OS 64. Cuando el mañana esté aquí (Part II)

POV NARRADOR

-Tenemos que sacarlos de ahí antes de que otro temblor llegue- dijo Estoico quien fue avisado por la alterada dragona, tras varios señalamientos, pudo darse cuenta que estaban encerrados en una cueva

-Bueno tenemos dragones... ya sabe podemos hacer BOOM- propuso Patán haciendo a Estoico negar

-Si la cueva está debilitada, una explosión va a terminar por aplastarlos ahí- explicó Bocón -así que gente... a mover piedra-

-Este va a ser un día pesado- se quejó entre dientes Patán

-Y entonces yo le dije... cabeza de yak mal amarrada- decía Dagur riéndose maniáticamente solo de su propia historia mientras la rubia sin expresión apenas lo escuchaba -Bien... sin chistes- dijo resignado -eeentonces ¿Por qué estabas aquí?- la rubia dejó escapar una sonrisa

-Hoy hace un año mis papás murieron-

-Uh... bueno esto es incómodo- dijo Dagur rascándose un oído tratando de disimular su incomodidad

-Y ahora estoy sentada esperando a que me rescaten con su asesino-

-Y justo cuando pensé que no podría ser mar incomodo- murmuró entre dientes el pelirrojo.

-¿Nunca te detuviste a pensar en eso?... en los inocentes que pagarían por tu manía de matar a Hipo, fueron mis padres Dagur, pudieron ser niños, los padres de otros, el hermano de alguien...-

-Astrid, nunca voy a poder enmendar ni perdonarme a mí mismo por mis acciones, y no me atrevería a pedirte que tú lo hagas...-

-Ya lo hice, ya te lo dije... pero hoy solo hoy, eras a la última persona que quería ver- le recriminó la chica

-Yo... lo lamento- dijo apenado Dagur, Astrid echó hacia atrás su cabeza y cerró los ojos suspirando fuerte tratando de olvidarse de ese hecho, mientras acariciaba al terror terrible que reposaba en su regazo

-Mis papá decía que eras un niño jugando a tener poder- le dijo burlona la chica -recuerdo cuando comenzamos a combatir contra ti, mi madre cada vez que salíamos me pedía que tuviéramos cuidado, pero mi papá... siempre decía lo mismo... patéale el trasero a ese imbécil-

-Y la mayoría de las veces lo hiciste- admitió Dagur -todos, los marginados y los Berserkers... te teníamos terror, recuerdo que cuando algún guardia decía, ahí viene el Furia Nocturna... nos preparábamos para... bueno ya sabes, pero cuando alertaban que llegaba la rubia, el miedo nos estremecía a todos- Astrid dejó escapar una risa sincera ante tal comentario

-¿Enserio tenía tan mala fama?- le preguntó curiosa

-Y muy bien merecida... enserio eres la mejor guerrera del archipiélago- Astrid asintió agradecida

-Y tú eres una gran líder Dagur, tu isla... Oswald estaría muy orgulloso del hombre que eres hoy- Dagur comenzó a suspirar y a pasar sus manos discretamente sobre su rostro para limpiar alguna cautiva lagrima que se le escapó por el comentario -¿estas llorando?-

-No no... Es solo polvo- negó entre sollozos el chico

-Incomodo- murmuró entre dientes la ojiazul tan poco acostumbrada a consolar a alguien llorando -ya ya- le dijo golpeando suavemente su hombro con una mueca de incomodidad -creo que prefiero al maniático- se quejó cuando Dagur se soltó a llorar en un mar de lágrimas

-Nunca lo lograremos- dijo Patán limpiándose el sudor, llevaban horas quitando piedra y apenas habían despejado un par de metros

-Tenemos que hacerlo... - insistía Estoico aventando otra piedra

-¿Hacer que?... ¿qué hacen?- Patán, Estoico, Bocón y Spitelout abrieron los ojos y soltaron la piedra -Gustav me dijo que viniera aquí-

-Hijo... no entres en pánico- le decía Estoico levantando los brazos en son de paz -peeeero...-

