OS 52. Más allá del Muérdago (Part I)

POV NARRADOR

-Buenos días hermosa mía- le dijo Hipo mientras invadía el otro lado de su cama en Berk y la acurrucaba contra él.

-Es lo que odio de estar en Berk, tener que extrañarte en la noche- se quejó Astrid con la voz ronca aun despertándose y acomodándose más en Hipo casi dispuesta a volver a dormir

-Lo sé... me estas acostumbrando demasiado a ti- la ojiazul tomó su mejilla y lo guió a sus labios a un beso que el gustosamente recibió y que incluso se atrevió a profundizar por un momento –Astrid- se quejó cuando la traviesa rubia comenzó a acorralarlo entre la cama y ella

-Dime- le respondió con un tono inocente y burlón mientras comenzaba a recorrer con su aliento la mandíbula y el cuello del castaño

-Debemos portarnos bien...- le recordaba cuando el mismo ya comenzaba a asaltar con caricias los muslos y el costado de la ojiazul

-Todos están muy ocupados, no creo que alguien se acuerde de nosotros-

-HIPOOOOO- escucharon el grito de Estoico desde la ventana

-¿Decías?- de quejó Hipo con el mismo rostro resignado de la rubia –te veo en un rato- se despidió besando su frente y saliendo de ahí tan frustrado como ella.

POV HIPO

-Papá se lo que vas a decir y la respuesta es no- le dije en cuanto llegué –ya alteré el balance una vez no lo voy a hacer de nuevo, los dragones regresarán cuando estén listos para regresar-

-Pero es el Snoggletog... todos queremos pasarlo con nuestros dragones-

-¿Vamos a tener esta conversación todos los años?... – le dije con hartazgo, desde la primera vez que se fueron hace ya bastantes años, cada snoggletog mi papá me pide lo mismo, que vaya por ellos, pero si algo he aprendido de los dragones es que en algunas cosas los humanos no debemos intervenir.

-Pero Hipo...-

-Papá dije que no-

-A veces me caes mal- me dijo ofendido para después irse, a veces creo que el padre aquí soy yo.

Comencé a recorrer la aldea con Chimuelo el único que nunca se va, aunque cada año le ofrezco la cola para que vuele solo y vaya con el resto, simplemente no está interesado, aun hoy, no pierdo la esperanza de encontrar a otros furia nocturna, pero por ahora lo veo bastante bien y contento.

-Ustedes dos... ¿están bien?- les pregunté a los gemelos cuando los vi en la entrada del gran salón sentados, callados y recargando sus manos en sus mejillas

-Estamos de malas-

-Estoico nos regañó... y explotar cosas no es tan divertido sin Eructo y Guacara- completó la idea Brutilda

-Bueno, podrían ya saben, ayudar en la celebración- les ofrecí, aún quedaba mucho por hacer

-Ayudar ¿nosotros?- me respondió ofendido Brutacio

-Creo que prefiero el aburrimiento- yo me limité a poner los ojos en blanco y entrar al Gran Salón, en donde claro Patapez ya estaba atendiendo a detalle la decoración del evento

-Gracias a Thor llegaste- dijo emocionado caminando hacia mi

-Dime, ¿Qué necesitas?-

-No, tu no, Chimuelo- me dijo llevándose a mi dragón, desventajas de ser el único dragón, es la escalera más funcional del archipiélago.

-Más... un poco más, dos pasitos al frente... uno a la izquierda... a tu otra izquierda... yyyy listo- le instruía Bocón a Spitelout el cual cargaba un enorme barril a la zona de las comidas –bien... ya solo nos quedan 10-

-¿10?...¿ aún faltan 10 barriles de hidromiel?- le pregunté sorprendido señalando el otro gran grupo de barriles

-Hijo, en snoggletog debes tener hidromiel suficiente- me refutó Bocón

-En esta aldea tienen serios problemas de alcoholismo-

-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA HIPOOOOOO- escuché el gritó de Patán mientras entraba al Gran Salón corriendo casi pálido

-¿Patán?... ¿Qué pasó?- le pregunté alterado al ver su estado

-Hijo...- le decía Spitelout con la misma angustia

-Es Astrid- dijo apenas

-¿Qué?... ¿Qué paso con ella?... con un demonio Patán habla-

-Yo fui a revisar los platillos... y ahí estaba ella- decía apenas –Hipo- me dijo sosteniéndome por los dos brazos –ESTABA COCINANDO-

Como si el peor de los nuestros enemigos hubiera sido nombrado todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y me miraron con la misma angustia

-Hi- Hipo...- me habló casi blanco Bocón

-Yo me encargo- les dije resignado dirigiéndome a la zona de las cocinas.

