POV NARRADOR
Cuando las primeras estrellas comenzaron a salir y la luna ya estaba presente para disfrutar del snoggletog, todos los vikingos portaban sus mejores galas para la noche más importante del año.
La nieve del invierno engalanaba las solitarias y cálidas calles por las que todos caminaban para llegar al Gran Salón.
El gran buffet era ya arreglado y servido, incluyendo el furtivo pastel de vainilla, con decoraciones azules y blancas y hermosamente adornada con un mantel cosido en hilos de oro con los símbolos de Berk, la mesa del buffet resguardaba los más apetecibles platillos y entremeses que los vikingos de la aldea podían cocinar.
Complacida con ser una cena muy diferente a las demás, el Gran Salón fue decorado con la misma temática azul y blanco, en donde antorchas hacían del ambiente un lugar cálido y hermoso, cada banca de madera tenia al centro un arreglo de flores invernales que sostenían caminos de mesa un poco más simples que el mantel de la gran mesa del buffet, pero con un bordado igual de extraordinario, un par de velas custodiaban aquel arreglo y ayudaban a las antorchas a iluminar al gran salón.
Vestido con su capa de jefe, el gran Estoico ya disfrutaba junto a los otros vikingos que llegaban muy temprano al encuentro, Bocón y Spitelout por supuesto ya habían comenzado a servir las rondas del hidromiel.
Patapez apenas había tenido tiempo para arreglarse, comprometido con que todo saliera perfecto en su festividad favorita, aun cuando la gente ya comenzaba a llegar, este aun afinaba un par de detalles.
Patán y los gemelos también se dispusieron en llegar pronto, como cada año, entre más temprano llegaran más podían disponer del buffet, a escondidas, furtivas manos salían de debajo de la mesa y metían alguna pieza de pan o chuletas por debajo del mantel en donde los tres comían plácidamente y se escondían de Estoico y sus regaños cotidianos, protegida con una bufanda tejida por el propio Patán, Gallina también los acompañaba al banquete.
Hipo ya conversaba con su distinguido y al parecer muy común invitado de Berk... Dagur.
Las calles apacibles en silencio aseguraban que todos ya estaban resguardándose en el gran Salón mientras disfrutaban del ambiente que los talentosos músicos vocales e instrumentistas otorgaban.
-NOOOOOOOOO- rompió el silencio de las calles casi con un eco, una chica corría despavorida aferrándose a su hacha, dejando pisadas de terror en la capa de nieve de aquel pueblo hasta que termino acorralada entre una calle sin salida y la persona de quien huía –no hay manera-
-Astrid... no seas necia- le decía Heather agotada de perseguirla
-NO NO NO NO Y NO- negaba sosteniendo aún más su hacha
-Es solo un vestido¡- le dijo harta
-YO NO USO VESTIDOS-
-Bueno... siempre hay una primera vez- insistió la pelinegra –Astrid por favor... es de mala educación decir que no a un regalo-
-Pudiste darme muchas cosas... pero un maldito vestido NO- le recriminó Astrid en completa negación.
-Astrid por Thor ¿Qué tengo que hacer para que lo uses?- le preguntó en forma de puchero
-Déjame aclararte esto... nada, no hay nada que me pueda conven... no espera- dijo ideando un buen plan, desde hace mucho tiempo ha tenido muchas ganas de devolverle el favor que no le hacía metiéndose en su relación con Hipo –lo usaré, siempre y cuando prometas que antes de la media noche habrás besado a Patapez...-
-¿Qué?...- le respondió exaltada –Astrid no, las cosas con mi lejanía se han vuelto un poco raras... no por favor, además están todos... incluyendo mi hermano, otra cosa, lo que quieras- Astrid levantó los hombros con desinterés y caminó con una sonrisa victoriosa hacia el Gran Salón
-Era mi única oferta-
-Bien- Astrid se detuvo con los ojos como platos, estaba casi segura que ella se negaría
-¿QUÉ?-
-Acepto, usas el vestido y yo lo beso- la rubia tragó saliva
-Tiene que ser un buen beso- le advirtió
-Tienes que usar ese vestido dignamente- Astrid asintió y golpearon sus antebrazos en honor a su trato.
