Shot basado en ningún capítulo, pero aiñs me dio ternura cuando lo pensé.
POV NARRADOR
-Patán ¿podrías concentrarte?- le pidió mal humorado el castaño a Patán, el cual simplemente estaba sentado sobre Colmillo con los pies al frente y con sus brazos sobre su cabeza
-Yo no entiendo, ya vencimos a Viggo, ¿Por qué tenemos que seguir entrenando?- se quejó el chico
-Porque, somos jinetes, necesitamos estar preparados- trataba aun paciente de convencerlo
-¿PARA QUE?, Thor, te has hecho tan paranoico, ley del mino esfuerzo Hipo siempre quiero estar ocupado Haddock, si no te tratan de matar... puedes descansar - le insistía el pelinegro despreocupado
Antes de que Hipo pudiera decir algo más un nuevo estruendo se apoderó de la isla
-Esto va en aumento- se quejó Patapez mientras los gemelos emocionados miraban la nueva grieta que se formaba
-Tacio Tilda, ya saben que hacer-
-A la orden- dijeron emocionados mientras salían con Eructo y Guacara, los gemelos obedecían encantados últimamente, puesto que se habían hecho de un nuevo pasatiempo, jugar con lava.
Había pasado una semana desde que Viggo fue derrotado, y aunque por un momento se sintieron en paz, el volcán había despertado lentamente debido al proyecto artillería, les recordaba su existencia y su disgusto con pequeños cráteres y delicadas explosiones, pero los jinetes hasta el momento han podido convivir y controlarlo.
-Bueno, iré a descansar, estas explosiones me desgastan mucho- dijo Patán acomódense para volar
-Patán aún no hemos terminado- le reclamó Hipo
-Corrección, tu aun no has terminado- le dijo despreocupado mientras salía volando
-¿Astrid?- llamó Patapez a la hasta ahora callada chica
-¿As?- dijo Hipo al verla y notar que estaba ¿dormida?, Hipo y Patapez se vieron curiosos, Astrid nunca en toda la historia de la academia se había dormido en un entrenamiento. Sentada en el suelo con una mano sosteniendo su mejilla estaba completamente perdida en su sueño
-Deberíamos dejarla dormir- sugirió el vikingo mientras Hipo asintió
-Ve a comer algo, yo la cuido- le dijo despreocupado el líder mientras tomaba su libreta de dibujos, se recargaba en Chimuelo y se disponía a esperar pacientemente a que la ojiazul despertara.
Pasaron algunos minutos, Hipo ya había hecho varios bocetos, y se concentró en la dragona azul y amarillo que estaba echada a lado de la rubia –oye Tormenta ¿puedes voltear un poco?- le pidió para poder dibujar mejor la perspectiva de su cara, pero la dragona lo ignoró e incluso giró su cara un poco más al lado contrario –hahaha al otro lado- le pidió riendo Hipo, pero Tormenta simplemente se obstinaba a cumplir su orden, Hipo se puso de pie y decidió que él se movería, quizá Tormenta simplemente no le comprendió, pero cuando él se sentó en el ángulo perfecto la dragona se paró y se movió por completo de lugar.
Hipo frunció el ceño desconcertado, Tormenta siempre fue la mejor de sus modelos para dibujar, vanidosa y juguetona le encantaba obedecer y ser el centro de atención del chico pero supuso que por hoy, simplemente no tenía ganas de ser dibujada, así que Hipo se rindió y decidió dibujar otra cosa.
