Summary: Su padre nunca hablaba de su madre, pero todos siempre dicen que fue la única época en la vida de este en que fue feliz, los años han pasado y Jon es ahora un hombre o al menos le gusta pensar eso, pero el juego de tronos parece querer llevar a sus dos familias a la guerra, cuando llegue el momento que eligiera ser un león o un lobo.
La historia de como nos conocimos
Los Stark, era una casa con una antigüedad de mas de mil años, fueron los reyes del invierno, reyes en el norte y actualmente eran los Guardianes del norte. Los Señores de Invernalia también se les llamaba, se decía que su antepasado Bran el constructor construyo el muro mismo, también Invernalia entre otras fortalezas menos memorables.
Se decía que por sus venas corría no solo la sangre de los primeros hombres, si no también la de los niños del bosque, en su opinión cuentos infantiles para legitimar su linaje en una religión antigua y llena de misticismo.
Que podrían entrar en las mentes de las bestias y gobernarlas, también que eran salvajes que practicaban rituales antiguos con sacrificios humanos para sus dioses sin rostro humano.
Si, muchos mitos existían sobre los Stark, cuando los vio por primera vez llego a una conclusión rápida que eran sombríos, poco sociables con las personas que no pertenecieran a su entorno o especialmente a sus intereses, como fue posible que personas con las caras alargadas, ojos grises, cabellos negros como la noche y castaños como la tierra de Essos, hubieran conseguido gobernar de manera interrumpida el Norte durante toda una era.
Era un misterio para él.
Los Stark estaban destinados a quedarse en el norte, esa tierra cubierta de nieve e infértil, lleno de bosques con bestias feroces, con salvajes al otro lado al muro siendo una amenaza constante. Mantenerse alejados de los asuntos de otros era lo mejor que sabían hacer, incluso después de que tuvieron que arrodillarse ante los Targaryen.
No eran jugadores, no eran políticos, ellos eran una familia que simplemente que no generaban ningún interés o expectativa en las demás casas.
Entonces ¿Por qué?, si no se esperaba nada de ellos, ¿Por qué estaba mirándola a ella? Esa mujer de cabello negro y largo, su piel tan blanca como la nieve, sus ojos grises de una forma penetrante y sin mencionar a ese maldito Lobo que le seguía como si se tratara de una sombra.
¿Qué demonios era esa bestia? Se pregunto, acaso todos los Stark tenían un lobo como mascota del tamaño de un corcel de guerra. Si eso era verdad entonces tal vez otras historias sobre ellos podrían ser ciertas.
"¿Y bien mi señor?" Ella le miro y el estaba sin palabras, intentando formular alguna idea coherente que decir.
"Yo…" Dijo y se quedo en silencio por unos segundos, que tonto debió haberse visto.
"¿Siempre eres tan elocuente?" Ella se reía de una forma que le hizo sonreír tontamente, no pudo evitar sonrojarse y lleno su rostro de una sonrisa avergonzada.
"¡Lo siento!" comento suavemente esta vez, sin intención de levantar más la atención de lo que había hecho.
"Bueno, ya no importa" le respondió ella mientras le miraba de reojo con una leve sonrisa "Os estaba preguntando mi señor, si os quedaras mirándome toda la noche o por fin os dignaras a invitarme a un baile"
¿Bailar con ella? Claro, no lo pensó mas tiempo, en momentos como este esperaba haber prestado la atención realmente que se merecía la forma de cortejar a una mujer noble. Porque para ser sinceros, no tenia ni idea alguna de como hacerlo, y mientras más tiempo pasaba cerca de ella, se dio cuenta que era totalmente torpe en su labor.
La tomo suavemente de la cintura, bailaron amistosamente al sonido de los cantores, poetas y todo aquel que estuviera presente observándoles o animando la fiesta.
Ella era hermosa pensó.
"Lyanna Stark" Y este alzo su ceja sin poder entender, ella le miro divertidamente. Acaba de darle su nombre y no consiguió darse cuenta de ello, hasta que ella soltó otra leve carcajada.
"Jaime…" Dijo, pero debería claramente dar más información "Jaime Lannister" intento no sonreír como un tonto enamorado.
"Lo sé, eres el cachorro dorado de Tywin Lannister" Sintió algo de veneno en su voz, pero no le importaba a lo que a mi me concierne puede insultar mil veces a mi padre. Él podría compartir un par de insultos a su lado.
