Capítulo 6: Si tan solo el viento suplicara como yo

¿Has visto el azul del cielo en las noches?, ¿puedes diferenciar las gotas de agua en el mar?, Siento como la vida se escurre entre mis dedos, mis pupilas se enfocan en el instante preciso en que mi corazón de dividió en dos.

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Durante toda la noche Serena no pudo descansar, veía a Darien durmiendo profundamente en su cama mientras ella recorría una y otra vez las paredes de su habitación, pensando, recordando y escuchando en su mente una y otra vez la voz de Molly, ocasionándole un profundo remordimiento que nunca había tenido en cuenta, ¿Por qué no había sido más empática?,¿Por qué abandonó a Molly sin pensar en cómo ella se sentía?, todas están preguntas la agobiaban, pero sobre todo la hacían sentir responsable del dolor de Molly, del dolor de muchos, ¿Acaso Neflyte recordaba todo? Y si recordaba todo, ¿La odiaría por no haberlo podido salvar?, miles de dudas infundadas llegaban a su cabeza y limitaban su capacidad de tranquilizarse y pensar racionalmente.

-Serena, ¿Por qué estas así? – Luna había estado observándola desde el momento en que se levantó de la cama

-Luna, ven aquí por favor – Serena extendió sus brazos y rodeo con ellos a Luna, abrazándola y recostándose de medio lado sobre la alfombra, acercando lentamente sus rodillas al pecho mientras sus manos temblaban y estaban frías.

Debajo de la tenue luz que se veía a través de la ventana del cuarto, ambas habían estado en completo silencio, hasta que la voz de la dulce princesa de la luna interrumpió el silencio y en medio de lágrimas y pequeños sollozos le contó todo lo sucedido a Luna, quien en silencio trataba de reconfortarla.

- A veces nos podemos equivocar Serena, pero eso no significa que nos resignemos o nos sintamos culpables para siempre, sino todo lo contrario, debemos corregir nuestros errores, hacerle saber y demostrarle a la persona que lastimamos que si nos importa su sufrimiento y que no tiene por qué vivir así.

- No lo sé Luna, me da mucha tristeza saber que ella vivió así por mi culpa y la única persona que podía entenderla hacía mucho tiempo se había alejado de su vida, sin decirle nada y por otras personas, es por eso por lo que no merezco su compañía ni su perdón.

- Serena, piénsalo mejor, tu no lo hiciste con mala intensión y también tenías otras preocupaciones y responsabilidades, no puedes culparte de querer protegerla alejándola de ti

- ¿Acaso eso hará que Molly se sienta mejor? ¿Saber que no lo hice a propósito?, ¿Que solo pensé en mí?, me duele saber que nunca pensé más allá de lo que mis ojos veían, me duele demasiado haber sido tan egoísta – Su llanto se volvía cada más fuerte, sin embargo, Serena rápidamente cubrió su boca, silenciando de a poco sus sollozos, tranquilizándose después de unos minutos-

- Perdóname Luna, no quise decirte eso, sé que no es tu culpa, tu solo quieres ayudarme y yo solo pienso nuevamente en mí y no en como debo lidiar con esta situación. – Se levantó con Luna en sus brazos, quien movía la cabeza suavemente y le dedicaba una sonrisa comprensiva.

- Así que tomé una decisión, iré ahora mismo donde Molly, iré a abrazar el pasado y aceptar mi error, al menos tratare de no dejarla sola nuevamente.

- Pero espera Serena, no puedes ir así, no sabemos si ya estas completamente bien de todo lo que sucedió hoy, por favor descansa y luego te reencuentras con el pasado. – Expresó la gata en tono fuerte y autoritario-

- Esta bien Luna, descansaré, iré al baño y en un momento regreso, así que duerme, me daré una ducha.

