Capítulo 3: Si tan solo el adiós no fuera un hasta siempre

El maquillaje que cubre el rostro de todos es tan permanente que muchas veces no notamos que dejamos de ser nosotros mismos, que la realidad de nuestra alma no puede ser ocultada eternamente, siendo lo más triste de la vida morir sin saber quién eres.

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- Te estaba esperando, por favor siéntate

Aquella sala especial del palacio estaba decorada con un hermoso color blanco perlado, la cual era iluminada por unos hermosos candelabros dorados colgados en cada columna, dando un aspecto cálido y acogedor.

- Yo…no puedo creer que por fin te pueda volver a ver – La joven viajera empezó a derramar lágrimas que destellaban su brillo cada vez que tocaban sus mejillas.

- Me alegra verte de nuevo, lamento que sea bajo estas circunstancias – La Reina le indico a su invitada seguir y acomodarse en uno de los hermosos sillones lilas de aquella sala mientras ella se acercaba a una de las inmensas ventanas que decoraban el segundo piso de aquel palacio.

- Vine a protegerte, pase lo que pase -Limpió su rostro con los guantes y aguardó las ordenes de la Soberana

- Lamento decirte que esta vez no soy yo a quien debes proteger -Su mirada estaba fija en el jardín, enfocada en una rosa roja que crecía entre muchas rosas blancas

- ¿A qué te refieres?, mi Princesa me ordenó venir a protegerte, a pesar de que soy una de sus guardianas personales, aquí estoy para servirte y no dejar que nada te pase

- Se bien que no viniste solo por esa razón, sin embargo, le agradezco a ella el apoyo que le brinda a mi reino, porque en estos tiempos de tribulación necesito toda la ayuda posible – Giró su rostro y le dedicó una dulce sonrisa

- Tu no sueles hablar así, ¿Realmente que sucede?

- Como te digo, no es a mí a quien debes proteger, es a mi hija la princesa, que aunque es muy joven, estoy convencida de que en esta batalla ella va a liderar a todos de forma apropiada

- Si es lo que deseas, lo haré, la protegeré incluso con mi vida, mi deber es servirte, sin embargo, no evitarás que me preocupe por ti

La guardiana personal tras la puerta, escuchaba atentamente lo que su Reina le expresaba a aquel invitado, sorprendiéndose de sobre manera por la forma en que se expresaba, puesto que el trato que le proporcionaba era muy personal y poco formal, haciéndole recordar que ni siquiera con sus guardianas hablaba con tanta confianza, tranquilidad y sinceridad.

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El día se hizo noche.

Las calles de Tokio estaban repletas de personas con ocupaciones, con alegrías y tristezas, unos caminan solos, otros caminan en grupos, unos hablan por teléfono mientras que otras personas miraban el reloj en su muñeca; Ante aquel panorama, Serena se limitaba a ver a todos desde la ventana del departamento de Mina, con las piernas juntas y la cabeza apoyada en el cristal, pensando en todas las cosas que habían sucedido en el día, llegando a la conclusión de que no entendía que estaba pasando, su tranquilidad ahora se había convertido en ansiedad.

- ¿Por qué está pasando esto?, no entiendo nada – Apoyaba sus manos en el corazón, intentando comprender los sentimientos que le invadían, siendo una mezcla de nostalgia, remordimiento y soledad.

El departamento estaba en completa oscuridad, solamente la tenue luz proveniente de las calles y de la torre Tokio era lo que iluminaba por momentos un poco aquel espacio blanco y limpio, pues Mina pasaba mucho tiempo fuera de casa, dejando perfectamente todo en su lugar.

Las manos de Serena se paseaban por su cabello, despeinándolo y humedeciéndose un poco por el sudor frio de su frente. En ese momento fue cuando su celular empezó a sonar.

Con manos temblorosas y sudor frio recorriendo sus mejillas, tomo su celular y llenándose de valor contestó la llamada

- ¿Hola? -Pregunto con una voz un tanto preocupada

- ¿Cabeza de Bombón?

- ¿Haruka?

- Si, ¿Cómo va todo?

- Bien Haruka, estoy descansando un poco -Pronunció una tímida risa de sorpresa.

