POV NARRADOR
-No hay espacio para errores, miedo o inseguridades, apéguense al plan improvisen lo menos posible, protejan al resto de su equipo, y sobre todo, demuestren por que merecen ser llamados jinetes- ordenaba Astrid a los concentrados y emocionados jinetes que formarían parte de esta campaña, sean el equipo auxiliar, los jinetes originales, los Berserkers e incluso Bocón y Estoico reconocían y aceptaban que en esta misión Hipo sería el líder pero como siempre, debían escuchar a la voz de la batalla, la de la rubia.
Todos estaban impacientes, en menos de una hora despegarían hacia la guarida de Viggo, esta noche, pondrían a prueba su temple, su inteligencia y aquel plan en el que trabajaron por meses, esta noche, con suerte recuperarían el Ojo del Dragón.
-As- le susurró Hipo señalando la salida para que lo siguiera, ambos en silencio y a una distancia razonable salieron de la arena, en donde la mayoría de los jinetes hablaban entre ellos o preparaban a sus dragones, otros, como era su costumbre se daban miradas de complicidad cada que veían a la pareja junta, porque aunque prometieron mantenerse lejos y no intervenir de nuevo, no podían evitar emocionarse por las posibilidades, uno ultimo no podía evitar reír enorgullecido de su aprendiz, porque el, a diferencia del resto, sabía perfectamente lo que estaba pasando.
En silencio, ambos se dirigieron a la forja, sin llamar la atención de nadie, en ese lugar todos estaban acostumbrados a verlos juntos.
-Promete que serás cuidadosa- le dijo apenas entrando
-Hipo... hemos combatido cientos de veces ¿Cuándo no he sido cuidadosa?- Hipo solo la miro con una incredulidad resaltada –bueno un par de veces...- el castaño solo levanto una ceja –he salido vivía en todos los combates...- le decía mientras miraba a un lado y al otro para después acercarse al castaño y entrelazar sus manos detrás del cuello de este –estaré... no, estaremos bien, confía en mi-
-Pase lo que pase, lo logremos o no, no te pongas en un riesgo innecesario ¿bien?-
-Lo mismo para ti- le exigió la chica –no olvidemos que el que tiene tendencias suicidas eres tu- se burlaba
-Yo lo hago por deporte señorita- se justificaba para después besar su frente –Astrid... lo digo enserio, Viggo es un jugador... y ha dejado en claro que no tiene remordimientos a la hora de meterse contigo para llegar a mí-
-Eres un peligro constante para mí- se mofaba Astrid, estaba consiente, Viggo la tenía en la mira, pero la amante del peligro y el riesgo, en realidad encontraba eso bastante interesante.
-Sabias en lo que te metías... - le respondió el chico mientras fugaces besos eran depositados –firmaste tu condena cuando me besaste por primera vez-
-Debí leer la letra pequeña...- se quejó la chica
-No te hubieras resistido a mí de todos modos-
-Oh por Thor-
-¿Me estás jugando una broma?- se quejó Heather con su hermano –te dije que la trajeras-
-Alinea tus chacras... recuerda que la paz viene del interior- trataba de persuadirla
-Ve por ella AHORA ¡- le ordenó cuando se dio cuenta que Dagur dejo su hacha doble en la forja, antes de salir la pelinegra lo primero que le pidió fue que no la olvidara
-Las mujeres pueden llegar a ser tan temperamentales- se quejó con los ojos en blanco mientras salía resignado rumbo a la forja.
