POV NARRADOR
Cuando la mañana llegó y los ataques de artillería comenzaron a llegar a la Orilla, los jinetes se resguardaron en sus cabañas tratando de pasar el primer ataque, superado aquello trataron inútilmente de derrotar a la artillería, un segundo ataque se anticipaba, reunidos en el domo, el ultimo sitio seguro, una última oportunidad para vencerlos se presentó, Viggo insistió ser partícipe de la batalla y ayudarlos a vencer a Ryker.
A pesar de la negativa de Astrid y el resto del equipo, Hipo decidió correr el riesgo, y por una vez en su vida, confiar en la palabra de su némesis.
Astrid, suspiró profundo y aceptó la elección de su líder, pero algo aun la llamaba a no confiar en él, ella no era Hipo, a diferencia de él, sabía que había personas en quien simplemente no se debe confiar.
-Sabes, dicen que hay un torneo y que lo organiza la tribu de los arboles susurrantes- decía Viggo mientras volaba como copiloto sobre Chimuelo adentrándose al océano
-Si ¿en verdad?- le respondió en completo desinterés Hipo
-Mazas y garras y el ganador aparentemente se lleva un tablero tamaño natural, hecho de oro solido- continuaba como una plática común entre amigos para Viggo
-Ah afortunado- seguía el chico en su clásico tono sarcástico, pero Viggo tenía otros planes en mente, sabía lo suficiente, y por el momento lo usaría en su contra.
-Pobre Hipo querido- cambió su tono a uno más compasivo -las relaciones pueden ser tan complicadas ¿tengo razón? – Hipo no pudo evitar fruncir el ceño, y sentirse por completo incomodo -y debido a que no puedo ponerme en tus zapatos lo más que puedo hacer es empatizar con tu situación-
-Puedes ¿eh?- le respondió tratando de conservar su tono irónico
-Absolutamente, estar enamorado de una chica que es tu compañera de batalla- Hipo se encogió de hombros, siempre supo que Viggo era consciente de sus sentimientos hacia Astrid, ya sabía que al final trataría de sacar provecho de eso - uff no estoy tan seguro de cómo podría manejar tan precaria situación, ciertamente nublaría mi mente, haría imparciales los juicios, haría que las decisiones más simples fueran...irritantes- suficiente para el castaño
-¿Sabes que es irritante Viggo?- le respondió con un tono molesto y girando su cabeza para confrontarlo con la mirada -Que estés divagando tratando de entrar en mi cabeza, pensaba que ya te habrías cansado de eso, veras estoy concentrado, estoy listo y decidido, pero sabes, no soy tu amigo, ni tu aliado ni tu compañero de mazas y garras ¿ok? Así que deja nuestra vida personal fuera de esto y terminemos con los negocios-
-Oh solo trataba de ayudar- continuó con su tono inocente y empático el cazador mientras se regocijaba al causar ese efecto en el joven muchacho, porque no había mayores victorias para él, que manipular la mente de sus enemigos.
-Si quieres ayudar porque no me dices a donde vamos y que haremos- le exigió el líder de los jinetes cuando notó que solo navegaban más al océano, Viggo prestó atención y ordenó a Chimuelo unos minutos después detenerse -Aquí no hay nada más que el mar abierto-
-Sí, si así parece- dijo decidido mientras una daga era tomada y apuntaba directamente al distraído ojiverde
-Oye- la voz de la rubia lo detuvo quien al final, no pudo confiar ni en Viggo ni en el juicio de su líder -yo no haría eso si fuera tu- le amenazó mientras Tormenta mostraba sus espinas listas para ser lanzadas
-Wo wo wo por amor a Thor- dijo Hipo al girarse y ver frente a su rostro una enorme daga en dirección a el
-Astrid- le saludo sin preocupación el cazador -temo mucho que mal interpretaste la situación-
-No, la verdad es que la interprete muy bien... ahora suéltala – le amenazó por segunda vez
-Exactamente lo que planeaba hacer- se justificó Viggo mientras giraba la daga y la dirigía hacia el mar
-Si claro, seguro que si- se mofó Astrid
-Danos un momento Astrid- dijo Viggo mientras golpeaba su daga -y todo se revelará te lo aseguro- prometió mientras dejaba caer el arma.