Luna lentamente se acomodó en su cama, ubicada cerca del armario, mientras que Serena buscó ropa limpia y se dispuso a ir al baño. Con total tranquilidad, la princesa entro al baño y cerró la puerta hasta que escucho el clic del seguro, indicando que el baño estaba ocupado, soltando un gran suspiro y sacando del bolsillo de la ropa su broche de transformación, el cual miraba con un brillo especial en sus ojos azules y profundos como el mar, los cuales resaltaban mucho en su frio y cansado rostro pálido.

Tras todo ese momento de dialogo interno, estaba decidida a reconciliarse con Molly, por lo que, abriendo la ventana del cuarto de baño sigilosamente, y sin recapacitar sobre la decisión que estaba tomando, saltó con el broche en la mano hacia las escaleras de emergencia, bajando rápidamente al primer piso.

Ya estando a salvo de Luna y sus palabras sobreprotectoras, tomo nuevamente con su mano derecha el broche y lo levantó con la intención de transformarse, sin embargo, en ese preciso momento, miles de recuerdos aparecieron en su memoria, rememorando ese año lleno de emociones, reviviendo con mucha nostalgia ese primer año en la preparatoria y la última transformación que había conseguido.

- ¡Eternal Sailor Moon, transformación!

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- Mi Reina, debemos hablar, no podemos seguir esperando más

En aquel cuarto totalmente blanco y decorado con adornos dorados y celestes, se encontraba la Reina, acomodando sobre una mesa la copa lunar que alguna vez había usado, recodando lo que había sucedido hacía ya muchos siglos, adornándola con lirios blancos y perlas rosas.

- Se muy bien que el tiempo se nos termina y aunque no me gusta usar este último recurso, no tenemos otra alternativa – Dirigió su mirada a la figura esvelta de la guardiana que se encontraba en la puerta con los brazos cruzados, el rostro serio y los ojos cerrados- Sin embargo, tengo miedo de ceder esta responsabilidad, no debería existir este sacrificio, tal vez si mis fuerzas resistieran este enorme dolor, no sería necesario poner en riesgo la vida de mis guardianas.

- Mi Reina, con todo respeto, no tiene por qué decir eso, es mi deber, deseo hacerlo, quiero protegerla, y estando aquí, bajo estas cuatro pareces, no logrará nada, pues su energía se debilita cada vez más y sé que a menos que haga algo para encontrarlo, no podrá estar estable el poder del cristal de plata

La Reina expreso un gran suspiro mientras se acercaba lentamente a su cama, sentándose suavemente y tomando entre sus manos una fotografía que estaba en una pequeña mesa cercana, demostrando por primera vez en muchos años, su debilidad, pues no pudo contener el llanto frente a una de sus guardianas, reflejando íntegramente el dolor que por dentro la hacía sufrir mientras miraba el rostro del hombre a quien amaba y de quien no se sabía nada desde hacía semanas.

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Molly se encontraba acostada en el suelo, con la mirada totalmente perdida y los ojos rojos de tanto llorar. Ella ya no sabía cuánto tiempo había transcurrido desde que empezó a ver las manecillas del reloj colgado en su pared moverse, una a una, poco a poco, marcando cada segundo, cada minuto y cada hora desde que ella no había podido dejar ir el pasado y el amor profundo que sentía por ese hombre. Sin embargo, había algo que no la dejaba tranquila, algo en el fondo la inquietaba, la hacía sentir que debía correr pero ¿Hacia dónde?, ¿Qué tenía que encontrar?, esas preguntas siempre la agobiaban antes de irse a dormir, pero el día de hoy era un sentimiento imparable, el corazón no dejaba de latirle y las manos de temblarle, aun cuando lo quería ignorar y tratar de dormir para hacer que otra noche de angustia pasara, no podía, los ojos no se cerraban y tenía muchas ganas de salir y buscar lo que el alma ansiaba pero que no entendía del todo.