"Tu eres la temible Lyanna Stark, La loba del norte, dicen que Robert Baratheon viajo hasta el norte a pedir tu mano y que lo derribaste de su caballo" También se decía que el hombre nunca había podido olvidarse de ella, eso tal vez explicaba por que al otro lado de la mesa Lord Baratheon estaba mirándolo con esos grandes ojos asesinos.
"Robert debe aprender a cuidar sus palabras ante mi presencia, pero a pesar de ello, mi padre parece agradarle la idea que me case con el" Ella realmente parecía no gustarle ello, a él tampoco le agradaba esa idea.
Robert Baratheon era famoso por su promiscuidad y por tener a tan corta edad, ya una hija bastarda y otro en camino.
"Él no te haría feliz" Tampoco la respetaría y mucho menos la trataría como merecía, ella era hermosa, y sencillamente tenia un fuego en sus ojos que no era nada comparado que hubiera visto antes.
Y entonces Lyanna alzo sus cejas con sorpresa, para luego sonreír levemente.
"Eres el segundo hombre que me ha dicho eso, esta noche"
¿El segundo?, claro, ella había bailado ya con otros nobles, otras personas, pero estuvo tan concentrado en observarla, que no se percató con que personas mas había compartido un baile.
"¿Quién fue la primera persona?" Dijo con cierto interés en querer saber.
"El príncipe de plata" Hubo un leve sonrojo en su rostro, una sonrisa tímida, y por primera vez en su vida Jaime sintió un odio verdadero hacia otra persona, no, era estúpido pensó. Apenas la he conocido, no debo tener tales sentimientos por alguien que solo he visto desde la lejanía.
"Rhaegar, escuche que esta comprometido con la princesa Elia" Y esa sonrisa en su rostro desapareció, no debió haber dicho eso pensó Jaime, se ve más hermosa cuando sonríe.
"Dicen que es una mujer muy hermosa"
Eran rumores, tal vez eran ciertos, su hermana Cersei odiaba a la princesa por haberle robado a su príncipe. Pero Rhaegar nunca le perteneció a ella y eso era algo que su hermana seguía sin poder aceptarlo.
"¡Tú eres mucho más hermosa, eres la mujer mas bella de los siete reinos!" Lo dijo en serio, no es como si pudiera mentir, no con ese gran lobo observándolos desde la distancia, en esa esquina del salón de baile.
Gracias a los nuevos Dioses que el Rey Aerys no estuviera presente, o ordenaría alguna locura contra semejantes bestias. Pero el Rey no se ha visto en años, desde que fue tomado prisionero en el Valle oscuro por seis meses, desde entonces ha estado encerrado, paranoico y viendo enemigos en cada esquina.
Pero la respuesta que esperaba de parte de ella fue totalmente una sorpresa.
Ella se estaba riendo, todos en el salón los volteaban a mirar nuevamente a ellos dos.
"¿Eres siempre tan bromista?" Pregunto ella, mientras seguía guiándole durante todo el baile, si era una mujer quien lo estaba guiando. Era un pésimo bailarín tenía que aceptarlo.
"¿Por qué crees que es una broma?" Sus palabras fueron completamente sinceras.
"¿Acaso tu hermana no es la mujer mas hermosa? Todos hablan sobre la luz del occidente, la leona de oro" No había veneno esta vez, a diferencia cuando hablo de su padre.
Su hermana, era cierto que tenía tal fama, pero siendo sincero consigo mismo, Lyanna ella tenía una belleza que superaba a su hermana, tal vez no tanto físicamente, pero esos ojos, su forma de sonreír. Dioses su cabello era precioso.
"Bueno, el baile ha terminado" Y Jaime se dio cuenta de ello, siguió mirando a Lyanna mientras se alejaba lentamente. Y una parte de él quería retirarse derrotado, pero, por otra parte, él era un león salvaje y sin dudarlo camino acercándose a la mujer norteña.
"Lo dije en serio, realmente lo eres" Ella le miro con la ceja alzada sin poder creerlo, una sonrisa traviesa apareció entonces en su rostro.
