Título: El perfecto investigador imperfecto
Descargo de responsabilidad: HP no me pertenece en ningún país ni universo alternativo... soy solo una escritora de medio tiempo que disfruta hacer cosas locas, improbables y pues... raras
"Este fic participa en la actividad extra de noviembre para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".
Me tocó irrespeto a las normas
Una de las mayores cualidades que podía tener cualquier persona que decidiese estudiar dragones, era un completo amor y apego a las normas. Según le habían comentado a Charlie desde el primer momento de su aplicación, pero en su experiencia era todo lo contrario.
Estaba consciente de que quienes habían ideado el concepto habían sido pioneros en el arte de domar dragones y que su prioridad había sido la seguridad por sobre la conexión con los bellos reptiles.
Ahora todo era distinto, podrían cambiar las normas si así lo deseasen.
―¡No puedes montar tan cerca sin armadura, Weasley!
Tonterías, los dragones percibirían un enemigo y estarían alerta por días antes de permitirle acercarse.
―Necesitas llenar un formulario del ministerio antes de solicitar el financiamiento para el material necesario― escuchó.
―¡Somos una institución de fondos privados, Lars! ―protestó antes de desechar el papeleo completamente innecesario. Aún no entendía que no hubiesen cambiado sus procesos después de tantos años de privatización.
―El toque de queda es a las diez en punto, Weasley. Sea o no luna llena.
¡Pero era la época de cría del colacuerno! ¿Cómo esperaban que obtuviese datos fidedignos antes de la hora exacta de eclosión?
No estaba dispuesto a ceñirse a los absurdos, no cuando los dragones necesitaban de los resultados de sus investigaciones para avanzar con sus programas de protección.
Y si eso significaba obtener reporte tras reporte por usar calzado inapropiado, aun cuando el suyo fuese más estable y menos dañino para el suelo de los habitads, pues que así fuese.
Él estaba para los dragones.
―No lo haré―comentó simplemente con la más grande de las sonrisas. Disfrutaba en exceso la incredulidad de sus caras cuando salía con un nuevo desafío.
Y es que no debían malinterpretarlo, pero si había algo que a Charlie Weasley le interesase más que los dragones, era tener la oportunidad de joder a sus agresores a sus anchas.
―¡Es una orden del ministerio! Usted debe obedecerlo y hacer lo que se le dice―farfulló el hombre frente a él.
Charlie contuvo su risa mientras reacomodaba sus brazos casualmente, no había nada más divertido que un burócrata agitado al ver sus pomposos planes destrozados.
―Bueno, no es cómo si ellos pagaran mi sueldo―comentó distraídamente, él hombre frente a él retorció su bigote ofuscado― y estoy super seguro que los dragones no van a apreciar para nada el que les ponga arneses para tirar del cursi carro alegórico de una novia caprichosa.
―¡Tienes que ensillar a esos malditos lagartos como dice el memorándum o serás despedido! ―gruñó agitado.
Charlie sonrió divertido, el señor Bartolomé era demasiado impulsivo para su propio bien.
―Podrá traerme los documentos que quiera señor, pero no sacaré ni un solo galés verde de este habitad protegido hasta que se me dé la maldita gana― ultimó dándose la vuelta y montando el dragón más cercano.
N/A: Me encanta la idea de un Charlie haciendo lo que se le da la gana, empleando los resultados de sus investigaciones para acercarse más y más a las criaturas que tanto ama y que todo mundo lo deje tan tranquilo porque oh, sorpresa... es uno de los mejores investigadores! Da resultados más completos y está dispuesto a arriesgar el pellejo por tan hermosos especímenes...