Mientras intentaba sacar ese pensamiento y sensación, vio en el suelo una pequeña piedra de color plateado que llamó su atención, pues tenia la forma de un rombo muy pequeño que brillaba con intensidad por la luz que entraba desde la ventana. Después de mucho pensarlo mientras miraba fijamente el brillo que emitía dicha piedra, rápidamente se puso de pie, fue al baño y se lavó el rostro con agua, ató su cabello con una cinta roja, tomó una chaqueta y salió rápidamente de su casa sin pensar dos veces en la decisión y locura que iba a hacer.

Eran cerca de las 2:30am.

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- Se siente tan raro estar vestida de esta forma, hacía mucho tiempo que no sentía estas alas grandes en mi espalda - Serena no podía dejar de mirar el traje que hacia tantos años no usaba, ondeando su falda y apreciando las hermosas botas blancas que adornaban sus piernas.- Pero, no hay tiempo que perder, debo ir a buscar a Molly.

Apretó el puño y miro al cielo, dejando que una última lágrima de inseguridad callera por su rostro, haciendo que, antes de poder cambiar de opinión, comenzara a correr en las desiertas calles de Tokio, apresurando el paso cada vez más y haciendo uso de la agilidad que solo al transformarse disponía su cuerpo.

Después de unos minutos de saltos y paso ligero, pequeñas casas aparecían ante sus ojos, por lo que decidió subir hasta el techo de estas y seguir su camino sobre las casas que había alrededor del distrito donde vivía hasta hace menos de 1 año, acercándose poco a poco a su antigua casa, ubicada a solo unas cuantas calles de la casa de la familia Osaka donde Molly aún vivía, dándole el último impulso que necesitaba, pues el nerviosismo y la duda que entraba poco a poco se iba desvaneciendo a medida de que recordaba lo mucho que había sonreído, jugado y caminado junto a Molly durante su niñez y parte de la adolescencia en esas inmensas calles, todo lo bueno y hermoso que sucedió antes de que su vida cambiara para siempre.

- Ya estoy por llegar, me falta poco camino, pero ¿Qué es esa sombra? -Sailor Moon se detuvo.

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- No sé a donde voy, tengo miedo porque es muy tarde y no me gusta estar en estas calles sola pero, algo me dice que no me pasará nada, que debo avanzar y eso haré, ¡nada me detendrá! -Molly acomodó su bufanda color carmesí y con todo el impulso y ánimo que le permitía esa noche, salió corriendo a toda velocidad con rumbo desconocido.-

- ¡Ay Molly!, ¿ahora a dónde vas? – Serena se preguntaba en voz alta, apoyando una de sus manos en su rostro, dibujando una mueca de interrogación mientras meditaba sobre lo que debía hacer, aun cuando sentía miedo, algo en su corazón le aseguraba que no debía detenerla, sin embargo, su curiosidad no la iba a dejar irse así como así, por lo que salió corriendo detrás, manteniendo una distancia prudente que le permitiera comprender sin interrumpir lo que sea que fuera a ocurrir en aquella noche de luna llena y cielo estrellado.

Molly pasó rápidamente un conjunto de edificios y casas, acelerando poco a poco sus pasos, pues cada vez que avanzaba su corazón le indiciaba que estaba cerca de una respuesta, por lo que dejando caer unas lagrimas sin explicación se animaba así misma a seguir, a dejar de llorar y sentir esa sensación satisfactoria de libertad a pesar de que solo se había alejado unas pocas calles de su casa.

La luna brillaba en el cielo y generaba una atmosfera cálida a pesar del frio otoño de esa noche, combinando esa luz plateada con la luz amarilla de las luces que decoraban la enorme ciudad de Tokio, sacudiendo un poco las hojas de los arboles que rodeaban la zona y destacando el tenue brillo de los pocos automóviles que pasaban en la avenida. Molly caminaba con paso acelerado en el parque central mientras le recorría una sensación de nostalgia, pero, no una nostalgia triste como hasta ahora, sino una nostalgia que la llenaba por dentro, que le hacia recordar que nunca estuvo sola, a pesar de que eso si sucedió.