-¿Qué hace Tormenta aquí...? ¿Y Astrid?-

-Bueno sobre eso...- dijo Bocón

-Al parecer, ella y Dagur están un poquito en problemas- trataba de darle la noticia en calma el jefe

-¿Qué?... ¿Qué paso?-

-Nada, solo que según la dragona, están encerrados detrás de este montón de rocas... nada de que angustiarse- dijo Spitelout con los ojos en blanco

-¡¿QUÉ?!- dijo alterado Hipo -¿ya hablaron con ellos?-

-No, espero que sea porque están muy lejos para escucharnos- dijo preocupado Estoico -pero tenemos que sacarlos antes de que llegué otro temblor

-Y también debemos sellar los túneles de Berk- agregó Bocón

-Brutacio, Brutilda llévenle a Patapez el ámbar, y comiencen el trabajo con los túneles, Patán, busca al equipo A y ordénales que vengan a ayudarnos- ordenó Hipo mientras Chimuelo y él se unían a la delicada labor de mover piedra por piedra tratando de no desestabilizar la cueva.

-Y ahí va nuestra luz- se quejó Dagur cuando la llama de la improvisada antorcha al final se apagó

-Solo encontrarás la luz... si primero aprendes de la oscuridad- murmuró Astrid levantándose

-Muy poético... ah ya lo entiendo, tuve que pasar por mi época obscura para ser el ser de luz que soy hoy- dijo alegre mientras Astrid hacía una cara burlona

-No, tu solo eras un imbécil desubicado, ahora eres un imbécil con propósito... me refiero a que... mira- dijo señalando un rayo de luz que se colaba entre la oscuridad total de la cueva -cuando teníamos prendida la antorcha no pudimos verla-

-Sé que eres delgada y pequeña... pero estoy muuuy seguro que no cabes por ahí... lo aclaro no es un juicio a tu peso- Astrid puso los ojos en blanco y chifló buscando al pequeño dragón

Sobre los hombros de Dagur, Astrid pudo llegar a la parte más alta de la cueva y tras varios golpes y rasguños para hacer más grande la abertura logró hacerla lo suficiente como para que el diminuto dragón pudiera salir.

-Bueno, uno a salvo... quedamos dos- se quejó Dagur -ouch-

-Lo siento- dijo fingiendo arrepentimiento por haberlo pateado cuando bajó de sus hombros -Quédate atento... llegarán-

-Nos va a llevar semanas hacer esto- dijo resignado Bocón

-Aunque me lleve meses Bocón- dijo Hipo sin dejar de trabajar

-Si bueno, no creo que resistan sin comida o agua meses- le respondió en tono obvio Patán

-Era un decir Patán- dijo Hipo con los ojos en blanco -¿Ey?- dijo cuándo un pequeño dragón mordía su bota tratando de llamar su atención -Ahora no amiguito- le dijo levantándolo para llevarlo a otro lado hasta que notó que su ala estaba lastimada y rota -Tranquilo, cuando acabe, te curaremos- pero el dragón insistía en tomar su atención y con la cabeza señalaba hacia el bosque.

Hipo lo dejaba en el suelo y regresaba a trabajar, y el dragón volvía a morderle la bota -No puedo ahora...- le dijo cansado el castaño, pero el dragón insistió una y otra vez -Gustav... ve a ver que quiere el dragón- le ordenó al muchacho que incansablemente trabajaba sacando piedras, obediente el joven comenzó a seguir al pequeño dragón.

No le tomó más de 10 minutos regresar corriendo emocionado

-HIPO HIPO HIPO HIPO HIPO- gritaba corriendo llamando la atención del castaño -ES ASTRID VEN- sin dudarlo el ojiverde montó en Chimuelo y siguió a Gustav

-¿Enserio M'Lady... me voy por unas horas y te encierras en una cueva?- la molestó hablando por el orificio por el que se escapó el terror terrible

-¿Te fuiste?- le respondió sarcástica aliviada de escucharlo -no lo noté-

-Hoooola hermano- lo saludaba tan o más emocionado que la rubia

-Dagur... siempre es un gusto encontrarte en las situaciones más extrañas posibles... ahora aléjense de ahí- les ordenó -¿compañero?-