-Oh mi Thor- fue todo lo que pudo decir Dagur mientras su mirada se perdía al frente –¿hermano?-
Nadie que la viera podría comprender si el rojo de sus mejillas era el reflejo del vestido o como efecto a las miradas que obtenía en su caminar.
El vino del terciopelo que componía su vestido hacia un contraste casi divino con su lechosa piel, en su simplicidad radicaba su belleza, mangas largas que solo permitían que la mejor de sus joya, su anillo de compromiso, resaltara hermosamente, ajustado en donde debía serlo ponía en evidencia los resultados de sus obsesivos entrenamientos, el escote que se marcaba en línea recta dejando las mangas bajo sus hombros era ornamentado por hermosos adornos color plateado que hacían juego con los broches de su capa, un juego entre blanco y vino, entre pieles y terciopelo aquella capa parecía haber sido confeccionada para la misma Freya.
El rubio se sus cabellos, sueltos y ondulados como muy pocos lo habían visto, adornados solo por un kransen vino con algunos cristales como decoración, hecho casi de porcelana, lo más atractivo de aquel hipnotizaste conjunto era el tímido y sonrojado rostro de la chica, que solo se sonrojó mucho más cuando notó que Hipo no la estaba mirando, la estaba prácticamente estudiando.
-No me juzgues... lo hice por una buena causa- le dijo apenada cuando llegó a él, mientras su escolta victoriosa llegaba con ella
-Jah... Hipo sin palabras es siempre lo más divertido de ver- se burló Heather al notar que Hipo ni siquiera podía hablar
-Oye dulzura...- le dijo Patán sorprendiéndola, ni siquiera había notado al resto de la pandilla llegar -nunca es tarde para pasarte al lado de Patán, tu considéralo- con una mueca de disgusto codeo a Patán haciéndolo doblarse del dolor
-Oye hermana, creo que ya perdimos a Hipo- se burló Brutacio
-PIDO A CHIMUELO ¡- gritó emocionada, el dragón solo abrió los ojos y comenzó a correr cuando vio a los gemelos ir hacia él, está demás que varios vikingos terminaron en el suelo a causa de tal persecución.
-Bueeeeno, yo iré a ver que hay de comer... ¿vienen?- les preguntó en complicidad a Dagur y Patapez los cuales después se varios gestos al fin comprendieron la parte de "vamos a dejarlos solos"
-¿Hipo?- le preguntó la rubia angustiada cuando se quedaron solos
-Un momento, tengo un conflicto interno importante...- ella lo miró intrigada y confusa, el chico le regaló media sonrisa y la atrajo hacia un abrazo –mi conflicto radica en si repetirte hasta el cansancio o no que eres la mujer más hermosa que he visto, porque después de todo, uses lo que uses, o a mi gusto personal no usando nada, sigues siendo una visión- le susurraba al oído haciendo que con cada palabra la chica se sonrojara aún más
-¿entonces no te encanta mi vestido?- lo retó la chica
-Me encantas tu... aunque lo admito, ese vestido tiene bastante magia- un beso muy discreto y suave su velozmente robado por la ojiazul quien aún no se acostumbraba a esa clase de afecto frente a tanta gente, pero poco a poco se obligaba a superar esa incomodidad -te ves hermosa-
-Hipo... confiésame algo... ¿alguien ha comido de nuestro pastel?- le preguntó preocupada haciendo reír al castaño
-Me veo con el privilegio de informarte que ha sido un rotundo éxito... enserio – le dijo señalando la mesa –casi se lo acaban-
-SI ¡ - dijo aliviada la chica –ahora... ¿podemos cenar algo?, estoy muriendo de hambre y no puedo morir hasta después de la media noche de hoy-
-¿A si?- le preguntó mientras ambos caminaban a servirse sus platos
-Solo digamos que le devolví el favor a Heather- respondió orgullosa Astrid.
Durante el largo de la noche, unos bebían mucho más que otros, otros como los gemelos comían aun lo que quedaba del gran banquete, Bocón pasaba por todas las mesas sacando a la gente a bailar y gritando felicidades y bendiciones a todos, Estoico disfrutaba orgulloso de su pueblo y su gran habilidad para festejar, Chimuelo como el único dragón ya se había quedado dormido hace mucho.
-Mjum... casi media noche- le recordó con malicia Astrid a Heather
-Debí pedirte mucho más que solo usar un vestido- se quejó malhumorada, odiaba cuando los papeles se invertían.
