OS 39. Estrellas Perdidas

Continuación de Luna Llena

POV NARRADOR

-¿Enserio?- preguntó Heather frustrada mientras se reunía con Estoico, Bocón, Dagur y Patapez a quien habían incluido en los planes de los últimos días

-Ya secuestramos, asustamos, amenazamos y casi matamos a Hipo DOS VECES- decía al borde de la manía Dagur

-Y no olviden que ya los encerraron en la cabaña de Astrid toda una tarde- les recordaba riendo Bocón al notar la frustración de todos

-No tienes a alguien más a quien molestar... ¿los gemelos?, ¿Patán?... ¿Dragones venenosos?- le preguntó mal humorado Estoico

-Dulcifícame tu voz- le decía mientras se levantaba –verán que tengo razón, cuando tenga que pasar, simplemente pasará... lo que están haciendo es solo perder el tiempo y complicando las cosas, lamento romperles el corazón, pero ... la vida es así- decía burlonamente mientras salía y dejaba a todos ahí enojados, frustrados y casi rendidos.

-¿Cuánto falta?- le preguntaba el chico acostado bocabajo recargado en las piernas de la ojiazul con los brazos rendidos.

-Dos días- le respondió tranquila la rubia quien acariciaba cariñosamente la espalda del agotado Hipo

-No creo llegar vivo para cuando se vayan- Astrid solo soltó una carcajada. Como en los últimos días, en las mañanas tomaban su vuelo cotidiano matutino y se daban un rato para descansar en una isla cercana a la orilla, pero con la lejanía suficiente como para sentirse cómodos y seguros –dile a nuestros hijos que fui un buen hombre- decía en tono melodramático a lo que la chica solo reía

-Y su abuelo un maníaco-

-Exacto¡- dijo enseguida Hipo.

-Hijo- dijo Estoico entrando emocionado con Dagur y Patapez, Bocón llegó a su lado con Patán

-¿Qué?¿QUE?¿QUE?- dijo abrumado y preocupado ¿ahora que estaban planeando?

-Haremos un campamento de exploración ¿te interesa?- dijo Dagur emocionado

-No en realidad, pero que se diviertan- dijo saliendo rápidamente de ahí hasta que el fuerte brazo de su padre lo detuvo, Hipo solo puso los ojos en blanco, no le estaban dando muchas más opciones.

-¿Tiempo de chicas?- preguntó Heather llegando de la nada con Astrid con su hacha

-Claaaaro- le dijo sonriente mientras tomaba el hacha y caminaba rumbo al domo en un sospechoso silencio.

-AHORA ¡- gritó Heather al llegar mientras los gemelos corrían y cerraban el domo Astrid solo la miraba desconcertada –tu y yo... vamos a tener una plática- Astrid puso los ojos en blanco y comenzó a dirigirse a la palanca que la abría por dentro cuando notó que no estaba

-¿Dañaron el domo por una charla?- le preguntó cruzándose de brazos

-Sabía que querrías huir- respondió Heather emulando la postura de Astrid –tranquila, cuando les dé la orden los gemelos abrirán-

-¿No nos estamos alejando demasiado de la Orilla?- dijo Hipo cuando notó que llevaban algunas horas de vuelo y que ya estaba comenzando el atardecer

-Ya casi llegamos- le decía Dagur –aaaaaahi- dijo señalando un lejano y pequeño islote, Hipo no de muy buenas aterrizó

-AHORA¡- gritó Estoico mientras Dagur y Patán sorprendían a Chimuelo quitándole su prótesis

-¿Qué demonios?- dijo Hipo molesto

-Nosotros vamos a tener una plática- le dijo Estoico con los brazos cruzados

-A mí no veas, solo vine a asegurarme que no te maten- dijo Bocón

-A mí me prometieron comida- dijo Patán sin interés

POV ASTRID

Similitudes entre Heather y yo, no nos rendimos fácilmente, y en este momento, había una clara competencia entre quien de nosotras ganaría, no decíamos nada, solo nos retábamos con la mirada, yo sabía de qué quería hablar, ella sabía que estaba consciente de eso.

