OS 63. Cuando el mañana esté aquí (Part I)

POV NARRADOR

... flashback...

-Haddock-

-Hofferson- respondió a su saludo mientras continuaba desayunando y Astrid se sentaba en la mesa

-¿Pastel?- le ofreció Katla

-Ah... ya sé por qué tenemos un Hipo aquí- se burló Astrid mientras su madre le ofrecía una pieza de pastel e Hipo fingía una risa sarcástica

-¿Qué pensaste? ¿Qué venía a verte?- la retó el castaño

-Ja ja aj... ¿oyes eso mamá...? Hipo solo te quiere por tu pastel-

-No es cierto Katla, tu y yo sabemos que somos uno mismo... - se defendió el chico recargado en su silla degustando aquella magnifica pieza culinaria –es tu hija que intenta separarnos-

-Astrid ¿Cómo puedes ser tan egoísta?- continuó la broma su mamá sentándose al fin ella a almorzar –si no puede ser tuyo ¿no quieres que sea de nadie?-

-MAMÁ- se quejó Astrid mientras Hipo y su madre reían a carcajadas, hasta que la puerta de la cabaña se abrió y dejo ver a un enorme y rubio vikingo quien dejaba su espada y casco en la entrada y cerraba la puerta

-¿Está de nuevo aquí..., hasta cuando se irá?- se quejó de malas el hombre

-Mi mamá sigue cocinándole para que venga aquí-

-Hablaba de ti- se burló cambiando su tono de voz a uno divertido

-Papá- se quejó de nuevo, mientras Hipo mordía sus labios para no reír muy fuerte, Bjorg se acercó a su esposa, besó su cabeza y le entregó una flor, con su cotidiana sonrisa como cada mañana en que recibía tal obsequio le agradeció el gesto para después darse paso a servirle el desayuno al agotado soldado que llegaba de sus rondas nocturnas por Berk –no entiendo la flor... es decir vamos, dura un día, se marchita y pierde la gracia-

-Llegó el alma de la fiesta- la molestó Hipo que enseguida se sobo la cabeza al recibir un zape de la molesta rubia

-Nunca demerites un detalle hija...- la corrigió su padre hasta que se acercó a ella –por mas ridículo que este sea- le murmuró para después sobarse ahora el por el golpe en la cabeza recibido por su esposa –Hipo un consejo... nunca te cases-

-Anotado señor...-

... fin flashback...

Jugando con su argolla, sentada sobre la montaña más alta, aquel sitio en donde los Berkianos le rinden homenaje a sus caídos, Astrid recordaba con nostalgia aquellas mañanas, sus padres a diferencia de practicante el resto, jamás se involucraron directamente en su relación con Hipo, ellos simplemente ya sabían que tarde o temprano terminarían juntos y solo dejaron todo fluir a su propio ritmo, pero eso no cambiaba algunas cosas, entre ellas, que Hipo era un miembro activo y amado por aquella familia.

Astrid suspiró pesado, dejó en el abedul en donde estaban tallados los nombres de sus padres una flor y se sentó recargada en aquel árbol a descansar un momento.

-¿Entonces...?- preguntó Patapez al fondo del pozo

-Si definitivamente la tierra se venció- dijo Hipo mientras Albóndiga comenzaba a volar y sacaba con una cuerda al castaño

–No podemos seguir reparándolo temporalmente, es un gasto inútil de recursos y energía- repuso Estoico

-Culpo a los susurros mortales- dijo Patán quien recordaba que la causa de esos túneles subterráneos que ponían en riesgo la estabilidad de Berk fue a causa de aquellos dragones hacía muchos años atrás.