"Entonces te creeré, pero ten cuidado mi señor, he escuchado que este evento en Aguasdulces tiene como objetivo vuestro compromiso con Lysa Tully" Se sorprendió realmente ante esas palabras, eso explicaba realmente por qué su padre insistió tanto que el primer baile debería realizarlo con esa niña con cara de comadreja.
"Pensé que era sobre el compromiso de tu hermano con Catelyn Tully" En verdad pensó que era para ellos dos. A veces se sentía realmente en la oscuridad y la ignorancia de los planes de su padre, eso no le agradaba para nada.
Ella simplemente le sonrio con picardía.
"Tal vez sea para ambos" Y luego de ello se retiro sin voltear la mirada, pero nunca aparto los ojos de su espalda.
James entonces decidio ganar el torneo para ella.
II
Pero de las palabras a la realidad había un largo trecho, su cuerpo fue derribado con fuerza, el impacto recibido acaba de ser una experiencia única en su vida, combatir en el patio de entrenamiento no se parecía en nada a esto.
Pero la emoción, la adrenalina todo esto era algo nuevo y a el le gustaba. Pero Robert parecía realmente decidido en asesinarlo, esa parte no estaba realmente en su agrado.
Robert usaba un gran martillo de batalla, personalmente pensaba que Robert lo usaba para desviar la atención de otro complejo que pudiera tener. Lo mas llamativo es que llamaba a es martillo – Furia – El intentaba no morir aplastado, usar su espada para desviar los ataques, mientras su escudo yacía a varios pies de distancia.
Tuvo suerte de que el martillo no aplastara su pecho.
"¿Acaso me quieres matar?" Pregunto juguetonamente y Robert le miraba con furia, como si su mera existencia fuera un insulto a su persona.
"¡Muere Lannister!" Grito, su cabeza en ese momento resonó como si se tratara de una campana. Al menos confirmo, ese hombre en verdad deseaba matarle.
Al menos Robert no gano, el tampoco. Pero no importaba, era solo el torneo de combate, comenzarían las justas pronto y ese era su verdadero objetivo.
III
Estaba a tan solo dos lanzas rotas mas para llegar a la gran final. Aceptaba que Rhaegar le estaba sorprendiendo, nunca pensó en toda su vida que alguien que solo era un par de años mayor que él, pudiera derrotarle.
Ahora afrontaba la realidad.
Pero hay estaba ella, sentada en la tercera fila, acompañada de dos de sus hermanos, para su desgracia Robert Baratheon estaba al lado de uno de ellos. Los miro fijamente, ese debería ser el hermano gemelo de Lyanna. Brandon Stark, eran realmente muy parecidos, tanto como él se parecía a Cersei, se preguntó si su relación era igual, no, esperaba que su relación no fuera igual.
Esa idea en verdad le causaba un gran repudio.
El otro debería ser el hermano del medio de la casa Stark, Eddard Stark, estaba siendo pupilo de Jon Arryn en el valle. Eso explicaba la presencia de Robert.
Solo sabia que Brandon estaba comprometido con Catelyn Tully. Pero todos ellos lo estaban mirando a él, no a Rhaegar, era a él.
Aunque Robert le señalaba y se burlaba como si su situación fuera divertida. Pero entonces algo sucedió, Lyanna le miro de mala manera, aunque no pudiera escuchar claramente podría decir que estaba diciendo palabras a su favor, Robert cerro su boca y Jaime no pudo evitar mirarla, agradecerle en silencio era lo único que podía hacer por ahora.
Ajusto su yelmo, el león de oro rugiente, preparo su lanza y cabalgo directo contra el príncipe dragón, lo vería caer, ese era su objetivo derribarlo, hacerlo caer.
Cabalgo alzo su lanza, seria el vencedor mas joven en toda una generación, era una promesa que se había hecho. A sus quince días del nombre haría historia, pero, fue derribado de su caballo.
Perdió, él fue derrotado, se juro a si mismo que eso nunca volvería a ocurrir.
IV
No la volvería a ver hasta un año después. Era el Torneo de Harrenhal, durante todo este tiempo estuvo investigando mas a los Stark, claro de una manera en que su padre y en especial su hermana no se enteraran.
Su padre estaba furioso, no solo rechazo toda idea de casarse con Lysa Tully o cualquier otra mujer que se le presentara como una posible candidata.
Hace un año la vio en aquel torneo en Aguasdulces, perdió luchando contra el príncipe Rhaegar se prometió a si mismo que no volvería a pasar.
