OS 58. El desliz del calendario

Shot al fin retomamos la línea de Carrera al Borde, basado antes del capítulo "Tragado por la arena"

POV HIPO

¿Podría ser la vida siempre así?, sin Cazadores, sin padre que me presione a ser líder, sin dragones maniáticos... solo con paz, parece que por el momento los dioses nos han dado un buen receso de angustias, tanto así que mi mayor preocupación en este momento es que pieza planea mover Patapez.

-Y... perdiste- me dijo orgulloso matando a mi Rey Vikingo

-Bien jugado hermano- lo felicité resignado –honestamente, no vi venir ese movimiento...-

-Te entiendo, debes tener la cabeza en otro lado- yo lo miré curioso, no de hecho estaba completamente concentrado en el juego –ya sabes, en unos días se cumplen los seis ciclos lunares de tu compro...-

-Mierda- dije levantándome rápidamente –Patapez lo olvide...- me rasqué la frente, tenía que pensar rápido

-¿Enserio?... ¿no tienes ningún regalo o algo en mente?- yo negué –Hipo es una tradición, en sexto ciclo lunar las parejas intercambian regalos para sellar su compromiso-

-Conozco la tradición... - le repuse –Iré a dormir, tengo tres días, para pensar en algo... descansa-

-M'Lady- saludé a Astrid mientras me la cruzaba en la salida de la Casa Club, besé su frente y me dispuse a ir a mi cabaña

POV ASTRID

-Chico Dragón- saludé a Hipo cuando me lo crucé en la entrada de la Casa Club -Patapez... me alegra encontrarte solo a ti aquí, necesito pedirte un favor- el me miró curioso y asintió –Es sobre Heather... en mis últimas cartas con ella, la he leído algo más triste de lo normal, es por estas fechas en que sus padres, que no eran sus padres, ya sabes a quienes rescatamos de la isla de los Marginados, murieron, y sé que se siente más cómoda hablando de estas cosas sentimentales contigo... solo trata de hacerla sentir mejor ¿sí?-

Era cierto, ellos no eran sus padres, pero creció creyendo y queriéndolos como tal, y yo sé de primera mano el dolor de perder a tus padres, y aunque sé que su mente ahora esta con su hermano, reconstruyendo su isla y buscando a Oswald, algunas cosas se quedan ahí.

-Dalo por hecho- me dijo tranquilo sentándose a mi lado dejando escapar una sonrisa

-¿Qué?- le pregunté curiosa

-Bueno, por un momento pensé que necesitabas mi ayuda para el regalo de Hipo-

-Queda mucho para su cumpleaños...- además, cada año prácticamente le regalo lo mismo, no veo por qué debería tener presión en eso

-Claaaro... me refería a los seis ciclos lunares desde su compromiso- yo abrí los ojos como platos y casi me atraganto con mi propia saliva

-Aaaa eso... si claro- le dije nerviosa –no es como que lo haya olvidado-

-¿Lo olvidaste?- me preguntó con una mirada casi inquisitiva y yo negaba tratando de fingir

-Por supuesto que no...- me fingí ofendida -¿Quién olvidaría esa fecha?... bueno...yo... debo ir a dormir, descansa... buena charla- le dije saliendo lo más rápido posible de ahí –mierda- murmuré para mí.

Esa noche llegué a mi cabaña, me senté en la cama puse mis codos sobre mis rodillas y mis manos en mis mejillas y me dispuse a odiarme a mí misma ¿Cómo pude olvidarlo?... bueno, aun me quedan unos días para pensar, vamos, no puede ser tan difícil.

¿Sol?... ¿qué demonios?... Me quedé dormida, ¿en qué momento de la noche?...

-Agg- me quejé frustrada, necesito ideas, ideas rápidas...

POV NARRADOR

Una noche en vela para ambos, fue el costo de olvidar por completo una fecha tan importante, y debido a la presión, ninguno de ellos logró siquiera acercarse a una idea de que darle al otro, pero algo determinaron ambos, su mejor oportunidad... era Berk.