Y justo como lo dijo Patán, ahí estaba...

-Nadie te ha contado que el envenenamiento es una manera muy fea de morir- le molesté un poco sentándome en una se las barras en donde estaba revolviendo algo que definitivamente no se veía bien

-Ja ja ja- se reía sarcástica sin dejar de ir de un lado al otro agregando más cosas a la de por sí ya asquerosa mezcla

-¿Qué pretendes?-

-Redimirme... - me dijo tranquila

-¿Con eso?... espera ¿qué es eso?- le pregunté al ver en lo que se estaba convirtiendo la espesa mezcla

-Sopa de verduras con pollo con un ligero toque de especias...- me dijo orgullosa

-Amor eso no es una sopa, no sé qué sea, pero estoy muuuuy seguro que no es una sopa-

-Prueba- nooooo mi cuerpo inmediatamente se hizo hacia atrás saliendo del rango de ataque de su cucharón –vamos Hipo- me dijo en un tono de puchero

-Bien- dije resignado, mientras con una mueca de miedo probaba aquello, lo trague inmediatamente por no saborear su de por sí ya sabor fuerte, pude sentir todas las especias quemar mi esfogado y garganta, no me siento orgulloso de esto, pero he probado ya cosas asquerosas, un pescado regurgitado y el ponche de Yak... pero esto, está a otro nivel

-¿Y?- me preguntó expectante e ilusionada

-Mmmm- dije apenas fingiendo que no estaba muriendo en vida

-¿Tan mal esta?- me dijo resignada mientras me daba un tarro de agua y se sentó a mi lado -¿Por qué lo hago tan mal?-

-Solo... da... un momento- balbucee apenas para tomar todo el tarro de una sola vez, me di un momento para recuperarme

-¿Debo ir por Gothi?- me preguntó ya preocupada yo negué con la cabeza respirando profundo y reteniendo el aire

-Te esfuerzas demasiado...- le pude decir al fin

-Mi mamá preparaba un delicioso pastel de vainilla... ¿lo recuerdas?- me dijo recargándose en mi hombro

-Cómo olvidarlo... nunca podías sacarme de tu casa cuando lo cocinaba- me reí nostálgico al recordar las tardes con los Hofferson, el mal humor de su padre en completo equilibro con la dulzura y armonía de Katla, solíamos jugar juegos de mesa sentados comiendo pastel, ellos ya me habían hecho parte de su familia y nunca me di cuenta, hasta ahora.

-Trató de enseñarme cientos de veces a hacerlo, y en todas ellas fallé estrepitosamente- se burló de ella misma –no es que me esfuerce mucho... es simplemente soy una inútil en la cocina-

-Ya lo decía yo... algún defecto debías tener... me comprometí engañado, a mí me dijeron que la rubia era perfecta- le molesté recibiendo por supuesto un codazo de su parte

-Créeme, no saber cocinar es el menor de mis defectos-

-¿Así que hay más?... necesito reevaluar nuestro compromiso- cuando se bajó de la tabla ofendida supe que quizá me pase un poquito de la raya –ya, ven aquí- le dije tomando su mano y aprisionándola con mis piernas y brazos frente a mí – ¿recuerdas lo que te dije hace un par de meses respecto a los defectos?-

-¿Que eran relativos al observador?-

-Exacto, Astrid lo que cualquiera aquí quiera enumerar de ti, tu nula capacidad culinaria, tu bipolaridad, tus berrinches y la facilidad con la que puedes estallar, todo, cada cosa que incluso tú puedas decir que está mal en ti... te hacen Astrid Hofferson, y llámame loco, pero son parte de las cosas por las que estoy completamente enamorado de ti-

-Tú por el contrario eres estúpidamente perfecto- yo negué

-De vez en cuando necesito de una hermosa rubia que me ponga en mi lugar... tengo un trato para ti ¿te interesa?- ella me miró con desconfianza –tranquila no es nada sexual- le susurré al oído robándole un rápido beso en el cuello

-Mmmm... eso es decepcionante, pero bueno... te escucho-

-Te ayudaré a cocinar ese pastel de tu madre solo si... y a cambio de que... nunca me des a probar de nuevo tus intentos culinarios, para eso está Patán... ¿hecho?-

-Hecho- cerró el trato emocionada.

Los novatos en comprender el fenómeno Astrid en el primer intento quizá ya debieron desistir, pero cuando la conoces bien, ella es realmente sencilla de manejar, en su ventaja es demasiado lista y observadora, e incluso la simple acción de cocinar un pastel se lo toma como la misión de su vida, el secreto, no permitirle que se frustre, incluso si le tienes que decir que quemar un pastel 5 veces seguidas es algo normal.