Un submaridestrozador agitado por las vibraciones de la daga salió de las profundidades, el enemigo natural del dragón que encabezaba el proyecto artillería, con ello como su ventaja, una lucha entre titanes se desarrolló en el océano, en donde dos dragones concentrados en destruirse el uno al otro, dio al final la ventaja que tanto necesitaban los jinetes, por primera vez en ese par de días, la balanza estaba de su lado.
-Viggo tengo que dejarte en la playa, nos estas retrasando- dijo Hipo cuando al fin el proyecto artillería había sido destruido y el dragón liberado, su mente ahora estaba en deshacerse de los barcos
-Qué pena, iba a disfrutar ver a Ryker caer con ese barco ... - respondió decepcionado Viggo mientras Chimuelo aterrizaba en la costa y el cazador bajaba -Tal vez seamos adversarios Hipo, pero mi respeto por ti va más allá de lo que puedo expresar con palabras- Hipo asintió como un agradecimiento precautorio a sus palabras y salió volando.
Pero Viggo, Viggo, tenía otros planes en mente, quería recuperar el Ojo del Dragón y no le interesaba mucho a que debía recurrir para conseguirlo.
Mientras Astrid estaba concentrada en su trabajo, una flecha bien dirigida a ella llamó su atención el aire pudo ver a Viggo viéndola, retándola con la mirada, cuando se aseguró que ésta lo mirara comenzó a correr hacia el interior de la isla, casi como una invitación a que la rubia lo atrapara y en una imprudencia que traería consecuencias catastróficas decidió hacerle frente al esquivo Viggo, esta vez, era algo personal, y si Viggo quería hacerle retarla a ella, Astrid lo aceptaría.
Sobrevoló siguiéndolo, hasta que los arboles la traicionaron y encubrieron a su enemigo, como un águila rodeando su presa, Tormenta volaba en círculos esperando que Viggo al final se revelara, pero fue una flecha sobre el ala de Tormenta lo que al final termino por derrumbarla, haciendo que Astrid cayera en un claro cerca del volcán.
Rápidamente la rubia se reincorporó y tomó su hacha, atenta, esperaba que Viggo saliera de su escondite, sabía que estaba ahí, sabía que la estaba asechando y sabía que él la quería como pasaporte para llegar a Hipo.
-A una valkiria de tu clase, son muy pocos los guerreros que tienen la suerte de conocerla- dijo una voz saliendo de las sombras de los arboles
-Entonces será un honor para ti morir en mis manos- le dijo arrogante Astrid mientras apretaba más la empuñadura de su hacha y estudiaba cada movimiento del cazador
-Puedo verlo en tus ojos Astrid, no eres no una asesina- la retó Viggo mientras levantaba sus manos en modo de paz y se acercaba a su filosa hacha –eres una guerrera respetable, y alguien así no atacaría a un contrario desarmado, Hipo es un chico afortunado-
-No pierdas tu tiempo, no trates de entrar en mi mente – se burló la chica mientras Viggo se ponía a sí mismo en el filo de su hacha
-Oh mi querida Astrid, jamás lo intentaría contigo, eres más inteligente de lo que te conviene- admitía Viggo –sabes, hay una pieza en Mazas y Garras, el jefe de la guerra, casi imbatible, el mejor comodín para el equipo que la posee, ningún novato podría vencer al contrario si este usa esa pieza, pero cuando es alguien experimentado, la historia es distinta, porque esta pieza casi perfecta tiene una debilidad destructiva- Astrid solo lo miraba sintiendo como su temple comenzaba a ceder y tratando de recordar lo que Hipo le había explicado de aquella pieza –lo predecible que puede ser- le dijo mientras el filo de una espada se plantaba en el vientre de Astrid.