Pero las cosas no salieron como se esperaba.
En la noche del banquete el príncipe canto y Lyanna Stark soltó lagrimas por sus canciones. El no podía hacer eso, no era un cantante era un guerrero, muchos lo adulaban por sus grandes habilidades de lucha, no permitía que esas palabras lo corrompieran, el mundo estaba lleno de aduladores y el cementerio de aquellos que les creyeron.
Durante el banquete pudo notar que Lyanna arrojo una copa de vino sobre su hermano menor – No estuvo presente hace un año – Pensó, ese debería ser Benjen Stark, el hermano menor.
Intento pedir un baile, pero cada vez era arrastrado por una dama tras otra, entonces su hermana Cersei lo arrebato.
"¿Qué pasa contigo esta noche?" Su hermana le miro con furia clara en sus ojos, no solo la había estado ignorando durante toda la noche, si no que su relación se había estado enfriando en el último año.
"No se de que hablas" Le respondió, claramente no quería estar esta noche a su lado, hay veneno en sus palabras. Siempre lo hay, fue algo que al inicio le era indiferente, pero con el pasar del tiempo se hizo poco soportable. Ella pasaba tiempo en la capital, o al menos lo hacía.
Ahora su padre renuncio a su trabajo como mano del rey. Ahora las cosas estaban tensas con los dragones.
"¡Me estas mintiendo!" Ella le acuso, pero a Jaime no le importo, termino el baile y se aparto de ella, sin voltear la mirada, tenia otros pensamientos, otra persona ante sus ojos.
Camino entre las personas, evadió a muchas doncellas, mujeres bellas, que intentaron bailar con él. Quería tener un momento a solas con uno de los solteros mas codiciados de los siete reinos, pero no tenía interés alguno en esas mujeres.
Incluso si esa mujer fuera su hermana, quien por tanto tiempo considero su otra mitad.
"Mi Lady" Dijo con gran elegancia, sus palabras la sorprendieron, volteo la mirada y termino con una sonrisa en su joven rostro – Ella era tan perfecta – pensó.
"Oh, pero si es el león mas elocuente de los siete reinos" Solo basto su suave voz, su bella sonrisa, sus ojos cristalinos, ese fondo gris en estos. Ese cabello, esa piel suave.
Definitivamente todo su plan se derrumbó en ese momento. Estaba a punto de volver a tartamudear debido a ella.
Entonces ella al ver lo avergonzado que estaba, comenzó a reírse suavemente y su sonrojo solo empeoro.
"¿Qué pasa mi Ser?" Ahora era un caballero, pero parecía que ella usaba su titulo como si fuera una burla "¿El león te comió la lengua?" Le pregunto descaradamente.
Él quería decirle desde el fondo de su corazón que había sido una loba quien dejo sin palabras.
Pero no pudo hacerlo, ella era tan desafiante y cautivadora.
"¿Quieres bailar?" Ella se sorprendió por esa pregunta tan directa, le miro con los ojos entrecerrados. Para luego sonreír, alzo su mano con delicadeza.
"Pensé que nunca me lo preguntarías" Entonces sonrio nuevamente de esa forma traviesa que solo ella podía hacer.
V
Ella era una gran jinete, los Dioses sabían que él era claramente bueno, pero ella parecía haber nacido sobre la silla de montar.
Lyanna cabalgaba rápidamente alrededor de las tierras de Harrenhal y Jaime intentaba seguirla de cerca, pero era imposible pensó. Cada vez que pensó que iba por fin alcanzarla ella conseguía ir más rápido.
"¿Qué pasa Ser?" Le dijo sonriendo como señal de triunfo, "Acaso has sido derrotado tan fácilmente" Jaime la miro de reojo, esos labios rojos, eran como la sangre, era como si fuera su condena eterna no poder besarlos.
Quería hacerlo, pero sabía que ese maldito lobo estaba cerca y en verdad valoraba mucho su vida.
"Quiero la revancha" Anuncio deseoso de poder seguir compitiendo con ella, esta se rio con fuerza, nunca antes había visto una mujer así, no solo podía montar, llevaba en su cintura una espada. Por todos los Dioses esta mujer podría competir y luchar si se lo proponía según sus palabras.
¿Pero ella tiene sentido común? No, no es como si en verdad fuera hacerlo.