- ¿Segura que no sucede nada o interrumpo algo? tu voz suena extraña -Decía de forma insistente-

- No Haruka, todo está muy bien, me alegra conversar contigo

- Seré sincera y directa, te llamé porque sentí una presión en el pecho

- ¿Una presión en el pecho? -Ella bajo su mirada, notando que el cristal de plata, que aun llevaba con cariño en su pecho, se iluminaba tenuemente

- Si, fue como un presentimiento, es algo muy extraño, esto solo me pasa contigo y con Michiru, sin embargo, ella está en el departamento descansando

En ese momento sus manos empezaron a temblar cada vez más, no entendía porque tenía esa reacción ante las palabras de la guardiana del viento

- No te molestaré más cabeza de Bombón, solamente quería saber si estabas bien, espero verte pronto

- No te preocupes Haruka, gracias por llamarme, a propósito, con las chicas tendremos una reunión este domingo en el departamento de Amy, ¿A Hotaru, Michiru y a ti les gustaría venir?

- Claro, hay estaremos

- Perfecto, me haría muy feliz verlas -Serena intentó con toda su voluntad parecer despreocupada, sin embargo, su estómago se movía con fuerza y su frente sudaba cada vez más

- Pero antes de colgar, quiero recordarte que tanto yo como Michiru somos sensibles a tus cambios anímicos, feliz noche.

El sonido de la llamada finalizada resonaba en la mente de Serena junto con las palabras que acaba de escuchar, su cara se empezó a reflejar un rostro de preocupación, mientras que su mano era incapaz de colgar el teléfono. En ese preciso instante, un recuerdo lejano empezó a invadir su cabeza, fue entonces que escucho su voz.

Estaba ubicada en el Milenio de Plata, vestida con su hermoso vestido blanco cubierto de perlas, su mirada podía recorrer todo el lugar, dándole un sentimiento de alegría pero también de inmensa nostalgia.

- Princesa Serenity, hija mía, recuerda siempre tu misión

- Claro que si mamá, pero aún hay algo que no entiendo

- ¿y que es aquello que te genera duda?

- Sé que hay guardianas que protegen el sistema solar interno y el externo, lo que no entiendo muy bien es cómo las Sailors Externas pueden comunicarse con el Reino – Pregunto la pequeña princesa a su madre que escuchaba atentamente

- Es algo muy sencillo querida – La Reina se dispuso a mostrarle el cristal de plata la Princesa, quien miraba atentamente. – Este cristal de plata está conectado conmigo, somos uno solo, por lo que si algo le pasa al cristal, directamente me veré afectada, de igual forma si algo me pasa a mí, el cristal se verá afectado.

- Pero sigo sin entender que conexión hay con las Sailor Exteriores – Miró la Princesa con ternura e impaciencia

- Tienes razón, te lo explicaré ahora -Elevó aún más el cristal de plata. – Como aquellas Sailors se encuentran tan lejos de nosotras, el cristal de plata les concedió un poder único a ellas.

- ¿Qué clase de poder mamá? – Su cara se llenó de emoción

- Les permitió llevarse un poco del poder del cristal de plata en su corazón

La princesa miró confundida a la Reina, sentándose en el suelo, tratando de entender lo que decía su madre, sin embargo, la Reina levantó a la Princesa en sus brazos, permitiéndole por primera vez tocar el cristal.

- Ellas al tener el poder del cristal de plata en su corazón, son capaces de sentir las emociones que recorren mi cuerpo, esto quiere decir que nuestra comunicación se basa en las sensaciones, es así como ellas saben si las necesito.

La pequeña princesa se quedó mirando el cristal fijamente, tratando de entender a su madre, sin embargo, de un momento a otro una luz encegueció todo el lugar, ocasionando que Serena cerrara sus ojos, devolviéndola al mundo real, golpeando su cabeza con el suelo, disipando aquella escena revelada de su mente.

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- Mina, ¿sabes dónde está Serena?

- No lo sé Artemis, ¿Por qué lo preguntas?