Estaba tan concentrada en no ceder su mirar a los retadores ojos de Viggo y en recordar aquella pieza que nunca se percató de aquel movimiento. En un instante, el hacha de Astrid apuntaba al cuello de Viggo y su vientre era amenazado por una poderosa espada, pero Astrid firmó su derrota cuando en un intento por vencer subió su hacha dispuesta a atacar y hábilmente Viggo aprovecho ese movimiento para dejarla si aire con el mango de la espada.
Mientras Astrid tosía hincada en el suelo producto de tremendo golpe trató de recuperar su hacha, pero fue Viggo quien la tomó y capturó a Astrid entre él y el filo de su propia hacha –tu arrogancia venció a quien amabas, la vida puede llegar a ser tan irónica- decía Viggo mientras el cielo delataba la silueta negra de un furia nocturna que se dirigía a la punta del volcán –si quieres estar con vida esta noche ordénale a tu dragona que nos lleve-
-Mátame de una vez imbécil- le dijo Astrid aun tratando de volver en sí, estaba acorralada, derrotada física y mucho más moralmente
-Muy bien DRAGONA- le dijo dirigiéndose a la aun aturdida Tormenta –si la quieres con vida llévanos a la punta del volcán, no es necesario volar, podemos llegar caminando- Tormenta por un segundo obedeció la orden de la chica que le pedía que no lo hiciera, pero cuando notó que del cuello de la rubia comenzaba a salir una pequeña línea de sangre, resignada, permitió a Viggo montarla con Astrid aun capturada.
-Hipo el bebe se comió toda la lava, el volcán finalmente está estable- le informó contento Patapez al líder que aterrizaba en la punta del volcán
-Ve por los demás, tenemos que sobrevolar para asegurarnos de que la isla este fuera de peligro- le pidió el victorioso jinete a lo que Patapez rápidamente obedeció
-Estaremos bien- dijo Hipo al fin respirando en paz después de esta larga travesía mientras acariciaba a su dragón -parece que esta pesadilla finalmente terminó-
-¿Estás seguro de eso Hipo?- una voz a su espalda lo sorprendió, cuando volteo, sus mayores miedos en cada enfrentamiento con Viggo se hacían realidad, Astrid en manos de su enemigo
-Viggo- dijo mientras sus puños se cerraban y su mirada se fijaba en el cuello de la chica y Chimuelo se ponía en posición de ataque -déjame adivinar, quieres el ojo del dragón a cambio de Astrid-
-Se oye demasiado frio cuando lo dices así, pero si- respondió arrogante Viggo mientras forcejaba con una aun resistente chica -a pesar de que agradezco tu ayuda para poner a mi hermano en el lugar que le corresponde debo insistir de que lo regreses a donde pertenece... conmigo-
-Hipo ni siquiera pienses en eso- le ordenó Astrid cuando Hipo sacó el ojo del dragón de la mochila de Chimuelo
-Por favor, ¿realmente vas a sacrificar tu futuro, todos los años maravillosos que tienes frente a ti por eso?... perderás a la mujer que amas por un simple artefacto como ese- continuaba retándolo Viggo
-Hipo... no lo escuches- suplicaba Astrid, conocía bien su mirada –está tratando de jugar contigo-
-¿El Ojo del dragón es más importante que ella?-
-Hipo no me va a hacer daño, me necesita viva- insistía la chica, pero Hipo fijaba su mirada en el sangrante cuello de Astrid
-Puede ser, pero también puede ser que simplemente no me sirva y termine por poner más fuerza en el hacha ¿tomaras ese riesgo?-
-Woo Viggo- dijo finalmente Hipo, había una sola cosa con lo que nunca jugaría a muerte súbita y eso era Astrid -bueno supongo que ahora que lo dices, NO , NO LO HARÉ- finalizó mientras lanzaba con fuerza el ojo del dragón al volcán, y Viggo instintivamente saltaba de Tormenta soltando a Astrid y tratando inútilmente de atrapar el ojo.