-Entonces mientras no estoy, Astrid queda a cargo- decía Hipo cuando la rubia entró a la arena y apenas lo miró, aunque se dejó ver confusa por ello –Yo... he les comentaba que tenía que ir a Berk, mi padre me llamó- le dijo Hipo rascándose el cuello apenas mirándola

-De hecho... yo tengo que ir a Berk- le dijo en el mismo tono nervioso y tímido –Así que Patapez, quedas a cargo-

-Claro...- dijo Patapez tratando de contener la risa al ser el único en saber que ambos tenían el mismo problema aquejándoles, mientras los otros tres respiraban con alivio al saber que era Patapez y no Astrid quien tendría el mando

-Una duda- dijo Patán levantando la mano –¿Por qué nunca dejan a uno de nosotros como líder cuando Hipo no está?-

-¿Tengo que decirlo?- peguntó sarcástico Hipo

-Me uno a la moción... creo que nos ponen en desventaja y no nos permiten demostrar nuestro potencial- se quejó Brutacio

-Brutacio, tú y tu hermana ya estuvieron a cargo y casi se incendia toda la isla por ello y Patán ya quisiste ser líder y casi nos matan los cazadores... - les refutó Astrid –así que por el bien de la isla y de ustedes mismos... Patapez se queda a cargo... ¿está claro?- los tres de mala gana asintieron aceptando la orden, aunque extrañas miradas de complicidad entre ese trío ponían nervioso a Patapez, alguna travesura deben estar planeando.

-Bueno... que tengas buen viaje- le dijo Hipo subiendo a Chimuelo

-Igual...- le respondió Astrid

-A ver... a ver... si los dos van al mismo lugar ¿por qué no se van juntos?- preguntó curiosa Brutilda

-Cierto... si claro...por supuesto- murmuraban los dos mientras Astrid subía a Tormenta y ambos despegaban murmurando cosas incomprensibles y casi inaudibles entre ellos.

-Eso fue raro hasta para mí- dijo Brutacio

-Clima agradable- dijo Hipo después de un muy buen rato de un incómodo y mortal silencio

-Si... muy agradable- le respondió Astrid completamente dispersa –entonces tu papá...-

-Sí, no se para que me quiera, ya sabes cómo es, seguramente alguna locura...-

-Claro... yooo... voy a ver a Gothi- dijo mientras se arrepentía de dar ese nombre

-¿Todo bien?- la rubia solo se regañó internamente, de todos los nombres que pudo dar ese era el menos indicado

-¿Qué?... sí, creo que está descuidando sus entrenamientos en el equipo A-

-Claro-

Después de otro rato condenados al silencio, un silencio que ambos agradecían ya que su mente estaba por completo perdida tratando de resolver rápidamente algo que tuvieron seis ciclos lunares para pensar, al fin llegaron a Berk.

-Bueno... yo...-

-Si... yo-

-Nos vemos- dijeron al mismo tiempo tomando direcciones completamente diferentes.

POV HIPO

-¿Hijo?...- me dijo mi papá al verme llegar a la granja de Cubeta y Abono, seguramente algún pleito entre ellos de nuevo, gracias a los dioses, este vuelo fue más productivo de lo que creí, y al fin había resuelto mi problema

-¿Podemos hablar en privado?- le pregunté tímido, aunque sé que la respuesta será afirmativa, igual solo espero que no sobre reaccione.

El asintió y me cedió el paso para ir rumbo a su cabaña.

-¿Todo está bien?- me preguntó sentándose en su enorme silla y mirándome preocupado

-Yo... bueno, sabes que en unos días se cumplen los seis ciclos lunares de mi compromiso...-

-Por supuesto, tendría que ser un idiota para no recordarlo... – gracias papá

-Bueno, estaba pensando que quería darle a Astrid algo que bueno, ya sabes, le diga bienvenida a la familia, algo de la historia de los Haddock... y pensaba específicamente en...-

-¿Siiii?- me preguntó emocionado mientras abría los ojos y contenía una sonrisa

-Y pensaba en el medallón que le diste a mi madre cuando se comprometieron-

-SIIIII- me dijo inmediatamente levantándose de su lugar y por supuesto... asfixiándome en un abrazo –creí que no me lo pedirías... dame un segundo voy por el- yo solo jalé aire todo lo que pude.

Cuando bajó en sus manos se resguardaba una cajita de metal que albergaba el hermoso collar y emocionado me entregaba tal reliquia.