Cuando Dagur iba a abrir las pocas veces cerrada puerta de la forja se detuvo en seco cuando escucho la voz de Hipo
–Firmaste tu condena cuando me besaste por primera vez- Dagur frunció el ceño y se pegó rápidamente a la puerta
-Debí leer la letra pequeña...- el pelirrojo cubrió su boca callando un grito emocionado cuando descubrió que era Astrid la que le contestaba
-No te hubieras resistido a mí de todos modos- Dagur atrás de la puerta se echaba aire tratando de resistir la emoción
-¿Cómo demonios haces que te amé tanto Haddock?- Oh por Thor, murmuraba apenas Dagur tratando de recordarse que tenía que respirar, hasta que una mano lo sorprendió de repente y le hizo una seña de silencio
-¿Qué tanto escuchaste?- le preguntó Bocón mientras lo alejaba de ahí
-Hipo y Astrid... Hipo y Astrid... Hipo y Astrid ... Hipo y Astrid - repetía sin parar -¡ GRACIAS DIOSES ¡- gritó hincándose y levantando las manos al cielo –esto lo tiene que saber mi hermana-
-Alto ahí- lo detuvo Bocón – no puedes decir nada hasta la luna nueva-
-¿Por qué?... oh si... la apuesta, Heather me hablo de eso-
-Escúchame, no digas nada y tendrás la mitad del premio- le ofreció Bocón
-Con pocas cosas me puedes comprar amigo- dijo altanero Dagur
-Licor de los Avigg, un barril entero-
-Hecho¡- dijo inmediatamente Dagur, era el licor más rico de todo el archipiélago, pero era tan difícil de generar que muy pocas personas podían aspirar a él –entre tú y yo ...¿Cuál de nuestros planes les ayudo a dar el paso?-
-Ninguno en realidad... más bien, fue un rayo- explicó Bocón quien la noche en que los descubrió escuchó al fin la historia.
-¿Un rayo?-
-Un rayo-
Una impecable ejecución de la famosa estrategia les permitió a los chicos llegar justo a donde querían, a los aposentos de Viggo, en donde estaban seguros estaría el ojo, pero cuando llegaron notaron un total desastre, como si alguien antes de ellos lo hubiera provocado, de todas las posibilidades que aquella estrategia consideraba, ninguna siquiera planteaba algo cercano a lo que verían, Viggo escondido en un refugio.
Cuando los interrogatorios comenzaron, él contó que Ryker dio un golpe a su mandato y los Cazadores lo siguieron y le ofreció una tregua, vencer a su hermano a cambio del ojo del dragón. Al ser Viggo la persona en cuestión, la decisión de confiar o no era difícil, pero era necesaria, puesto que sus aliados, Los Defensores del Ala, los Marginados, Berk y la isla Berserker estaban en riesgo por el Proyecto Artillería.
-No hay tiempo que perder Hipo, es la habilidad de tomar decisiones expeditas lo que salva vidas- lo amenazó Viggo mientras Hipo salía con el resto de su equipo a decidir qué hacer
-No hay forma de que creamos una sola palabra de lo que dice este tipo- dijo Astrid inmediatamente, ella más que nadie se negaba a darle el beneficio de la duda
-Pero no podemos ignorarlo, Astrid, hay demasiadas vidas en riesgo- insistía Hipo
-De acuerdo Bocón y yo llevaremos a los jinetes auxiliares a Berk por si acaso- informó Estoico, no creía en Viggo, pero habían muchas vidas expuestas si él tenía razón
-Heather, Dagur vayan a asegurarse de que la isla Berserker esté lista- ambos asintieron y salieron volando
-Iremos con los defensores del ala- ordenó
-¿Y qué pasará con Viggo?- dijo aun desconfiada Astrid, aceptaría su plan, pero ella simplemente tenía un muy mal presentimiento de todo esto
-Supongo que vendrá con nosotros- le respondió mientras ella negaba con la cabeza -temo que no hay otra forma Astrid- le dijo al final, Astrid a regañadientes asintió.
Los defensores del ala no fueron exentos del ataque, minutos después de que los jinetes llegaran, la artillera comenzó a atacar sin piedad a la isla. Por órdenes de Hipo los jinetes volaron en contra de los cañones que golpeaban imparablemente para saber su origen, en una mala maniobra por parte de Hipo casi es golpeado, Astrid propuso entonces que regresara para vigilar a Viggo en un intento de protegerlo, pero este se negó.
Tras perder la artillería decidieron que tenían que regresar a proteger la Orilla, con la misión aparte de cuidar del bebé de Erupciodon el cual no estaba a salvo en una isla atacada.
Todos sabían su trabajo, algunos daban rondas otros vigilaban la marea en la espera de que las velas anunciaran a los cazadores, el líder por su parte se encerró frustrado en su cabaña revisando el mapa una y otra vez.