-Buenas tardes M'Lady- se burló de Astrid cuando después de un rato al fin despertó, Astrid se veía confundida y sorprendida
-¿Dónde están todos?, ¿no íbamos a entrenar?, ¿Qué hago aquí?- decía tallándose los ojos aun un poco adormilada
-Astrid Hofferson se quedó dormida en un entrenamiento- continuo la burla el chico haciendo que Astrid frunciera el ceño y se cruzara de brazos
-No es gracioso-
-No, es preocupante ¿está todo bien contigo?- le dijo ya poniéndose serio un momento, mientras se hincaba para estar a su altura y ayudarle a acomodar unos rebeldes mechones de su fleco, pero Tormenta fue más rápida y se echó a lado de la rubia dejando parte de su cabeza sobre las piernas de esta
-Hola nena- la saludo riendo acariciándola, debido a la altura de su cresta Hipo no pudo acercarse mucho más –estoy bien, solo que esta niña traviesa lleva dos noches sin dejarme dormir, supongo que esta alterada por las explosiones del volcán-
-El oído del nadder es muy sensible, debe ser eso- le dijo en calma Hipo –mientras el volcán se estabiliza, deberíamos ponerle tapones de oído que solo amortigüen el estruendo - sugirió el chico a lo que Astrid asintió
La tarde pasó muy rápido, los gemelos como desde hacía una semana ya no se les veía tanto, la lava les abría nuevos horizontes a explorar, en su mayoría terminaban con quemaduras de tercer grado.
Esa noche, Astrid dormiría de nuevo en su cabaña, hasta que su compañera pudiera conciliar su sueño no la dejaría dormir en el establo.
-Tormenta, tranquila- le pedía el chico mientras este trataba de acercase a ella para ponerle los tapones de oídos, pero como si de Patán se tratara, simplemente lo empujaba al suelo haciendo que Chimuelo se riera cada vez más junto con Astrid –Vamos... solo...- trataba pero Tormenta se movió a otro lado –suficiente, Tormenta ¡- le ordenó, pero la dragona indignada le dio un colazo que lo aventó hasta donde estaba Chimuelo
-Creo que ya reí demasiado- continuaba burlona Astrid mientras tomaba los tapones de oídos y se los acomodaba con facilidad a la dócil dragona
-Pero...- se quejó el chico –Chimuelo deja de reírte¡- le reclamó al furia nocturna que solo hacía más evidente su burla
-¿Te quedas conmigo hoy?- le propuso coqueta la chica mientras ayudaba al caído Hipo a levantarse
-Si Tormenta me lo permite- se burló aunque claramente sentido por la actitud de la dragona con el – ¿segura que no te confundiste de nadder?-
-No, estoy muy segura que es mi Tormenta- le dijo tranquila mientras envolvía el cuello de su ojiverde con sus manos y este respondía al movimiento envolviéndola en sus brazos y atrayendo su rostro al suyo hasta que una espina se clavó a milímetros de su bota
-TORMENTA¡- la reprimieron los dos, mal humorada la dragona solo les dio la espalda a los dos desconcertados jinetes y se acomodó a dormir, el mismo Chimuelo inclinaba confundido su cabeza
-¿Nena?- le preguntó cariñosa Astrid mientras se sentaba en el suelo a su lado y comenzaba a acariciarla -¿Qué te está pasando?... ¿Hipo?- le preguntó preocupada al experimentado líder
-No lo sé, ¿crees que esté celosa?- le dijo preocupado
-¿Por qué lo estaría hasta ahora?- Hipo solo negaba con la cabeza, estaba claro que su enojo era dirigido a él, pero por que estaría celosa de él hasta este momento, ella siempre estuvo presente en su relación con Astrid, no podía comprenderlo.
-Deberíamos dejarla descansar, veremos cómo se comporta mañana, quizá solo está muy nerviosa- le dijo dirigiéndose a la salida mientras guiñaba el ojo a Astrid y esta le daba una sonrisa, por esa noche, lo mejor para Tormenta era pasar un tiempo a solas con su jinete, Chimuelo se despidió de Astrid y una receptiva Tormenta, al parecer, la dragona no estaba molesta tampoco con el furia nocturna.
Toda la noche, Astrid se quedó dormida abrazando a su dragona, pero Hipo, pasó preguntándose la causa del comportamiento de Tormenta, el la conocía, casi a la perfección, dejando atrás su relación con Astrid, ella siempre fue respetuosa, obediente y cariñosa con él.
Por la mañana, propuso un experimento para confirmar que su molestia era hacia el castaño.