-Espera... solo por hoy, te daré una mano, sígueme con el cuándo te haga una seña...- le dijo levantándose y llevándose a Hipo con ella, el solo la miró curioso, se agachó y movió a Chimuelo para que se despertará y la siguiera también.
-¿As?-
-Vigila que no me vea Patapez- le ordenó la chica mientras se subía en Chimuelo como escalón y trataba de alcanzar uno de los muérdagos que adornaban a las antorchas –listo- dijo victoriosa bajando de el –ahora, sal del Gran Salón y cuélgalo en la entrada-
-Tienes una mente muy malvada- le dijo burlón al comprender su plan, ella solo sonreía orgullosa de su buen plan –muy... muy malvada- decía el chico mientras salía a obedecer su orden
Mediante señas, muecas y gestos exagerados Astrid trataba de señalar la salida cuando por fin logró captar la atención de la pelinegra. Esta al final asintió nerviosa y justo después de que saliera ella, invito a salir a dar un paseo a Patapez.
-Hiciste un gran trabajo con la decoración esta noche- le decía Heather en la salida
-¿En verdad?... – le respondió tímido el chico –pude haberlo hecho mejor-
-Ejem- se aclaró la garganta el castaño sorprendiendo a Patapez y en gran medida a Heather, recargado sobre Chimuelo y abrazando por la espalda a la rubia con su cabeza recargada sobre la de ella quien solo mordía lo más fuerte sus labios para contener su sonrisa victoriosa -¿disfrutando de la noche?-
-Las noches nevadas son hermosas- le respondió apenado Patapez
-¿Saben que es aún más hermoso?- dijo al fin Astrid -¿Tu sabes?- le preguntó a Hipo fingiendo inocencia
-Solo tengo una idea...-
-Creo que es la correcta... el muérdago de la puerta- dijo señalando hacia arriba haciendo que los otros dos también lo vieran -¿y que dicta la tradición?-
-Que si dos personas están debajo del muérdago... y lo ven...-
-Deben besarse- dijo Astrid apenas pudiendo disimular su alegría que solo crecía mucho más cuando Heather la veía con ojos asesinos y Patapez se ponía tan rojo como su vestido
-Patapez... amigo, eres un tipo de tradiciones, no se vería bien que no cumplas con esta- lo retó Hipo –y Heather, creo que sería de muy mala educación ya sabes, venir de invitada a Berk y no seguir sus tradiciones- Heather esta vez dirigió su mirada con motivos de matanza a Hipo, el cual solo levantó una ceja informándole que estaba esperándola.
Heather miró a Patapez quien apenado asintió, ante los ojos de la otra pareja se dieron su primer beso real, quizá no fue apasionado, fue más bien soso y muy tímido, pero para aquellos dos era mucho más de lo que jamás pensaron lograr. Cuando se separaron ambos se miraron completamente sonrojados, mientras los otros dos en silencio festejaban aquella escena.
-Deberíamos...- dijo Heather aun nerviosa
-Si... claro- le respondió Patapez cediéndole el paso y comenzando con su ahora muy incómodo paseo por la aldea.
Cuando la pareja se alejó lo suficiente, Hipo y Astrid dejaron escapar una risa enternecida por aquella escena
-Mi muchacho ha crecido- dijo contento Hipo por su muy tímido amigo mientras discretamente palmeaba al Furia Nocturna
-¿Viste a Heather?... Thor nunca la había visto tan roja- reía emocionada Astrid -valió cada segundo usar este vestido-
-Lo admito Hofferson, fue una jugada magistral la tuya- confesó acercándose a ella –pero aun tienes algunos trucos que aprender- le dijo orgulloso señalando hacia arriba con los ojos.
Sentado sobre sus patas traseras, y con su típica sonrisa melosa, Chimuelo sostenía con su hocico el muérdago que descolgó segundos antes.
Hipo atrajo hacia el a la rubia –algunas tradiciones no deberían romperse- le dijo antes de asaltarla con un beso, tan profundo y lleno de deseo como tanto le gustaba hacerlo. Aferrada a su cuello y el a su cintura y nuca cumplieron decididos con esa tradición.
-Por el contrario... hay algunas tradiciones que en este momento...estaría encantada de romper- lo retó la chica entre besos robados por el
-Tus deseos, son mis órdenes-