-¿Qué te detiene Astrid?- preguntó al fin

-No sé de qué hablas- negué descaradamente, ella hizo una mueca de frustración

-Por favor- dijo molesta –sabes perfectamente de que hablo-

-Nope- le dije tranquila, sin un poco de miedo, pasé años entrenándome en el arte de negar mis sentimientos por Hipo, y desde que esto se ha vuelto una competencia, admito que he mejorado

-Hablo de Hipo y tu- dijo con los ojos en blanco mientras se acercaba a mí –se lo que pasa entre ustedes- yo trate de contener una expresión sorprendida

-¿Y qué sabes exactamente?- le pregunté tratando de conservar mi postura segura

-Que se aman y que están demasiado asustados para admitirlo... pero As, no tienes...-

-Quiero que te detengas ahí- le dije tranquila de nuevo –Hipo y yo solo somos AMIG...- un sonido me interrumpió, Tormenta entró por el canal subterráneo del domo alterada, Heather y yo nos volteamos a ver y pidió a los gemelos que abrieran el domo –no- dije agachándome de hombros mientras mi corazón comenzaba a latir rápidamente cuando vi lo que alteraba a Tormenta

POV HIPO

-Dámela ¡- le exigía a Dagur mientras este alejaba la prótesis de Chimuelo

-Hijo, te la dará hasta que admitas lo que queremos oír- dijo con calma mi padre, y aunque sea Estoico el Basto, en esta ocasión, no me va a ganar.

-No tengo idea de que hablas- lo reté

-Hijo... cuanto más pronto hables con nosotros más rápido podremos irnos-

-Bien ¿Qué quieren saber?- le dije fingiendo resignación

-¿Qué pasa entre Astrid y tú?- dijo directamente Dagur

-¿Qué?, no pasa nada entre ellos... Astrid me ama- interrumpió Patán

-YA CÁLLATE PATÁN ¡- gritaron todos al mismo tiempo

-Hijo, queremos ayudarte, pero parece que ustedes no se ayudan a sí mismos- yo solo suspiré cansado

-Papá ¿quieren ayudarme?... dejen de inventar teorías locas y concéntrense en el verdadero problema Viggo- les dije tratando de desviar el tema

-Podemos con muchos tópicos a la vez- presumió Dagur –ahora, sobre la rubia y tu...-

-Eh Hipo...- escuché a Patapez preocupado, me giré hacia donde estaba

-No-

POV NARRADOR

-Brutacio, Brutilda...-

-Lo sabemos, vayan a la Casa Club y no se muevan- interrumpieron a la agitada chica

-No, lleven a los terrores nocturnos y a los demás dragones a los establos y a la arena- les ordenó mientras subía a su dragona –Heather...-

-La maleza- Astrid asintió y veía a Heather salir con Cizalladura.

Astrid miró al cielo, las pocas estrellas que estaban comenzando a salir comenzaban a perderse rápidamente por nubes negras cargadas de agua y furia, suspiró profundo, sabía que a diferencia de las tormentas anteriores esta vez podía ver, pero los recuerdos que aquella fatídica noche, las consecuencias y todo el temor que sintió en el pasado comenzaba a recorrer su cuerpo. Negó con la cabeza, volvió a respirar una vez más y se dispuso a cumplir con las tareas necesarias.

Después de la tormenta que la dejó ciega, Hipo desarrolló un sistema que impedía que los rayos cayeran sobre la estructura, y reforzaron los establos con hierro de Gronckle que impedía que incluso si un rayo lograba infiltrarse, no afectará en nada el lugar.

Astrid confirmó por ella misma que los que los establos y a arena estuvieran cerrados, volvió rápidamente a la casa club, cuando las primeras gotas comenzaban a aparecer –Los chicos estarán bien- la tranquilizaba Heather –no creo que se arriesguen a volar con la tormenta, supongo si acamparan ahí después de todo- Astrid solo asentía

-No lo sé hermana me siento rechazado- se quejaba Brutacio

-Hermano, eres un rechazado- le decía en tono obvio Tilda –pero velo por el lado positivo, tu estas aquí en la seguridad de la Casa Club-

-Buen punto- decía el –pero aun así, ojala que les caiga un ray...- no pudo terminar cuando un zape en la cabeza lo interrumpió –ohhh si- le dijo abriendo los ojos cuando Brutilda señalo a la angustiada Astrid

-Tenemos almas sensibles aquí- le recordó Tilda en modo de susurro

-Ojalá que NO les caiga un rayo- corregía el chico mientras su hermana golpeaba su frente

Heather solo giraba los ojos mientras Astrid estaba concentrada en recordarse que solo eran sonidos y que no la podían dañar.

