo para la cena del Albóndiga, cuando llegó lo vio semiabierto, y justo cuando se acercó a la palanca para cerrarlo por completo, escucho murmuros que llamaron su atención
-¿Esta noche entonces?- escucho a Hipo
-Mjum- Patapez abrió los ojos como platos cuando reconoció la voz de Astrid
-Llego en cuanto todos se vayan a dormir- Patapez se sintió curioso, ¿que estaban escondiendo esos dos?, un plan muy bueno o algo más, pero en cualquiera de los dos casos, Patapez se sintió ofendido que Hipo no le contara, después de todo era su mejor amigo, y por una vez, Patapez estaba determinado a descubrirlo. Se dispuso a escuchar cuando sin querer puso fuerza en la palanca y el domo comenzó a cerrarse completamente, Hipo y Astrid salieron rápidamente y miraron desconcertados a Patapez
-Oh ¿estaban ahí?- trato de disimular Patapez –no me di cuenta y como lo vi abierto... pues lo cerré-
-No hay problema nosotros...- decía Hipo tallándose el cuello –eeeee...-
-Vine a entrenar y le pedí a Hipo que me ayudara- pensó rápidamente la chica
-Si si eso- respondió el chico
-Claaaro- les dijo el chico entrecerrando los ojos –bueno yo, solo vine a eso, creo que me iré a dormir-
-Buenas noches- dijeron los otros dos rápidamente
Patapez se fue de ahí con una clara sospecha, algo pasaba entre esos dos, no podía ser que se hayan declarado al fin, porque ¿Por qué lo ocultarían?, un plan, ¿pero por qué tanto secreto en el?, entró a su cabaña y apagó todas sus velas, le deseo buenas noches a Albóndiga y se puso atento a la ventana con un catalejo esperando que Hipo llegara.
Pudo ver a Hipo un rato después salir de su cabaña mirando a todos lados sin Chimuelo, después se dirigió a la cabaña de Astrid y sin más abrió su puerta y entró, Patapez estaba dispuesto, así que se dirigió silenciosamente a la cabaña.
-Buenas noches M'Lady- le dijo seductoramente mientras entraba y veía a una picara chica invitándolo a unirse a su cama. Hipo sin dudarlo acepto dicha invitación mientras acostaba acorralaba a la chica y retomaban lo que en la mañana se había quedado pendiente
-¿Te dije hoy que te amo?- le preguntaba la chica mientras se deshacía de a poco de la armadura del chico
-Quiero escucharlo el resto de mi vida- le respondió el chico mientras su mano subía y exploraba el costado de la chica
-Cuidado con lo que deseas- le advirtió mientras aventaba al fin la armadura del chico a un lado, Astrid se mordió el lado inferior, y lo miró de una forma que Hipo apenas estaba conociendo y aunque le gustaba se negó
-No... no hasta que lo hayas pensado bien- Astrid solo puso los ojos en blanco
-Te juro que lo he pensado muuuucho- le decía Astrid mientras recorría con su índice lentamente todo el pecho del chico
-Amor solo piénsalo fríamente- le dijo Hipo mientras besaba la punta de su nariz
-Tú no quieres ¿verdad?- le preguntó Astrid mientras Hipo se bajaba y sentaba naturalmente en la cama
-Sabes que sí, y mucho... pero romper una regla tan importante que afecta sobre todo a la mujer, solo quiero protegerte pequeña, quiero que si tú lo decides, sea con la cabeza muy fría y consciente del riesgo-
-Me gustan los riesgos- le dijo Astrid tranquila
-Soy muy consciente de eso- se burló Hipo
-Hipo- susurró Astrid
-Mmm- apenas pudo contestar cuando el dedo de Astrid cerró sus labios y le pidió silencio, el oído de la chica se concentró en escuchar un no tan discreto crepitar detrás de la puerta en la madera suelta del piso de Astrid
-...quiero que si tú lo decides, sea con la cabeza muy fría y consciente del riesgo-
-Me gustan los riesgos-
-Soy muy consciente de eso-
Escucho el chico cuando recién llegó a la puerta del cuarto de la ojiazul, de alguna manera se encargó de abrir la puerta de la cabaña en completo silencio, pero fue un paso dado en una tabla suelta del piso que hizo rechinar la madera. El solo hizo una mueca y cerró los ojos, sabía que Astrid si lo había escuchado, por un momento pensó en irse, pero ya había llegado muy lejos para sus estándares, así que tomó aire y abrió la puerta de golpe
-Aja¡- dijo entrando de golpe y señalándolos, pero todo lo que vio fue a Astrid e Hipo en la cama con cientos de papeles regados mirándolo con desconcierto
-¿Patapez?- preguntó curiosa Astrid
-Necesito saberlo... que es lo que ocultan ustedes dos- dijo fingiendo valor tratando de ocultar sus evidentes nervios
-¿Ocultar?- dijo como si nada Hipo –solo trabajamos en la estrategia que papá pidió para Viggo-
-Pero porque a mitad de la noche, y que es eso de que si tú lo decides tiene que ser fríamente, y por qué no traes tu armadura y tu estas en pijama, todos sabemos que odias que te vean en pijama AY POR THOR TE ESTOY VIENDO EN PIJAMA- dijo Patapez al borde de un colapso
-Ey ey con calma hermano- le decía Hipo –a mitad de la noche por que es cuando mejor trabajamos, así no nos interrumpen ni Patán ni los gemelos-
-Ay una alternativa que pone en riesgo mi vida un poquito y por eso si yo lo decido debo ser consciente del riesgo- continuo la chica explicando como si nada
-Es una noche calurosa así que simplemente me quité la armadura-
-Y yo me olvide de la reunión hasta que Hipo me despertó así que comencé a trabajar en pijama- Patapez los miro incrédulo, aunque todo lo que decían, tenía completo sentido
-Bien ¿necesitan ayuda?- dijo yéndose a sentar en el suelo y tomando un mapa.
Hipo y Astrid solo sonrieron entre sí, al parecer esa noche, iban a tener que trabajar de verdad.
