POV HIPO
-¿Podemos ir?- preguntó Brutacio poniendo cara de cachorro... Perfecto, mi momento a solas se arruinó.
-Claro ¿Por qué no?- respondí resignado
-Amm Patapez... ¿porque no me ayudas con el asunto de la cocina?- pidió la pelinegra a lo que Patapez se sonrojó pero aceptó encantado.
Finalmente nos fuimos los gemelos, Patán, Astrid y yo rumbo al establo.
Brutilda le hizo una seña a Brutacio, el asintió y dos segundos después de alguna manera Patán estaba en el suelo, por supuesto después de eso, los chicos se adelantaron en el camino huyendo de él, correteándose y molestándose, ese trio de idiotas no había cambiado. Yo negué divertido.
-¿Ellos siempre son así?- le pregunté a Astrid tratando de romper el silencio
-Desde que los conozco- confesó riendo – los gemelos, son Brutacio y Brutilda, son expertos en dos cosas, volar algo y sacar de sus casillas a todos, el de allá es Patán, un egocéntrico, aunque en el fondo de buen corazón, muy muuuy en el fondo, y experto en ser ... pues ... Patán...- mejor descrito imposible pensé para mi -quienes se quedaron fueron Heather y Patapez- bien es momento de investigar de la pelinegra, no importa cuánto me empeñe en recordarla estoy seguro que no era de Berk –Patapez es un rarito muy listo, es un alma extremadamente noble... y Heather, es parecida a mí en algunas cosas, quizá por eso nos llevamos tan bien, solo que ella tiene esa cosa llamada carisma y paciencia- yo negué divertido, ella me sonrió y me dio una mirada picara –no digas nada, pero estoy segura que entre esos dos hay algo-
-¿Y todos se conocen desde hace mucho?- le pregunté curioso
-Desde que éramos niños, bueno Heather se unió a nosotros hace 5 años casi, su barco naufrago en Berk, cuidamos de ella y se convirtió en nuestra amiga, al final descubrimos que era hija de Oswald el jefe de los Berserkers
-¿Qué?- le pregunté deteniéndome ahora si asombrado –creí que Oswald solo tenía un hijo- okey creo que yo no debería tener tanta información –bueno al menos eso dicen en las islas del norte- completé disimulando
-Eso creíamos todos- entonces suspiró –es una larga historia... vamos con los chicos antes de que vuelen tu esta... – en el momento exacto se escuchó una pequeña explosión dentro del establo.
Astrid y yo corrimos, preocupados, per en absoluto sorprendidos.
-Eso ...fue... in..cre..í...ble- dijo Brutacio con la cara negra de ceniza y en shock –otra vez- pidió emocionado
-¿Pero qué demonios?- pregunté al ver el humo comenzar a disiparse
-Este muchacho es increíble- afirmó Brutilda señalando al cremallerus que se supone debía estar descansando en su establo, pero como siempre, se las arregla para meterse en problemas, este dragón llegó junto con la ahora llamada Tormenta, aún sigo sin saber como...
-Par de brutos... ahora si los mato- gritó Patán quien había salido disparado de la explosión, regresando a duras penas con la cara llena de ceniza y algunos cabellos quemados
-Hermano... creo que es un buen momento para correr...- dijo Brutilda tranquila
-Concuerdo hermana- dijo tranquilo Brutacio para enseguida salir corriendo siendo perseguidos por Patán. Lado negativo, hicieron un gran agujero en la pared del establo. Lado positivo, me dejaron solo con Astrid.
-Lamento esto- se disculpó Astrid apenada –haré que lo arreglen-
-Tranquila... no es nada- le sonreí –cuando vives con dragones nerviosos, las explosiones son parte de tu día a día- le conté comenzando a levantar los pedazos de tablas
-Oye amigo... tus dragones se están escapando- me avisó burlona mientras un par de dragones se salían
-Ja ja ja- reí sarcástico –ellos son libres, están en los establos porque se sienten tranquilos, no por que estén encerrados, exceptuando aquellos que están enfermos o necesitan quedarse quietos para recuperarse- le dije señalando a un par de dragones descansando en la parte de arriba, ella los miraba curiosa, casi queriendo acercarse a verlos, a punto estuve de invitarla a conocerlos cuando unos aleteos llamaron nuestra atención.
-¡Tormenta! – gritó emocionada corriendo hacia ella
-Te lo dije que en poco se reuniría con nosotros- ella asintió emocionada –creo que le gusta el nombre... ¿puedo preguntarte algo?-
-Claro- me respondió ahora prestando atención en mí
-¿Por qué "Tormenta"?- cuestioné curioso, ella miró unos segundos a la nada, dejó escapar melancólica media sonrisa y asintió para ella misma.
-Un viejo amigo... me dijo que la vida no se trataba de sobrevivir a una tormenta, se trataba de bailar bajo la lluvia- tragué saliva, recordaba cada palabra, cada una de mis palabras –supongo que él tenía razón después de todo-
-Debemos alimentar a los dragones- respondí tratando de cambiar el tema y evitar verme tan afectado por un ataque de nostalgia, Astrid y yo teníamos tanta historia juntos, y yo recordaba cada una de las páginas.