-Lo sabemos Patán- dijo Hipo con sacudiéndose las manos y quitando el polvo de su ropa –Patapez estaba pensando... ¿y si estabilizamos la isla como estabilizamos la orilla?-

-¿Estás pensando lo mismo que yo?- dijo emocionado mientras Patán ponía los ojos en blanco

-A continuación un momento Hipopez patrocinado por los susurros mortales de antaño- dijo con hartazgo Patán –y como ya se lo que viene, y no planeo regresar a oscuridad profunda... me largo- dijo despidiéndose con una seña y montando en Colmillo

-Bien un soldado menos- se burló Patapez

-Querrás decir un dolor de cabeza menos- continuo con la burla Estoico

-Lo admito papá, enviar a Gustav con los Berserkers "a ser entrenado por ellos" para deshacerte de él fue una muy buena jugada-

-Me alegra saber que te inspiré- dijo burlón Estoico –¿pero no crees que fue demasiado enviar a los gemelos?-

-Dagur es un maniático y se divierte con ellos, y Heather se asegurará de que se mantengan vivos- afirmó en calma el castaño –además, con Eructo y Guacara no pudiendo acercarse a la Isla... creo que estarán bien-

-¿Estas muy seguro de eso?- preguntó Patapez

-Vamos ténganle más fe a los gemelos- dijo Hipo con los ojos en blanco

-Eeemm Hipo...- el castaño volteó a donde Patapez señalaba, por supuesto, Dagur y Heather regresaban con los hermanos atados y amordazados para que no hablaran más

-Lo siento hermano... lo intentamos- se disculpó Dagur al llegar y liberando a los gemelos

-Esta semana ha sido LO MEJOR DE MI VIDA- dijo emocionado Brutacio

-Explotaron trece cabañas y los establos...- relataba Heather –sin contar a su profesor de defensa personal que se tiró por el acantilado-

-Eso sucede con frecuencia- se justificó Brutilda –con mucha frecuencia... bueno ahora si nos disculpan-

-¿A dónde?- les dijo Estoico mientras con cada brazo levantaba a cada uno de los gemelos –no quiero saber que explotaron, movieron, lastimaron o rompieron nada... ¿entendido?-

-Como si eso funcionara con nosotros- dijo en un murmuro Brutacio –que diga, si jefe amado mío... ¿por cierto está más delgado?-

-Ya, largo de aquí- les dijo de malas soltándolos y dejándolos ir, hasta que otro temblor sacudió a Berk –Hijo tenemos que reparar esto pronto-

-Bueno, ya que estamos aquí... ¿en qué les ayudamos?- se ofreció Heather –esperen... ¿y Astrid?-

-En la montaña de Hela- le informó Hipo y con un gesto negó cuando Heather se disponía a ir a buscarla, entendiendo su señal se quedó quieta esperando instrucciones

-Solo sellaremos las piedras, así que con lo que Destrozo y Albóndiga puedan generar será más que suficiente, así que Patapez y Heather, consigan todo lo necesario y un lugar para almacenar el líquido, los gemelos y yo iremos a la Orilla por el ámbar, Dagur, busca a Patán y ayuden a mi papá a reforzar las estructuras en caso de otro temblor... cuando Astrid regrese pídanle que se reúna con el equipo A y traigan las piedras más grandes y resistentes de la zona este-

Todos asintieron, y en una carrera contra los temblores que amenazaban con dañar más y más a Berk, se desplegaron a cumplir con sus respectivas tareas.

Dagur por orden de Estoico salió a buscar a Astrid, a pesar de los deseos de Hipo que la dejaran sola lo que ella necesitara, era necesaria ahora en la isla, y Estoico sabía que nada le haría mejor a la rubia que trabajar.

Cuando Dagur llegó, una mueca confusa se escapó de él... no sabía exactamente que hacer a continuación cuando la encontró completamente dormida en un árbol, no despertarla sería desobedecer a Estoico y en gran medida dejar a Astrid expuesta en caso de un temblor mayor, pero por otro lado... despertarla quizá era una condena de muerte para el pelirrojo.