El furia nocturna comprendió su mensaje y comenzó a escarbar y rasguñar el suelo haciendo más y más grande el orificio mientras en el fondo Astrid y Dagur se cubrían de la tierra y las rocas que tal acto generaba, cuando Chimuelo vio que era suficiente se detuvo, se giró emocionado y dejó caer su cola para que sirviera como cuerda, la ojiazul salió primero agarrada por la prótesis del dragón y después sostuvo la mano de Hipo para ayudarla a levantarla

-Tu y yo vamos a tener una conversación sobre jugar en lugares inestables con terremotos a todas horas señorita- la regañó mientras la envolvía por la cintura y la sostenía en el aire. La ojiazul envolvió el cuello del castaño y lo atrajo hacia un beso, un muy aliviado beso correspondido con el mismo placer y sentimiento por el ojiverde

-No me ...arrepiento... de nada- le murmuró entre besos

-Ejem- se quejó Dagur aun en la cueva

-Oh si... lo siento- dijo Hipo bajando a la ojiazul e inclinándose para ayudar a Dagur a salir mientras Chimuelo lo subía.

Tras escapar exitosamente, todos los encomendados en la tarea de rescate se unieron al resto y cubrieron todos los túneles que guerras pasadas habían dejado en Berk, la isla se recuperaba y perdonaba a quienes la había agredido, no eran cicatrices cerradas temporalmente, con aquella combinación entre hierro de Gronckle y ámbar, Berk comenzaba a cicatrizar por completo y para siempre pero la isla no era la única que debía sanar de una vez por todas.

-Hola-

-Aaaa...strid, yo solo vine... bueno a dejarles unas flores, puedo quitarlas si te molestan- dijo nervioso Dagur quien miraba con pesar y arrepentimiento los nombres de Katla y Bjorg en el abedul

-Creo que se son perfectas, gracias- le respondió Astrid parándose a su lado -vaya día-

-Si... pero salvaste a un dragón, supongo que todo valió la pena- Astrid le sonrió

-Somos jinetes, es un gaje del oficio-

-¿Somos?... no, tu eres- dijo apenado Dagur mientras Astrid sostenía fraternalmente su hombro

-Somos, amigo, tú también lo eres- el pelirrojo mordió sus labios tratando de contener su emoción -eres parte de nuestra familia-

Un castaño miraba orgulloso esa escena, el mejor que nadie sabía lo costoso que era para Astrid confiar en alguien, mucho más si ese alguien los persiguió por años y aún peor, cuando por el perdió a sus padres, pero también conocía mejor que nadie el corazón de aquella chica y su inmensidad.

... flashback...

-Hijo- lo llamó Bjorg mientras todos se preparaban para salir a explorar "el más allá" -espero que encuentren lo que están buscando, pero tengo que pedirte algo... Cuídala-

-Con mi vida señor- le respondió el castaño

-De preferencia un poco mejor, eres tan descuidado como ella cuando de la vida propia se trata- Hipo dejó escapar una sonrisa apenada -No hay nadie en este mundo en quien confíe más para protegerla que tú, lo que tú quieras que signifique... sé que tú eres el correcto... y el día de mañana, cuando yo no esté, sé que seguirás protegiéndola-

Hipo asintió confiado, él sabía el significado de sus palabras, y sin una sola frase más, solo una mirada compartida y un gesto de afirmación, Bjorg se convirtió en la primera persona a quien abiertamente Hipo le confesó que amaba a Astrid, y con la discreción de un soldado, ese secreto quedó refugiado en los labios del vikingo hasta el día de su muerte.

...fin del flashback...

Hipo dibujó una sonrisa nostálgica, había pasado tanto en un año, se habían aliado con su principal enemigo, combatido y vencido a uno nuevo, levantaron una base... su hogar desde cero, habían crecido tanto como personas y jinetes, y finalmente se había comprometido con su hija y como le prometió a Bjorg, cuidaría de ella hasta su último aliento.