Astrid no le temía al trabajo duro aunque implicara cargar pesadas canastas de pescado o llevar cubetas de agua a los bebederos, incluso Chimuelo siendo Chimuelo se quejó antes cansado de ayudar que ella.
-Listo- le dije al depositar la última canasta
Me recargué en la pared para tomar unos segundos aliento, nunca se tiene demasiada condición física, la sentí recargarse junto a mí, y por inercia natural me giré a verla, ¿qué tiene ahí?...
-¿Que te paso?- le pregunté acercando mi pulgar a la herida que tenía en un costado de su frente, bien, no sé en qué momento comencé a acariciar dicha cicatriz
-No es nada- negó encogiéndose de hombros, aún hay tanta melancolía en su voz... ¿Qué te han hecho en todo este tiempo pequeña?
-Se está infectando... necesito curarlo- le murmuré, no podía dejar de acariciarla... no... no quería
-Tranquilo chico dragón...- dijo separándose ella de mí -he sobrevivido a cosas peores- finalizó con una sonrisa pícara y en calma mientras caminaba hacia la puerta, me limite a sonreírle y caminar con ella... -Chimuelo tenía hambre- señaló risueña al ver a mi dragón perdido por completo en el comedero
-Igual que yo en este momento- admití riendo.
Poco tiempo más, llegamos y todo estaba servido... de hecho, ya todo estaba a la mitad, todos habían comenzado, no los culpo... yo también moría de hambre... Patapez se las arregló para hacer de bowls y recipientes platos y vasos, vivía solo, no tenía la necesidad de tener una gran vajilla.
Astrid y yo nos sentamos junto a los chicos que se habían acomodado en los sillones quedando todos en un círculo alrededor de la mesa pequeña que tenía en el centro.
Después de una conversación bastante casual entre todos la ahora conocida Heather interrumpió...
POV ASTRID
En verdad estaba pasando un buen momento, aunque apenas había comido unos bocados enserio disfrutaba la comida de mi amiga, pero conozco a Heather, algo la perturba... y si no me equivoco es lo mismo que a mí... su futuro...
-Bien chicos, tenemos que pensar que sigue- dijo mientras todos la miraron desconcertados, yo asentí, tenía razón –no podemos seguir invadiendo así al Maestro Dragón-
-Axe- interrumpió él –No necesitan llamarme Maestro Dragón-
-¿Axe? ¿Qué clase de nombre es ese?-susurró de lado Tacio a su gemela, jah, un nombre que solo había escuchado una vez en mi vida en el pasado, pero ¿en dónde?...
-Como les decía... – retomó Heath -no podemos seguir invadiendo a Axe, tenemos que pensar ¿a dónde ir?, ¿qué vamos a hacer?... Tilda lo dijo anoche... no tenemos tribu, ni hogar, nada... quizá ni siquiera una familia – sus palabras rompieron mi alma, ellos estaban en esta situación solo por mí
-Chicos...- interrumpí -yo... nunca voy a poder agradecerles todo lo que sacrificaron por mí... y quiero que sepan que lo resolveremos... de alguna manera... lo prometo-
POV HIPO
Ver a Astrid ocultar su mirada cargada de culpabilidad me destruía, escuchar la situación de los chicos igual. Yo solo estaba en silencio con la cabeza gacha concentrándome en no estrechar entre mis brazos a la dueña de mi alma. No era correcto
-Astrid...- contestó enseguida Patapez –somos amigos... y los amigos luchan por sus amigos... no pensaba acobardarme una vez más y... perderte a ti también- levanté el rostro, acaso hablaba de...
-¿A ella también?- pregunté curioso, él se encogió de hombros
-Tuve un amigo... mi mejor amigo en el mundo, pero lo perdí por cobarde, por no luchar por nuestra amistad, el murió sin saber cuánto lo apreciaba- se lamentó mientras se sobaba un brazo, extrañamente mi cuerpo se esforzaba por no sonreír
-Era un buen tipo...- intervino ¿Patán? ¿Melancólico? -y nosotros... unos idiotas-
-Si idiotas...- confirmó Tilda cabizbaja
-Unos completos idiotas... esperen... ¿de que hablamos?- preguntó Brutacio confundido
-Si bueno... pero el ya no está- interrumpió Astrid poniéndose de pie de golpe y saliendo rápidamente, traté de levantarme pero sentí la mano de Patapez detener mi intento.
-Dale un minuto a solas... su partida le afecto más a ella que a cualquiera- esas palabras fueron un shock entre frialdad y calidez a mi corazón.
-¿Ella sentía algo por él?- pregunté aterrado por la respuesta.
-Nunca admitió nada... pero ella no es la misma desde que murió...- recordó suspirando.
-Chicos tengo algo que decirles...- me detuve y respire profundo...