La rubia y el pequeño gato blanco caminaban de regreso a su departamento, cansados por el extenso día de fotografías y modelaje, sin embargo, esto no impedía que Mina se estuviera comiendo un gran helado

- Luna me estaba preguntando si sabía algo, pero no lo sé

- ¿No está en su departamento?, que raro, tal vez se quedó en la universidad hasta más tarde

- Si, debe ser lo más probable – Artemis quedó pensativo, Serena no solía desaparecer toda una tarde

- Pero bueno, antes de regresar, mejor vamos a hacer unas compras, necesito un vestido nuevo

- Mina…pero si ya tienes muchos

- Calla Artemis, nunca se es lo suficientemente bella, así que vamos

Mina se dispuso con toda prisa a una de sus tiendas favoritas, con el objetivo de hacer algunas compras.

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- No olvide llegar 15 minutos antes de la intervención, es importante tener listos todos los implementos.

- Claro que si profesor, llegaré a tiempo

- Muy bien Chiba, espero grandes cosas de usted, nos vemos en una hora en la Sala 2

- Si señor, gracias por sus enseñanzas

Darien se encontraba en el Hospital anotando algunas indicaciones de sus profesores y realizando acompañamiento en cirugías sencillas, sin embargo, el encuentro de la tarde con Serena y su amiga lo había dejado muy pensativo.

- Debo llamar a Serena, puede que esté pensativa por todo lo que sucedió hoy y debo tranquilizarla

Tomó su teléfono y marco su número, se sentó en una de las sillas de la sala, cerró sus ojos y esperó a que el timbre del celular se transformara en la voz de su amada.

- ¿Hola?, ¿Darien?

- Hola Serena, ¿Cómo estás? – Desde que contesto ella el teléfono, él notó un extraño tono en su voz, estaba sobresaltada

- Bien mi querido Darien, esperando a que termine tu turno para ir al hospital y hablar contigo.

- ¿Dónde estás ahora?

- En el departamento de Mina, me gusta ver la vista que hay de Tokio desde su ventana

- ¿y esta todo bien?, ¿Estas bien?

- No te puedo mentir a ti, estoy muy preocupada por lo que sucedió hoy con Molly y por... algo más

- ¿Por algo más?, ¿Qué sucedió? – Era extraño que Serena hablará de forma tan seria y eso lo llenaba de una preocupación terrible

- Te lo contaré cuando nos veamos, por favor, te esperaré – Su voz sonaba como si suplicara su presencia

- Serena, me apresuraré, por favor espérame

- Claro que si Darien, te amo

- Yo también te amo, por favor no te preocupes por esto, no es tan grave como piensas, confía en mi

- Yo confío en ti, es solo que todo sucedió tan de repente, el dolor de Molly, sus recuerdos...

En ese momento su profesor de Cardiología lo interrumpió, indicándole que necesitaba su apoyo en una intervención de última hora

- Perdóname Serena, debo colgar, pero espérame en tu departamento, Te amo.

La llamada se cortó, Serena estaba aún muy confundida por todo lo que sucedía, su mente la hacía sentir culpable por el dolor de Molly, pero más ansiedad sintió cuando se enteró que tanto Uranus como Neptune siempre sabían cuando ella se encontraba mal o bien, dándole un profundo sentimiento de ansiedad, pues hasta ese momento comprendio que todas sus amigas no tendrían vida sino fuera para proteger a la princesa de la luna, en otras palabras, ellas solo existían porque ella las necesitaba.

Serena quería ser fuerte, demostrar que esta nueva situación la podría solucionar junto a Darien como la princesa de la luna y futura Reina de Tokio, pero se dio cuenta que jamás sería lo suficientemente fuerte como para no depender de sus amigas y proteger a quienes ella apreciaba.

Notas del autor:

Este capítulo costó un poco escribirlo, puesto que somos dos personas quienes escribimos. Hace poco se unió a esta historia un amigo mío, su nombre es Michael Rivera, y en ciertos capítulos me ayudará a pulir diálogos, sobre todo.

- Leo este capítulo y me lleno de ansiedad como Serena, porque habían demasiadas ideas y juntarlas fue un verdadero caos, sobre todo a la hora de diferenciar los momentos. – Risas-.

- Agradecemos a todos los que nos leen, quedamos atentos a sus review y comentarios acerca de como se desarrolla la historia. Con gusto resolveremos preguntas sobre como se están presentando los hechos, puesto que no sabemos si están tejiendo el hilo de los acontecimientos de forma correcta. -Guiño-

Hasta un próximo capítulo.

Liliana y Michael

MireiLi