VI
Ella lo hizo. Lyanna compitió, derribo a tres caballeros, claro que nadie más lo sabía. Pero Jaime la identifico detrás de esa armadura improvisada, sin mencionar su forma de cabalgar.
Era ella, apostaría su alma entera a los siete infiernos.
El caballero sonriente le llaman, con el escudo de un árbol sonriente. Cuando todo termina escucha al rey Aerys gritar, maldecir, Jaime va a buscarla debe asegurarse que esta a salvo.
Pero no la encontró. Para su mala suerte no lo hizo, la volvería a ver al otro día, le miro e intento saber que habría pasado, ella no le dijo nada.
Ese día competirían nuevamente, demostraría que iba a ganar, iba a vencer a Rhaegar esta vez.
Pero las cosas no sucedieron como esperaba. Barristan Selmy lo desmonto; lo tumbo del caballo con tanta facilidad que se sentía avergonzado. Nuevamente derrotado en las semifinales. No estuvo presente para presenciar la victoria de Rhaegar nuevamente, estaba lleno de rabia y enojo consigo mismo.
Fue lo mejor que pudo haber hecho pensó, al menos en ese momento fue la mejor de las ideas.
Luego se enteró, poco después que Rhaegar había coronado a Lyanna con una corona de rosas invernales, eran azules dijeron. Eso no importaba, Rhaegar estaba casado con Elia, tenían una hija juntos.
Como deshonraba de esa manera a su hija, a su propia esposa y lo más importante a Lyanna.
VII
Encuentra a Lyanna llorando un día después y agradeció a los Dioses por ello, dejo de creer en ellos cuando murió su madre, pero se volvería un hombre de fe, Lyanna ha estado desaparecida desde la noche anterior, pocos lo saben, pero Jaime ha estado pendiente de los Stark y su gente para saber que algo no está bien. Luego sus dudas y temores se hicieron realidad, cuando escucho al hermano menor salir con otro jinete, un señor de los pantanos a buscarla desesperadamente.
La encontró en un riachuelo cercano a Harrenhal, para ser sinceros no esperaba verla en este lugar, pero sabia que ella amaba cabalgar largas distancias muchas veces poniendo en peligro su propia seguridad.
Ella esta ensangrentada.
Algo no esta bien vuelve a pensar. Desmonta de su caballo, lleva la mano en la empuñadura de su espada listo para asesinar a quien fuera el responsable de lastimar.
"Jaime" Dice entre sollozos, su corazón se parte dentro de él. Al verla tan lastimada, tan rota. La toma entre sus brazos, la abraza con fuerza aún sigue sin entender lo que estaba pasando.
la abraza para nunca soltarla o permitir que fuera lastimada, mira en todas las direcciones no hay señales de su atacante o atacantes, pero sabe que algo no está bien.
La lleva cerca de su corcel, intenta revisar sus heridas, saber de donde viene aquella mancha de sangre en sus faldas… Entonces sabe por que nada de esto está bien.
"¿Quién fue?" Dice con veneno en su voz. Nunca antes había deseado matar alguien de la forma como quería hacerlo ahora, odio en su corazón, sus ojos se llenaron de un odio puro.
"¿Quién te ha hecho esto?" Pregunto nuevamente, ella sigue llorando ahora con mas fuerza en el hombro de Jaime, este voltea la mirada, busca al lobo, ese maldito lobo que siempre los observaba desde la distancia.
Pero no lo encuentra.
"¿Porque lo hizo Jaime? Porque sus suaves y amorosas palabras se convirtieron en esto" Esas palabras se hundieron en lo profundo de su ser. Lyanna no parecía, nunca pensó que ella fuera convencida de palabras dulces o románticas, pero parecía ser que alguien lo consiguió y una idea, una pequeña idea llena de odio comenzó a surgir en su mente.
Ella lloro con todas sus fuerzas, Y Jaime se quedo con ella el tiempo que fuera necesario.
VIII
Le toma tiempo convencerla, pero al final lo hace. Esta actuando contra los intereses de su padre, de todos. Podría ser desheredado, pero a él no le importa, ha cometido muchos errores en su corta vida.
Cersei es uno de ellos, ella lo ha despachado y lo hizo a un lado cuando vio que no estaba dispuesto a seguir obedeciéndola ciegamente. Pero siendo sincero consigo mismo poco le importa la opinión de su gemela.