-Ya entrégamela- le dijo de malas Hipo a Dagur mientras le exigía la prótesis de Chimuelo

-Es solo lluvia...- le dijo con los ojos en blanco Dagur sin querer entregársela

-Dagur te lo voy a pedir una última vez- le decía completamente molesto mientras Chimuelo le gruñía

-No creo que sea correcto volar entre la tormenta- opinó Estoico –el cielo por allá se ve muy turbio- Hipo lo ignoró por completo

-Dagur- le pidió entre dientes Hipo

-Bien- dijo con los ojos en blanco y entregándole la cola que rápidamente colocó en el dragón

-Vamos amigo- le dijo a Chimuelo y sin importarle el destino o lo que eligieran los otros salió volando a la orilla

-¿Cuál es la prisa?- dijo Dagur cruzándose de brazos

-Astrid- susurró Patán, quien además de Patapez, eran los únicos que entendían la preocupación de Hipo, ellos vieron de primera mano lo que causo aquella tormenta, y aunque Astrid se empeñaba en ocultar sus sentimientos, cuando una nueva tormenta llegaba, todos podían darse cuenta del temor de la chica.

Entonces el resto de quienes estaban ahí lo comprendieron, no era una tormenta pequeña, incluso volar era arriesgado, pero decidieron tratar de seguir al líder.

Cuando el jinete habilidosamente superó la furiosa tormenta entro rápidamente a la casa club... estaba vacía, volvió a Chimuelo y voló directamente a la cabaña de Astrid, los jinetes retrasados pudieron verlo y lo alcanzaron entrando casi al mismo tiempo.

Cuando entraron vieron a los gemelos extrañamente callados, Hipo envió a todos los dragones exceptuando a Chimuelo y a Tormenta que no estaba ahí a la casa club custodiados por Bocón y Patán.

Sin más subió a la habitación, ahí estaba Heather, en la entrada sin saber qué hacer, Tormenta acostada en el suelo y fijó su mirada en la rubia, su corazón se quebró, justo como la encontró aquella noche, sentada en el suelo tapando sus oídos y con los ojos abiertos pero perdidos en la nada.

Tranquilamente se acercó y sin tocarla para no asustarla se agachó frente a ella –soy yo M'Lady- le informó para entonces recargarse en la pared y atraerla a un abrazo, en silencio la acomodó en su pecho y comenzó a sobar su cuello –shhh... estoy aquí-

Todos los que subieron a ver como estaba, estaban en completo silencio, ninguno de ellos, ni siquiera Heather habían visto ese lado de Astrid, y comenzaron a sentirse mal por ello. Podían incluso verla temblar y estremecerse cada vez que el cielo se quejaba. El mismo Dagur con sus aires de egocentrismo agachaba la mirada de pesar.

-Está todo bien pequeña, aquí esta Chimuelo, Tormenta y estoy yo, nada te puede pasar- le decía suavemente Hipo mientras acariciaba lentamente su cabello y esta escondía más su cabeza en el pecho de Hipo, un rayo cayó tan cerca que alumbro por completo la habitación, haciendo que Astrid brincara y sus ojos comenzaran a cristalizarse, Hipo puso una mano cubriendo sus ojos –cierra tus ojos, yo me encargo de cuidarte-

Poco le importaba los espectadores que en silencio miraban aquella escena, su atención estaba por completo en tranquilizar a la chica y aunque eran un grupo de locos, él sabía que todos ellos, nunca la juzgarían y que en realidad, la querían.