-Emmm... Astrid- le dijo nervioso mientras se hincaba y la movía suavemente, la ojiazul asustada abrió los ojos y se levantó rápidamente cuando vio a Dagur

-Dagur-

-Lo siento, Estoico me envió a buscarte, te necesitan en Berk- le explicó el chico, Astrid talló sus ojos una vez más y asintió, pero antes de que pudieran subir a sus dragones, un nuevo temblor, poco más fuerte se hizo sentir

-Los temblores se han más fuertes cada vez...- le informó angustiada la chica –vamos, tenemos que ayu... ¿escuchas eso?- Dagur negó, pero Astrid concentró su oído un poco más y pudo escuchar el desgarrador y suplicante chillido de un dragón

-Umm... ¿Astrid?- preguntó Dagur mientras caminaba detrás de ella –no sé si sea una buena idea internarnos en una cueva con tantos temblores- opinaba el pelirrojo siendo completamente ignorado por la ojiazul

-Ahí estas- dijo Astrid aliviada cuando encontró al causante del gruñido, un terror terrible que al que se le había quedado atorada un ala cuando una roca cayó encima –tranquilo...- le decía con voz suave mientras Dagur levantaba la pesada roca y liberaba al dragón –creo que tiene el ala rota- se lamentó

-¿Crees que se pueda curar?-

-Si... pero igual será mejor llevarlo con Hipo y Bocón lo más rápido, vamos- le ordenó cargando al dragón mientras ambos salían caminando para reunirse con sus dragones que los esperaban afuera, cuando la luz de la salida comenzó a revelarse un nuevo temblor atacó la aldea, pero su fuerza era definitivamente mucho mayor a los anteriores

-TE DIJE QUE ERA UNA MALA IDEA METERNOS A UNA CUEVA CON TEMBLORES A TODAS HORAS- gritó Dagur

-Corre- le ordenó la chica volviendo a adentrarse a la cueva cuando desde la salida las piedras comenzaron a caer y la cueva ya debilitada cedió al temblor –tenemos que llegar al fondo- le decía mientras corrían todo lo posible, cuando eran alcanzados por la destrucción el temblor al fin paró y la destrucción se detuvo con él.

Encerrados por una pared de piedra de metros y metros de rocas caídas, sin dragones y sin nadie que supiera en donde estaban, Dagur y Astrid se recargaron sobre sus rodillas y recuperaron el aliento que correr les quitó

-¿Estas bien?- preguntó la rubia

-No... Creo que me estoy hiperventilando- Astrid puso los ojos en blanco y golpeo su hombro

-Vamos señorita, necesitamos salir de aquí- lo ordenó mientras buscaba por el suelo alguna madera o algo para una antorcha, para su gracia encontró una, arrancó la piel de yak de una de sus botas y la envolvió en la madera, el pequeño dragón lo encendió y comenzaron su caminata a lo profundo de la cueva.

Astrid iba en silencio mientras Dagur trataba de hablar, pero cada vez que se convencía a hacerlo optaba por callarse

-Perfecto-

-Bueno... aquí morimos- dijo Dagur cuando se toparon de frente con la pared, resultó que al final era una cueva sin salida, Astrid suspiró resignada y se deslizó por la pared de piedra hasta que terminó sentada

-Tranquilo Tormenta está afuera, buscará ayuda-

-Si bueno, solo espero que nos encuentren antes de que nos quedemos sin oxígeno o muramos de hambre- le dijo Dagur tratando de bromear con ella, pero esta solo le dio una sonrisa fingida

-¿Qué estás haciendo aquí?- le preguntó desganada la ojiazul

-Buueeeno... - dijo Dagur más animado tratando de llegar a ella, con lujo de detalles debido a su típico ánimo y a que no tenían a muchos lugares a donde ir, Dagur le relató cada cosa y anécdota que pasaron los gemelos en su isla y el por qué los regresaron, resignada a pasar quien sabe cuánto tiempo con él, Astrid se dispuso a escucharlo.