-¿Estas bien?- preguntó Astrid cuando entró
-Me superó... pensé en todo lo posible, y aun así me supero- dijo inclinado en la mesa con sus manos sosteniendo su cabeza en modo de frustración
-Esto aún no termina Hipo... aún no estamos vencidos- le dijo sentándose en la mesa y sobando su espalda tratando de darle paz
-¿Y por qué me siento así?... As, no sé ni siquiera que estoy haciendo- confesó el chico volteando un poco a verla
-Hoy volamos todos bajo tu orden porque confiábamos en nuestro líder, cuando todo se fue al diablo igual seguimos tus instrucciones, Heather y Dagur hicieron lo que les pediste, tu propio padre confió en tus instintos, y Mala puso a tu cuidado el dragón que en futuro va a mantener con vida a toda una isla ¿Sabes por qué?... porque sin importar lo que pase, seguiremos confiando en ti- Hipo se levantaba cada vez más confiado esa rubia loca y mal humorada era la única capaz de hacer que el confiara en sí mismo –Mi tío Finn solía decir que los arboles más fuertes crecen en los lugares más obscuros, Hipo tu no creciste vanagloriándote de lo que eres, en silencio te hiciste fuerte, listo intrépido y amor... te convertiste en un líder, uno en el que todos confiamos, y uno al que vamos a apoyar, así que ponte bien de pie, mira ese mapa y dime en que estamos fallando-
Hipo respiró profundo y cumplió con la orden de la ojiazul, con su mente aclarada al fin comenzaba a comprender -El problema es que hemos estado pensando como Viggo, tenemos que empezar a pensar como Ryker-
-Te deseo suerte con eso...- le dijo irónica Astrid -por cierto, lamento haber...-
-yo también- la interrumpió -no pasará de nuevo, As aunque me moleste decirlo, tenemos que hacer a un lado nuestros sentimientos y aceptar los riesgos, solo podemos protegernos hasta un punto, como lo hemos hecho durante años-
-Lo se lo se tienes razón- le respondió ella bajándose de la mesa y recargándose en ella justo al lado de Hipo y recargando su cabeza en el hombro del castaño -yo... perdí la cabeza, no pasará de nuevo-
-Es lindo saber que te importo- le confesó Hipo para después besar el cabello de la chica
-Si todavía no lo sabes, entonces...- le decía Astrid mientras su rostro se acercaba más al de un castaño que gustoso estaba de recibir aquel beso
-Parece que ella tiene la maza y yo tengo la garra- dijo Brutacio entrando de golpe haciendo que Hipo y Astrid se separan inmediatamente -así que Viggo se acabó el juego y ni siquiera hemos...-
-BRUTACIO- gritaron al mismo tiempo
-Si tienen razón, yo tendría la maza no ella es que todos saben que yo soy la maza, me declaro culpable, hombre maza de corazón- Hipo y Astrid solo ponían los ojos en blanco -buena guardia Hipo- les dijo mientras salía corriendo de ahí junto a su hermana
-Ok esto es horrible- dijo Hipo volviendo al mapa -está bien vamos a pensar que Viggo dice la verdad, si fueras Ryker ¿a qué aliado atacarías después?- le preguntó a la rubia
-Isla de los marginados- dijeron al mismo tiempo señalando el lugar en el mapa
-Iré a alistar al equipo- dijo decidida Astrid cuando la mano de Hipo la detuvo y la llevo directamente a su rostro cumpliendo con el beso que momentos antes había sido interrumpido, un beso profundo y lleno de agradecimiento del castaño hacia la única capaz de mantenerlo cuerdo, un besó que ella no estaba preparada para recibir, un beso en donde él tenía el control absoluto de sus labios, de su lengua y del cuerpo de la chica.
-Ahora sí... puedes retirarte- le dijo sonriente al finalizar el beso, Astrid solo mordió su labio y salió caminando de ahí un poco atontada por aquel ataque, aunque le hubiera gustado continuar, no era el momento.
-EL RAYO QUE CEGÓ A ASTRID¡- dijo de la nada Dagur mientras volaba con su ahora sorprendida hermana, durante todo el viaje se la había pasado tratando de entender lo que Bocón dijo
-¿Dagur?- le preguntó completamente desconcertada Heather, entonces Dagur abrió los ojos y miraba al cielo tratando de pensar en cómo salir de esta.
-¿Perdón dijiste algo?- preguntó fingiendo Dagur
-Yo no, tú gritaste algo sobre Astrid-
-¿Yooooo?... no, no lo recuerdo... sabes que ¿Por qué no volamos en silencio?... si si, eso me gusta, buena charla hermana- decía nerviosamente para después pedirle a Destrozo volara más rápido dejando a una Heather completamente desconcertada.
-Cierra tu maldita boca una noche más- se regañó en un murmuro.