Todos los jinetes estaban en fila con un trozo de pollo y cada uno de ellos se lo ofreció a la dragona la cual alegremente recibió, pero cuando Hipo se acercó ella simplemente volteo el rostro.
-Uuuuh- dijo Brutacio cuando vio eso –eso debe ser incomodo-
-La dragona de tu novia te detesta- se burló Brutilda –ironías de la vida-
-¿Crees que solo te odie por Astrid, o por el simple hecho de ser tú?... yo voto por la segunda, en su mayoría es la razón por la que yo no te soporto- se burló Patán
-Patán, no es el momento ¿sí?- le reclamó Astrid mientras miraba confundida a su dragona
Segunda prueba, Astrid se puso frente a Tormenta, y cada uno de los jinetes pasaron y la abrazaron para la incomodidad de Astrid, Brutacio, Tilda y Patapez pasaron intactos, como ya era costumbre desde adolescentes, cuando Patán se acercó a ella esta expuso sus espinas amenazantes por lo que Patán salió corriendo, Hipo respiró profundo y se acercó a la rubia, pero antes de siquiera pudiera tocarla una espina impido su paso
-¿EN QUE MOMENTO ME CONVERTÍ EL PATÁN?- dijo frustrado Hipo
-Bienvenido a mi mundo Haddock-
Prueba tres, Astrid con el clásico movimiento de Hipo estiró su mano, agacho con humildad su cabeza y Tormenta enseguida recargo su cabeza en la palma estirada de la chica, Patapez y Brutilda copiaron el movimiento siendo aceptados, pero Hipo, otro asunto fue Hipo, cuando él se acercó y trato de entrenarla, la dragona aunque por un momento pareció aceptarlo después giró su cabeza y se movió del lugar.
-¿Viste lo que yo vi?- preguntó Brutacio con la boca abierta a Patán
-No sé cómo sentirme al respecto- admitió Patán
Hipo estaba dolido, Astrid confundida, incluso Colmillo siendo el dragón más rebelde siempre obedecía y respetaba a Hipo, mucho más que a su propio jinete.
Dos días pasaron, en los que Tormenta le expresaba toda su molestia a Hipo, especialmente cuando este trataba de acercarse a ella o a su jinete, repasó incansablemente los últimos días antes de ese cambio de actitud.
Tormenta no era mala, ni celosa respecto a Astrid, no al menos cuando se trataba de Hipo, el castaño estaba consiente que algún mensaje le quería mandar.
Fue hasta el atardecer el tercer día cuando lo comprendió, Tormenta estaba resentida con el chico y tenía una buena razón para hacerlo.
...flashback...
A favor de la costumbre, Hipo y Astrid decidieron ir a volar un rato para después simplemente desaparecer de la Orilla y pasar un rato en la paz y la calma de estar solos, mirando al horizonte esperando que el sol se escondiera.
Algunas veces, ni siquiera hablaban, algunas veces Hipo solo se sentaba a dibujar y Astrid solo lo miraba, algunas veces se perdían de la puesta del sol porque su atención estaba en los labios del otro, otras veces, la juguetona rubia molestaba al ojiverde, en ese atardecer simplemente estaban sentados.
Hipo envolvía con sus brazos a Astrid quien estaba recargada en su pecho jugando con una de las manos de Hipo, acariciaba la palma de su mano, memorizaba cada una de las líneas y cortes y la entrelazaba con la suya de vez en cuando, como recordando lo bien que encajaban la una con la otra. Hipo se limitaba a disfrutar de Astrid, juguetea con su cabello con su mano libre y prestaba atención al horizonte.
Como siempre Tormenta descansaba echada cerca de ellos, pero siendo ella un espíritu cariñoso pero independiente, le gustaba tener su espacio, Chimuelo por el contrario era un cachorro que disfrutaba de vez en cuando de tener atención, así que se echó sobre los muslos de Hipo y lo miro con ternura casi suplicándole que lo acariciara, Hipo por un momento soltó la cabellera de su rubia y comenzó a rascar la cabeza de Chimuelo.