Astrid cayó por el movimiento solo un par de metros frente al cazador, Viggo perdió el Ojo y Astrid tenía razón, ya no tenía motivos para dejarla con vida, pero antes de que su sed de venganza le permitiera acercarse a ella, la tierra débil de la orilla del volcán terminó por ceder a la reciente actividad desprendiéndose, Astrid ágilmente se levantó y pudo dar apenas los pasos suficientes para ponerse a salvo en tierra firme, pero Viggo no corrió con la misma suerte, y a la vista del jinete que había ido directamente a sostener a la ojiazul, desapareció en la furia de la lava.
-Viggo...- se lamentó el castaño - no tenía que terminar así- dijo entristecido por que muy a su pesar, seguía creyendo en la gente y tratando de que las muertes fueran lo menos frecuente.
-¿Estas bien?- le preguntó Astrid a sabiendas de lo anterior.
-Sí, voy a estarlo- le dijo tranquilo mientras se alejaban de la orilla y se ponía frente a ella –déjame ver eso- le pidió poniendo su pulgar sobre la herida de la chica –solo es un rasguño-
-Finalmente terminó, por qué ya se acabó, ¿cierto?- dijo esta mientras Hipo continuaba acariciando su cuello
-Si, por supuesto, para siempre-
-Debí haberte escuchado, eres nuestro líder, nuestra relación no puede interponerse así, no sucederá otra vez- dijo apenada la chica, Hipo había perdido el ojo por ella pero Hipo le regalo media sonrisa
-As, solo prométeme que no dejaras de decirme lo que piensas- le dijo tomando su barbilla y haciéndola mirarlo -amor confió en ti, es lo que nos hace, bueno, a nosotros ¿Hecho?- le dijo ofreciendo su mano
-Hecho- respondió la chica cerrando el trato, primero con un apretón de manos que de manera traviesa se convirtió después en un beso, un beso que Hipo correspondió con el mismo amor y tranquilidad, habían vencido, al fin podían tener paz, alumbrados por una hermosa luna renovada, con astros que apenas comenzaban a salir, se besaron con calma, al fin su futuro era prometedor, Hipo sostuvo su nuca para evitar en medida de lo posible que ella se alejara al finalizar el primer beso que después se convirtió en otro y varios más
-Te amo- le susurró el castaño mientras recargaba su frente con la de ella y se daba el gusto de cerrar los ojos un momento, acción emulada por la chica, por un momento, estar así les era suficiente para comenzar a aspirar aquellos años maravillosos que por nada del mundo ninguno estaría dispuesto a arriesgar.
-Oh mi Thor- la voz de Brutacio hizo que Hipo y Astrid salieran de aquella comodidad y se miraran con la misma sorpresa
-Esto-
-Lo cambia-
-Tooodo-
Astrid le sonrió a Hipo, mientras ambos miraban al cielo, después de todo lograron ocultarse hasta las primeras horas de la luna nueva.
-Alto ¿quieren decir que no están muriendo?...- preguntó confundido Brutacio, hasta que la emoción termino por vencerlo -ven que te abrazo Hipo¡- le dijo corriendo mientras terminaba por envolver a la apenada pareja con un abrazo seguido por, Patapez, Brutilda y Patán, si Patán, quien aunque disfrutaba mucho molestar y aun molestaría a su medio primo, sabía desde hace mucho tiempo que ellos dos habían nacido para estar juntos.
Cuando se separaron Hipo robó un último, suave y muy rápido beso a su rubia y terminó por ordenar a los chicos que dieran una última ronda antes de reunirse con Heather que había ido por Dagur a la parte sur de la isla.
-Hipo estaba pensando- le dijo Patán a Hipo el cual ahora con completa libertad se aferraba a la mano de su dama -tal vez pueda ayudarte con tu problema de apuestas, va a tardar un poco, son como 10 o 12 pasos pero acabaré con eso en unos días-
-En nombre de Thor...¿ DE QUE ESTÁS HABLANDO? ¡-