-Cuando me comprometí mi padre me lo dio, era el collar favorito de mi abuela, tu mamá lo amaba, no se lo quitó en un año...- me relataba con una sonrisa nostálgica –creí que al ser, bueno tú, no me lo pedirías y seguramente invitarías o harías algo mucho mejor, pero es un honor entregártelo hijo, sé que tu madre se alegraría también-

-Gracias papá-

POV ASTRID

-Pts... Bocón- le llamaba en el Gran Salón pidiéndole que saliera y me siguiera, después de varios intentos al fin me vio y me siguió.

Cuando al fin llegamos a mi cabaña me aseguré de que Hipo no estuviera cerca y la cerré, Bocón me miraba confundido hasta que suspiré fuerte y comencé a hablar

-Bocón estoy en problemas- le dije desganada sentándome –en pocos días se cumplen los seis ciclos...-

-Lunares desde su compromiso, lo sé...- me dijo sentándose tranquilo -¿en qué has pensado?-

-Ese es mi problema, no he pensado en nada... es que, es Hipo Bocón, ese tipo no necesita nada, y aquello que llegara a necesitar simplemente lo fabrica- le dije frustrada

-Ni que lo digas, en cada cumpleaños sufrimos el mismo infierno Estoico y yo-

-Los cumpleaños no son problema para mí, siempre le regalo lo mismo... pero esto, es diferente... Bocón, el departamento de detalles y regalos son especialidad de él ¿Cómo puedo competir contra eso?... – él se comenzó a reír acomodándose en su asiento

-¿Hay algo que no veas como una competencia?- yo solo puse lo ojos en blanco, la respuesta era obvia... -claro, mi madre le dio a mi padre un ojo de cristal... larga historia- yo solo le regalé una mueca extrañada -¿Qué le dio Katla a tu papá?-

-Una espada, la que siempre usaba, creo que era de mi abuelo o algo así- le dije –pero Bocón, Hipo tiene una espada que no solo se enciende sola sino que al parecer ya está tratando de hacerla retráctil-

-Bueno necesitaría algunos engranes en la empuñadura, pero no puede sacrificar espa...-

-BOCÓN- lo interrumpí -¿puedes concentrarte?-

-Oh si... - dijo volviendo al tema –el punto es, tú lo conoces mejor que nadie, estoy muy seguro que al final, darás en el punto... solo necesitas confiar en ti-

POV NARRADOR

Después de esa plática, Astrid estaba más pérdida que cuando comenzó, porque si bien, Bocón tenía razón, ella lo conocía mejor que nadie, pero estaba completamente frustrada y bloqueada y ahora, con mucha más presión, ¿y si no le daba algo lo suficientemente bueno?, tuvo que resignarse, vio a Hipo salir volando con Chimuelo de la cabaña de su padre cuando el atardecer ya se ponía así que caminó hacia tal sitio, respiró profundo y tocó.

-Hola jefe- dijo Astrid casi sonrojada – ¿puedo pasar?- el asintió preocupado y le cedió el paso

-¿Está todo bien?-

-No- le respondió rendida la ojiazul –me comprometí con su hijo y ahora mi cabeza está explotando- Estoico no pudo evitar dejar escapar una risa enternecida y la invitó a sentarse para hablar mejor

-Es sobre el regalo ¿verdad?- ella asentía derrotada –sabes hija, la mayoría de las veces veo mucho de mí en ti, guerrera y una jefa nata, pero algunas veces, me recuerdas tanto a mi amada Valka-

-¿Por qué tampoco cocino?-

-También por eso...- le dijo burlón –¿sabes que me regaló ella cuando llegó el sexto ciclo lunar?- ella negó curiosa por saber –estas muñequeras- dijo mostrando sus cotidianas muñequeras

-No creo que a Hipo le vayan las muñequeras- Estoico soltó una carcajada que solo frustraba más a la rubia

-Lo interesante de esta historia, es que cuando la fecha llegó dábamos un paseo por las islas del norte para la regata anual de los Wesster (😉), habían puestos de mercado por todos lados, gente animada y vikingos dispuestos a salir victoriosos del evento- Astrid lo miraba con atención mientras el relataba nostálgicamente aquel día –cuando el anochecer llegó y las antorchas adornaron nuestro caminar, le entregué su obsequio, y pude ver como ella abría los ojos sorprendida, al principio creí que era por el regalo, hasta que la escuché aclararse la garganta y buscar con la mirada entre los puestos, de la nada me dijo "y este es mi regalo" y tomó rápidamente esas muñequeras del puesto que teníamos a lado, ella nunca supo que yo me di cuenta de eso, así que las acepté encantado y hoy las sigo amando y apreciando tanto como el día en que me las dio-