-Esto es todo lo que necesito en mi vida, el atardecer, a ti y a este meloso dragón- soltó el chico sin pensarlo.
...fin del flashback...
Se había olvidado en ese comentario de Tormenta, y fue en ese momento cuando se dio cuenta.
Hipo sin explicarle su plan a Astrid simplemente la invitó a volar hasta un pequeño islote en medio del enojado océano
-Bien, aquí nos separemos- le ordenó Hipo cuando Astrid bajó de Tormenta –regresa con Chimuelo- tanto Astrid como Chimuelo se miraron confundidos
-Hipo, no creo que sea una buena idea- admitió Astrid consiente del estado de su dragona
-Lo tengo- le sonrió tranquilo señalando a Chimuelo, de mala gana Astrid montó en el dragón y Chimuelo miró atento al castaño quien solo lo miró en tono de aprobación y este salía volando –eres libre Tormenta, puedes alcanzaros si quieres- le invitó el chico, pero Tormenta, aunque resentida, jamás dejaría expuesto al peligro de una solitaria isla en medio de la nada a Hipo, y el jinete era consciente de eso.
El silencio Hipo se sentó y Tormenta se hecho lejos de él dándole la espalda gruñendo enojada.
-Se por qué estas sentida nena, y lo admito, merezco cada una de esas espinas- Tormenta solo escuchaba ofendida –de hecho, creo que merezco un par más... nunca te he dado las gracias por cuidar de Astrid como lo haces y mucho menos por cuidar de mí y salvarme la vida en múltiples ocasiones- Tormenta obedeciéndolo por primera vez en días arrojo dos espinas que se clavaron justo al lado del jinete, sin asustarse simplemente se rio, en la mayoría de las cosas, Tormenta era exactamente igual que su jinete, solía desquitar su molestia con un toque de violencia, pero era inofensiva... en la mayoría de los casos.
Hipo dejó que pasara otro rato, y discretamente se movía sobre la arena, poco a poco, acercándose lentamente a la dragona quien fingía que no se daba cuenta.
-Tu Tormenta eres tan parte de mi familia como lo es Astrid y Chimuelo, quizá algunas veces te doy por hecho porque siempre estás ahí, siendo la dragona ejemplar, valiente, protectora y madura que siempre has sido, y ese fue mi error- le dijo mientras se acercaba mucho más y se ponía frente a ella –nosotros, siempre hemos venido en paquete de cuatro ¿está claro?, y eso nunca va a cambiar- le dijo estirando su mano, sin agachar la cabeza solo invitándola a hacer las paces, una sonrisa aliviada se escapó del chico cuando Tormenta al fin recargó su cabeza sobre la palma de su mano -aquí está mi Tormenta- le dijo rascando su barbilla
Sin darle más explicaciones a Astrid cuando llegó montado en una renovada dragona, solo la llamó señalando a Chimuelo que lo esperaba paciente en la pista de aterrizaje con Astrid, la rubia montó en el dragón y volaron a su lugar de siempre.
-Explicación Haddock- le pidió la chica cuando bajó de Chimuelo, Hipo negó con la cabeza dando un salto de Tormenta y abrazando por primera vez en varios días a su ojiazul, esta vez Tormenta lo permitió, de hecho golpeo la espalda del chico que el interpreto rápidamente sonriente besando a la confundida rubia.
-No lo entenderías- dijo riendo Hipo mientras se sentaba en el suelo y atraía a Astrid hacia el
-Puedo internarlo- le reclamó Astrid con los ojos en blanco
-Eso pequeña, es entre Tormenta y yo-
Algunos momentos pasaron así, Astrid insistiendo e Hipo negándose, Tormenta dormida en su lugar de siempre y Chimuelo echado a lado de Hipo, el castaño dio una sonrisa de lado, tomó la mano de la chica y le susurro a su dragón -ven compañero-
Sorprendida Tormenta despertó cuando sintió a Hipo sentarse recargado en ella, mientras Astrid emulaba su movimiento y Chimuelo también.
-Esto, es definitivamente lo único que necesito en mi vida, a ustedes tres-