Cartas, promesas, pero ante todo un juramento de felicidad es lo único que consigue convencerla, saben que el tiempo se agota y pronto tendrá que enfrentar una cruda realidad.
"¿Por qué haces esto? No tienes por qué hacerlo, no me debes nada y yo, soy una mujer rota, deshonrada" Ella le pregunta, el quiere decirle por que ha estado enamorado de ella desde el momento que la vio tiempo atrás, pero no podría pronunciar esas palabras, era orgulloso o tal vez temía al rechazo.
Con Cersei siempre fue aceptado, pero en estos momentos tenía que enfrentar a una mujer cuyo espíritu acaba de ser roto por un monstruo.
"Porque es lo correcto" Le pronuncia con suave vos, aunque internamente estuviera pensando en otras palabras. Tal vez por que era su deber como caballero proteger a los débiles, y no pudo protegerla a ella.
La única persona que desde la distancia llego a importarle, como se enamora perdidamente de una persona con quien apenas has cruzado palabra alguna.
"Padre, madre…" Y pronuncian sus votos, en La Isla de Los rostros, ante sus dioses antiguos, con su hermano Benjen de testigo. Ojalá hubiera podido traer a su hermanito Tyrion esta historia le encantaría.
Esa noche el, la ama, desesperado por borrar cualquier rostro de dolor, traición, aquel hombre quien la engaño con falsas palabras.
IX
Su matrimonio es un escándalo, tal como se esperaba. Los norteños parecían querer matarlo, se decía que Brandon Stark quería cabalgar desde Aguasdulces donde estaba con su prometida preparándose para la boda para ir asesinarlo.
Jaime no lo culparía, sinceramente entre los Stark y su padre, sabía que alguien terminaría asesinándolo fríamente.
Su padre parecía mirándole como si fuera un necio, pero al mismo tiempo parecía haber descansado un gran peso sobre sus hombros.
Cersei esta furiosa, su padre la envía a sus habitaciones, una torre para ella sola donde no pueda destruir lo construido.
Lyanna estaba asustada, esta no era esa chica valiente, amante de las bromas, y mucho menos se atrevía ahora alejarse de la seguridad de sus guardias. Le escribe cartas a su padre, madre y a sus hermanos explicando que había sido amor, también anunciando que nunca se casaría con Robert.
Ese era otro gran problema, Robert acaba de enviarle una carta, diciéndole como iba a descuartizarlo cuando tuviera la oportunidad. A pesar de esa amenaza de un hombre que sabe que la cumplirá, Jaime no puede evitar sonreír traviesamente.
X
No se sabe como supo la verdad, tampoco quien se la dijo, pero Brandon se entera pocos meses después. Va a desembarco del rey, exige que el príncipe Rhaegar salga a responder por sus crímenes, al menos tiene la delicadeza y la inteligencia de no mencionarle a nadie cueles son dichos crímenes que implicaran a su hermana.
Si eso se llegara a saber, su padre claramente anularía el matrimonio, Lyanna seria humillada ante los siete reinos.
Brandon es hecho prisionero, Aerys ordena que Rickard marche hacia el sur a responder por los crímenes de su hijo.
Jaime intenta convencer a su padre, que le alerte a su suegro que no debe bajo ningún motivo ir a la capital. Pero su padre no le escucha, aun así, le miente por primera vez a Lyanna, le ha jurado que se le a alertado a su padre que no atienda el llamado del rey.
Lyanna esta embarazada, su barriga ya hinchada se hace notar. Quiere y desea pensar que es su hijo, pero no importa quien sea su padre, el será un padre para ese pequeño, por que ha llegado a amar a Lyanna de una manera que sabe que no es saludable pero no le importa.
Todo sale mal, Rickard Stark, Brandon Stark son asesinados por ordenes del Rey loco, Jon Arryn levanta a sus ejércitos, luego Robert Baratheon, Eddard Stark en el norte.
Así comienza la rebelión de Robert.
XI
"Promételo" Ella le pide, le suplica mientras las parteras luchan, mientras el maestre intenta desesperadamente por salvarla.
Lyanna se esta muriendo, una parte de él se esta yendo con ella. Se niega a perderla, se niega a permitir que se vaya, pero los dioses parecen tener otros planes.