-¿Te aseguraste que la puerta principal estuviera cerrada?- le decía Hipo tratando de concentrar los pensamientos de Astrid

-Mjum- contestaba ella apenas

-¿Sin maleza, pararrayos bien puestos y la arena protegida?- continuaba el castaño

-Si-

-¿El domo cerrado?- le preguntó mientras la abrazaba más fuerte cuándo otro fuerte rayo presagiaba un escandaloso trueno

-Por supuesto- dijo ella apretando muy fuerte los ojos cuando el retumbar del cielo comenzó, pero soltó el aire en calma en cuanto paso

-Esa es mi niña- le dijo sonriente para después darse el gusto de besar su cabello

Durante un rato, Hipo continuó acunando a la chica, que en poco tiempo cayó completamente dormida, una vez que el castaño se aseguró que estuviera por completo rendida la llevó a la cama y la acomodó

-Cuídenla, si se despierta me llaman- les ordenó a los gemelos mientras centraba su atención en el resto que ya habían traducido aquello, así que lo siguieron hacia la parte de abajo mientras Chimuelo se acostaba a un lado de aquella cama y Tormenta en el otro lado.

-Hermano me siento rara- susurraba Brutilda

-Cierto, normalmente estamos del otro lado del regaño- dijo Brutacio rascándose la barbilla

-Estamos perdiendo el toque- se quejó la hermana

-Hijo yo...- Hipo lo detuvo

-¿Cómo termino aquí?- le preguntó directamente a Heather, él sabía que por protocolo debían estar en la Casa Club que era la zona más segura de toda la isla

-Estábamos en la Casa Club, pero la tormenta comenzó muy fuerte y Astrid sin decir nada solo vino aquí, así que la seguimos, cuando llegamos ya estaba así... trate de hablar con ella, incluso bromear pero nada- Hipo solo asentía tratando de contener su molestia, después de todo, uno de ellos era su padre

-Patapez ¿a quién le correspondía vigilar el clima hoy?- Patapez solo se hizo pequeño y subía un dedo discretamente señalándose apenado –y sin embargo, estabas tan ocupado siguiéndoles el juego a estos tres que no pudiste notar una tormenta de este calibre...-

-Yo hee...- trataba de expresar sus disculpas Patapez pero Hipo lo detuvo

-Hermano- pero de nueva cuenta Hipo lo hizo callar

-Ahora escúchenme ustedes tres, y eso te incluye Papá- le dijo al apenado Estoico –lo que pase entre Astrid y yo, solo nos incumbe a Astrid y a mí, a nadie más, les pude tolerar que casi me mataran, el fraudulento secuestro, los troncos y toda la tarde que nos dejaron encerrados, pero lo que nunca les voy a tolerar es que por una inconciencia inmadura de su parte Astrid casi entra en una crisis, esto que vieron, no es la mitad de lo que ella ha pasado y eso no se los puedo pasar...- decía caminando tratando de no gritar para no despertarla –por Thor... ya son bastante grandes, en especial tu...- le dijo a su padre –déjense de estos jueguitos-

-Hipo yoo...-

-Está bien Patapez- lo interrumpió –sé por qué lo hiciste, pero a diferencia de ella, yo respeto si su privacidad- le dijo dándole una mirada asesina a Heather para después sin darles derecho a réplica subió de regreso al cuarto de la chica.

-Gracias- les dijo a los gemelos bastante seco, enseguida comprendieron que debían salir de ahí. Hipo simplemente se acostó y abrazo a su rubia el resto de la noche. Poco le importo lo que decidiera hacer el resto de la Orilla, el solo quería estar ahí.

Al otro día, cada uno de los involucrados se disculparon ante un Hipo más calmado, a Astrid la trataron como siempre, omitiendo para ella el hecho de que la mayoría de ellos fueron testigos de aquella crisis.

Cuando se fueron, la Orilla parecía estar como si nada, pero algo se habían dado cuenta los involucrados, aquel amor que ellos habían imaginado no era la mitad de lo que en realidad era, y que la profundidad de aquel sentimiento un día se revelaría, después de todo, quizá Bocón tenía razón, simplemente debían dejar las cosas fluir por sí mismas.