-Entonces Valka, simplemente le regaló lo primero que pudo encontrar...- dijo al fin riendo Astrid mientras el jefe asentía

-Exactamente, ella era tan mala en la cocina como dando regalos, pero un regalo, no hace que ames más o menos a una persona... contrario a eso, el amor a una persona hace que ames un regalo por más sencillo o esporádico que este sea-

-Ustedes los Haddock son seres difíciles de entender- se quejó Astrid

-Y te condenaste a entrar a esta familia- se burló Estoico –siempre supe que serías la indicada para mi hijo ¿quieres saber por qué?-

-Creo que igual me lo va a decir- le dijo Astrid con media sonrisa

-Ves, eres demasiado lista- decía encantado el pelirrojo –lo sé por ustedes dos se equilibran el uno al otro, pero tu hiciste lo que ni siquiera yo pude lograr por años... has sido la única capaz de sacar la mejor versión de mi hijo- Astrid negaba

-Lo hizo Chimuelo-

-Chimuelo hizo gran parte, es cierto, le dio un amigo, y quizá le mostró su verdadero lugar en el mundo, pero tu Astrid, le diste una persona que creyó en él, y lograste que el creyera en sí mismo...- Estoico levantó su barbilla en forma paternal –estos obsequios no son más que un asunto material, el verdadero gran obsequio que le pudiste dar a mi hijo, fue simplemente creer en el- Astrid le regaló una apenada sonrisa –ha ¿y sabes también por que supe que eras perfecta para el?... porque me darán nietos hermosos-

-Me voy- dijo Astrid caminando casi corriendo hacia la puerta, la abrió y se detuvo un segundo volteando a ver al risueño vikingo –Jefe... gracias- le dijo escondiendo una sonrisa y saliendo de ahí.

-Volé a todos lados buscándote- le dijo Hipo mucho más tranquilo mientras llegaba al centro de la isla en donde Astrid ya tomaba dirección para irse a descansar

-¿Por qué?... ¿me extrañaste?- respondió burlona Astrid

-Claro que no- la molestó envolviéndola en sus brazos en un abrazo bien correspondido

-Ja ja ja ja...- se reía sarcástica enlazando sus dedos detrás del cuello del chico -creo que ya es muy noche...-

-¿Qué propones señorita?- le susurró al oído ganándose un codazo de la chica

-Nada pervertido... me refería a que mejor pasemos la noche en Berk y mañana regresemos a la Orilla-

-La decepción se apodera de mí... - le decía en un tono melodramático haciendo reír a la chica -¿Qué pasó con Gothi?-

-¿Con quién?... – preguntó confundida hasta que recordó que era su pretexto -Ah sí... nada bueno ya sabes, es anciana y está ocupada curando gente, creo que le podemos dar algunos permisos en los entrenamientos-

-Por supuesto, no queremos regañar a Gothi... después de todo, nadie la quiere de enemiga-

-Exacto...- le dijo nerviosa, de repente Astrid mordió su labio inferior, carente de buenas ideas respecto a regalos lo compensaba muy bien con una hábil imaginación para hacer travesuras –Tengo una propuesta para ti-

-Te escucho...- le dijo interesado el chico reconociendo a la perfección aquella mirada

-Vámonos, pero hacemos una pequeña escala...-

-Hecho- dijo rápidamente Hipo

-Aún no te he dicho en donde- se quejó la rubia al ser interrumpida

-Hofferson... no me importa a donde-

Abrazados escondidos en la una solitaria isla a mitad del camino entre Berk y la Orilla, en su lugar de retiro favorito cuando estaba hartos de todos y exigían un poco de privacidad, una rubia comenzaba a dormir profundamente mientras el castaño acariciaba su cabello y esperaba un poco para alcanzarla en su sueño.

Una luna quedaba para aquel intercambio de regalos, uno de ellos ya tenía por completo resuelto el asunto, ya no se sentía incómodo ni preocupado, de hecho estaba feliz e ilusionado, sabía que aunque lo hubiera recordado meses antes el obsequio hubiera sido el mismo, una parte de él y de su familia, familia a la que ella ya pertenecía. La otra, simplemente había decido preocuparse por ello mañana, y esa noche, disfrutar de lo que definitivamente sería su mejor obsequio, él.