"Promételo" Le vuelve hacer esa petición, el intenta no llorar, el no debería llorar, el es Jaime Lannister, heredero de Rock Casterly, uno de los mejores espadachines de los siete reinos.
Ella le mira con sus últimos alientos, con sus suspiros, el solo puede recordar el primer baile que tuvieron juntos, las primeras palabras que compartieron, recuerda verla montar y ser feliz sobre los lomos de un caballo.
"Te lo prometo" Le dice rápidamente mientras ella sonríe, mientras ella le acaricia su rostro.
Lyanna moriría, con tan solo diecisiete días de nombre, Jaime con la misma edad ya es viudo, padre de un hijo que le recuerda a su madre en todos los aspectos. Eso era algo bueno pensó, le será más fácil amarlo y cumplir su promesa.
XII
Su padre consigue lo que siempre ha deseado, y Cersei por fin será reina, aunque no con el hombre que esperaba casarse.
Robert se convierte en Rey, los rebeldes triunfan, luego de que su padre consigue atacar desembarco del rey a traición, asesinan al recién nacido príncipe Aegon y la princesa Elia, la joven Rhaenys es tomada como prisionera.
Rhaella escapa con su hijo Viserys y su hija Daenerys.
No es como si importara pensó. El único dragón que alguna vez quiso muerto a fue asesinado por el martillo de Robert, ya nadie cantara canciones de príncipe de plata.
El problema es que Robert le culpa, lo mira con odio, sabe que es sobre Lyanna, sabe que ante sus ojos el fue quien la asesino en poner un niño en su vientre.
"He escuchado que eres el mejor" Dice Robert con una tonta sonrisa en su rostro, recordando claramente que fue el, quién lo venció ya hace tiempo atrás en un torneo – El torneo donde la conoció a ella – No quiere pensar más en ello.
"La gente dice muchas cosas"
Y eso ocasiona una gran sonrisa en su rostro.
"¿En serio? Porque no lo pongo a prueba, arrodillaos" El rey le pide, Jaime no quiere hacerlo, los dioses saben que quiere volver a su hogar para estar al lado de Jon, su madre hubiera amado ese nombre.
Pero Robert no se atrevería a lastimar a quien es su buen hermano ahora, ¿No? Aun así, obedece, pero siempre manteniendo su mano en la empuñadura de su espada.
"Hemos perdido a muchos buenos hombres, caballeros y ante todo miembros de la guardia real, necesitare al mejor de los hombres para que proteja el futuro del reino" Y lo nombra miembro de la guardia, es un castigo, es la venganza de Robert por haberse casado con Lyanna, es la traición para Tywin Lannister, siente ira en su interior, rabia, pero no dice nada, su hija será reina tiene que calmar los deseos de desafiar al recién coronado rey.
Jaime jura que de un modo u otro se vengara de Robert por esto, por alejarlo de poder cuidar al hijo de Lyanna, tal como se lo prometió.
Perdóname Lyanna.
Por ahora no podrá cumplir su promesa, pero sabe que en algún momento se liberará de dicho juramento para cumplir la única promesa que le importa.
"Permíteme llevar al hijo de mi hermana, permíteme llevar a mi sobrino al norte, que conozca a mi hijo, a mi esposa, que conozca a su abuela Lyarra, pero ante todo que conozca quien fue su madre"
Eddard Stark le mira, a Jaime no le gusta como lo hace, como si lo estuviera juzgando, intenta no maldecirlo y enviarlo al infierno, decirle que no iba a permitir que le arrebataran lo ultimo que quedaba de Lyanna.
Pero acepta al final, es lo que Lyanna hubiera deseado además será divertido ver a su padre fruncir el ceño, a ella le encantaba hacerlo enojar, el viejo león nunca sintió cariño por la loba de invernalia.
Pero a Jaime eso no le importaba.
El la amaba, o al menos eso le gusta pensar.
Nota del autor.
Hola a todos, les vengo a compartir esta nueva historia, pero no teman pronto actualizare mis demás historias, y claramente los invito a leer Gate; un nuevo mundo, Un mundo donde estes presente V2 y pronto el nuevo capitulo de señor de invernalia V2 donde respondere muchos mensajes que me han dejado.
Solo me queda decirles a todos por favor, dejar vuestro comentario y darle una oportunidad a esta historia.