Caminó un poco más, ya había corrido por las calles aproximadamente 20 minutos cuando se detuvo en seco, sus pies no le permitieron avanzar más, sus labios se secaron y sus ojos solo podían enfocar aquella escena.

Sailor Moon seguía los pasos de la joven de cerca, un poco temerosa de que algo o alguien apareciera, pero no, al contrario, nunca había recorrido las calles de esta manera, iluminada por la luz procedente del cuerpo celeste en el cielo y eso la llenaba de tranquilidad, de seguridad y calma, haciéndola recordar aquellos días en el palacio de la luna, en el milenio de plata, pues esa sensación era muy similar a la que sentía ahora, pero, de un momento a otro, notó desde la lejanía como los pasos de Molly no resonaban, por lo que significaba que se había detenido y no se movía, haciendo que Serena de inmediato se pusiera en alerta, avanzando poco a poco desde las sombras, atrás de la pared de un local mientras analizaba que ocurría, en ese preciso momento, notó como su intercomunicador sonó, por lo que se sobresaltó, sin embargo, ignoró la llamada y se reincorporó, saliendo a toda velocidad de su escondite, pero, ya no veía a Molly, no entendía donde estaba, cuando a lo lejos, en una parte alejada del centro del parque, donde habían muchos árboles, vio como habían dos personas, una de ellas estaba oculta tras un enorme árbol mientras veía como otra persona se acercaba a unas flores.

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Molly se quedo mirando fijamente a esa persona que regaba con tanto cariño aquellas rosas blancas tras el enorme árbol que lograba ocultarla totalmente mientras trataba de distinguir y entender porque su corazón la había traído hasta ahí, pues estaba segura de que esa era la razón pero no reconocía quien era esa persona.

- ¿Quién está detrás de ese árbol? – Se escucho una voz profunda con cierta firmeza en sus palabras.

Molly se petrificó, pues entendió quién era esa persona

- Hola…Buenas noches maestro- Molly asomo un poco su rostro antes de volver a ocultarse tras el árbol, diciendo esas palabras de una forma un poco temblorosa y apenada.-

- ¿Quién eres?, ¿Te conozco? – En ese momento se vio como un hombre alto, de cabello castaño ondulado se acercaba poco a poco al árbol.

Molly no podía resistir tanta adrenalina, pues sus piernas temblaban y su corazón latía rápidamente, sin embargo, con la mano en un puño apoyado en su pecho y con la intención de no huir y enfrentar la realidad, salió de su escondite llena de valor para ver el rostro de aquel hombre.

- Mucho gusto profesor, mi nombre es Molly Osaka, estudio en la Universidad de Juuban y estoy en la facultad de Diseño, Comunicación y Bellas Artes

- Eres esa chica – Sonrió- tu fuiste quien descubrió que me gustaba visitar el club de astronomía, a pesar de que no es lugar para mí – Soltó una pequeña risa mientras recodaba la situación.-

Ambos se miraron fijamente, Molly de forma tímida y él sorprendido ante aquella extraña situación que los hacia reencontrarse en ese lugar y a esa hora, mientras tanto, Sailor Moon observaba la situación desde lejos, apoyando su cuerpo en una pared y deslizándose lentamente hasta quedar sentada en el suelo, llorando en silencio mientras sentía una felicidad inmensa.

Notas de los autores:

Después de casi 2 semanas de esfuerzo. Por fin terminamos este capítulo. Retomamos nuevamente esta historia.

- El tiempo ha pasado muy rápido, pero por fin volvemos a escribir. No sé cuántos nos lean, pero agradezco a todos por tomarse el tiempo de llegar hasta aquí. -Michael

- Tanto Michael como yo nos esforzaremos mucho para terminar lo más pronto posible esta historia, porque en este tiempo han surgido muchas ideas. -Liliana

Esperamos sus comentarios. Gracias por leernos.

Hasta un próximo capítulo.

Liliana y Michael

MireiLi

11/11/2020